Non-Bullshit-Marxism: Reseña de “Free To lose” de John Roemer
Terminé el otro día el libro de John Roemer “Free to lose: an introduction to marxist economic philosophy” (el título es un paralelo del de Mílton Friedman “Free to choose”). Aunque no comparto muchas de las conclusiones del libro, Roemer es obviamente un tipo brillante -bueno, sabéis que soy fácil de comprar con inteligencia- y la lógica de sus argumentos es impecable. Como dice en el epílogo:
Un objetivo de este libro ha sido demostrar que los conceptos marxistas centrales de clase y explotación no requieren una lógica especial para su construcción. Pueden ser estudiados en un modelo de un sistema con propiedad privada usando instrumentos estándar de análisis microecónomico. Me he interesado principalmente por la explotación, entendida como medio por el cuál el marxismo construye su crítica de la propiedad privada de los medios de producción, desde un punto de vista ético. Este análisis requería, primero, una definición y una exploración de las consecuencias de la explotación, algo que hice usando un enfoque heterodoxo. El elemento marxista en este enfoque implicaba el uso de la noción de que una persona es explotada si el trabajo que gasta en la producción es mayor que el incorporado en los bienes que pueden comprar sus ingresos derivados de la producción. El elemento no marxista implicaba establecer una relación entre explotación y clase sin depender de la teoría laboral del valor. La teoría neoclásica del equilibrio fue usada para reconstruir los conceptos marxistas purgándolos de la que creo es su principal debilidad: la teoría laboral del valor.
En realidad, lo que Roemer explica no es nada estrictamente extraño para alguien familiarizado con la teoría del equilibrio general, la caja de Edgeworth y el segundo teorema del bienestar: en una economía con producción e intercambio descentralizado, incluso en situación de competencia perfecta, el nivel de utilidad final está directamente relacionado con sus recursos iniciales ya que los recursos deben ser remunerados de acuerdo con su escasez. Por eso, el capital recibe una remuneración -el tipo de interés. La innovación de Roemer consiste en ligar estos resultados a conceptos de la teoría marxista: la explotación y la clase. En primer Roemer define cinco clases distintas en función de si, cuando los agente maximizan, venden capital, trabajo, producen de forma autárquica o una combinación de los tres. En segundo lugar, considera que las rentas que no provienen del trabajo-autárquico o asalariado- dan lugar a explotación.
No considera sin embargo que la explotación sea automáticamente algo negativo. Concretamente, examina varias justificaciones (una tasa de preferencia temporal distinta, la propensión al riesgo, la suerte, la capacidad emprendedora, etc,…) que se han dado para justificarlo. Aunque Roemer admite que algunas de ellas pueden hipóteticamente considerarse razonables, apunta que en general suelen ser el fruto de condiciones de partida distintas- los ricos ahorran más porque tienen más dinero; emprenden más porque se les inculca en la familia, etc…). Señala además que Marx consideraba que estas justificaciones simplemente no pasaban el test de la historia; las revoluciones liberales en toda europa se hicieron con desmortizaciones y expolios de la propiedad antaño colectiva que fueron a parar a manos de unos pocos, sin dejar a los campesinos, ahora proletarizados, otra opción que el trabajo asalariado.
Es menos explícito respecto a cuál es la alternativa -es decir, en qué medida es compatible con los incentivos un sistema sin propiedad privada- aunque creo que lo ha escrito en otro sitio. Se limita a señalar que al fin y al cabo las economías capitalistas tienen muchas ineficiencias y resuelven problemas de agencia tremendos todos los días y no hay razón por tanto para pensar que un modelo distinto no pueda hacerlo.
Por último, lo que más aprecio de Roemer es su austeridad analítica explicando los conceptos y la ausencia de grandilocuencia retórica o ataques contra hombres de paja. El tipo conoce, maneja y valora como es debido las herramientas del análisis microeconómico pero apunta que la valoración ética que se haga de las conclusiones del mismo no es automática y, sobre todo, que muchas de las conclusiones que se suelen sacar simplemente no se siguen. Os copio un párrafo que me gustó especialmente:
A pesar de estas crítica, y hay otras, no quiero atacar el modelo neoclásico de equilibrio que es una de las grandes contribuciones al método de las ciencias sociales del último siglo. De hecho, es el modelo de la mayoría de los ejemplos de este libro. Pero quiero criticar la falta de cuidadado con que los teoremas del modelo son usados para inferir conclusiones sobre las economías reales. (…) Los modelos son simplificaciones esquemáticas de la realidad y uno debe ejercer un juicio antes de asumir sin más que son apropiados para analizar una situación en cuestión.
Personalmente, encuentro el libro fascinante. No obstante, su teoría de la justicia- el análisis normativo que realiza- como decía en un comentario el otro día, no me convence. Probablemente se fija demasiado en la idea de propiedad privada, y descarta de forma demasiado alegre la idea de mérito y la sostenibilidad evolutiva del igualitarismo/liberalismo, etc,… En general, me gusta más la teoría de Dworkin que es más completa, más rica y más ambiciosa o la de Ken Binmore que es todo eso y además usa teoría de juegos y es bastante más científica en su método.






Agosto 24th, 2009 at 4:03
[...] días por aquí hemos hablado un poco de Marx y Marxismo; escuchando esta entrevista no he podido más que pensar en lo que decía sobre la ideología. La [...]
Agosto 24th, 2009 at 15:32
Buenas tardes.
Me preguntaba si (perdona que te tutee) habías leído sobre Oskar Lange y, en tal caso, querría saber cuál es tu opinión al respecto del autor.
Muchas gracias.
Agosto 24th, 2009 at 20:28
No tengo que perdonarte; en la parte de la derecha hay un link dónde pido que la gente me tutee.
He leído sobre Oskar Lange, como casi todo el mundo que no se dedique a la historia del pensamiento económico y no a él directamente. Mi principal referencia es “Whither Socialism?” de Stiglitz (las otras son Capitalism and Democracy de Przeworski y subsidiariamente el libro de Ekelund de Historia del pensamiento).
Mi opinión: estoy de acuerdo con Stiglitz en que Hayek ganó el debate sobre el socialismo de mercado, y en que no hay forma de replicar los precios dónde el Estado funcione como subastador. También estoy de acurdo con él en que el modelo Arrow Debreu (el que usa Oskar Lange) tiene un gigantesco gap cuando no habla de como procesamos información o cuáles son las restricciones a la hora de hacer diseño de mecanismos. Creo que el problema es fundamentalmente uno de diseño de mecanismos
http://austrianeconomists.typepad.com/weblog/files/hurwicz.pdf
Gracias a Wikipedia http://en.wikipedia.org/wiki/Whither_Socialism%3F sé que Roemer escribió una crítica del libro http://newleftreview.org/?view=2045 . Su idea es que el problema puede ser resuelto si lo único que es socialista en la economía es el mercado de acciones. No me convence.