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Pregunta para reduccionistas: ¿Soy despistado?

Desde dónde alcanza mi memoria he sido una persona despistada. Quiero decir, soy el tipo de persona que va por la calle buscando algo y pasa por delante sin darse cuenta, que busca un bolígrafo en la mesa y no se da cuenta de que está ahí o que va por la calle y, especialmente desde que soy alto, se choca con la gente. Cuando la gente me pregunta como he podido no ver algo, o como me ha pasado tal o cuál cosa suelo dar la explicación “es que soy muy despistado” y me han reprehendido varias veces por ser así de despistado y no prestar atención.

Hoy he ido al oftalmólogo a hacerme una serie de pruebas, entre las cuáles estaba un campo visual. La prueba del campo visual consiste en que lo ponen a uno delante de una pantalla dónde van saliendo puntos y tiene que apretar el botón cada vez que salgan los puntos. El objeto de la prueba es determinar cuanto abarca el campo visual en función de los puntos que uno localiza. El resultado ha sido que tengo una lesión en el campo visual respecto a lo que se considera “normal”; hay una zona a la derecha del ojo derecho y abajo a la izquierda del ojo izquierdo dónde no veo y la mayoría de la gente sí lo hace. El diagnóstico del médico ha sido, después de examinarme el ojo que se trata de un trastorno de origen neurológico, no ocular- el aparato con el que veo las cosas está bien, lo que está mal es el ordenador con el que lo computo.

Cuando venía para casa he pensado; vaya, tal vez por eso he pensado siempre que era despistado. En realidad, no era un problema de despiste, era un problema neurológico. La reflexión inmediata que me ha venido a la cabeza es que si el despiste existe debería ser en cualquier caso un fenómeno de tipo neurológico, de modo que no tiene sentido oponer problema neurológico a problema de ser despistado; soy despistado y punto. Pero, quid si hubiera sido, como decía el médico que podría haber sido, un problema de retina; ¿se podría decir que soy una persona despistada o simplemente que veo mal?

El friki que hay en mí se dio cuenta de que estaba ante un problema de filosofía de las ciencias cognitivas relativamente profundo. Uno de los problemas más importantes en filosofía de la ciencia es el problema del reduccionismo. En el sueño húmedo de un positivista como yo, todas las ramas del saber podrían reducirse a un nivel inferior. Como explicaba Kantor: “En principio siempre hay una vía reduccionista para afrontar cualquier fenómeno. En principio es posible entender el cerebro a base de agregar neuronas, y la neuronas a base de agregar metabolitos. En última instancia bastaría integrar todas las ecuaciones del movimiento de todas las partículas del cerebro para explicar todo cuanto hace un ser humano.”

El problema es, sin embargo, que no siempre se puede. Recordad lo que os contaba del médico; el problema podía tener un origen neurológico o fisiológico. En general, ser despistado no es fenómeno homogéneo, con una misma causa, a nivel biológico y por tanto no es posible “reducirlo”- digamos encontrar la neurona o el gen exacto dónde existe el despiste. Y este problema, es algo que afecta a muchas cosas. Por ejemplo, las creencias o los deseos no son un fenómeno neurológicamente homogéneo. Cuando nosotros explicamos algo diciendo “Luis quiere tal cosa, cree que puede lograrla de esta forma por eso hace ésto” estamos empleando esos términos, igual que cuando yo digo “es que soy despistado”.

Churchland explicaba en este librito que existen distintas actitudes  respecto a este problema, pero las voy a reducir a básicamente dos. Una de ellas es la de simplemente negar que el fenómeno tenga relevancia científica y que el objetivo de la ciencia es intentar superar conceptos precientíficos con los que nosotros funcionamos. Es el llamado “materialismo eliminativo”. La idea es que, al fin y al cabo, antiguamente la gente también consideraba que determinadas personas eran brujas y explicaban con ese concepto su comportamiento, pero hoy nadie considera que la teoría de la posesión demoníaca sea algo relevante. El proyecto de los Churchland ha sido ir más allá de los conceptos convencionales e intentar explorar las bases biológicas y neurológicas del problema; y si resulta que no se trata de un problema, sino de varios, dejamos de hablar de “despistado” y lo sustituimos por “trastorno de origen neurológico en el campo visual”. Cuando algo no se puede reducir, entonces se elimina- de ahí el nombre.

La segunda actitud es la que podemos llamar conductista/funcionalista (sé que no es lo mismo, pero la postura es similar). Volviendo al caso del despiste, el conductista sostiene que lo realmente importante para ser despistado es actuar de forma despistada. Si yo me choco sin querer con la gente soy despistado, punto. Lo que ocurra dentro de la mente de la gente es irrelevante, lo importante es que ante un mismo fenómeno la reacción sea similar. El funcionalismo es por tanto una visión anti-reduccionista; sugiere que un mismo fenómeno puede tener muchos orígenes, pero continúa siendo el mismo fenómeno y debe estudiarse de forma similar. Lo que le interesa al funcionalista es que cuando yo voy por la calle es más probable que me choque con alguien que otra persona o me salte un semáforo.

El hecho de que yo soy despistado es un hecho perfectamente objetivo y, de hecho, es así como el resto de la gente lo percibirá. Mi padre no razonará “tiene alteración en el campo visual y por eso se saltará el semáforo” sino “es despistado”; mi alteración en el campo visual es imperceptible, lo único perceptible es mi comportamiento.

Esto es lo que intentaba explicarle a Kantor cuando hablábamos del problema de las funciones de utilidad en economía. Una función de utilidad es un concepto puramente funcionalista/conductual. Cuando los economistas utilizamos funciones de utilidad, no estamos suponiendo que existe un órgano interno que absorbe utilidad; ni siquiera que la gente experimenta “placer” o lo busca con sus acciones. Cuando decimos “el agente A maximiza la función de utilidad f” sólo decimos que actúa de acuerdo con ese comportamiento, aún cuando la “utilidad” sea algo inexistente.

2 Responses to “Pregunta para reduccionistas: ¿Soy despistado?”

  1. Kantor Says:

    Mi respuesta primaria a esto es “si”. Mas en particular, diría que “eres” más despitado cuanto más asociado está tu despiste a tu yo consciente. Si el fallo es profundamente neurológico, y afecta a la percepcion basicamente no “eres” despitado, sino que “tienes” un fallo neuronal de la percepcion.

    Tu eres tu consciencia. No es un criterio exacto, claro, sino un principio general, ya que en la acción siempre hay una mezcla de consciencia y no-consciencia.

  2. Nacho Says:

    Semántica (como tantos problemas filosóficos). Cuando uno desconoce las causas reales de algo, y es incapaz de explicarlo, utiliza el reduccionismo para referirse a ello. precisamente eso es lo que los Churchland intentan evitar como dices.

    En tu caso ser “despistado” es tener un problema en el campo de visión o más exactamente en la percepción visual debido a cierta “disfunción” neurológica (y aun así, sigue siendo reduccionista, porque no concoes exactamente que parte o sie s la única causa; pero ya es un paso). Antes te llamabas “despite” por puro desconocimiento.

    Toda la ciencia, y todo el conocimiento, al fín y al cabo se reduce a eso, a ir desde conceptos simples a una serie conceptos complejos que en la suma explican ese cocnepto simple. haciendo de una intuición algo sistemático y con base experimental.

    El conductismo no explica las cosas porque no conoce o no quiere conocer el funcionamiento de estás, simplemente se reduce el problema al estímulo y la respuesta conductual. Pero sin enteder los mecanismos mediadores no se puede predecir fiablemente las consecuencias, ya que es imposible tener en cuenta todo el rango de variables que influyen en la conducta.

    Por cierto, la cita de Kantor es básicamente erronea, y ese es uno de los motivos por el cual el reduccionismo (aclaro que yo estoy utilizando la palabra reduccionismo en el sentido inverso, o más bien en el sentido semántico o lingüístico: no en disociar los elementos de algo complejo para tratar de explicarlo, sino en reducir a términos cognitivamente manejables para el lego o inexperto, o realziar constructos en proto-ciencias o ciencias jóvenes, algo mucho más complejo) no funciona, porque los sistemas complejos tienen propiedades emergentes, y no se puede entender algo como el funcionamiento del cerebro o la economía, sin tener en cuenta los mecanismos intermedios que hacen que cada fase intermedia adqueira nuevas propiedades.

    No e slo mismo una neurona, que unc cúmulo de ellas, que una región cerebral, que un hemisferio, que todo el cerebro. Estoy seguro de que podrá poner numerosos ejemplos en los que sucede lo mismo en economía.

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