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La legalización de las drogas según el Economist

El número del Economist de esta semana está dedicado a la legalización de las drogas. Realmente, es fantástico que un periódico como el Economist apoye de forma tan firme algo tan controvertido a nivel social, aunque sólo sea por ver la cara que se le quedeal lector conservador tipo de la revista. Digo que es controvertido porque el tema de las drogas es algo que ningún partido (aparte del partido rasta, o similar) se ha atrevido de momento a proponer de forma más o menos seria. Bien por tanto por el Economist por sacar el debate.

Dicho lo cuál, lo argumentos no terminan de convencerme. Lo que la revista viene a esgrimir son dos tipos de argumentos. En primer lugar, la guerra contra las drogas ha probado ser un fracaso; los alijos siguen llegando y la gente los consume. Además, la dureza de las leyes que reprimen el tráfico de drogas está poco relacionado con el nivel de consumo (es decir, si lo legalizaran, dicen, la gente no consumiría más). Segundo, el hecho de que esté prohibido ha hecho que por un lado en los países (pobres) productores, los “agricultores” de este tipo de sustancias sufran persecuciones, etc (Colombia, Mexico, etc,…) y en que en los países ricos esto se transforme en una actividad mafiosa a cuenta de la cuál se está haciendo rica bastante gente. Por tanto, argumentan, una forma de combatir el consumo es legalizando y regulando /imponiendo fuertemente su comercialización. Aparte de aportar dinero a las arcas públicas, se transformaría unproblema de orden público en uno de salud pública.

El razonamiento tiene la virtud de no estar basado en alguna forma indignación moral “la libertad individual de tomar drogas, quién es el Estado para decirme lo que tengo que hacer, bla bla bla” sino en un problema de gestión del riesgo; que es, dicho sea de paso, como deben gestionarse estos problemas (algo aplicable también a temas como el aborto, y demás pseudoproblemas éticos); es decir, no en ¿qué nos parece deseable? sino ¿qué tiene sentido prohibir?.

Sin embargo, no me convence demasiado. Una de las razones por las que se consumen relativamente pocas drogas ilegales y relativamente muchas drogas legales (tabaco y alcohol) es porque el efecto de ilegalizar crea un sesgo cognitivo que hace que ese algo sea visto como algo socialmente proscrito. Nadie hoy por hoy confesaría en una entrevista de trabajo que consume esporádicamente cocaína, pero no hay ningún problema en admitir que es un fumador empedernido; a nadie le importa meterse un chupinazo de aguardiente delante de un desconocido, pero sí tendrá algo más de reparo en liarse un porrito. En lenguaje económico; la nueva economía institucional (Coase, North, etc,…) explica que las instituciones formales (las leyes) suelen producir instituciones informales (como las normas y usos sociales etc,…) en función de la reacción de los agentes. La ilegalidad de las drogas hace que ese “meme” que es el consumo de drogas se transmita de forma dificil; si uno lo legaliza, esta legitimando a nivel institucional. No tendría mucho sentido que el gobierno continúe con esas (pornográficas) campañas de las drogas no sólo te afectan a tí con familias destrozadas al tiempo que legaliza el consumo. Las campañas dejarían de ser creíbles. A nivel jurídico, el hecho de legalizar el consumo y la venta movería algo que ahora constituye un hecho delictivo a ser el ejercicio de un derecho fundamental.

Lo que quiero decir con esto es que la idea de que el consumo no aumentaría probablemente es falaz y la verdad es que es un tema que no termino de tener demasiado claro, al menos para el tema de las drogas duras. Esto no obsta para que posiblemente no tenga demasiado sentido seguir con la “guerra contra las drogas” algo que absorbe una cantidad obscena de recursos y cuyos resultados al menos yo no termino de tener claros.

Al margen de eso, Robert Shiller ha publicado un artículo en el FT que viene a ser un resumen del libro que ha escrito con Akerlof. Me da bastante alergia lo del hombre de paja de la economía ortodoxa, pero tiene algunas ideas interesantes, relacionadas por ejemplo con el tema del consumo de drogas.

Por cierto, me interesa saber cuál es vuestra opinión (Jose, Egocrata, Alberto, Luzbel, Kantor, etc,…) de  economistas/sociólogos/psicólogos/criminólogos etc,… sobre el tema, aquí en los comentarios o podíamos iniciar una especie de meme.

28 Responses to “La legalización de las drogas según el Economist”

  1. Ender Says:

    Mi opinión es de ingeniero, pero la voy a dejar de todas formas, je, je…

    Siempre he estado de acuerdo con la postura que describe el Economist a favor de la legalización, entendiendo que los beneficios superan ampliamente a los perjuicios, pero no hay que ser ingenuo y pensar que la legalización sería la panacea y acabaría con todos los males. Para empezar, el tema de si aumentaría o no el consumo: aunque es difícil de estimar, parece razonable pensar que el consumo se incrementaría, sobre todo al principio (acceso de consumidores que ahora pasan del tema por su ilegalidad) para estabilizarse después en algún nivel superior al actual. Esto, que no deja de ser una conjetura, me parece un mal menor que la sociedad tendría que acepta si se opta por la legalización. En este caso, se daría un trasvase de recursos desde lo que era la “lucha contra las mafias” hacia las “campañas de información y concienciación”, igual que ocurre ahora con el alcohol y el tabaco, y cuya eficacia también es limitada. Sin embargo, me parece que todos ganamos con el cambio: creo que es incomparable el coste en recursos (y vidas) de la lucha actual contra la droga (el “problema de orden público”) con el que habría en el “problema de salud pública” que se vendría.

    Me parece más complicada, eso sí, la regulación concreta de la cosa: igual que no hay medicamentos al acceso de cualquiera, no podría haber drogas al acceso de cualquiera, por su inherente peligrosidad. No es lo mismo la marihuana, que se podría legalizar sin problemas y con acceso libre, que otras drogas más peligrosas. Este punto debería centrar el debate, en mi opinión, porque si bien un medicamento “peligroso” la gente lo demanda porque “lo necesita”, una droga, peligrosa o no, la gente la demandará “porque la quiere”. Si la regulación es muy restrictiva, en el fondo sigues limitando el acceso al producto, con lo que fomentarías de nuevo la aparición de mafias, etc.

    No obstante, sigo pensando que los beneficios superarían a los perjuicios y, dado el fracaso de la políticas de prohibición actuales, es necesario buscar otras opciones.

  2. Alatriste Says:

    ‘The Economist’ es así de iconoclasta, aunque lo haga con un inconfundible estilo británico. También defiende la abolición de la monarquía y la redacción de una constitución escrita.

    Mi opinión personal es que te equivocas.

    - En contra del ’sesgo cognitivo’ opera el atractivo de lo prohibido. Hasta qué punto son fuertes estos dos efectos no me atrevo siquiera a estimarlo, pero una cosa que me impactó fue ver en Internet videos donde no se ve mas que a una mujer fumando, como si fuera algo erótico y pecaminoso…

    - Hoy en día pocas personas reconocerían así como así en una entrevista de trabajo que son fumadores empedernidos o que se emborrachan todos los sábados (y menos en los Estados Unidos)

    - Y el estado no tendría ningún problema para compaginar la recaudación de elevados impuestos con la lucha contra la drogadicción. Es exactamente lo que hace con el alcohol y sobre todo con el tabaco ¿No?

    Personalmente yo también estoy a favor de la legalización. Eso sí, mantendría las drogas como monopolio estatal, y aunque fuese un tanto hipócrita las definiría como medicamentos, vendidos en farmacia y tal vez hasta solo con receta. Una cosa es legalizarlas y otra asistir sin más a que se vendan como si fueran cacahuetes.

  3. Lole Says:

    Una pequeña aportación: España unilateralmente no debería lanzarse a una reforma legal así. Se convertiría en la Meca de los drogatas. Un país tan relativamente pequeño tendría que legalizar la droga (si se considera adecuado) junto con el resto de la Unión Europea.

  4. mitcoes Says:

    El análisis es bueno. Pero hay formas y formas de legalizar para evaluar las consecuencias.

    Cuando la cocaína y la heroína eran legales tampoco se consumían en público salvo fiestas de toxicómanos, normalmente de la alta sociedad.

    El motivo de la prohibición fue un pacto en USA con los mafiosos para sustituir sus beneficios del alcohol tras el fin e la ley seca. Y su internacionalización por querer sabotear al cáñamo frente al reciente y USAmericano Nylon y otras fibras sintéticas. Lo prohibido siempre es más lucrativo.

    Personalmente legalizaría totalemnte el cáñamo, y apostaría por el CARNET DE TOXICÓMANO para el suministro de drogas “duras” como la cocaína, la heroína, y otras, para sólo suministrar legalmente estas a los ya enganchados. legalización, pero venta restringida.

    Esto implicaría que los nuevos consumidores deberían entrar por el sistema mafioso, pero este iría desapareciendo al no poder conservar mucho tiempo esta clientela, que al convertirse en adicta pasaría al sistema público.

    Además los excedentes de los consumidores del sistema público echarían del mercado a las mafias. Aparecerían camellos que compran estos excedentes para revenderlos, y cuando eso ocurra, una vez destrozado el sistema mafioso, se podrá “cerrar el grifo” de las dosis para minimizar la entrada de nuevos consumidores.

  5. Lüzbel Says:

    Yo también soy favorable a legalizar todas las drogas.

    En esta semana haré un post sobre esto.

    Saludos.

  6. ¿Legalización? Says:

    [...] Citoyen proponía el tema de la legalización de las drogas ilegales a propósito de lo publicado en el último número de “The Economist”. La perspectiva que [...]

  7. Citoyen Says:

    “Yo también soy favorable a legalizar todas las drogas. ”

    Ese “todas” ha quedado un poco ominoso, ladrón (¿qué rayos querrá decir ominoso?).

  8. Alatriste Says:

    Ominoso viene del latín “omen-ominis” que significaba portento o augurio, no necesariamente de mal agüero.

    Los romanos tenían dos formas tradicionales de adivinar el futuro. Los augures decían leerlo en el comportamiento de los pájaros (suele decirse que en su vuelo, y es verdad que esa era una parte de su arte, pero las gallinas no vuelan) y los arúspices lo hacían en las entrañas de los animales recién sacrificados. El resultado era un ‘omen’ en ambos casos.

  9. meneame.net Says:

    La legalización de las drogas según el Economist…

    Lo que la revista viene a esgrimir son dos tipos de argumentos. En primer lugar, la guerra contra las drogas ha probado ser un fracaso; los alijos siguen llegando y la gente los consume. Segundo, el hecho de que esté prohibido ha hecho que por un lado…

  10. Golo Says:

    A mí me parece una excelente idea y un ejercicio de libertad. La gente que decide fumar o beber aun sabiendo el riesgo que tiene ejerce su libertad a su modo. Si quieren matarse son libres de ello. Pues igual con las drogas. Si se quieren engañar diciendo que la marijuana es ways y que hace menos daño que el tabaco adelante, y con el resto igual. El que se quiera matar que se mate y que de paso deje beneficios para el estado al menos para cubrir sus problemas de salud y eso.

    Saludos!!!

  11. Jose Antonio Says:

    Yo también estoy a favor tanto de legalizar las drogas como de legalizar la eutanasia. Si quieres morirte haya tú pero no perjudiques al resto de la gente. Por lo que se tendrían que habilitar sitios públicos para consumirlas sin molestar a los que no se quieren drogar. Como en el caso del alcohol que no se puede tomar en la calle.

  12. Fumeta ;-) Says:

    lo del aumento del cosnumo, es falso, no hace falta más que mirar a Holanda…He ido mas de una vez xomo “narcoturista” y, para mi fortuna, también he vivido algunos periódos de mi vida ahi, por trabajo, y puedo decir que en general (con el peligro de generalizar) la población residente en Holanda No consume drogas de forma cotidiana (no como en España, por ejemplo), ni aún puedes hacer mención de que eres usuario de tal o cual droga, o siquiera hacer bromaslisérgicas, está mal visto, es un “vicio para turistas”, NO como en España, que siendo ilegal, las drogas están en una gran parte de los programas de tv, en la música y en genaral en la vida pública.. POsiblemente si se plantease una legalización, habría, en un principio un aumento del consumo público, pero al poco este volvería a ser en el ámbito privado.
    Lo violento de las drogas es su tráfico ilegal, no su consumo.
    Con la legalización también se podría llegra a un control de calidad, como con el tabacao o el alcohol, además de que el acceso a las información sobre el tema estaría mas a mano y no ser cosa sólo de un grupo marginal, los drogatas, que somos los que normalmente más nos informamos.

  13. herrero Says:

    El debate sobre las drogas en estos tiempos me parece apasionante. The Economist ofrece un punto de vista que, sin dejar de ser inquietante (mercado, mercado, mercado) se atreve a mencionar aspectos que el puritanismo hegemónico -creyente y ateo- ha vetado en la sociedad civil. Me refiero al hecho de poder debatir abiertamente.

    Soy profesional de la salud mental, tengo experiencia en el tema, y puedo decir para empezar que los toxicómanos (voy a obviar el debate sobre la denominación) son más bien personas con tendencias adictivas que osaron probar sustancias adictivas.

    En otro orden de cosas, sería necesario matizar -para ahuyentar los demonios- que lo que muchos propognamos no es legalización, si no regulación, y la complejidad del asunto está en perfiar una normativa que no sea tan restrictiva que se convierta en papel mojado (si es muy dificil comprar drogas legalizadas, no se acabará con el mercado negro) y si es demasiado tolerante tendría consecuencias aberrantes, y se podría convertir en una especia de pandemia.

    Los factores clave radican en varios aspectos:

    - El control de las sustancias: evitar la adulteración, el transporte de alto riesgo (culeros, mulas, etc.) y la consiguiente investigación para mejorar su eficacia, precisión y reducir el daño.

    - Las implicaciones económicas: Sería más beneficioso obtener impuestos del comercio, reducir el gasto policial y asignar más recursos a la prevención y la asistencia. El ejemplo del alcohol es ilustrativo.

    - Nadie puede saber qué repercusiones puede tener a corto, medio o largo plazo. Esto si es un hecho, pero sólo se sabrá con la experiencia.

    - Por supuesto, cualquier paso adelante en regular el acceso a drogas de placer sólo puede tener sentido a nivel internacional.

  14. Josema Says:

    Las drogas, cómo todo lo bueno, deben ser administradas por personas adultas y responsables. Verguenza da ver que el tabaco y el alcohol está permitido, causando muertes, mientras que la ganja, siendo mucho menos agresiva al organismo, no lo está. ¡Qué Mundo!

  15. carlos de cabogata Says:

    el problema es que la mayoria opinamos sin conocimiento de causa. Este problema, como la mayoria de los problemas políticos se debería de plantear mas científicamente. Deberiamos aprovechar las experiencias (experimentos) de los paises que han legalizado ciertas drogas. ¿que ha pasado alli?, ¿los menores consumen mas?, etc… Si tenemos un problema médico, como si es adecuado suministrar cierto tipo de medicamento a la población esperamos que los que tengan un conocimiento profundo a través de ensayos científicos tomen las decisiones. Aunque esto se supervise democraticamente a través del govierno soberano. ¿Porque no actuamos de la misma forma con el problema de la legalización de las drogas o con otros problemas políticos?. O al menos intentamos informarnos antes de soltar lo primero que se nos ocurra

  16. Jesús Says:

    Sólo señalar tres cosas:
    En Holanda, la legalización de los productos derivados del cáñamo supuso una bajada en el consumo. Se especula que perdió el atractivo como actividad contracultural.

    Respecto a las restricciones excesivas en su venta, eso genera de nuevo el problema del mercado negro y mafias asociadas.

    Por último, lo del carnet de toxicómano. ¿Y un carnet de obeso para comer hamburguesas? ¿Y uno de alcohólico para tomarse una copa con los amigos?¿Y otro de imprudente temerario para los escaladores?…

  17. Manuel Says:

    Inspirado en tu post, he escrito otro en mi blog http://alguienteniaquedecirlo.wordpress.com/2009/03/10/legalizacion-de-las-drogas/ ¿Por que la heroina entra en Europa desde Afganistan a Kosovo, dos territorios controlados por la OTAN? ¿Por qué no se legaliza el cannabis y se prohibe el alcohol, que es mucho más perjudicial? ¿Por qué hay que atracar un banco para comprar heroina, en vez de comprarla en una farmacia a precio reducido? ¿A quien beneficia la prohibición de las drogas?

    ¿Qué más da si la legalización aumenta o disminuye el consumo? ¿Qué derecho tienen los moralistas de siempre a decidir lo que yo puedo fumar o esnifar?

  18. Alberto Fernández Says:

    El tema tiene demasiadas caras por donde ser analizado. Intentaré ofrecer aquellas que considero que deberían tenerse en cuenta antes de que un Estado legalice el consumo de drogas.

    En el lado del derecho, debemos recordar que el Estado está obligado por la Constitución a preservar la vida. Esa es la causa por la cual a una persona en huelga de hambre no se le deja morir; o porque el tema de la eutanasia necesita para ser aprobada una reforma constitucional. Comprendo que es difícil mantener este argumento cuando por accidentes de tráfico muere muchísima gente, pero en este caso se trata de un hecho no previsible (en principio y con todos los matices).

    Es evidente que el consumo implica también un riesgo claro para la salud del consumidor. La legalización de las mismas puede ser vista como un acto de hipocresía con las últimas políticas de salud pública (ley anti-tabaco, ley de alimentación saludable). Frente a ello también dentro de la salud, debemos ser conscientes de los efectos de las drogas. No podemos negar que toda droga tiene cara el futuro, unos costes en la salud del consumidor que pueden afectar a su independencia y capacidad para valerse por si mismo. Si el estado permite el consumo de unas sustancias que se conocen como peligrosas, podría surgir la opinión de que también debería hacerse cargo de esas personas cuando los signos más claros de la dependencia se muestren. Ello nos lleva a que quizás las partidas de gasto en sanidad pública y ley de dependencia se eleven de forma muy considerable.

    Por supuesto no podemos olvidarnos de como va a realizarse ese mercado. ¿Producción pública o privada?, ¿distribución pública o privada?, ¿venta en farmacias o por ejemplo supermercados?. Y el acceso de los consumidores y su consumo: ¿público o en lugares previamente establecidos para ellos?

    Personalmente creo que antes de establecer la posibilidad de una legalización de las mismas, es mucho más importante evaluar el problema desde una vertiente más sociológica y psicológica. Es decir, ¿por qué se produce el consumo de droga? Si bien es cierto que hay estudios sobre el mismo de todas índoles, se les hace más bien poco caso. Conocer las causas por las que se da el consumo de drogas es quizás una forma mucho más eficaz de comprender el problema y su erradicación.

    Sumar a lo anterior algo fundamental: LA EDUCACIÓN. Conocer las drogas, sus efectos, sus consecuencias sobre la salud son el quid principal. Si un individuo conoce al fondo esos aspectos del consumo de sustancias estupefacientes, deja en sus manos la decisión de adentrarse en el consumo de las mismas.

    Y aunque parezca menos relevante, está el tema de la cantidad en el sentido del consumo. Me explico. Si uno toma una copa de vino, y sólo una, su capacidad de reacción no es la misma que si uno se fuma un porro de marihuana. Llevada esa cuestión al ámbito laboral por ejemplo, puede darnos el origen de multitud de problemas. Y fíjense de hablo de un consumo de unidad: una copa frente a un porro. Considero que si alguien toma más de una copa de vino está tan poco capacitado para desempeñar una labor profesional de responsabilidad como aquella que se fuma más de un porro.

    Un saludo.

  19. ddaa Says:

    Vamos a ver, The Economist lleva abogando por la legalización plena de todas las drogas al menos desde finales de los años ochenta, así que el artículo no tiene nada de novedoso, sino que forma parte de la línea editorial de la revista. Por cierto que El País siguió sus pasos durante una temporada (se publicaban especiales sobre el asunto, con las firmas de Escohotado, Szasz o Savater, entre otros) hasta que se cansaron de hacerlo, fuera por frivolidad, fuera por presiones de sectores prohibicionistas. Ni que decir tiene que el problema de las drogas (es decir, el de su prohibición mundial) es hoy infinitamente más grave que cuando a este diario le dio la ventolera.

    En cuanto a las razones que no convencen al autor de este blog, Escohotado desmontó limpiamente cualquier objeción al respecto en su Historia General de las Drogas, así que le recomiendo al consulta de este libro. Llevamos casi 100 años con el catastrófico experimento prohibicionista, y ya va siendo hora de probar soluciones en la dirección contraria, a ser posible con un plazo de otros 100 años para ser ecuánimes, que la chusma, entre moralista y cómplice de los traficantes, que se pone de uñas ante la menor medida liberalizadora ya ha tenido tiempo de sobra para demostrar la inutilidad de tan desdichado experimento.

    Fijarse en hipóteticos aumentos del consumo y no hacerlo en el crecimiento exponencial y, lamentablemente, muy real, de la violencia, la infiltración mafiosa, la corrupción a todos los niveles y el despilfarro que alimenta al insaciable Moloch de la narcocruzada es muy típico, pero hay que tomar en cuenta todos los elementos en juego y dejar de lado el pretexto sanitario, la falacia de los menores o la imposible decisión mundial, eternas excusas para no hacer nada y seguir caminando hacia el despeñadero.

  20. Citoyen Says:

    ddaa

    Bueno; para mí -que a finales de los 80 todavía no sabía leer- y creo que para una cantidad interesante de gente sí es una novedad. Al margen de eso lo que me interesa es el debate y los argumentos que da el diario y ver hasta dónde tienen sentido, no la novedad, precisamente esa era la idea de este post; analizar el debate, no confrontar los prejuicios de gente con opiniones ya formadas a priori.

    Sería interesante que aparte de decir cosas feas de la gente no comparte tu opinión, aportaras algún argumento/dato (relevante, claro).

  21. Egócrata Says:

    Entro tarde, pero estoy completamente de acuerdo con el Economist. Primero porque cada uno debe poder suicidarse como quiere, y segundo porque crear otro impuesto que sólo pagan los estúpidos (y que es lo suficiente alto que incluso cobran el coste sanitario) me parece una idea fantástica.

    Y oye, buena suerte en esa entrevista laboral en que confieses ser un borrachuzo contumaz. :-).

  22. ddaa Says:

    Creo haberlos aportado en el último párrafo de mi anterior mensaje. Si los más de 7.000 muertos en menos de año y medio en México (por citar un caso particularmente sangrante, pero ni mucho menos excepcional) no son un argumento relevante para la legalización, apaga y vámonos.

  23. Sebastian Says:

    Y decir que el consumo aumentara también es Falaz. Las drogas hay que legalizarlas por una serie de razones muy grandes. El estado no puede tener un contro sobre algo ilegal. Legalizando, tendra los mecanismo para contralar aunque sea un poco su consumo. La guerra es un fracaso y ese fracaso es visible en los estados pobres no en los ricos. En los estados pobres nos matamos, dañamos nuestros campos, tenemos que soportar guerrillas, paramilitares, corrupcion es las altas esferas del poder y esto no importa en Europa ni en EEUU. No concoen la realidad de las drogas, por eso esta posicion de la prohibición perjudica más a los países productores que los consumidores. Y mantenerse ya en esa terca posición de la prohibición en las potencias nos hará mas daño. Por otro lado esta el porblema de salud pública, a un drogadicto no se le puede tratar como un delincuente, cuando sufre de un problema de adicción, de enfermdad física y mental. Es absurdo que existan diferencias entre los ludópatas, los alcohólicos y los drogadictos. Y el lamentable argumento ad hoc que se usa para bendecir la prohibición; legalizar hace que todos se vuelvan drogadictos. Es un argumento no válido.
    Por lo económico, es claro qye generaria una renta para el tesoro público de cualquier país. En usa se hablaba de legaliar en once estados con impuestos, generaria un recaudo de once mil millones de dolares.
    Mantenerse en esa posición ya no tiene sentido. En cuanto a la norma de prohibición, es una norma que está entrando en desuso. El papel de la norma es evitar o moldear un comportamiento, una conducta, un delito y esta norma no logra nada de eso.
    Es hora de enfretar este problema y darle la solución definitiva que es legalizar. Tan simple es, un negocio que genere estos dividendos no tiene fin.

  24. Sebastian Says:

    Claro, algo de lo que considero más importante es que: el estado no pude decirme que debo hacer y que no debo hacer con respecto a mi libertad. eso del estado paternal no es válido. Una persona tiene derecho a decidir si se droga o no se droga. Y por esta razón, el estado está en la obligacion de garantizarle la seguridad y protegerlo en su toma de decisiones.

  25. Legalizando Drogas | El Daño de Lüzbel Says:

    [...] habla del tema de legalizar las drogas, a partir de un artículo del Economist. Y como psicólogo sabelotodo que soy, voy a hablar de los dos temas que creo centrales en su [...]

  26. Legalizando Drogas Says:

    [...] habla del tema de legalizar las drogas, a partir de un artículo del Economist. Y como psicólogo sabelotodo que soy, voy a hablar de los dos temas que creo centrales en su [...]

  27. alexandra Says:

    pues para mi es un trema muy importante ya que en nuestro pais se deveria considerar la elgalizacion de las drogas ya que gracias a esto ay mucho narcotrafico y mucha corrupcion y el gobierno en realidad le vale simplemente no le importa y por eso vivimos como vivimos

  28. Terapia de Choque - La legalización de las drogas (I): efectos en el consumo Says:

    [...] habla del tema de legalizar las drogas, a partir de un artículo del Economist. Y como psicólogo sabelotodo que soy, voy a hablar de los dos temas que creo centrales en su [...]

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