¿Cómo razonamos los economistas? Un caso práctica sobre economías de lo sagrado y reciprocidad fuerte
Uno de los objetivos más comunes de los críticos (serios) de la teoría económica ortodoxa es la idea de “racionalidad”. A Eduardo, por ejemplo, le encanta citar ejemplos de preferencias “other-regarding”, de “economías de lo sagrado” y de “reciprocidad fuerte” como ejemplos de que la idea de que el homo oeconomicus no funciona. Eduardo no está sólo, gente seria como Herbert Gintis o Georges Akerlof defienden una idea bastante similar.
Mi idea general es que todas estas críticas tiran contra un hombre de paja; no hay nada en la metodología económica que haga imposible modelizar este tipo de cosas y si las teorías económicas suelen ignorarlo no es tanto porque creamos que las cosas no funcionan así, como porque a menudo estos casos de “irracionalidad” -en realidad no es irracional, más luego- no son necesarios para explicar la realidad económica o son muy difíciles de chequear empíricamente.
No obstante, pienso honestamente que, cuando uno quita la retórica Kuhniana de cambio de paradigma sangriento y ataque a los estúpìdos y miopes economistas, uno tiene interacciones muy interesantes entre la teoría tradicional y la economía “behaviourista” (en sentido amplio; la economía que incorpora hechos estilizados de la sociología, las ciencias cognitivas, la biología evolutiva o la antropología).
Por ejemplo, uno de los enigmas empíricos desde que Keynes lo formulara es por qué los salarios son rígidos a la baja; si los trabajadores fueran racionales, deberían aceptar rebajas salariales cuando saben qeu la alternativa es el paro y sin embargo las empresas prefieren ajustar el número de trabajadores y no los salarios. Georges Akerlof y su mujer Janet Yellen han dado un conjunto de microfundamentos basados en la sociología de por qué esto es así. Básicamente, si uno le baja el sueldo a los empleados, estos tienden a tomárselo mal y reducir su productividad porque creen que es “injusto”-es decir, tenemos un caso de “reciprocidad fuerte”. Resulta que, además, esto es algo que tiene una base sociológica, evolutiva y psicológica bastante sólida. Es un microfundamento para la hipótesis del salario de eficiencia. Hoy la hipótesis del salario de eficiencia está en la base de la NEK (nueva economía keynesiana). El proceso de interacción es fructífero porque lo que genera la necesidad de una explicación es el paradigma “tradicional”; eso genera una nueva hípótesis basada en la economía behaviourista y terminamos con una nueva explicación, mejor fundamentada, del problema.
Pensé en escribir este post cuando mi novia me comentó un suceso que había ocurrido en su familia. Rápìdamente; su hermano había encontrado trabajo para el que necesitaba el coche. Sus padres no querían dejárselo porque no estaban contentos con sus notas. Él estuvo enfadado un tiempo y al final encontró un amigo con el que compartiría el trabajo poniendo él el coche. Mi pregunta fue ¿por qué no quieren dejarle el coche? La respuesta de mi novia fue que a) Querían que se dedicara a estudiar en verano y no a trabajar y b) El trabajo produciría un desgaste al coche por arrancarlo y pararlo muchas veces y además los padres pondrían las gasolina.
El apostol de la ciencia lúgubre que hay en mí conjeturó lo siguiente. El punto a) al final, no lo van a conseguir ya que de todas formas va a trabajar. Para el punto b) tenemos algo llamado “solución de negociación de nash” y “teorema de Coase” dos individuos que tengan algo que ganar podrán llegar a un acuerdo. Mi hipótesis de economista cínico era: si el problema era la depreciación del coche ¿por qué no organizaban un mecanismo para repartirse las ganancias? Es decir ¿por qué no le alquilaban el coche a su hijo?
Para que las soluciones anteriores no se cumplan, debe existir, automáticamente, algún incumplimiento de los supuestos. (atención, chicos, proceso de generación de hipótesis). Hay dos posibilidades: o bien las dos partes no tenían algo que ganar, o bien existían costes de transacción.
- El primer caso podría ser que los padres mi novia simplemente no querían consentir qeu su hijo les hiciera chantaje; en palabras de mi novia “no les daba la gana”. Esto puede deberse a dos causas (conjetura) bien porque no quieren parecer débiles frente al futuro y que su hijo no les haga chantaje (hay un problema estratégico intertemporal para mantener el poder de negociación) bien porque tienen un sentido de “reciprocidad fuerte” de que les parezca injusto que su hijo les tome por el pito del sereno. Ambas posturas representan el mismo fenómeno, en realidad, solo que con distintos horizontes temporales. La postura estratégica busca mantener el poder de negociación intacto (evitar ser “explotado”) pero de forma consciente/estratégica -si consiento hoy, me chantajean mañana- y la reciprocidad fuerte cumple la misma función biológica con la diferencia de que no es una acción consciente, sino que está incorporada por la madre naturaleza en nuestra evolución cultural- los organismos que no se dejan explotar tienen más aptitud para sobrevivir.
- El segundo caso, es que existieran costes de transacción. En el fondo, los costes de transacción son una caja negra dónde los ecnomistas metemos “todo aquéllo que impida las transacciones provechosas”. La existencias de economías de lo sagrado, por ejemplo, es un coste de transacción. Esto podría ser un caso. Podría existir una norma, comunmente aceptada en la familia de mi novia, de que no se negocia entre padres e hijos- sería raro lo de “alquilarle el coche a tu hijo”. Esa norma tiene una base evolutiva firme; una de las funciones evolutivas de la familia es poner riesgos en común y proveer seguros, algo que se lleva muy mal con los problemas de hold up y las transacciones de mercado- las organizaciones jerárquicas no funcionan con precios. Aunque ambas partes estuvieran dispuestas a hacerlo, esa norma impide que ninguno de los dos tome la iniciativa. Eso es una “economía de lo sagrado”.
Como véis, el problema está lejos de ser imposible de resolver dentro de un marco estrictamente ortodoxo; al contrario, el marco ortodoxo permite reforzar las hipótesis empíricas y hacerlas más manejables. Permite concretamente a) Formular preguntas que lleven a hacer conjeturas y b) permitir ver cómo encaja dentro de la imagen general. Cuando uno dice que algo es “irracional”, normalmente, es porque no ha metido las cosas relevantes en la función de utilidad de los agentes. La idea es qeu cuando el modelo llega a un resultado “irracional”, es el momento de variar los supuestos del modelo y construir uno nuevo, no de concluir que los modelos no sirven para nada.






Julio 22nd, 2009 at 12:52
Je, je… admiro tu tenacidad.
¿Has pensado en recopilar las entradas de este tipo y hacer un e-book? Podría llamarse “En defensa del economista ortodoxo y su evolución, el economista friki. Incluye un cd con casos prácticos”.
Julio 22nd, 2009 at 13:26
En realidad, ese apartado ya existe
http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/category/defensa-de-la-economia-neoclasica
Julio 22nd, 2009 at 13:38
Pchá… tienes que currártelo un poco más: una buena portada provocadora, que el compendio sea descargable, etc… y ya sabes, tu primer libro (gratuito para los asiduos a tu blog, claro, je, je…)
No obstante, me siento humildemente orgulloso de haber provocado alguna de las últimas entradas. Habrá que seguir dando caña…
Julio 22nd, 2009 at 13:55
¡Joder! Si los enemigos serios de la economía ortodoxa resulta que se construyen para su onanismo mental nomás que hombres de paja, me pregunto entonces qué harán los enemigos risibles.
Por lo demás, me ha encantado la ingenua sinceridad de tu último párrafo. Claro, con hipótesis ad hoc cualquier teoría echa para adelante pero así lo único que demuestras es lo que ya señaló Lakatos, a saber: que toda teoría científica tiene un núcleo metafísico infalsable e incuestionable -en tu caso, la modelización conductual del ser humano con la teoría de juegos- y que toda desviación empírica del modelo se corrige mediante hipótesis ad hoc que nunca modificarán dicho núcleo.
Así que por lo que veo la validez de tus modelizaciones no devienen tanto por su veracidad ontológica cuanto de ser el típico trade off del científico que resultará válido mientras sigua consiguiendo una progresividad empírica pero con ello no invalidas, ni deslegitimas otros modelos, ni otras modelizaciones, que lo sepas.
Julio 22nd, 2009 at 15:42
“Por lo demás, me ha encantado la ingenua sinceridad de tu último párrafo”
Si, ese tipo de críticas también son un hombre de paja, pero son un poco ingenuas- Mark Blaug es un falsacionista ingenuo. La teoría de juegos no es una teoría con contenido empírico muy exigente, es una rama de las matemáticas qeu sirve para modelizar agentes con ciertas características muy poco exigentes: su único requisito ontológico es que las preferencias sean consistentes. Sorpresa: por razones evolutivas las preferencias son moderadamente consistentes a lo largo del tiempo y en la medida en que lo son, tenemos un agente económico que se puede modelizar con teoría de juegos. El dominio ontológico de la teoría económica está por tanto restringido a la existencia de esos objetos. Un agente económico, por cierto, no es necesariamente un ser humano; es cualquier objeto con preferencias consistentes- Dennett hablaría de sistemas intencionales. Este marco general es de lo que yo hablaba en este post.
Lo que sí tiene un contenido empírico más exigente (y más falsable) son las explicaciones concretas que se construyen con teoría de juegos/teoría económica (no es exactamente lo mismo pero aquí hablo de ellas como equivalentes). En este post, por ejemplo, yo he propuesto varias (la reciprocidad fuerte, la economía de lo sagrado, son explicaciones alternativas). En macroeconomía, tienes distintas teorías para explicar los ciclos que compiten entre sí.
Mi posición personal es ser un nazi respecto a lo estricto que hay que ser con la teoría más general (grosso modo modelizar agentes con preferencias y restricciones tecnológicas) y totalmente ecléctico respecto a las teorías más concretas que pueden formularse dentro de ese marco (cómo son las tecnologías y las preferencias). Me da igual lo que pongas en tu modelo, pero si eres un economista debes trabajar con modelos. ¿Por qué? Porque esa visión permite comparar las distintas teorías alternativas según unas reglas estándar que facilitan el trabajo en equipo de los científicos y el rigor, pero al mismo tiempo al ser permite el progreso científico al no anclarnos en una visión concreta.
Julio 22nd, 2009 at 15:45
Por cierto, la seriedad viene de que, en general este tipo de críticas no atacan a los economistas por ser malvados capitalistas, etc,… y se basan en equivocaciones relativamente sutiles y abiertas a debate, no en falacias de hecho.
Un crítico serio es Georges Akerlof, o Jon Elster, un crítico no serio es Galbraith.
Julio 22nd, 2009 at 17:10
Si, ese tipo de críticas también son un hombre de paja, pero son un poco ingenuas- .
Pero luego a continuación dices:
Mark Blaug es un falsacionista ingenuo.
Entiendo, por el contexto, que quieres decir que NO es un falsacionista ingenuo; a lo que te respondo que el falsacionista ingenuo es el que cree que sus teorías no tienen un núcleo infalsable.
Si dices que Blaug no piensa así, lejos de haber sido ingenuo, he acertado pues me das la razón al admitir que sí, que quieres aceptar cualquier idea proviniente de otras áreas pero sin que te toquen tu núcleo, simplemente añadiéndo hipótesis ad hoc.
Te cito para aclararlo:
La idea es que cuando el modelo llega a un resultado “irracional”, es el momento de variar los supuestos del modelo y construir uno nuevo, no de concluir que los modelos no sirven para nada.
Dicho de otro modo, si la teoría falla entonces hay que añadir hipótesis pero no hace falta modificarla en lo esencial, de ahí la sinceridad ingenua, porque has venido a decir que cualquier fallo de la teoría nunca la refutará en lo principal (el modelizado matemático que, por cierto, es lo que critican las otras teoría alternativas) sino que se siempre (prevées, ¿cómo?) podrán añadirse hipótesis ad hoc con las que salvar el pescuezo.
Claro que puede ser que no haya ingenuidad pero una forma tan cínica de presentar la validez tu epistemología te haya asustado. No obstante es lo que se sigue de un falsacionismo sotisficado, también el no poder evaluar qué teoría está más legitimada o dicho de otro modo y para terminar: tu defensa de la economía ortodoxa ha sido muy ortodoxa.
Julio 22nd, 2009 at 18:32
Vamos a ver; doy por hecho que entiendes la jerga económica así que voy a usarla para dar la explicación; si hay algo que entiendes dímelo ¿vale?
Por falsacionista ingenuo en economía quería decir la idea de que la parte falsable de la teoría económica no son las explicaciones concretas para fenómenos concretos, sino que intenta aplicarle el concepto a lo que sale en los libros de micro que sólo intentan formular una caja de herramientas- de matemáticas aplicadas concretamente- no de explicaciones. Me explico.
Los modelos, matemáticos o no, no son falsables porque no son aseveraciones empíricas, no tienen una ontología definida; sólo estructuran lógicamente el razonamiento. Ejemplo: la gente NO coopera nunca en un dilema del prisionero; si observas que coopera es porque el dilema del prisionero no es el modelo adecuado para explicarlo. El dilema del prisionero es una tautología sin contenido empírico; sólo saca las consecuencias lógicas de considerar dos agentes interactuando con unas funciones de utilidad determinadas.
Si yo empiezo tratando un fenómeno como un dilema del prisionero y veo que la gente coopera, es porque me he equivocado usando el modelo y la situación no es un dilema del prisionero, será otra cosa; mi explicación/teoría (usando el instrumento) queda falsada, pero el “dilema del prisionero” no, porque no es algo falsable.
La teoría de juegos -que incluye una infinidad de juegos potenciales, no sólo el dilema del prisionero- se PUEDE usar para modelizar cualquier fenómeno con preferencias estables/consistentes, igual que puedes usar la aritmética para sumar cosas contables o la geometría para calcular áreas, pero no puede ser “falsada”. Si calculas el área incorrectamente es porque te has equivocado de fórmula, no porque la fórmula sea falsa. No estás formulando una “hipótesis ad hoc” estás comprobando que has hecho un uso inadecuado de un instrumento.
Lo que yo defendía en este post es que ese proceso de cambiar hipótesis y ver qué pasa es, de hecho, la clave del progreso en economía. . Al ser suficientemente general, los problemas de una rama se repiten en otra y puedes trasladar las soluciones de un sitio a otro.
“siempre (prevées, ¿cómo?) podrán añadirse hipótesis ad hoc con las que salvar el pescuezo”
Mi predicción de que casi cualquier hipótesis se puede incorporar dentro de la teoría porque los requisitos ontológicos de la teoría son muy débiles (básicamente, que exista elección/intencionalidad y cierta consistencia) y la teoría es muy general y CREO (es una opinión) que esa ontología es un fenómeno ubicuo en la vida en sociedad y eso es algo que es muy difícil de discutir y que de hecho muy pocos críticos discuten. Cuando no hay intencionalidad/elección/consistencia, no hay economía. Si ese fenómeno se volviera o se descubriera raro, la teoría económica (el marco de la economía neoclásica) pasaría a ser inservible aunque matemáticamente coherente. Como no creo que vaya a ser así, pienso que la teoría económica seguirá siendo útil.
Julio 22nd, 2009 at 19:10
Y lo que yo digo es que el asumir que el comportamiento es matemáticamente mesurable -dadas las herramientas actuales- es una aseveración infalsable; de hecho, tú mismo lo admites:
La teoría de juegos -(…)- se PUEDE usar para modelizar cualquier fenómeno con preferencias estables/consistentes, igual que puedes usar la aritmética para sumar cosas contables o la geometría para calcular áreas, pero no puede ser “falsada” .
La diferencia con la trigonometría, por cierto, es falaz porque un triángulo es un objeto matemático, su correspondencia fenoménica, lo que consideramos que en la vida real es un triángulo es lo que podría ser falsado; en el caso de la economía, el asumir que cualquier interacción social es un fenómeno con preferencias estables/consistentes modelizable vía teoría de juegos de igual modo que un triángulo es modelizable vía aritmética, es lo que podría ser falsado pero que en tu defensa de la economía ortodoxa implícitamente, mientras implícitamente ingenuamente, asumes como infalsable; lo cuál me parece bien pero si se trata de confrontar epistemologías económicas no lleva a ninguna parte tal postura salvo a decir yo la tengo más grande, esto es, yo tengo una mayor progresividad empírica.
Te estoy intentado hacer notar, en definitiva, que tienes un punto ciego en tu teorizar que resulta intocable y que no siendo ilegítimo en una teoría científica, más bien siendo la norma, sí que debería llevarte a admitir que limita la influencia/asimilación de las otras ciencias.
Y bueno, creo que me repito y tampoco vamos a ir a más así que en aras de evitar una insufriblemente longeva estéril discusión, te dejo la última palabra
Julio 22nd, 2009 at 22:37
“Básicamente, si uno le baja el sueldo a los empleados, estos tienden a tomárselo mal y reducir su productividad porque creen que es “injusto”-es decir, tenemos un caso de “reciprocidad fuerte”.”
Efectivamente, y vestigios de este tipo de reciprocidad, o de este sentido primitivo de “justicia”, se han encontrado en primates e incluso en monos:
http://news.bbc.co.uk/2/low/science/nature/3116678.stm
Julio 23rd, 2009 at 14:06
Otra cosa, ¿Sabes si Akerlof y Yellen conocen estos estudios con monos? ¿PUedes poner el artículo o libro suyo donde has encontrado esta información (la bajada de productividad por recibir bajos salarios)? Me interesa mucho
Julio 24th, 2009 at 7:29
Hector;
Creo que entiendo lo que quieres decir. Lo que yo defiendo (vamos, la idea no es mía http://www.uab.edu/philosophy/faculty/ross/PSA%2006%20formatted.pdf ) es que un “agente económico” también es un objeto matemático, igual que lo es un ángulo y por eso no es falsable. La teoría económica (los modelos) no trabajan con seres humanos, trabajamos con funciones de utilidad. Las funciones de utilidad son objetos matemáticos. Lo que es falsable es la contraparte ontológica que uno puede asignarle a ese agente/función de utilidad http://www.uab.edu/philosophy/faculty/ross/um%20handbook%20paper%201.pdf .
Julio 24th, 2009 at 7:36
Eduardo;
La verdad es que no lo sé, pero no creo, la influencia de Akerlof viene más por el lado de la sociología que por el de las ciencias cognitivas aunque al final la conclusión es más o menos la misma. El libro que sacó con Shiller de “Animal Spirits” es un buen resumen de su visión de la macro (a mí me pareció un poco sesgado el libro y tal vez esté demasiado centrado en la macro, pero bueno). Chris Dillow hizo un buen review del tema http://stumblingandmumbling.typepad.com/stumbling_and_mumbling/2009/02/animal-spirits-a-review.html
De todas formas, puedes mirar la página de wikipedia sobre salarios de eficiencia http://en.wikipedia.org/wiki/Efficiency_wages
Julio 27th, 2009 at 21:12
[...] en cierto sentido muy excitante porque explica para el caso de la teoría de la evolución algo que yo intentaba explicar el otro día para la economía. Dejadme ilustrar la [...]
Julio 27th, 2009 at 22:33
[...] en cierto sentido muy excitante porque explica para el caso de la teoría de la evolución algo que yo intentaba explicar el otro día para la economía. Dejadme ilustrar la [...]