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Entendiendo el mercado de trabajo VII: Cómo entendemos los economistas la búsqueda

Domingo, Noviembre 15th, 2009

Si recordáis el post anterior, habíamos dado una primera aproximación de cómo la información afecta a la asimetría en el mercado de trabajo. En este artículo me gustaría presentar el modelo de una forma un poco más rigurosa para luego poder señalar como esto da lugar a poder de monopsonio por parte de los empresarios.

Dos características del mercado de trabajo

Para verlo, tenemos que partir de dos hechos que caracterizan el mercado de trabajo. En primer lugar, la información juega un papel muy importante, más que en otros mercados que modelizamos normalmente los economistas. Decimos que el mercado es “intensivo en información”.Comprar y vender trabajo no es como comprar y vender patatas dónde uno sabe cuanto está/le están pagando y qué está comprando/vendiendo exactamente porque todas las patatas son iguales o muy parecidas. Cuando una empresa contrata a un trabajador contrata sus servicios de cara al futuro (no es un mercado spot) y no conoce la calidad del trabajo cuando lo compra (las habilidades, lo trabajador que es etc…). El trabajador tampoco sabe muy bien qué está vendiendo (lo duro que será el trabajo, el ambiente de trabajo, etc,…). Esto implica que la relación precio- “mercancía” no es conocida por todos en el momento de la transacción.

En segundo lugar, la información no es gratuita. Cuando yo compro en el supermercado, los distintos productos están en la estantería y puedo comparar con bastante facilidad. En el mercado de trabajo esto no es así; es necesario por tanto pasar tiempo buscando si el tiempo es escaso esto supone un coste; es necesario buscar información; las empresas invierten dinero en recursos humanos para seleccionar trabajadores, etc,…

La consecuencia de estos dos hechos es lo que los economistas llamamos que en el mercado de trabajo existe “dispersión de precios” (dispersión salarial, en realidad. Esto es, para un mismo trabajador realizando un mismo trabajo, existen distintos salarios en el mercado porque el proceso competitivo no se ajusta instantáneamente. La existencia de dispersión de precios tiene dos efectos. En primer lugar, es rentable, tanto para las empresas como para los trabajadores pasar tiempo buscando (trabajo o trabajadores). Este proceso de búsqueda, veremos en otro artículo, es una actividad económica, productiva, como cualquier otra que genera una renta para la sociedad y que la sociedad debe remunerar. En segundo lugar, los precios a los que se compra y vende trabajo dependen, no solo de lo útil o inútil que sea el trabajo, sino también de las EXPECTATIVAS que se tengan de encontrar un trabajador (empresario) que cobre (pague) menos (más). Para entender el proceso de formación de salarios y el empleo los economistas necesitamos, crucialmente, una regla de formación de expectativas que insertar en nuestro modelo- y la teoría sustantiva de cómo se forman las expectativas no es propiamente un rama de la economía (que sólo se encarga de darle un forma matemática para meterla en el modelo) sino probablemente de la psicología o de la sociología.

Modelos de búsqueda

Una vez que tenemos los ingredientes básicos del proceso de formación salarial, podemos construir el modelo de búsqueda. La literatura económica sobre búsqueda tiene su origen en un artículo de 1962 de Stigler y desde entonces se han adoptado dos estrategias de modelización. La propuesta por Stigler era suponer que el trabajador empieza a buscar un empleo con una expectativa en mente de cómo se distribuyen los salarios, de modo que cuanto más tiempo se pase buscando mejor salario se puede encontrar. Además, supone que pasar tiempo buscando tiene un coste (cuanto más tiempo se pase buscando, mayor el coste). La decisión que toma el trabajador es cuanto tiempo va a pasar buscando, poniendo en la balanza estos dos aspectos y después de ese tiempo buscando se queda con la mejor oferta que haya recibido

La segunda forma de modelizar es la que voy a emplear en los artículos siguientes porque es más intuitiva e ilustra mejor el papel de las expectativas. El tiempo que pasa buscando el trabajador se explica con una “regla de parada”. En cada periodo en el que busca, puede recibir una oferta o no recibirla. Si no la recibe, sigue buscando. Si la recibe, la acepta siempre que piense que no le sale a cuenta seguir buscando. ¿Cuándo sale a cuenta seguir buscando? Primero, tiene que esperar encontrar un trabajo mejor pero además, esa mejora tiene compensar el coste adicional por seguir buscando.

El tiempo que dura el desempleo –es decir, hasta que se deja de buscar trabajo y se acepta una oferta- y el salario que se decide aceptar depende de dos cosas. En primer lugar, de las expectativas que se hayan formado, la percepción que tenga el trabajador del mercado laboral. Si cree que “la cosa está muy mal” aceptará un salario más bajo que si cree el país va bien. En segundo, aún cuando tenga unas expectativas de encontrar un buen trabajo, deberá poder permitirse seguir buscando- es decir, depende del coste de seguir buscando. ¿Cuál es el coste de seguir buscando? Puede tratarse simplemente del coste material de buscar trabajo, pasar entrevistas, etc,… pero también del hecho de seguir desempleado y no tener salario y tener que endeudarse o ir tirando de los ahorros para vivir o puede tratarse del coste psíquico o el estigma social de estar desempleado.

Los modelos de búsqueda en el mercado de trabajo sirven para ver muchas cosas sobre el proceso de formación de salarios y la duración del desempleo. Se pueden modificar supuestos (pensar que se actualizan las expectativas conforme se va buscando, pensar que tanto las empresas como los trabajadores buscan, etc…). Veremos en los posts siguientes que el seguro de desempleo es precisamente un mecanismo que afecta al coste de seguir buscando; que la percepción de los agentes del mercado afecta al nivel de desempleo en equilibrio, a su duración y al poder de mercado de cada agente.