Sacrificando la socialdemocracia
Cuando vivía en Francia, uno de mis mejores amigos con el que discutía de política era monárquico. Entre sus muchos argumentos de por qué una monarquía era mejor que una democracia estaba la idea de la consistencia temporal. Los políticos electos, decía, sólo se preocupan de las próximas elecciones y da la impresión de que cualquier cosa que la gente vote es automáticamente buena. En tiempos del antiguo régimen, sin embargo, una idea que estaba muy presente tanto en los reyes como en los nobles era la idea de responder ante la Historia. Aunque el argumento me pareció inicialmente una locura por razones obvias, el tema volvía a salir de forma recurrente, sobre todo durante la campaña presidencial dónde los candidatos hacían promesas extremadamente demagogas que obviamente no pensaba cumplir. Al final concedí en que era probable que su idea no fuera del todo absurda. Sin embargo, al comparar Francia con España, era obvio que en España eso no ocurría- es decir, aquí los políticos son mucho menos demagogos y tiene una visión menos cortoplacista.
¿Por qué? Ahora creo tener una respuesta. La primera es que en Francia, reuniendo presidenciales, regionales, parlamentarias, municipales, europeas, etc… hay una elección casi al año y eso hace que los políticos hiperreaccionen a las encuestas. La segunda, es algo más sútil: en Francia, los partidos políticos como los que tenemos en España- herméticos, disciplinados y coherentes- no existen. Allí, los partidos son sobre todo coaliciones de notables y un político puede llegar a ser elegido, perfectamente, sin depender de un partido. El hecho de que el que se presente a las elecciones sea el partido y no el político hace que la maquinaria se preocupe por el largo plazo. Los partidos soportan el castigo de los electores; los políticos que no aspiran a ser reelegidos no necesariamente. Por eso, en una democracia, una de las funciones esenciales de un partido político es controlar al líder para que sus acciones no dañen a largo plazo al partido y a las ideas que representa.
¿Por qué cuento ésto? Porque lo que el PSOE fracasó estrepitosamente ayer en esta tarea. Lo que hizo ayer el partido fue cerrar filas en torno al gobierno y además respaldar su política económica con un cheque ideológico. Esto es un error, para el gobierno, para el país y para la izquierda. Pero empiezo por el principio.
El principal objetivo de este blog es mostrar que existe un proyecto socialdemócrata ambicioso que no implica renunciar a tomarse en serio la economía. Es más, creo que tomarse en serio la economía implica, casi automáticamente, ser socialdemócrata. Esto no es algo que todo el mundo crea. En España, concretamente, es un lugar común pensar que los años del PP fueron los de una gestión económica mucho mejor que los años de Felipe. Esto, sin embargo, es algo altamente discutible. Los malos resultados de tiempos de Felipe Gonzalez se debieron, sobre todo, primero a que afrontábamos una reconversión industrial brutal- despues de haberno especializado en productos intensivos del petroleo y haber sufrido dos shocks petroleros- y después a que tuvimos que aplicar políticas contractivas para entrar en Maastricht y mantenernos dentro del Sistema Monetario Europeo. El resto, se explica casi por completo por la coyuntura económica internacional. En ninguna de estas cosas cuenta realmente la política del gobierno.
La política que está haciendo ahora el gobierno, sin embargo, es arriesgada y lo es por varias razones. Para salir de la crisis, el gobierno necesita hacer dos cosas. Por un lado, aplicar reformar estructurales que fomenten un cambio de modelo productivo, por otro, llevar a cabo políticas macroeconómicas que facilitan la salida de la crisis. Los primero son reformas del mercado de trabajo y de productos y lo segundo, sobre todo, política fiscal.
La política fiscal del gobierno es controvertida. Han decidido empezar una medio consolidación fiscal-reducir controlar el déficit público- en medio de una recesión. No es algo indefendible; si el déficit se dispara la deuda podría volverse incontrolable y tendríamos una delegación del FMI en menos de un año. Hacerlo subiendo los impuestos en lugar de reduciendo el gasto tampoco es absurdo si uno piensa que lo que necesita es que la gente gaste y la gente no gastará si se le bajan los impuestos, es mejor que directamente lo haga el sector público. Sin embargo, el tono de misterio e improvisación que está llevando el gobierno no ayuda en absoluto y solo crea incertidumbre para las empresas y consumidores. Tampoco ayuda en absoluto la idea populista de hacer pagar a los ricos- para resolver un problema de recaudación uno debe tener una base impositiva alta, y eso implica hacer pagar a la clase media que es el grueso de la gente que contribuye. En cualquiera de los casos, el gobierno se la juega porque si sale mal, y es probable que lo haga en cualquier caso, se culpará a la política seguida.
Por el lado de las reformas, la vía elegida por el gobierno parece haber sido la de no hacerlas. Se ha opuesto frontalmente a toda idea de reformar el mercado laboral y no ha emprendido ninguna reforma seria en el mercado de productos, al margen de las que han venido impuestas desde Bruselas. España sigue estando en una posición penosa en los informes de Doing Business.
Ambas actitudes, y sobre todo esta última, son arriesgadas. Arriesgadas no significa necesariamente erróneas. Aunque la mayoría de informes internacionales nos auguran una crisis más larga que a los demás países, es posible que esto no sea así y salgamos de la crisis sólo asegurando servicios sociales durante la recesión y no haciendo ningún cambio serio en el marco normativo. Cuál de los dos escenarios ocurrirá finalmente es algo que nadie sabe. No obstante, ir contra lo que todo el mundo que entiende un poco de ésto te aconseja sin tener una buena razón es algo arriesgado, no sólo porque probablemente lleven razón, sino porque siempre es mejor equivocarte siendo prudente que siendo imprudente. Éste es el primer error.
El segundo error es que el partido parece haber avalado, con ideología, este punto de vista. Con ideología, esto es, diciendo que lo que es de izquierdas es asegurar los servicios sociales y subir los impuestos a los ricos excluyendo de forma tácita la posibilidad de tener que hacer reformas. Lo cierto es que apostar tu ideología a que algo va a salir bien cuando no tienes nada claro como va a salir es una forma de ponerle en bandeja a la oposición que te digan que la buena gestión es incompatible con tu ideología. Aunque probablemente el color político de un partido influye en cómo se gestiona una crísis, es un error pensar que la más que cuestionable forma en que está gestionando el gobierno la crísis es una consecuencia directa de ser de izquierdas y desde luego, presentarlo de esa forma es una un camino casi seguro a hacer que la gente siga pensando que la izquierda son un conjunto de buenas intenciones sin capacidad para gestionar correctamente, cuando lo cierto es que la crisis actual debería haber cambiado esta actitud defensiva. Así ha sido, al menos, en EUA.






Septiembre 22nd, 2009 at 4:38
[...] una oportunidad como esta. El gobierno está cometiendo el error de justificar todo lo que hacen a partir de la ideología - definiendo “socialdemocracia” como aquello que hace el PSOE. En vista de los [...]
Septiembre 22nd, 2009 at 22:50
Una de las razones por la que soy partidario de la monarquía constitucional “a la sueca o a la belga” (la otra la económica), lástima que aquí no prendiera lo de Amadeo I, a ver qué gritaban ahora algunos… Por cierto, si veo a alguno de ERC le preguntaré porqué no hay flores y una senyera en la tumba del archiduque Carlos (Carlos VI de Austria). Por lo demás, magnífico artículo (como de costumbre)
Septiembre 23rd, 2009 at 2:14
[...] problema que veo a la gente que es mucho más lista que yo y que, seguro, sabe más de estos temas técnicos va por otro lado. Como digo, lo que más o menos [...]
Diciembre 13th, 2009 at 14:37
[...] no sólo está poniendo en peligro la prosperidad del país para las próximas dos décadas; está dándole la razón a la gente que piensa que el proyecto socialdemócrata es incompatible con hacer buena política [...]