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Competencia imperfecta, explotación capitalista y economía Ortodoxa (II)

Vimos en el post anterior que cuando en lugar de suponer mercados competitivos, suponemos mercados con una estructura monopsonística/monopolística, los resultados varían considerablemente y el trabajo es doblemente explotado por el capital. No obstante, lo anterior son sólo modelos. ¿Qué hay de la realidad?

Los modelos y el mundo real

Ninguno de los dos mundos extremos -competencia perfecta o monopolio/sonio- son buenas representaciones de la realidad. Cuando Joan Robinson formuló su idea, pensaba que el mundo debería encontrar en algún lugar entre los dos extremos. En ese caso no hablamos de monopolio o de monopsonio, sino de poder de monopsonio o de monopolio lo que refleja la posibilidad para una empresa de subir/bajar sus precios/salarios por encima/debajo del nivel competitivo de forma beneficiosa, o de forma más general de “poder de mercado”.

En el caso del poder de monopolio es algo bastante común. Intuitivamente, yo diría que la existencia de una industria dedicada a la publicidad y al marketing es una prueba suficiente de que esto es así. Intuitivamente, con la excepción de dos conocidas de kantor y mías, los consumidores no buscan el producto más barato comparando walrasianamente cada bien porque hay costes de información; cuando yo quiero comprar un disco voy a la FNAC, no hago un estudio de mercado previo. Los productos no son perfectamente sustitutivos entre sí. Eso hace que tengamos un montón de pequeños monopolios. Los consumidores suelen estar relativamente mal informados sobe un producto -si es más caro, tal vez es porque es mejor-, desarrollan hábitos de consumo, etc,… La dispersión de precios para productos parecidos es algo muy común (dos bienes idénticos deberían tener el mismo precio en competencia). A menudo, las empresas coluden, lo que significa que pueden actuar como si fueran un monopolio aumentando los precios y repartiéndose las ganancias. En general, todos los modelos de competencia imperfecta que tenemos con la excepción de la llamada “paradoja de Bertrand” predicen que existirá cierto poder de mercado.

El caso del poder de monopsonio es más sutíl, está menos asentado y a menudo pasa desapercibido. Alan Manning tiene un libro escrito sobre el tema -egócrata lo reseñaba aquí. Intuitivamente, de nuevo, entendemos que un trabajador no está en la misma posición a la hora de negociar su salario que un empresario; la competencia entre los empresarios no está ahí. Cuando el capital es relativamente escaso respecto del trabajo tenemos un problema. Teóricamente, se puede racionalizar por la existencia porque buscar trabajo es costoso y existen fricciones. Un trabajador no conoce todos las ofertas de trabajo que hay en el mercado; el inicio de una nueva relación contractual tendrá “costes fijos” en términos de aprendizaje, legales, etc,…; dejar su trabajo y ponerse a buscar otro implica una cantidad considerable de incertidumbre y si el trabajador es averso al riesgo preferirá no hacerlo; en otras palabras está hasta cierto punto “atrapado” en su trabajo actual y el empresario puede explotar ese poder. Empíricamente, Manning muestra en su libro que la evidencia empírica es poco menos que abrumadora.

A nivel teórico, Stiglitz ha subrayado la idea de que existe una contradicción profunda entre la idea de “completitud” de los mercados y la “competitividad”. El marco Arrow Debreu asume que los mercados son completos, es decir, hay un mercado para cada uno de los bienes, perfectamente especificado por sus circunstancia, su momento, etc… Por ejemplo, un mismo Disco en la FNAC sería un bien distinto de un disco en el Corte Inglés- el servicio de los empleados en la FNAC sería distinto, estaría más lejos de casa, las colas son más largas etc… de forma que podría preferir el disco del Corte INglés al de la FNAC y por tanto dispuesto a pagar más. No obstante, cuando los bienes están tan especificados, el supuesto de competitividad de los mercados- que asume un gran número de vendedores es insostenible- cada bien es distinto y es como si existieran muchos monopolios para bienes ligeramente distintos.

Competencia imperfecta y política económica

Kantor replicará tal vez que el hecho de que el mundo no funcione como el mercado Arrow Debreu no quita para que éste pueda ser una buena estilización y debamos intentar al menos aproximarnos lo máximo posible a una situación eficiente a la pareto. Ya que no tenemos mercado de trabajo competitivos, por ejemplo, al menos no empeorarlos con sindicatos o regulación del salario mínimo. No obstante uno de los desarrollos más importantes de la economía del bienestar, la teoría del second best, nos dice que cuando la situación eficiente no es alcanzable, entonces tal vez sea mejor dejar de acercarnos lo más posible a la solución eficiente para buscar un “second best”.

En el caso del poder de monopolio todo esto hace que no sea suficiente con distribuir derechos de propiedad y no intervenir; es necesario que tengamos políticas de defensa de la competencia, porque sino, la tendencia natural de ésta en muchos mercados es a desaparecer; necesitamos controlar las fusiones y adquisiciones para evitar que haya concentraciones excesivas (monopolios). Necesitamos regulaciones que obliguen a dar información y a mantener estándares de calidad para los consumidores. Y necesitamos, Kantor tiene razón, liberalizar sectores para que no haya trabas legales a la competencia; no obstante, las trabas a la competencia no son sólo ni siquiera mayoritariamente legales. A diferencia de la actitud de kantor, tiendo a pensar- caricaturizo- que cuando dos empresas tienen el mismo precio es porque coluden, cuando tienen precios distintos porque una tiene poder de mercado y cuando el precio es muy bajo porque están haciendo prácticas anticompetitivas- es decir, no me fío un pelo de los empresarios.

Del marco del monopsonio en el mercado de trabajo surgen varias cosas que a los economistas pro business -el eufemismo contemporáneo para decir “burgués”- les parecen molestas. Por ejemplo, en un marco monopsonístico, la regulación de un salario mínimo puede aumentar el empleo- siempre que no sea muy alto. Asimismo, que existan sindicatos que contrarresten el poder de negociación de los empresarios no es necesariamente rent seeking sino que puede aumentar los salarios, el empleo y la eficiencia. Algo similar ocurre con la regulación del tiempo de trabajo y con muchas políticas del mercado laboral que parecen atentar contra la competencia pero, en realidad, o bien la estimulan o bien suplen su falta.

Cuando Kantor denuncia en su post que “la renta ricardiana de la tierra y la rentas de los monopolios naturales son dos pequeñas gotas de agua en el gran océano de las rentas de privilegio creadas por la actividad del Estado” dice algo relativamente evidente: los monopolios son creados por el Estado en la medida en que es gracias a él al que existe la propiedad y los intercambios libres. Ahora bien, una vez establecidos los derechos de propiedad, lo “natural” es que los mercados tiendan a ser de competencia imperfecta y a tener fallos de mercado a mansalva y la mayor parte de esos fallos crea rentas para los capitalistas- algo que kantor no parece contemplar.

Joan Robinson decía para referirse a la posición de kantor y de los economistas neoclásicos reaccionarios en general que “Es posible defender nuestro sistema económica basándose en que, parcheado con correctivos keynesianos, es el “mejor a la vista”. O, en cualquier caso, no demasiado malo y que el cambio es doloroso. Vamos, que es el mejor sistema que hemos tenido. O, es posible, adoptar la línea de Schumpeter inspirada por Marx.- El sistema es cruel, injusto, turbulento, pero provee los bienes y , maldita sea, son los bienes que queremos. O bien, concediendo sus defectos defenderlo sobre bases políticas- que la democracia como la conocemos no podría haber aparecido con otro sistema ni sobrevivido sin él. Lo que no es posible, sin embargo, es defenderlo al estilo liberal, como un delicado mecanismo autorregulado que sólo debe ser dejado para que actúe y produzca la mejor satisfacción de todos.”

Conclusiones: Marx y nosotros

El artículo de Kantor sobre Marx era bastante crítico con el autor en la medida en que la teoría laboral del valor fue un desastre desde su punto de vista. Sin embargo, os ofrezco una versión alternativa del problema contextualizando históricamente. Durante el siglo XIX los economistas clásicos habían, típicamente, justificado el capital como una de las principales fuentes del progreso. Los mercados libres llevarían a una situación óptima para todos.

De forma intuitiva, Marx probablemente era escéptico respecto del optimismo liberal. La miseria creciente del proletariado, el enriquecimiento súbito de los capitalistas parecía ser un hecho. Había poco espacio para hablar de la competencia como mecanismo disciplinador; el tamaño de las empresas era grande y los principales sufridores eran los trabajadores que recibían salarios de subsistencia. El Estado, lejos de atenuar esta situación, ayudaba a empeorarla. Para contradecir la idea de la economía clásica, Marx usó los instrumentos hasta entonces vigentes: la filosofía hegeliana y la teoría laboral del valor.

Marx tuvo la mala fortuna de que justo en el año de la publicación del Capital, ocurrió la “Revolución marginalista” que terminó con el grueso de la economía clásica y con la teoría del labor trabajo en particular. No obstante, la formación de Marx ya estaba basada en la teoría clásica. Eso hizo que el marxismo se convirtiera en una corriente marginal.

Sin embargo, creo haber mostrado con este post que lo esencial de la idea de Marx es correcto. No sólo es correcto; está lejos de ser algo heterodoxo; el monopsonio, monopolio y la teoría del second best aparecen en cualquier libro de microeconomía; no hay ningún libro de economía laboral que no hable del poder de monopsonio; la teoría de la organización industrial está basada en la idea de poder de mercado; el modelo Layard y Nickell de la Nueva Economía Keynesiana reposa sobre los supuestos de competencia imperfecta para explicar la inflación y el paro. Es decir, todas estas ideas son fundamentalmente ortodoxas.

Esto es por tanto una prueba más a la que nos enfrentamos los economistas ortodoxos de tendencia socialdemócratas. Por un lado, la imagen pública de en qué consiste ser economista ha sido capturada por los economistas liberales que han difundido que todo se arregla privatizando y reduciendo la acción del Estado; al otro, tenemos a miembros de la izquierda reaccionaria que contestan no sólo los resultados, sino la totalidad del método cayendo en una especie de nihilismo metodológico. De los primeros nos hemos ganado el desprecio; de los segundos la acusación de pertenecer al primer grupo.

Por último, quiero subrayar que existe la contradicción que existe en la idea de la paleoizquierda cuando al oponerse a la liberalización de sectores -que tienen por objeto reducir las rentas- y defender con la otra mano la regulación laboral. Ambas ideas son contradictorias si la legislación laboral se defiende basándose en la idea de monopsonio.

22 Responses to “Competencia imperfecta, explotación capitalista y economía Ortodoxa (II)”

  1. Jose R. Says:

    Me alegra que mis artículos originales sobre el SMI al que llegaba en base a la progresión de datos históricos y comparación entre países que un nivel moderado de SMI mejoraba el empleo (en base a un paper de la OCDE, que me daba las bases teóricas), está mejor sostenido de lo que creía y que papers más profundos así lo indican.

  2. Demócrito Says:

    Y ahora te toca explicar el mecanismo de por qué el SMI no provoca aumento de paro en los trabajos poco cualficados (el enlace es a un resumen del libro, no es explicativo). Curioso que es uno.

  3. Demócrito Says:

    Por cierto, leyendo lo de las fricciones se me ha ocurrido que un elevado coste de despido, aparte de otras muchas disfuncionalidades, supone una barrera a la movilidad laboral (incentiva la aversión al riesgo), que probablemente tira abajo de los sueldos (no sólo por el coste de despido, sino porque en vez de despedir, el empresario trata de pagar lo menos posible al no tener miedo de que el trabajador cualificado cambie de empresa) lo que lleva a los sindicatos a negociar subidas de sueldo por encima de la productividad.

  4. José Luis Ferreira Says:

    Citoyen:

    ¿No te crees los mercados contestables, pero te crees el dumping? Mejor si no te creyeras ninguno.

    Por mí, las empresas pueden pasarse la vida poniendo precios por debajo de coste para intentar quedarse con el mercado. Cuando vuelvan a poner precios normales o abusivos, volverá la competencia.

  5. ingeniero social Says:

    “Los consumidores no comparan walrasianamente cada bien buscando el producto más barato, porque hay costes de información.”

    Quizá esto es así para las compras esporádicas, pero no para las habituales y las que requieren de un fuerte desembolso. Generalmente, los consumidores prueban distintos comercios a lo largo del tiempo, por lo que su información acaba siendo bastante completa. Además, hoy en día internet permite comparar los precios y prestaciones de miles de productos. A mí me parece que la tendencia es hacia un comprador cada vez más exigente.

    “Los productos no son perfectamente sustitutivos entre sí. Eso hace que tengamos un montón de pequeños monopolios.”

    Por supuesto, pero lo normal es que se trate de pequeñas diferencias que en el fondo no afectan a la sustitución; es decir, existe competencia. Además, no importa demasiado perder algo de eficiencia si eso supone más variedad –los consumidores lo prefieren.

    “A menudo, las empresas se coluden, lo que significa que pueden actuar como si fueran un monopolio.”

    El oligopolio colusivo es tremendamente inestable. Muchas veces, la mejor comisión de competencia es el propio cártel.

    “Un trabajador no conoce todas las ofertas de trabajo que hay en el mercado.”

    Como ya dije antes, vivimos en la sociedad de la información. Tal vez no se puedan conocer todas las ofertas, pero internet, los periódicos, las empresas de trabajo, el INEM… nos dan una idea bastante buena, ¿o no?

    “[Para el trabajador,] dejar su trabajo y ponerse a buscar otro implica una cantidad considerable de incertidumbre.”

    ¿Y por qué hay que dejar el trabajo actual para buscar uno nuevo? Yo creo que son dos actividades compatibles. De hecho, ésta es otra forma de corregir el problema de información asimétrica que señalabas antes. En un primer momento, puede ser que la ignorancia de ofertas mejores obligue a aceptar un trabajo pobremente remunerado; sin embargo, una vez se tenga el sustento asegurado, ya es posible dedicarse con mayor detenimiento a buscar empleos que resulten más atractivos.

  6. Citoyen Says:

    “Por mí, las empresas pueden pasarse la vida poniendo precios por debajo de coste para intentar quedarse con el mercado. Cuando vuelvan a poner precios normales o abusivos, volverá la competencia.”

    Teóricamente, eso sólo es cierto a veces; depende de la viabilidad de la estrategia “hit and run”. Si la entrada en el mercado tiene costes hundidos, si es fácil comprometerse a que si entra bajará los precios, si los consumidores tienen complicado cambiar de proveedor (tienes curvas de demanda quebradas) eso no ocurrirá.

  7. Citoyen Says:

    “Por supuesto, pero lo normal es que se trate de pequeñas diferencias que en el fondo no afectan a la sustitución; es decir, existe competencia.”

    En un mercado monopolístico o monopsonístico EXISTE competencia, pero también EXISTE poder de mercado, como digo en el post es una situación intermedia.

    “Además, no importa demasiado perder algo de eficiencia si eso supone más variedad –los consumidores lo prefieren.”

    Sí, eso es cierto; no obstante es siempre a costa de menor competencia y tiene un coste de eficiencia neto. Cuando además supones que la gente desarrolla hábitos de consumo (aprendizaje, etc,…) puedes subir el precio aún más- hay un problema hold up.

    “El oligopolio colusivo es tremendamente inestable. Muchas veces, la mejor comisión de competencia es el propio cártel.”

    La colusión no es probablemente un fenómeno muy común, sobre todo cuando la estructura de mercado está muy fragmentada. No obstante a nivel de las industrias intermedias con pocos oferentes -la gasolina es un ejemplo- es algo relativamente común. Por otro lado, existe formas de colusión implícita que son MUY comunes; es un resultado estándar de teoría de juegos con focal points. Por ejemplo,. cuando se introdujo el Euro, los precios subieron con el redondeo considerablemente. Eso no habría sido posible en competencia perfecta. la unica posibilidad para que eso sea así es que la introducción del Euro resolvió el problema de acción colectiva de subir los precios, todos a la vez.

    “Como ya dije antes, vivimos en la sociedad de la información. Tal vez no se puedan conocer todas las ofertas, pero internet, los periódicos, las empresas de trabajo, el INEM… nos dan una idea bastante buena, ¿o no?”

    Te dan una idea incompleta. NO sabes el tipo de trabajo que tendrás que desarrollar, como será tu jefe, si todo lo que dicen en la oferta es como tú crees que es,… En parte porque los empleadores, al conocer las características del trabajador, tienen incentivos para no revelar todas estas cosas hasta después de haberlo contratado.

    “¿Y por qué hay que dejar el trabajo actual para buscar uno nuevo? ”

    Primero porque es algo que implica tiempo. Segundo porque aceptar un trabajo pobremente remunerado supone perder el subsidio de desemplo lo que puede implicar una pérdida de renta si se trata de alguien cualificado. Por otro lado, si todo el mundo hace eso nadie encontrará trabajo adecuado. Piensa que tienes una población de N trabajadores y N empleadores que tienen que “encontrarse”. Es racional para un trabajador individual aceptar el primer trabajo que encuentre y una vez que tenga la renta, seguir buscando en los N-1 trabajos. Pero si todos los trabajadores hacen eso, se cubrirán los N empleos desde el principio y no habrá ninguno vacante que seguir buscando.

  8. Citoyen Says:

    José:

    Tengo que escribir sobre el experimento que hicieron Krueger y Card con la comida rápida con el SMI. ¿Has echado un vistazo al libro que he enlazado?

  9. ingeniero social Says:

    “[En un mercado de competencia monopolística] existe poder de mercado.”

    Sí, pero se trata de un poder mínimo que además los consumidores pueden eliminar con facilidad.

    “A nivel de las industrias con pocos oferentes, [la colusión] es algo relativamente común.”

    Bueno, yo diría que la colusión es posible únicamente en mercados que presentan una estructura oligopolística. Por otra parte, yo no niego que pueda ser común acordarla; lo que digo es que es muy inestable y se deshace con mucha facilidad -sin intervención estatal.

    “Existen formas de colusión implícita que son muy comunes.”

    Y éstas generalmente son, si cabe, aún más inestables que las pactadas.

    “[Los MdC y las ETTs] Te dan una idea incompleta [de las condiciones laborales].”

    Esta incertidumbre es recíproca. El empleador tampoco puede conocer muchas de las características del trabajador hasta después de contratarlo, y en más de un caso comprobará que sus prestaciones no se corresponden con su currículum.

    “[Buscar empleo] implica tiempo.”

    Pero no tanto como para tener que dejar de trabajar.

    “Aceptar un trabajo pobremente remunerado supone perder el subsidio de desemplo, lo que puede implicar una pérdida de renta si se trata de alguien cualificado.”

    En este caso particular, todo depende de las preferencias del sujeto, que tiene que elegir entre seguridad o renta. Dependiendo de las mismas, dejará o no su trabajo actual. Lo que no sé es de que forma impide eso buscar una nueva ocupación.

    “Si todos los trabajadores hacen eso, se cubrirán los N empleos desde el principio y no habrá ninguno vacante que seguir buscando.”

    Cierto, pero si todos los trabajadores conocen todas las ofertas de empleo, el hecho de que se compita por las mejores acabará deprimiendo los salarios. Además, la demanda de trabajo no es constante en el tiempo, por lo que si que aparecen vacantes.

  10. José Luis Ferreira Says:

    Citoyen:

    Teóricamente, ambas cosas son ciertas a veces. La empiria dirá lo relevante de cada situación. Yo, cada vez que oigo hablar de dumping (o predatory pricing), lo veo asociado a empresas que se quejan de que otras vendan más barato y se inventen toda clase de excusas para que el Estado limite la actividad de las más baratas. Acompaña el hecho de que las que venden más barato sean extranjeras.

    ingeniero social:

    Los acuerdos colusivos pueden ser, de hecho, tremendamente estables, a pesar de periodos de inestabilidad. Teóricamente es sencillo mantener una colusión en un contexto dinámico (dilema del prisionero repetido dixit). En la práctica, la OPEP, con todos sus problemas internos y desobediencias de algunos miembros y posturas medalaganarias de los no miembros, lleva varias décadas manteniendo el precio del petróleo bastante por encima del coste de extracción.

    Un acuerdo colusivo tácito que funciona relativamente bien últimamente es el de las tiendas que usan la política de “devolver la diferencia si su precio no es el más barato de la ciudad”. Con esto están diciendo a la competencia: mantén el precio tan alto como yo, porque, si lo bajas, no te servirá de nada. En algunos lugares esta práctica está prohibida por esta misma razón.

    Son sólo un par de ejemplos.

  11. Del necesario retorno al pesimismo | El Daño de Lüzbel Says:

    [...] casa de Citoyen leo: “El sistema es cruel, injusto, turbulento, pero provee los bienes y , maldita sea, son los [...]

  12. ingeniero social Says:

    No sé si el de la OPEP es muy buen ejemplo, dado que se trata de un cártel estatal. Si los yacimientos estuvieran bajo control privado, la colusión resultaría mucho más complicada. De hecho, en los países donde el petróleo está liberado, no se da ninguna cartelización. En cuanto a la venta por encima del coste marginal, supongo que se debe a la inelasticidad de la oferta de petróleo -casi fija en el corto plazo.

    Sobre esa nueva estrategia de las tiendas, no me parece demasiado efectiva. Cuando los consumidores encuentran un comercio más barato, no se lo notifican a la gran cadena distribuidora, sino que se limitan a cambiar su lugar de compras. Por ello, sí que existen incentivos para bajar precios.

  13. Citoyen Says:

    La OPEP es un ejemplo muy bueno porque tienes empresas (estatales) maximizando ingresos :)

    Otro ejemplo muy interesante fueron los VER (Voluntary Export Restraints) que los productores de coches japoneses acordaron con los USA; pero concedo en que aquí no es un resultado natural del mercado-usaron al estado

    Todos los mecanismos sobre el mercado de trabajo que apuntas tienen verosimilitud teórica; pero empíricamente los trabajadores -salvo casos de trabajadores muy cualificados, etc,…- se enfrentan a empleadores con poder de monopsonios. Por ejemplo, Manning en el libro que cito, muestra que más de la mitad de las contrataciones se hacen a partir de trabajadores que estaban en paro y no en otra empresa. Eso implica que un los empleadores tienen un poder de mercado sustancial. Las estimaciones con regresiones que hace de la curva de oferta de trabajo son que es bastante inelástica.

    Tengo un libro lleno de ejemplos de prácticas anticompetitivas (yo me quiero dedicar a esto :P) a ver si encuentro tiempo y posteo algo sobre el tema. Tengo que postear también sobre el experimento del fast food de krueger y card para ilustrar lo del monopsonio. A ver si reúno tiempo.

  14. Jose R. Says:

    Sobre el tema del empleador monopsonístico ya lo utilizan como modelo teórico los del Employment Outlook de la OCDE del 1998, así que no es muy nuevo:

    http://www.socialdemocracia.org/articulos-de-fondo/69-mundo-del-trabajo/107-el-salario-mmo-no-produce-paro-iiia.html

    http://www.socialdemocracia.org/articulos-de-fondo/69-mundo-del-trabajo/126-salario-mmo-y-desempleo-iv-conclusiones.html

  15. Club Lorem Ipsum :: La Ley de la Gravedad » Archivo » Revisitando la competencia imperfecta y la explotación (I): el caso del salario mínimo Says:

    [...] « Competencia imperfecta, explotación capitalista y economía Ortodoxa (II) [...]

  16. Club Lorem Ipsum :: La Ley de la Gravedad » Archivo » Competencia imperfecta en el mercado laboral; revisitando la discusión Says:

    [...] debate que abrí algunos posts atrás y que luego seguí con otro se ha prolongado bastante en una mezcla de guerrilla de datos regada con epistemología entre kantor por un lado y Jose y yo [...]

  17. Club Lorem Ipsum :: Equilibrio social » Archivo » Mercado Laboral (II): Asimetría, Poder de Mercado e Intervenciones en el Mercado Laboral Says:

    [...] o simétrico, quiero dejar claro que muchas de las “asimetrías” que listan José o Citoyen me parecen bastante menos asimétricas que a [...]

  18. Club Lorem Ipsum :: La Ley de la Gravedad » Archivo » Política, Izquierda, Narrativas y Sostenibilidad Says:

    [...] y de adaptarse, con mercados flexibles que se adapten a los cambios inherentes a esta innovación y sirvan efectivamente al consumidor y no al empresario, con un sistema educativo funcional orientado a mejorar el capital humano de los [...]

  19. Juan Says:

    dejar su trabajo y ponerse a buscar otro implica una cantidad considerable de incertidumbre

    El trabajador que deja voluntariamente su trabajo y se pone a buscar otro es un IRRESPONSABLE. Lo que hay que hacer es seguir con el trabajo y ponerse a buscar otro. Cuando encuentra otro trabajo que sea mejor que el que ya tiene, entonces (y solo entonces) es cuando debe dejar el trabajo que ya tiene para incorporarse en su nuevo trabajo.

  20. Juan Says:

    …supuestos de competencia imperfecta.

    En realidad, muchos de los casos de competencia imperfecta ocurren precisamente porque el Estado, con su regulación, ha provocado esas imperfecciones en la competencia.

  21. Juan Says:

    Tengo que postear también sobre el experimento del fast food de krueger y card para ilustrar lo del monopsonio.

    Entonces resulta que todo eso del monopsonio y el efecto del SM, ¡se basa en un sólo estudio! ¡Uno sólo!

  22. Juan Says:

    Por ejemplo, Manning en el libro que cito, muestra que más de la mitad de las contrataciones se hacen a partir de trabajadores que estaban en paro y no en otra empresa. Eso implica que un los empleadores tienen un poder de mercado sustancial.

    Lo que suprime el “poder de monopsonio” no es que el hecho de que los trabajadores cambien mucho o poco de trabajo, sino el hecho de que tengan o no la posibilidad de cambiarse. Más todavía, por muy poca rotación laboral que hubiese, el salario se suele determinar al hacer la contratación y no después.

    Por cierto, que también podría interpretarse la baja rotación laboral como un “poder de monopolio” por parte del trabajador.

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