Aron sobre Marx II
Jueves, Noviembre 19th, 2009Tomemos ahora la noción de ideología. Encontramos en un buen número d textos sobre la ideología en las obras de juventud de Marx, pero sería muy difícil construir una teoría global de la ideología usando sus textos de madurez. Porque en los textos de juventud hay una concepción de ideología según la cuál ésta es próxima a la ilusión o a la mistificación. Es la teoría de la ideas falsas, de las ideas del adversario: la representación del mundo en la que está atrapado aquél que no ve la realidad tal como la ve Marx.
Existe una concepción, por decirlo así, englobante de la ideología, según la cuál todas las construcciones intelectuales -filosofía, arte, literatura- son ideologías. Pero esta segunda concepción de la ideología asume implícitamente que haya una forma de pensar, basada en la praxis, de tipo no ideológico y Marx nunca ha elaborado lo que sería un arte, una literatura o una filosofia que fueran no ideológicas si suponemos que cualquier elaboración intelectual separada de la praxis económica o industrial es una ideología. En otras palabras, no encontraremos una teoría elaborada del materialismo o de la ideología bajo la pluma de Marx. [...]
En otras palabras, sobre todos los puntos esenciales del pensamiento marxista no existe una elaboración sistemática, lo que crea, para el historiador, una dificultad y un encanto. Dificultad porque si el historiados quiere decir “esto es lo que pensaba Marx”, nunca está totalmente seguro de tener razón. Encanto porque no hay ninguna razón por la que la discusión sobre lo que realmente pensó Marx se acabe en ningún momento dado que para ello su pensamiento debería haber sido verificable en términos no equívocos.
Sin embargo, ese encanto y esa dificultad constituyen, en lo que concierne a la eficacia de la doctrina, una ventaja incomparable. Ya que la doctrina que he intentado seguir desde el principio tiene una virtud, no única, pero raramente obtenida hasta ese punto, y es que puede ser explicada de forma fiel en cinco minutos, cinco horas, cinco años o medio siglo. Se presta a la simplificación del resumen de media hora, lo que permite eventualmente al que no conoce nada sobre la historia del Marxismo escuchar con ironía al que ha consagrado su vida a estudiarlo porque sabe por adelantado todo lo que hay que saber.Esto permite también a los que tienen el gusto del investigador consagrar su vida a intentar saber lo que Marx quiso decir y de desembocar en una confesión de medio ignorancia.
Creo que no existe ninguna doctrina que sea tan grandiosa en lo equívoco, tan equívoca en la grandeza. Es por ello que le he consagrado un buen número de horas sin haber querido ir hasta el final.
Le marxisme de Marx, Raymond Aron, pg 521-2
Terminé ayer el libro. Es realmente fantástico. Me gusta de este párrafo lo que dice sobre la eficacia. Durante una parte importante del siglo XX, los textos de Marx era una verdad de Estado en una parte importante del planeta. Hoy todavía, el espectro estético Marxista empapa el discurso de la izquierda. En ambos casos, apoyarse en Marx, o mejor dicho, formular las conclusiones en lenguaje marxista, es o era un activo decisivo, igual que la Biblia.
Pero a diferencia de la Biblia, la obra de Marx está escrita por un sólo hombre. En la primera parte, Aron dice que Marx es en cierta forma el hombre de un solo libro, como Proust; sus ideas cambiaron y sus obras de acumulan y se apilan, como si cada vez estuviera reescribiendo el mismo libro; en las obras de juventud el concepto de alienación domina, la influencia de Hegel es fuerte. En las obras de madurez, Marx es el último economista clásico y se permite ironizar sobre el concepto de alienación. Por último, una buena parte de sus obras son polémicas o propagandísticas, no teóricas. La complejidad de la obra de Marx hace que siempre sea posible reconstruir su pensamiento adaptado a los objetivos que uno quiere justificar porque la doctrina es equívoca y se presta a esas reconstrucciones. Eso la hace eficaz, moldeable, lista para el uso en la movilización política. Es ese espíritu de revuelta contra no está muy claro qué, lo que la hace eficaz. Nada de todo esto habría pasado si Marx fuera matemático en lugar de filósofo hegeliano





