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El Coliseo

Pasando reformas IV: Una alternativa a la indemnización por despido

Una alternativa: el impuesto sobre el despido

En el artículo anterior decíamos que deseábamos reconciliar tres objetivos.

  1. Queremos que la empresas puedan ajustar su producción al mercado laboral
  2. Queremos que los trabajadores estén protegidos contre el riesgo de desempleo
  3. Queremos que las empresas no gorroneen a la seguridad social haciendo soportar el coste de su ajuste a la sociedad.

¿Hay algún esquema que logre esos tres elementos? Olivier Blanchard, ahora economista jefe del FMI, ha venido abogando un esquema de “impuestos sobre el despido” como alternativa a la indemnización por despido.

La idea del esquema es la siguiente. Tendríamos un seguro de desempleo generoso y unas politicas de reinserción en el mercado que cubriera a los desempleados contra el riesgo de desempleo. Por otro lado, los empresarios serían libres de despedir a sus trabajadores, sin tener que justificar ese despido, pero siendo obligados a pagar un impuesto de suma fija a la seguridad social.

En la propuesto que yo haría, esto tendría varias ventajas. En primer lugar, haría soportar a las empresas el coste real del desempleo, al menos si estuviera bien diseñado. Eso aseguraría que los despidos no estén por encima de lo razonable desde el punto de vista social. Sin embargo, tendría varias ventajas respecto a la indemnización. La más importante es que los costes del despido estarían claros ex ante; eso facilitaría que la empresa pueda tomar sus decisiones de inversión, sabiendo a ciencia cierta cuál será el coste que deberá soportar y sin que dependa de la decisión de si el despido es considerado procedente o improcedente.

En segundo lugar, permitiría desacoplar el lado de la oferta (el seguro del trabajador) del de la demanda (el coste del empresario). Eso atenuaría los conflictos laborales y eliminaría el efecto de suma cero que existe en la relación laboral ya que el sector público actúa como intermediario. A nivel de política económica, ésto tendría la ventaja de que se podrían manejar las distintas palancas de forma independiente (la protección de los trabajadores y los impuestos sobre los despidos). Es decir, abaratar el despido (reducir los impuestos) no implica reducir la protección de los trabajadores- que seguirán percibiendo el mismo seguro de desempleo. En el contexto de la crísis actual, ésto sería especialmente interesante si pensamos en los paquetes de salvamento o en lo de dar subvenciones a las empresas; una forma sería preparando exenciones del pago de este impuesto, etc,…

Del mismo golpe, los costes del despido no dependerían de la cantidad de tiempo que lleve el trabajador en la empresa. En España las indemnizaciones se pagan en función de los días trabajados; es un criterio relativamente arbitrario que, desde el punto de vista económico, tiene el efecto de hacer aumentar el riesgo según aumenta la antigüedad del trabajador en la empresa. Con este esquema, los empresarios pagarían un impuesto de suma fija por trabajador y la seguridad social decidiría por su cuenta cuanto decide pagar al trabajador. El esquema es a la vez más justo y más eficiente desde el punto de vista económico.

27 Responses to “Pasando reformas IV: Una alternativa a la indemnización por despido”

  1. Josemi Says:

    Me temo que esta idea (Interesante y para tenerla en cuenta) se viene abajo si no existe una efectiva política de reintegración de empleo, porque:

    1. Si el coste de despido no esta atado al tiempo que ha estado contratado, los primeros en caer serán los más viejos. Primero, porque así el empresario podría ‘reajustar’ los salarios, contratando gente nueva con menos sueldo, por no hablar que la actualización de conocimientos es cada vez más importante y el empresario, haciendo cuentas, podría llegar a la conclusión que es más rentable despedir periódicamente a los mayores que invertir en su formación continua.
    Habida cuenta que en España el monto de la jubilación se hace según los últimos 15 años (Cosa que como sabrás no esta hecha por casualidad, sino porque son en esos años cuando el trabajador cobra más), podíamos estar abocando indirectamente a una bajada de las pensiones.

    2. Para sufragar una activa política de reintegración en el mercado laboral y generosas cantidades por el paro (Indispensables para que este modelo funcione), habría que ver hasta que punto no seria el impuesto por despido demasiado caro, al punto de inutilizar parte de su funcionalidad.

    3. Este modelo incentiva la movilidad del trabajador. Yo no tengo nada en contra de la movilidad per se, pero el problema es que determinadas ramas profesionales muy especializadas no tienen garantía de volver a encontrar trabajo en un determinado entorno. Esto es, si soy director de publicidad (Por ejemplo) en una población de 10.000 habitantes (En la que vivo), si me echaran de mi trabajo casi seguro que tendría que moverme, 200 kilómetros como mínimo. Eso implicaría unos gastos económicos importantes y, por no decirlo, un coste emocional (Mis amigos y buena parte de mi familia no vendrían conmigo). Esta movilidad no seria importante en países pequeños, donde prácticamente llego en coche a cualquier lado, pero España es muy grande y, sobre todo, muy dispersa.

  2. Citoyen Says:

    “el empresario podría ‘reajustar’ los salarios, contratando gente nueva con menos sueldo por no hablar que la actualización de conocimientos es cada vez más importante y el empresario, haciendo cuentas, podría llegar a la conclusión que es más rentable despedir periódicamente a los mayores que invertir en su formación continua.”

    No me termina de convencer. ¿Que pueda contratar gente con más o menos sueldo no dependerá de la situación en el mercado laboral? Despedir periódicamente a los trabajadores no tiene por qué ser mejor que tener una política de formación a largo plazo, especialmente en industrias dónde el capital humano tiene una importancia grande y los trabajadores tienen una curva de aprendizaje pronunciada. Al margen de eso, obviamente la gestión de recursos humanos sera distinta en industrias intensivas en conocimiento que en las otras; en industrias poco intensivas la formación continua de todas formas es menos importante, en industrias más intensivas es poco probable que se llevena cabo esas políticas ya que el empresario carga con el coste de formación.

    Lo de las pensiones es cierto, pero de todas formas las pensiones hay que reformarlas una de estos días y deberían adaptarse a las instituciones del mercado de trabajo.

    “sufragar una activa política de reintegración en el mercado laboral y generosas cantidades por el paro (Indispensables para que este modelo funcione), habría que ver hasta que punto no seria el impuesto por despido demasiado caro, al punto de inutilizar parte de su funcionalidad.”

    Efectivamente habría que verlo, pero lo que intentaba demostrar es que abaratar el despido no es necesariamente una idea regresiva. Volvemos al problema de antes, hay que encontrar sinergias entre instituciones y plantear una reforma global, pero la llamada a las trincheras de zapatero (grupo de neoconservadores malvados)no es algo que ayude a tener un debate equilibrado.

    En última instancia, es en cualquier caso mejor que la indemnización por despido. Aunque el monto podría ser idéntico-en media- al que se paga como indemnización tienes los benficios en términos de objetivación de las causas de despido, desacoplamiento de las políticas,…

    “Este modelo incentiva la movilidad del trabajador. Yo no tengo nada en contra de la movilidad per se, pero el problema es que determinadas ramas profesionales muy especializadas no tienen garantía de volver a encontrar trabajo en un determinado entorno.”

    Bueno, yo tengo bastante a favor de la movilidad. Por supuesto, cuando uno decide especializarse en algo toma un riesgo- en parte por eso se gana más. La movilidad también es algo que mejora el emparejamiento del trabajo con el capital. Además crear una cultura de movilidad es algo bastante importante para protegerte de los choques regionales asimétricos. Y bueno, para eso dicen que están construyendo el AVE.

    Vamos, que no me parece ninguna crítica insuperable. Cada vez que empezamos a hablar de reformar una parte del sistema social terminamos hablando de reformar otras- sobre todo el sistema educativo. Mi opinión es que el gobierno debería presentar un plan de reformas global con visión a largo plazo que incluya adoptar instituciones para la España postconstrucción, reformas que afectarían al sistema de pensiones, la educación, el mercado laboral y seguramente la sanidad. Es algo cuyos costes y beneficios se pueden evaluar.

  3. Berlin Smith Says:

    Sigan dándole vueltas mientras el paro crece y la economía sumergida se seguirá disparando: los costes de ser legal cada vez van a ser más altos. Contratar por el salario mínimo supone para la empresa el doble de lo que percibe el empleado: gran justicia social. Gran desincentivador a pensar en contratar: en las empresas españolas hay obsesión con los pasivos acumulados por los riesgos de despido y no en cómo mejorar la productividad de sus trabajadores, lo que llevaría a un entorno de protección de la empresa de sus valiosos trabajadores formados en su sector y en sus procedimientos.

    Por cierto, pensar que los viejos y caros van a ser sustituidos por los jovenes y baratos solo tiene sentido cuando el viejo no aporta valor añadido para su sueldo, un fenómeno típico de las pagas por antigüedad, presencia y/o por permanencia y no vinculadas al desempeño defendidas por los sindicatos: qué extraño es que no se despidan tantos directivos, que suelen tener edad, conocimiento y experiencia además de sueldos altos.

    Reformar el mercado de trabajo no solo es reformar el despido sino ese sistema nefasto que es la negociación colectiva territorial, la indiciacion de sueldos y la ausencia (mucho tienen que ver las empresas en esto, pero carecen de incentivo) de mecanismos retributivos flexibles que vinculen sueldo a desempeño y resultado de la compañía. O mecanismos legales sencillos para la reducción de jornada sin esperar a que lo acepte la plantilla. O el sistema de los ERES, que tiene otros mecanismos nefastos: se aprovecha la coyuntura ahora para cerrar una fábrica que no se podía cerrar cuando el entorno impediría que el magistrado lo aprobara, habiendo cargado de costes absurdos a las empresas en ejercicios anteriores y desincentivando la inversión nueva y el reciclaje de los trabajadores en años de bonanza.

    Es un inmenso disparate todo: la legislación se ha hecho sobre la premisa de proteger y sobreproteger en vez de incentivar y sobre incentivar: al empleado a ser activo en su empleabilidad y al empresario a invertir en los trabajadores y en que piense en la contratación por su valor intrínseco y no por los costes de desvinculación.

    Por no hablar de las sandeces de pensar que incentivar el empleo es descontar puntos en la seguridad social si contratas un parado, una mujer o un mayor de 45: no sirve para aumentar nada, sirve para bajar los costes de lo que ya ibas a contratar.

    Y, por cierto: la seguridad social ya es un impuesto al trabajo. La afirmación de que los empresarios trasladen el coste del despido a la sociedad es algo tramposa: si la sociedad no los asume, si es que tiene que asumirlos, la pregunta es por qué tiene que asumirlos el empresario cuando la realidad es que no puede asumirlos. Cuando la realidad es que incrementar sus costes por competir solo daña la recuperación del empleo, el bien que se quiere proteger. Y me dejo ese otro absurdo que es el salario mínimo, gran elemento de propaganda de presuntos progresistas.

  4. Citoyen Says:

    Oiga don berlin, no me dé la razón que me van a llamar liberal.

    No es un inmenso disparate todo. Habla usted como si fuera más joven que yo y hubiera descubierto que, oh terrible, no vivimos en la arcadia liberal. Europa creció durante 30 años bastante rápido con este modelo y hasta ahora ha sido un éxito; lo que pasa es que probablemente está anticuado.

    Lo de vincular el salario al desempeño está muy bien como idea, pero se olvida de que muchas veces es algo dificil de evaluar; los liberales suelen hablar de estas cosas como si los trabajadores tuvieran un contador incorporado que estableciera su productividad marginal (es decir, como si la información fuera completa y perfecta), en la práctica monitorizar a los empleados es mucho más complicado.

    “La afirmación de que los empresarios trasladen el coste del despido a la sociedad es algo tramposa: si la sociedad no los asume, si es que tiene que asumirlos, la pregunta es por qué tiene que asumirlos el empresario cuando la realidad es que no puede asumirlos.”

    Bueno, el coste (social) marginal del despido no está alineado con el coste del empresario que toma la decisión, luego tienes un problema de incentivos. El impuesto estaría diseñado para que el coste que asuma el seguro -la seguridad social- hasta reinsertar al trabajador en un puesto nuevo (en términos de subsidio de desempleo, de políticas de formación, de búsqueda, etc,…) compense aproximadamente (en media) la ganancia en eficiencia. Piense en ello como una prima de riesgo. Claro, usted está a favor de que ese coste lo asuma el trabajador (¿el trabajador sí puede asumirlo?¿eso no es un poco reaccionario-regresivo-liberal?) pero lo que no puede hacer es como si no existiera el coste; el coste existe, otra cosa es quién lo asuma y si se hubiera leído mis post sobre el seguro sabría que el sector financiero privado no está en condiciones de cubrir ese riesgo- los mercados de riesgo tienen fallos a porrón.

    Sí, lo del salario mínimo. Yo no soy ningun fan del salario mínimo -preferiría un impuesto negativo sobre la renta por ejemplo que cumpla la función de seguro pero sin desincentivar el sistema de precios- pero en España es ridículamente bajo así que lo de desincentivar no lo acabo de ver; presénteme algún dato, ande. Estoy en contra de subirlo y de redistribuir renta por otros lados, eso sí, pero no conviene exagerar.

  5. Club Lorem Ipsum :: La Ley de la Gravedad » Archivo » Pasando reformas IV (bis): más sobre un impuesto sobre los despidos y el coste social del despido Says:

    [...] los comentarios del post anterior (el de Berlin Smith concretamente) creo que merece la pena pensar en algo que [...]

  6. d Says:

    A veces parece que hablamos de unos empresarios que sólo deben existir en un libro de texto.

    Como bién dices: “en la práctica monitorizar a los empleados es mucho más complicado”

    He conocido a pocos empresarios -en España- que tengan una idea correcta de la productividad de un empleado. En general, para ellos, el mas productivo es el que está más horas con el culo en el asiento. Lo normal es que se enteren de lo que realmente vale un empleado cuando ya no está.

    Cuando los empresarios sean capace de mejorar, entonces que exijan a los demás.

    “en industrias poco intensivas la formación continua de todas formas es menos importante, en industrias más intensivas es poco probable que se llevena cabo esas políticas ya que el empresario carga con el coste de formación.”

    Sería cierto si no viviéramos en una cultura de la chapuza… Hoy en día, el empleado más experimentado es valorado siempre y cuando no tenga más de cierta edad; a partir de ahí es un dinosaurio a extinguir y se busca a otro que, aunque tenga menos conocimientos, pueda hacer las cosas peor pero én el mismo tiempo y cobrando menos.
    Creo que tengo que estar de acuerdo con Josemi.

  7. Citoyen Says:

    d, tener empresarios bueno o malos es en parte un problema de competencia y de entorno empresarial. Parece que cuando habláis de cultura hablais de algo que viene dado del cielo; la cultura es el resultado del esquema de incentivos. A mí por eso -entre otras cosas- me parece bien que se liberalice el mercado de productos y servicios.

    Por cierto, evaluar la productividad de los trabajadores no significa ponerles un número. Cuando los economistas hablamos de productividad y de empresarios haciendo cálculos es solo una magnitud manejable para explicar determinadas variables.

    Lo de los dinosaurios a extinguir lo expliqué el otro día en un post a Lole. En parte se debe al hecho de que tiene algo de cierto. Hay toda una generación de gente- la generación de mis padres- que están relativamente obsoletos y que no ha sabido modernizarse (por ejemplo que no habla idiomas ni trabaja con un ordenador). Es decir, no es algo tan arbitrario como lo pintas sino que tiene parte de justificación. La buena noticia es que esa percepción cambiará cuando esa situación también cambie.

  8. d Says:

    Probablemente tienes razón en eso del esquema de incentivos. Éso lo podemos ver en todas las cutre-empresas relacionadas con la construcción que han proliferado como hongos en el último lustro, muchas de las cuáles estan en vías de desaparecer.
    Pero a mí mi intuición me dice que, paralelamente, esa cultura es una herencia que tenemos, y que a lo mejor ocurre que muchos de esos empresarios, en España, son también dinosaurios a extinguir.
    Luego está el tema de la competencia… Al final no son los empresarios los que compiten con otros empresarios. Son las empresas enteras.

    Sobre la generación que nos precede…
    Yo conozco gente de casi 60 años que trabaja con un ordenador sin problemas. Y tienen experiencia. Pero contra un becario que cobra la cuarta parte y vive con sus padres no hay posibilidad de competencia.
    Por último, creo que sobreestimas la capacidad del ser humano medio para reciclarse continuamente, y subestimas la cantidad de cambios a los que ha tenido que adaptarse esa generación de que hablamos en particular.

  9. Pasando reformas IV (bis): más sobre un impuesto sobre los despidos y el coste social del despido Says:

    [...] los comentarios del post anterior (el de Berlin Smith concretamente) creo que merece la pena pensar en algo que [...]

  10. Lole Says:

    Pues ya que retoma lo que hablamos el otro día, no repliqué porque estoy de acuerdo en que a partir de cierta edad, de informática e idiomas los conocimientos son muy inferiores a los de las generaciones siguientes.
    Por contra, en otras materias las nuevas generaciones están repletas de lerdos que no saben ni expresar una idea elaborada por escrito. Por lo menos en España. En general es verdad que ahora estamos ante unas nuevas generaciones en las que hay una minoría (una parte de los licenciados universitarios) que dan cien vueltas a sus homólogas mayores. ¿El resto? En fin…
    A veces pienso que cuando llegue a los 50, con un poco de inglés básico y sabiendo moverme con una cierta soltura por Internet podré seguir destacando laboralmente frente a esa rehata de analfabetos funcionales que vienen detrás.
    Pero no lo tengo tan claro. La imagen también importa mucho. La arruga no se considera bella. Hemos creado una cultura en la que no queremos ver delante nada que no sea joven, sobre todo en trabajos de cara al público.
    Además, las ganas de querer reciclarse intuyo que se van perdiendo con la edad, como creo que D intenta explicar. Citoyen, no quiero soltar ese tópico de “cuando usted tenga mi edad…”, pero creo que no se da cuenta de lo cruel que es tener que estar reciclándose década tras década y así hasta la jubilación. ¿No se da cuenta de que a partir de cierto momento uno lo único que quiere al llegar a casa tras la jornada laboral es sentarse y poner la mente en blanco, incluso a costa de tragarse horribles programas de televisión?

  11. Josei Says:

    Mi padre sabe manejar ordenadores de forma bastante similar a un usuario cualquiera (además de hacer un cursillo de Autocad) y sabe 6 idiomas; aun así quedó en el paro a los 56 años. De eso ya hace casi 6 y no le han dado trabajo porque era mayor. Por lo que no generalices.

    Por cierto, los empresarios no son el diablo en la tierra y los trabajadores la Madre Teresa de Calcuta, aunque esto parezca contradecir mi párrafo anterior.

  12. Citoyen Says:

    Me habéis malinterpretado; la percepción de que la gente mayor no vale se crea porque en general la generación no ha sabido reciclarse-el inglés y los ordenadores es sólo un ejemplo. Mi idea es que eso crea prejuicios negativos respecto a a la gente mayor y eso afecta a toda la gente que es mayor. Esto por cierto es una especulación mía, no lo he leído en ningún sitio, es un fogonazo de sociología amateur, pero lo de que los españoles somos torpes y tontos también así que estamos en la misma línea.

  13. Lole Says:

    Citoyen. Comparto su percepción al respecto: a partir de cierta de edad, de ordenadores e idiomas, cero patatero. Pero al mismo tiempo creo que de las nuevas generaciones sólo una parte está muy preparada laboralmente. El resto, mejor ni fijarse.
    En cuanto a las ganas de reciclarse también creo que a partir de cierta edad se va perdiendo. Incluso los que ahora llegan al mercado laboral lo sentirán cuando pasen dos o tres décadas y se encuentren con sabe dios qué avance tecnológico que no domina nadie, salvo los más jóvenes, y que es imprescindible para ser laboralmente competitivo.
    Por eso, y volviendo al tema, el paro a estas edades puede ser definitivo, y si se pretende atrasar la edad de jubilación (perdone que retome su entrada anterior), pues más años de paro y menor cuantía en las pensiones de jubilación contributivas. Sí, se resuelve el desequilibrio en las finanzas de la seguridad social, pero a base de empobrecer a los jubilados.
    La verdad, no le encuentro ninguna solución satisfactoria.

  14. Lüzbel Says:

    Respecto a la gente de más edad:

    Gente que trabaja en Recursos Humanos de empresas medias-grandes hablan de ello de vez en cuando. Personas de cincuenta años, con experiencia, con conocimientos técnicos sobrados y aceptando sueldos que no aceptarían chicos de veintitantos no son contratados.

    ¿La razón? Imagen. Desde dentro de no pocos Recursos Humanos se califica a los cincuentones de “dinosaurios”.

    Da igual que acepten sueldos más bajos, tengan más experiencia o sepan inglés. Da igual que no trabajen de cara al público: piensan que si mandan “eso” a un cliente/contratan “eso” para la propia empresa la imágen que darán será mala, así que prefieren pagar más a alguien con menos experiencia pero joven.

  15. Despido caro y mercado laboral: un ejemplo Says:

    [...] idea, por cierto, no es mía; Citoyen lleva diciendo esta clase de cosas desde hace tiempo.  Leedlo; lo discute con muchísimo más detalle. De [...]

  16. Club Lorem Ipsum :: Materias Grises » Archivo » Protección laboral privatizada Says:

    [...] que el articulito de ayer era un ejemplo para niños de una explicación mucho más sólida y detallada de Citoyen, que creo que todos los críticos deberían repasar. La base teórica y empírica de sus [...]

  17. Protección laboral privatizada Says:

    [...] que el articulito de ayer era un ejemplo para niños de una explicación mucho más sólida y detallada de Citoyen, que creo que todos los críticos deberían repasar. La base teórica y empírica de sus [...]

  18. Club Lorem Ipsum :: La Ley de la Gravedad » Archivo » Privatizando la protección laboral: más que una metáfora Says:

    [...] la empresa con el Estado con un seguro de desempleo y unas políticas de reinserción agresiva. El sector público no cumple su función de gestor del riesgo. Es decir, ocurre EXACTAMENTE LO MISMO que en General [...]

  19. Club Lorem Ipsum :: La Ley de la Gravedad » Archivo » Entendiendo el mercado de trabajo III: Las peculiaridades del mercado laboral Says:

    [...] Mi discrepancia con Kantor no está en lo útil que es el modelo competitivo basado en la idea de subasta sino en lo robusto que es. Concretamente, creo que si uno tiene en cuenta los caracteres que listo más arriba, uno llega a un modelo monopsonístico que predice “rentas”. A lo que voy a dedicar los posts siguientes es a intentar sugerir un conjunto de mecanismos que justifiquen este resultado. Por supuesto, muchos de estos mecanismos serán inventados para la ocasión o “ad hoc” y no necesariamente se aplican a todos los casos y en otros casos se excluyen mutuamente. Sin embargo, alguna forma de imperfección de las anteriores es relativamente razonable en todos los casos, al fin y al cabo la realidad es un fenómeno “ad hoc”.  Lo que intentaré demostrar, por tanto, es que un poco de sentido común y un respeto mínimo por los estándares científicos de la economía moderna llevan inevitablemente a tener un punto de vista similar al mío respecto a cómo debe funcionar el mercado de trabajo. [...]

  20. Club Lorem Ipsum :: Materias Grises » Archivo » Los agujeros (reales) de la reforma Says:

    [...] Sé de sobras que no es una solución mágica. Y sí, hay formas de reducir los costes del despido sin recortar derechos a los trabajadores. Lo que no es de recibo es que, con el paro al 18%, pretendamos que la ley que regula el mercado de [...]

  21. Dificultades a la reduccion de los costes de despidos « Geografía Subjetiva Says:

    [...] varios meses Senserrich y Citoyen propusieron un nuevo modelo de indemnización por despido. Si no he entendido mal la idea se centra [...]

  22. Club Lorem Ipsum :: La Ley de la Gravedad » Archivo » Costes de despido: buenos y malos Says:

    [...] plantean una serie de objecciones a la idea de Blanchard que presenté hace unos meses para reemplazar el esquema actual de indemnización por despido y sustituirlo por un sistema de impuesto sobre los [...]

  23. Club Lorem Ipsum :: Materias Grises » Archivo » ¿Por qué necesitamos una reforma laboral? Says:

    [...] el despido. Mi idea preferida, de hecho, no tiene nada que ver con ella; el modelo de Blanchard del que hablaba Citoyen es de hecho una socialización de los costes sociales del despido en toda regla. No le haría ascos [...]

  24. España lidera el paro joven en Europa « El blog del Euribor: Economia para todos Says:

    [...] social, pero no olvidemos sus contrapartidas en términos de paro joven y productividad (véase I, II o [...]

  25. Escritos de Jorge Galindo » Blog Archive » La reforma laboral y los jóvenes Says:

    [...] más bien vagas y alejadas de lo que comúnmente se oye por ahí (por ejemplo, no dejen de leer esta buena idea presentada por Citoyen sobre indemnizaciones por despido). Pero es el precio que hay que pagar en las primeras etapas de la creatividad: más vale [...]

  26. Club Lorem Ipsum :: Materias Grises » Archivo » Hay otros mundos (laborales) posibles Says:

    [...] dichoso modelo de Blanchard que repito siempre. El despido es libre, pero el empresario paga al estado un impuesto fijo cada [...]

  27. Jorge Galindo: "España dobla la tasa de paro de Grecia" Says:

    [...] de ir al desagradable extremo ultraliberal. Desde la conocida del contrato único, hasta el llamado modelo austríaco (con el que Toxo se atrevió), pasando por los impuestos sobre el despido de Olivier Blanchard, y [...]

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