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Defensa de la economía neoclásica II: La independencia de la economía respecto de la psicología

El último post de kantor trata sobre la teoría laboral del valor como la entendían los economistas marxistas y como la entendió Marx. En general, el post dice cosas muy interesantes, pero hay un párrafo-el primero- en el que kantor, por haber abusado de las ilusiones cartesianas y de los economistas austriacos, no caracteriza correctamente lo que pensamos los economistas ortodoxos sobre el tema.

Si abrís un libro de microeconomía ortodoxa (Kreps, Varian, Mas Colell,…), no encontraréis nada que se parezca a “teoría del valor”. Es probable que ni siquiera buscando en el índice analítico. Encontraréis un capítulo sobre teoría del consumidor, luego otro sobre producción, costes, mercados en equilibrio parcial y finalmente otro sobre teoría del equilibrio general. ¿Por qué? Porque los economistas neoclásicos no tenemos una teoría científica del valor. Es posible que cuando lleguéis a los capítulos de economía del bienestar -la economía del bienestar es una disciplina normativa, no científica- encontréis alguna mención, pero nada más.

Explica por qué es lo que voy a hacer en este post. Aviso; la historia que voy a contar es mucho más lineal que la auténtica, pero lo qeu me interesa es el desarrollo de las ideas, no los detalles de la historia.  La economía ortodoxa es el resultado de dos revoluciones; una ocurrió a finales del siglo XIX y otra en los años 30. Tradicionalmente, los economistas se guiaban por el lado de la oferta: el valor  de un bien dependía de lo que costaba producirlo y ese valor debería corresponder con el precio. El problema es la paradoja del agua y los diamantes que presentó Adam Smith. Entonces llegó Jevons y desarrolló el principio del margen; el agua es más barata que los diamantes porque lo que cuenta no es el valor absoluto, sino el valor marginal- la utilidad marginal, la que aporta la última unidad del bien.

Para gente como Jevons, la idea era atractiva. Jeremy Bentham y Gossen habían desarrollado ideas sobre la existencia de “utilidad” y una forma de psicología hedonista que en aquél momento parecían atractivas- la psicología no existía!. Jevons creyó que era interesante basar su teoría del valor sobre la psicología benthamiana dónde la utilidad sería algo que existiría en el cerebro y que actuaría como una caja de resonancia -soñando con desarrollar un modelo de Bolas de billar a lo Hume. La utilidad sería algo cuantificable y medible que aumentaría con los bienes y disminuía con los males igual que la temperatura o cualquier otra magnitud. El programa tenía además su contraparte normativa: las cosas valen por lo qeu la gente las valora. El objetivo de la planificación social debería ser maximizar la felicidad de todos los agentes- el clásico programa utilitarista. Lo que me interesa apuntar es que inicialmente el utilitarismo “empírico” y el “normativo” estaban unido. Uno era una teoría psicológica de como actúan los individuos y otro una teoría moral del valor. Ambas configuraban una teoría del valor. Y los primeros economistas neoclásicos tenían las esperanza de que la psicología se desarrollaría para apoyar estas conclusiones.

El primer problema es, por supuesto, que la psicología no se desarrolló en este sentido; la psicología reveló al contrario que los seres humanos eran mucho más complejos, interna y externamente, y que no existía nada como un “órgano de la utilidad”. El segundo y más importante de funcionar con funciones de utilidad desde el punto de vista científico  es que las funciones de utilidad no son observables. Decir que un agente hace tal o cuál cosa porque maximiza su utilidad haciéndolo no es algo que se pueda falsar.

La primera respuesta que hubo a este problema fue inspirada por Lionel Robbins- que, al igual que kantor, había abusado leyendo a los austriacos- y es basarlo en la introspeccion. La idea de que las cosas valen o dejan de valer, de que se realizan elecciones, de que ciertas cosas aportan más satisfacción, debería derivarse de la introspección, igual que el “cogito ergo sum”, pero aplicado a la economía, de forma apriorística. Una consecuencia de ésto fue la idea, terrible por haber servido a las ideologías más reaccionarias, de que no se podían hacer comparaciones interpersonales de utilidad. La utilidad es un hecho radicalmente subjetivo y sólo el que la experimenta puede saber qué es. La idea de maximizar la “utilidad social” era simplemente absurda.

Sin embargo, el essay de Lionel Robbins fue el último gran manifiesto a favor del apriorismo acientífico en economía. A lo largo del periodo de entreguerras hubo un conjunto de manifiestos metodológicos por parte de los economistas más importantes de aquél entonces para intentar librarse del “utilitarismo”; es decir, descartar los supuestos psicológicos de una doctrina social y científica en decadencia. Pareto inventó la economía del bienestar concibiendo un concepto de eficiencia como aprovechamiento de recursos éticamente muy poco exigente -aunque no neutro. Edgeworth inventó las curvas de indiferencia que eran una forma de expresar combinaciones de bienes que aportaban la misma utilidad.

La gran vuelta de tuerca fue aportada por Hicks y Allen primero y por Paul Samuelson después. Hicks y Allen que demostraron que la utilidad no necesitaba ser medible -cardinal- sino que únicamente era necesario que fuera posible “ordenar” distintas situaciones -utilidad ordinal. La dudosa proposición según la cuál la cantidad, intensidad, etc,… de la utilidad es medible era descartada como fundamento de la teoría del consumidor y reemplazada por la idea de utilidad ordinal. Así por ejemplo, la idea de “utilidad marginal” se podía reemplazar por “Relación marginal de sustitución” dónde lo que medimos no es la satisfacción de la última unidad de un bien, sino la cantidad de otro bien a la que se está dispuesto a renunciar. La utilidad no es el patrón común; lo son los precios.

No obstante, la contribución de Hicks todavía mantenía aspectos introspectivos como los que propone Kantor en su post enlazando a Wittgenstein. Fue Paul Samuelson quién ancló la teoría neoclásica contemporánea dentro de la corriente más científica contemporánea en ciencias cognitivas: el conductismo. Esa es la idea de “preferencia revelada”. El axioma de la preferencia revelada dice, básicamente, que si un agente elige algo cuando puede elegir otra cosa, ese individuo prefiere esa cosa a la otra. Pero esto no es una aseveración empírica es un axioma; es decir, no decimos que elija algo porque lo prefiere, decimos que lo prefiere porque lo elige. Samuelson define el concepto de preferencia como un concepto derivado del concepto de elección. No hay introspección en la definición de preferencia; sólo hay observación del comporamiento. Conductismo puro y duro.

El lector se pregunta, con razón, ¿qué utilidad científica tiene una teoría que es básicamente una tautología?. La utilidad reside en que si ese comportamiento es relativamente regular a lo largo del tiempo, es decir, si esa preferencia es consistente (transitiva, completa,…) podemos usar el comportamiento observado para hacer predicciones. Es decir, podemos construir nuestra función de utilidad a partir del comportamiento observado y extrapolarla para hacer predicciones. La definición (axiomática) de un agente económico es una entidad -no necesariamente humana- que cumple esos requisitos.

¿Como de comunes son las entidades que son agentes económicos ideales? Muy raras. Don Ross explica que la experimentación ha demostrado que el agente económico típico samuelsoniano sería un insecto. Los insectos tienen preferencias consistentes, completas transitivas, etc,… Los seres humanos no. Sin embargo, para que la teoría económica, como instrumento, sea útil para hacer predicciones, no necesitamos que las entidades con que tratamos sean agentes económicos tipo. Necesitamos que, en cierta medida y a lo largo de un periodo de tiempo no necesariamente eterno, el comportamiento se ajuste más o menos al de un agente con preferencias consistentes.

Así, los economistas tratamos con empresas maximizando beneficios, aún cuando sabemos que son organizaciones complejas que no están guiadas por autócratas; modelizamos partidos maximizando votos; consumidores maximizando su utilidad, etc… pero son siempre estilizaciones, no verdades a priori. Por eso nuestros modelos son inexactos, porque el concepto “función de utilidad” no tiene una contraparte empírica clara; sólo sirve para modelizar un comportamiento que observamos.

Un aspecto muy importante y que me lleva a cerrar la crítica que hago a Kantor, es que la teoría económica contemporánea no nos dice nada sobre el valor. El modelo Arrow-Debreu no produce una teoría del valor; produce una teoría de los precios y dice que esos precios reflejan las preferencias de los individuos bajo ciertos supuestos. Pero recordad que una preferencia una forma abreviada para hablar de ¡una elección!. Lo que nos dice es que los precios reflejarán la acción de los agentes. Podríamos tener una economía Arrow Debreu que funcione con autómatas cuyos algoritmos sean los de los agentes del modelo y dónde los resultados -el vaciado de los mercados y los precios reflejan la escasez- sean los mismos. De hecho, los instrumentos de la teoría de juegos se han aplicado a otras entidades-no humanas- y los resultados son similares- en biología.

No hay por tanto, en la teoría económica contemporánea, dependencia alguna de una teoría del valor psicológica subjetiva. La incorporación de una teoría del valor subjetivo es algo extra que Kantor incorpora por sus convicciones utilitaristas/cartesianas, que no es en ningún caso inherente ni necesario para la economía ortodoxa y que no tengo muy claro si suscribo o no. Los orígenes de la teoría económica en el utilitarismo primitivo son una lacra que nos acompaña todavía hoy a la hora de justificar nuestras conclusiones como científicas. Precisamente, la gran ventaja de los economistas ortodoxos es que no nos hemos puestos a hacer psicología en ningún momento -a diferencia de los heterodoxos que empiezan y terminan en fogonazos de psicología amateur.

Nota: El párrafo sobre las “rentas de privilegio” es una fantástica defensa de la teoría de la explotación neoclásica, aunque él probablemente no lo sabe. Tengo que escribir un día de estos sobre ello.

12 Responses to “Defensa de la economía neoclásica II: La independencia de la economía respecto de la psicología”

  1. Kantor Says:

    “Si abrís un libro de microeconomía ortodoxa (Kreps, Varian, Mas Colell,…), no encontraréis nada que se parezca a “teoría del valor”. Es probable que ni siquiera buscando en el índice analítico. Encontraréis un capítulo sobre teoría del consumidor”

    Hombre, en el capítulo sobre la teoría del consumidor habrá una primera parte sobre axiomas de la elección, preferencias, y bajo ciertas condiciones de continuidad se demostrará que las preferencias pueden codificarse según una función de utilidad cardinal. También se demostrará que las transformaciones estrictamente monótonas de una función de utilidad dada representan las mismas preferencias, y como consecuencia de ello se concluirá que desde el punto de vista de la economía positiva, los valores cardinales de la utilidad no son observables.

    Pero siendo realistas, al final modelizamos en casi cualquier aplicación a los agentes como maximizadores de sus objetivos establecidos como una función de utilidad, que además tiene que parecer introspectivamente sensata.

    A nivel de interpretación de la teoría matemática, para mi va de suyo que sin intencionalidad no hay economía. Adicionalmente, sin funciones de utilidad cardinales (o mejor dicho sin una cardinalizacion de las preferencias), no hay forma matemática de agregar bienestar y el único criterio normativo es la optimalidad de Pareto. Simplemente soy demasiado socialdemócrata para aceptar esa conclusión.

    El conductismo puede ser objetivo, pero tambien es filosóficamente falso y cientificamente esteril.

  2. Kantor Says:

    “El párrafo sobre las “rentas de privilegio” es una fantástica defensa de la teoría de la explotación neoclásica, aunque él probablemente no lo sabe”

    Pues no lo sabia :-))

  3. dronte Says:

    Como nunca he acabado el artículo en el que explicaba de qué carajo iba la Teoría Austriaca, diré que se basaba en esto que comentas.

    No soy austriaco (entre otras cosas porque no soy economista) pero por lo que he leído y sé, en la Escuela Austriaca mantienen (explícita o implícitamente) una concepción fenomenológica de la mente humana que tiende hacia un conductismo sustantivo (o radical, según prefieran).

    En cambio, por lo que veo en tu exposición y tal y como mantenía en mi inacabado artículo la economía ortodoxa es conductista sí, pero metodológicamente hablando. Ese parece que fue el “quid” de la cuestión, no tanto que se destierra la psicología de la economía, sino que se adopta las bases del conductismo metodológico - que tampoco es neutral.

    Por eso, ahora se pueden buscar combinaciones entre el cognitivismo (una de las derivaciones de dicho conductismo) y la economía ortodoxa; ahí tenemos, por ejemplo, al colega Kahneman.
    Por eso, creo importante señalar que aunque no haya, en la teoría económica, dependencia alguna de una teoría del valor psicológica subjetiva; sí asume las beses teóricas del conductismo metodológico.

    Sobre el conductismo radical de los austriacos (y por qué no se le entiende) hablamos otro día…

  4. Josei Says:

    Es por entradas como ésta que leo más a Egócrata que a ti. Manía de hacerlo todo tan críptico.

  5. Citoyen Says:

    “El conductismo puede ser objetivo, pero tambien es filosóficamente falso y cientificamente esteril.”
    “Pero siendo realistas, al final modelizamos en casi cualquier aplicación a los agentes como maximizadores de sus objetivos establecidos como una función de utilidad, que además tiene que parecer introspectivamente sensata.”

    Lo hacemos porque es útil hacerlo. No obstante a) a la hora de chequear las predicciones lo que tenemos son observaciones. b) Eso no significa que el fundamento de la teoría esté ahí; cuando c. Mira, cuando dices:

    “A nivel de interpretación de la teoría matemática, para mi va de suyo que sin intencionalidad no hay economía. ”

    Mantienes una concepción antropocéntrica de la economía. ¿Entiendo por eso que niegas que la teoría evolutiva de juegos sea una rama de la economía? ¿Tampoco un mundo que fuera una réplica idéntica del nuestro pero poblado por zombis en vez de seres humanos http://en.wikipedia.org/wiki/Philosophical_zombie ?

    Puedes definir, por cierto, la intencionalidad de una forma objetiva y no necesariamente antropocéntrica como hace dennett (¡y sabrías si hubieras leído el libro que te regalé!) http://en.wikipedia.org/wiki/Intentional_stance
    http://en.wikipedia.org/wiki/Consciousness_Explained

    La economía del Bienestar depende en efecto del valor subjetivo, pero a) La economía del bienestar no es economía científica b) Son todas concepciones minimalistas -el criterio de Pareto o el Kaldor-Hicks

    Escribo sobre la explotación el lunes

  6. Citoyen Says:

    Josei;

    Hombre, el fundamento de la teoría del consumidor es algo bastante técnico; en general intento no serlo, pero a veces es inevitable usar tecnojerga.

    Dronte;

    “no tanto que se destierra la psicología de la economía, sino que se adopta las bases del conductismo metodológico - que tampoco es neutral”

    ¿No es neutral? Bueno, es neutral respecto a cómo funciona la mente humana, ¿o no?. No entiendo muy bien lo que quieres decir.

  7. Kantor Says:

    ¿Entiendo por eso que niegas que la teoría evolutiva de juegos sea una rama de la economía?

    La Teoría de Juegos y la Teoría Evolutiva de Juegos son ramas de las matemáticas. La propia economía matemática es una rama de las matemáticas. Incluso la mecánica newtoniana es una rama de las matemáticas.

    La economía utiliza esas ramas de las matemáticas para entender la acción humana real, y en especial la acción humana en el mercado.

    ¿Tampoco un mundo que fuera una réplica idéntica del nuestro pero poblado por zombis en vez de seres humanos http://en.wikipedia.org/wiki/Philosophical_zombie ?

    En un mundo así si los zombies funcionasen como humanos, podríamos utilizar nuestra economía, y cualquier rama de las matemáticas para entender la realidad. Pero esto es en el peor sentido de la expresión puramente epistemológico.

    El verdadero epistemólogo tiene que tener una relación fluida con la historia de su disciplina, y no solo debe atender al “rigor” de los resultados, sino a la fertilidad de los enfoques. El enfoque subjetivista es infitamente más real, más fertil, y nos permite entender la realidad, y no solo nuestra medición de la realidad. Por eso además es una guia util para hacer afirmaciones normativas, que en un mundo zombie no tendrían sentido.

    Por cierto, en un mundo de zombies con zombies haciendo de “economistas” no habría Economía, ya que la ciencia no es lo que está escrito en los libros, sino lo que existe en la consciencia del científico. En un mundo zombie tampoco habría literatura, porque la literatura no existe por ser escrita, sino por ser leida.

  8. citoyen Says:

    “un mundo de zombies con zombies haciendo de “economistas” no habría Economía, ya que la ciencia no es lo que está escrito en los libros, sino lo que existe en la consciencia del científico. En un mundo zombie tampoco habría literatura, porque la literatura no existe por ser escrita, sino por ser leida.”
    “Por eso además es una guia util para hacer afirmaciones normativas, que en un mundo zombie no tendrían sentido.”

    ¿Seguro? Me quieres explicar en qué parte del proceso has resuelto el “problema de otras mentes”http://en.wikipedia.org/wiki/Problem_of_other_minds? Con lo único que podemos trabajar son con comportamientos observados e intentar entenderlos a partir de cierta capacidad de empatía que probablemente existe por razones evolutivas. No obstante, esa capacidad de empatía es algo sucio e incompleto, no un conjunto de verdades ciertas a priori, y mucho menos son comprensibles con acrobacias fenomenológicas. Lo único que podemos conocer son los comportamientos y los zombies son, ex hipotesi, indistinguibles de los seres humanos en ese aspecto. ¡Tu novia podría ser un zombi!

    Es cierto que las afirmaciones normativas solo tienen sentido en el plano de la subjetividad, pero de nuevo, la ética no es en opinión una disciplina científica. Puedes atribuir a la economía positiva conductista contraparte subjetivistas e intentar hacer juicios de valor a partir esas contrapartes. Pero eso no obsta para considerar ambos aspectos como separados desde el punto de vista lógico.

    “La Teoría de Juegos y la Teoría Evolutiva de Juegos son ramas de las matemáticas. La propia economía matemática es una rama de las matemáticas. Incluso la mecánica newtoniana es una rama de las matemáticas. La economía utiliza esas ramas de las matemáticas para entender la acción humana real, y en especial la acción humana en el mercado.”

    Es una definición posible y no vamos a discutir sobre nomenclaturas. Personalmente, pienso que lo que hace similares a unos economistas de otros es que usamos los mismos instrumentos. Me parece arbitrario sino la delimitación; ¿por qué se trata de la “acción humana” y no, como pensaban los clásicos, sólamente de las motivaciones “materiales”? ¿Si puedes usar el mismo modelo de guerra de desgaste para entender la interacción entre dos bandos de una guerra, entre dos animales que compiten por un territorio y entre dos empresas que compiten por una cuota de mercado, no estamos dentro de la misma disciplina? Vamos yo soy economista y no biólogo-economista-politólogo ni mucho menos matemático. Al fin y al cabo, las soluciones convergen; los patrones son idénticos, las estructuras se parecen http://www.uab.edu/philosophy/faculty/ross/PSA%2006%20formatted.pdf .

    “Enfoque subjetivista es infitamente más real, más fertil, y nos permite entender la realidad, y no solo nuestra medición de la realidad.”

    Bueno, el enfoque subjetivista que suscribes tiende a basarse en el excepcionalismo humano el individualismo metodológico dogmático y en el antropocentrismo- algo que contradice la visión naturalista del mundo http://www.uab.edu/philosophy/faculty/ross/sage%20handbook%20chapter%20Ross.pdf y convierte a la economía en una isla epistemológica. La consecuencia es que hace conclusiones, en principio sólidas bajo un enfoque conductista, vulnerables a críticas procedentes de otras disciplinas- como la psicología o la biología.

    Tenemos discrepancias sobre la fertilidad, claro. El enfoque subjetivista, por ejemplo, ha sido lo que ha dado fruto a la concepción de la de la nueva macro clásica como uan ciencia axiomática deductiva basada en un principio de racionalidad apriorístico, dónde la política monetaria es superneutral, los shocks económicos son siempre reales y las curvas de Philips son verticales incluso a corto plazo. Nada de eso encaja con la realidad. El enfoque inductivo/objetivista en cambio, a pesar de ser menos “riguroso” ha sido más fértil empíricamente. http://ems.nwu.edu.cn/hqgood/zhongdian/zhongdian/content/views/lucas%20.doc

  9. Kantor Says:

    “¡Tu novia podría ser un zombi!”

    Menos yo, todos podeís serlo. :-)

    “El enfoque subjetivista, por ejemplo, ha sido lo que ha dado fruto a la concepción de la de la nueva macro clásica como uan ciencia axiomática deductiva basada en un principio de racionalidad apriorístico, dónde la política monetaria es superneutral, los shocks económicos son siempre reales y las curvas de Philips son verticales incluso a corto plazo”

    Muchas de esas cosas no son exactamente ciertas, pero incluso quienes hacen análisis basados en aspectos más agregados o con fricciones no modelizadas individualísticamente, trabajan como base con modelos subjetivistas, en general relajando hipótesis.

    En cuanto a la supernetralidad del dinero, es una hipótesis simplificadora, pero NADA individualista ni subjetivista: que el propietario de una mina de oro no se beneficie de la expansion monetaria que el genera, porque sufre inflación no es realista desde un punto de vista subjetivo, ni nada de eso. Echar la culpa al subjetivismo de todas las simplificaciones es un poco injusto.

  10. Citoyen Says:

    “Muchas de esas cosas no son exactamente ciertas, ”

    Es una interpretación, obviamente abierta a debate. Pienso, y creo que es defendible, que la forma de hacer economía como ciencia deductiva -partir de la introspección y buscar patrones más más generales- está muy ligada a esa concepción subjetivista. ¿No crees? La Hipotesis de las expectativas racionales no tiene soporte empírico más allá de la introspección; el hecho de descartar la existencia de ilusión monetaria casi ex ante -cuando hay bastante evidencia de que no es así- parte de esa idea de “racionalidad”. La concepción conductista, en cambio, Obviamente, no es la única forma de subjetivismo y el subjetivismo es compatible con las fricciones y la “irracionalidad” subjetiva -para mí es bastante intuitivo que mis preferencias no son totalmente racionales, pero no lo es necesariamente para muchos economistas- pero estábamos hablando de “fertilidad”- es decir, de la probabilidad de que produzca desarrollos interesantes.

    Aparte de eso, no has contradecido lo que yo defendía en este post: que la teoría de la elección en economía no depende de ninguna concepción concreta de la psique humana. Al margen de que te parezca adecuado o no, la posición ortodoxa-la que aparece en los libros de micro- en economía creo que es esa, basada en la preferencia revelada y en el ordinalismo y minimizando el cardinalismo y el “sensacionalismo” subjetivo.

    Es cierto que, en la práctica, cuando uno hace economía aplicada, trabaja con hipótesis ad hoc basadas en intuiciones y concepciones más o menos “subjetivistas”, pero esas concepciones no son nunca ciertas a priori y la validez de la teoría de los precios no está unida a esas hipótesis; existen precios en un mundo zombi. Sobre todo, ten en cuenta que la introspección no es algo fundamental distinto de la observación -es “observación de uno mismo” y no es un conocimiento directo y absolutamente cierto; depende del lenguage, de la inspección etc,… http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2008/10/%C2%BFinventaron-los-romanticos-el-amor.html#comments (es de hecho algo que está bastante documentado en neurociencia según tengo entendido).

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    [...] juego es una situación dónde dos agentes- no necesariamente humanos- toman decisiones interdependientes; es decir, dónde la mejor opción para cada uno de ellos [...]

  12. Club Lorem Ipsum :: La Ley de la Gravedad » Archivo » Pregunta para reduccionistas: ¿Soy despistado? Says:

    [...] es lo que intentaba explicarle a Kantor cuando hablábamos del problema de las funciones de utilidad en economía. Una función de utilidad es un concepto puramente funcionalista/conductual. Cuando los economistas [...]

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