La producción de la Historia
Mi compañero de Lorem Ipsum, Carlos González, ha publicado un post a raíz de la exitósisima reunión del fin de semana pasado sobre su idea de en qué debe consistir la historia. En este post voy a intentar plantear alguna objección a su punto de vista. El artículo está escrito en un tono probablemente
La Historia es un stock de conocimiento y los historiadores son una industria
Carlos y yo partimos probablemente de un desacuerdo de inicial profundo. Mi punto de vista es que la historia, como cualquier otra parte de la actividad humana-los historiadores son humanos- debe tener alguna utilidad social. Por utilidad no quiero decir que deba generar “dinero” u cosas inmediatamente tangibles; pero debe generar algo que los seres humanos deseamos y que mejore nuestro bienestar. Los historiadores son una industria más de nuestro sistema económico y como cualquier industria no debe escapar al juicio de eficiencia paretiana (hay otros evidentemente, pero este es el más importante) con el que los economistas valoramos los equilibrios. Esto es así para cualquiera que defienda una ética (social) consecuencialista.
En realidad, no creo que Carlos piense que la Historia sea inútil -no produzca nada “útil” o deseable- ya que inmediatamente se lanza a justificar la utilidad de la historia como el estudio del pasado de los seres humanos, de dónde venimos y a dónde vamos etc,… Mi especulación es que Carlos siente cierta alergia hacia el concepto (de origne) victoriano de utilidad confundiendo el consecuencialismo (las cosas tienen valor en función de sus consecuencias para el ser humano y no en sí mismas) y el “cortoplacismo grasiento” (alguna versión aberrante del homo oeconomicus y del cemento soviético). Sin embargo, ambos conceptos son obviamente distintos, especialmente si uno ha estudiado contro óptimo y conoce la pluralidad de motivaciones humanas; lo que los seres humanos consideramos deseable es más amplio que lo puramente “económico” y uno puede tener una visión a largo plazo.
Esto es especialmente importante porque tiene una importancia a la hora de asignar recursos. Los historiadores, como cualquier otra profesión, consumen recursos que deben ser producidos por otra gente. ¿Como evaluamos cuantos recursos les asignamos? En las sociedades democráticas, la investigación histórica y el estudio de la historia en general está subvencionada y promovida por el sector público y uno deb saber en qué se está gastando el dinero y si realmente lo está gastando bien y eso exige que exista alguna medida de lo que ese sector de la sociedad aporta a la sociedad.
Lo que los historiadores producen debe compensar, en términos de utilidad social, lo que gastan y su misión es producir un stock de conocimientos que se va acumulando a lo largo del tiempo. Lo que justifica que se gaste dinero en la investigación histórica es que ese stock se mantiene a lo largo del tiempo y que crea riqueza a largo plazo; pero eso no nos exhime de ver cuál es el valor de esa producción. Y si los historiadores creen que lo que producen es inútil, deberán decírselo a la gente y verán que la alternativa a la utilidad es mucho peor.
Los modos de producción de la historia
En el fondo, pienso que nuestro desacuerdo nace probablemente en nuestro desacuerdo sobre como deben funcionar los historiadores. En mi opinión, la historia es una rama la economía (las ciencias sociales en general) o de las ciencias naturales que estudia el pasado. Los científicos formulamos modelos para explicar y predecir fenómenos; lo que los historiadores deben hacer es usar esos modelos para ver como de bien se ajustan a la realidad y como de útiles son para comprender el pasado.
¿Qué ventajas tiene esta perspectiva? En primer lugar, la historia no es, como explica Carlos, más contemporánea de lo que lo puede ser la teoría de la evolución o la teoría del equilibrio general. Es decir, la historia pasaría a tener un status de “conocimiento objetivo”. Es probable que el estudio científico de la historia esté bastante desacreditado debido a las perspectivas marxistas; sin embargo, la alternativa al estudio científico es mucho, mucho peor.
En primer lugar, la epistemología científica no es un divertimento gratuito de la comunidad científica, sino que tiene un fin. El fin, es definir un conjunto de reglas, de estándares y de protocolos para asegurar que el conocimiento de producen los científicos sea algo cualitativamente distinto de lo que producen las echadores de cartas, los encantadores de serpientes y los chamanes. Los métodos y la higiene formalista que emplean los científicos cumple el mismo papel que cumple un control de calidad en una empresa de zapatos: filtrar las ideas buenas y diferenciarlas de las malas y eso garantiza a los científicos cierto grado de prestigio y cierta influencia.
La alternativa al estudio científico es- aparte del chamanismo- esencialmente alguna rama de la literatura. Terry Pratchet o Michel Houellebecque no necesitan llegar a conclusiones falsable, ni apoyar sus ideas con estudios cuantitativos, pueden dar rienda suelta a sus prejuicios y a sus emociones. Su producción tiene una utilidad distinta; la de divertir, la de entretener, la de especular, pero no la de crear conocimiento. Esto se ve reflejado en que las cátedras de las universidades no están ocupadas por escritores y cuando hay un debate sobre la guerra civil llaman a Juan Pablo Fussi y no a Javier Cercas. Como véis, la alternativa es mucho peor.
Si suponemos que la idea de los historiadores es describir los hechos tal como fueron, la visión científica no debería resultarles hostil. Los mecanismos científicos están diseñados precisamente para asegurarse de que ese objetivo se alcanza. Sobre todo, eso les permite conectar con un cuerpo de conclusiones más o menos estandarizadas que les permite ver los fenómenos con una perspectiva unitaria y no desde la miopía. ¿Por qué se democratizan los países? La teorías de Przeworski y Boix nos presentan modelos que funcionan casi igual de bien en el siglo XVII que hoy. Si un modelo no funciona igual de bien ¿por qué? probablemente porque ha habido un cambio de circunstancia- es decir, un cambio en las preferencias o en la tecnología.
En mi opinión, por tanto, los historiadores deben explicitar el marco teórico que están utilizando. Eso nos permitiría entender de dónde salen sus conclusiones; cuáles son los supuestos, las hipótesis y los mecanismos y ver si es o no coherente. ¿Cuál es la alternativa? Un error sería creer que existe algo así como “contar los hechos en ausencia de toda preconcepción teórica”. Esta perspectiva las defienden la mayoría de los historiadores que conozco y si no recuerdo mal, era también la perspectiva de los analistas.
Esa perspectiva es un error porque es una versión de “positivismo ingenuo“; la idea de que los hechos aparecen como datos de los sentidos, desnudos de carga teórica. Pero sabemos, por lo menos desde Quine que esto no es posible. Siempre existe un modelo en algún sitio, una teoría que modela nuestra visión del mundo y estructura su conceptualización. Por eso, los científicos debemos realizar predicciones especificando nuestras hipótesis- principales y auxiliares- que permitan al resto ver de dónde salen las conclusiones.
Por supuesto, los historiadores no actúan en el vacío, están inmersos e influídos por un contexto histórico y la producción de su sector económico depende en buena medida de la produccion en el resto de sectores; sus estrategias como académicos dependen de las estrategias de los demás. Las reglas del método científico- formular hipótesis con conclusiones falsables, chequear la realidad con los datos, etc,… tienen por objeto neutralizar, en la medida de lo posible ese aspecto. La física de Newton, la teoría de Darwin y la macroeconomía keynesiana son productos respectivos de sus contextos históricos; sin embargo, las aportaciones que hicieron han sobrevivido y siguen siendo fundamentalmente válidas. La idea de que la historia debe ser diferente es, de nuevo, degradar a los historiadores al grado de literatos o de echadores de cartas.
En el último siglo y medio, hemos aprendido suficiente para tener una idea de como funciona prácticamente todo- no para predecir el futuro, ojo. Los descubrimientos de la física nos han permitido conocer con un detalle, impensable hace sólo dos siglos, como ha evolucionado el universo. La teoría de la evolución nos ha proporcionad una explicación suficientemente completa y secular-científica- sobre el origen de la civilización, de la cultura, de la vida y en definitiva del ser humano y su evolución posterior. El marco de optimización racional definido por los marginalistas a finales del siglo XIX sistematizado por Paul Samuelson y completado por John Von Neumann y Oskar Morgenstern nos han dado un método para estudiar la actividad de cualquier sistema intencional- de los que los humanos somos uno- a nivel micro. La colaboración e interconexión de las ciencias sociales y naturales promete por tanto dar una visión unificada del mundo. El “Ácido universal” del que habla Daniel Dennett trazará una línea relativamente clara entre la ciencia y la literatura fantástica y los historiadores estarán a uno de los lados.






Enero 31st, 2009 at 11:35
Muchas gracias por el artículo. Valoro mucho tu esfuerzo que, a pesar de las discrepancias evidentes, me sirve para continuar profundizando en el tema. Como la réplica daría para mucho, creo que lo mejor es contestarte con un post. De momento, voy a pensar en el tema un tiempo.
Enero 31st, 2009 at 14:19
Citoyen, o es mi navegador o faltan trozos de texto. Sin duda en el primer párrafo, el quinto o el noveno. No es que no se entienda lo que quieres explicar, pero quizá se pierde algún matiz.
Por otro lado, y a vuelapluma, sólo dos comentarios disidentes:
No creo que el objetivo final de la ciencia sea crear modelos, sino leyes nomológico-deductivas articuladas dentro de teorías de amplio alcance (Hempel). Bueno, eso en el mejor de los casos. En ciencias sociales con leyes probabilísticas y teorías de corto alcance ya es uno feliz, pero menos da una piedra. Los modelos, tal como yo los entiendo, son herramientas heurísticas que ayudan a guiar la investigación, pero no explican la realidad, puesto que como modelos son idealizaciones (estilizaciones, dice Kantor, como queriéndole quitar hierro al asunto) Quizá estoy entendiendo “modelo” desde una perspectiva radicalmente distinta a la que utilizas tú (lo asocio al tipo ideal weberiano) y de ahí mi desacuerdo, ojo.
Por otro lado, no creo aconsejable darle el mismo estatus a la física Newtoniana, a pesar de ser un paradigma superado, que a la macroeconomía Keynesiana, como parece que haces al final de la entrada. Debido a las limitaciones intrínsecas del método científico aplicado a las ciencias sociales, por un lado, y por otro porque vendrá Ender rabiando y gritando que quitemos nuestras sucias manos de su adorada física.
Enero 31st, 2009 at 16:34
Ya anuncié que respondería con un post, pero el comentario de Demócrito -gracias una vez más por pararte a pensar sobre la cuestión- me permite hacer un breve apunte. Esta mañana, cuando tomaba algunas notas para mi nuevo artículo, llegue a la conclusión de que en historia se pueden descubrir reglas y tendencias, pero nunca leyes. Desde mi punto de vista -tal vez sea sólo un matiz terminológico- una ley es algo que se repite siempre en unas condiciones concretas. En historia, al ser impredecible la reacción del ser humano, eso no se da. Prefiero hablar de reglas, en tanto que admiten ligeras variaciones, o de tendencias. Tampoco me parece mala la idea de modelo que, desde mi punto de vista, es un término menos rígido que el de ley. Todo esto lo ampliaré en el artículo que tengo pensado escribir en breve.
Febrero 1st, 2009 at 17:09
Pues sí estoy de acuerdo con Demócrito, es interesante querer hacer más “rigurosa” o menos “arbitraria” o como queramos llamarlo: “cientifista”, “positivista”, pero desde luego comparar las ciencias naturales con las ciencias sociales me parece poco adecuado.
Si es imposible calcular los orbitales de los átomos, con precisión quiero decir, ¿cómo demonios se pueden aplicar las matemáticas (q es el lenguaje básico de la ciencia) a las conductas humanas? Si los procesos de reorganización de la materia que dieron lugar a las moléculas autoreplicantes, que dieron lugar a las primeras células sigue siendo una gran incógnita, ¿cómo vamos a intentar crear modelos de predicción social verdaderamente científicos? ¿Modelos que explican cómo se autoorganiza la especie humana? Lo humano y lo social está más en en nivel filosófico que en el científico y me parece más probable que se unifiquen las fuerzas, que ya de por sí alcanzan un nivel de complejidad muy lejana de los simples mortales, que obtener teorías o leyes universales sobre lo humano, o lo que es peor, pretender que eso ya existe. La autosuficiencia del economista es bestial en lo cotidiano, pero a la hora de la verdad nadie sabe nada, todo es criticable, y cada economista dice lo que da la gana. Todo es filosofía y paradigmas. Unos utilizan unos que se acercan mejor pero siguen siendo eso teorías sociales.
A medida que te alejas de la física y vas aumentando el nivel de complejidad, yendo a la biología pej, las dificultades aumentan espectacularmente. De hecho la ecología, que trata los niveles superiores de organización, está en pañales, y apenas se conoce bien, y sin embargo todavía se usa mucha matemática, quizá demasiada incluso, para lo que en realidad nos cuenta.
De hecho ni siquiera la evolución de Darwin es una teoría “social”, ya que escasamente es válida para los seres humanos, no predice lo que va a pasar por mucho que explique bastante bien muchas cosas. Nosotros como especie no somos darwinianos. No hay más que ver la calidad del esperma de las sociedades “desarrolladas”, a ver cómo demonios vamos ganar la batalla por la reproducción. De hecho los cuatro gilis que vemos como “natural” la economía ortodoxa somos los perdedores evolucionistas. Dado que en términos naturales es mucho más estable y sostenible, evolutivamente, una pequeña economía agraria autosuficiente que una economía mixta basada en el Estado y el Mercado como la que tenemos, que apenas nos deja tener uno o dos hijos. Sólo hay que ver cómo se reproducen los palestinos, o cómo está representado demográficamente el ser humano en el planeta.
Los humanos somos diferentes, y por tanto la historia sí que es diferente de las ciencias naturales. Como lo es la ecología de la sociología. Quizá un día podamos llegar a conocernos un poco mejor, pero desde luego está lejos lejos lejísimos. Científico social suena mal, muy mal.
La utilidad de la historia por cierto muchas veces no se puede cuantificar, la curiosidad, si llegamos al punto de hacer una encuesta para preguntar qué valor tiene para la gente (conocer cierta civilización en determinado desierto, donde apenas hay unos montones de tierra, y donde nunca iría nadie de vacaciones) puede darte buenas pistas sobre la indeterminación total que existe. ¿Qué utilidad tiene unir la física actual en una sola teoría? Pues para el 99,99% de la población puede que no se encuentre entre sus prioridades económicas, si supiera que tiene que financiar a superdotados para que la descubran. Pero a nadie en su sano juicio se le podría ocurrir pensar que no es importante, pq somos humanos, y tenemos ese algo, que los átomos, las células o los árboles no tienen. Sabemos que la vamos a palmar, y queremos SABER antes de pirarnos, y queremos perpetuarnos individualmente en el tiempo, después de muertos, y de eso la ciencia pura no sabe nada, y mejor q no lo sepa.
Si queremos hablarlo todo como economistas (con todas sus limitaciones) pues supongo que como comentas hablaríamos de la historia como un bien público, externalidades positivas y etc. Y ya sabemos lo complicado q es hacer una “asignación eficiente” en esos casos.
La historia es la madre de todas las ciencias sociales. Los animales no tienen historia, tienen “evolución natural”. Nosotros desarrollamos cultura, que se transmite de generación en generación. Me atrevo a decir que somos más lamarquistas que darwinistas. El azar mueve la evolución, el individuo y las sociedades humanas mueven la historia de un punto a otro. Nada parecido a cosas “naturales” si no artificios humanos.
Creo q en estos tiempos lo que va a volver es un nuevo romanticismo, no ese hiperracionalismo que quiere explicarlo todo, y que siempre acaba frustrándose así mismo.
Febrero 2nd, 2009 at 9:18
Carlos: pienso que como nunca podrán ser encontradas leyes en la historia es descartando de antemano su existencia. La idea de que solo existen tendencias, reglas… debilita la fé racional del científico en que existe un orden que puede ser encontrado aunque no quizá por él o por su generación.
Febrero 3rd, 2009 at 9:05
Javi: efectivamente, descarto la existencia de leyes en la historia. Si las hubiera, a pesar de las limitaciones propias del ser humano, las hayaríamos tal como los físicos han encontrado las suyas. Las leyes son rígidas, y en tanto que rígidas, nos permiten predecir eventos. Los modelos, por contra, son flexibles, y en el caso de la historia se pueden aplicar para ordenar fenómenos del pasado. Las tendencias, evidentemente, existen, y son muy fáciles de descubrir. La cuestión de las reglas me genera más dudas, así que prefiero no pronunciarme de momento.
Febrero 3rd, 2009 at 11:25
[...] nacía como consecuencia de una discusión de sobremesa. Este segundo tiene como origen el post escrito por Citoyen en su blog de Lorem-ipsum. En el fondo no es más que un comentario a lo que él ha dicho –sigo [...]
Febrero 3rd, 2009 at 11:26
El presente se expande hacia átras y se proyecta, el futuro. Es consenqcia del modus vivivendi humano q vive obviamente en el instante esencial. Aquí y Ahora. Me parece riículo plantear que la Historia tenga leyes. A Los muertos se les puede hacer la autopsia pero muertos están. Ni la naturaleza humana tienere una teleología. Unos creen en Dioses sobrenaturales Otros en Dioses Humanizados como la Historia Determinada. ¿por quién?. Francamente, me parece menos absurdo sicabe y desde luego menos peligroso el dios Cristiano.
Febrero 3rd, 2009 at 11:33
[...] nacía como consecuencia de una discusión de sobremesa. Este segundo tiene como origen el post escrito por Citoyen en su blog de Lorem-ipsum. En el fondo no es más que un comentario a lo que él ha dicho –sigo [...]
Febrero 3rd, 2009 at 12:33
Me parece muy acertado tu comentario, Ancar. Además, tu último párrafo me permite abrir algún frente más en este debate. Tomemos a Dios como un concepto -se crea en él o no, todos tenemos un concepto de Dios- y veremos que una de sus características es la omnisciencia. Ese rasgo no se da en el Ser Humano, esa es una de las claves de porqué no se puede ser plenamente objetivo en la elaboración de la historia. El que crea ser objetivo, o juega a ser Dios o es un fantoche.
Me he centrado en la objetividad, cuya imperfección en el campo de la historia no ha de asociarse a la mentira, la falta de seriedad o la existencia de un método, sin embargo, ese mismo planteamiento se puede llevar a muchos más campos. El Ser Humano ha de avanzar en su conocimiento, en su control sobre el mundo y sus fenómenos, pero nunca ha de perder de vista sus limitaciones.
Febrero 3rd, 2009 at 22:09
Vamos a ver; un modelo es a las ciencias sociales lo equivalente a un scalectric al automobilismo; una simplificación que muestra cosas interesante. El scalectric muestra que si aceleras en la curva te sales; el modelo muestra otra cosa.
Obviamente la historia responde a leyes; las leyes de la física-el problema es que las leyes de la física no sirven para predecir porque los patrones macro no son observables-, desde luego; las de la biología, también,-y los mecanismos evolutivos sí sirven para hacer predicciones- y desde luego todo lo que incorpore se puede describir con modelos de teoría de juegos y potencialmente extrapolarlos al futuro y en la medida en que lo sean, se pueden hacer predicciones. Otra cosa es que los esqeumas de incentivos, aprendizaje y formación de preferencias sean más o menos aprehensibles- que en general lo son más bien poco- pero eso no quita para que siga siendo lo MEJOR que tenemos para estudiar cosas.
POr “leyes” yo no hablo de mecanismos deterministas -aunque esos mecanismos existen, otra cosa es que podamos encontrarlos-
Febrero 4th, 2009 at 0:01
Que existan leyes de la Historia no es lo mismo que poder saberlo todo. Los datos perdidos, perdidos están. El científico lo admite y sigue adelante sin acobardarse por la magnitud de lo que no sabe, siempre enorme, pero tratando de separar con claridad lo que sabe de lo que no.
El que la Historia esté determinada tampoco implica que lo esté por alguien o para algo. Lo dogmático no es proponerse encontrar las leyes de la Historia sino negar que puedan existir sin más solo porque no son fáciles de encontrar o porque ofenden una idea pre-científica de la libertad humana. La primera actitud sirve para explorar las fronteras de la naturaleza. La segunda para poner fronteras artificiales e innecesarias a esa exploración.
Si la historia no está sujeta a lo que creo que Penrose denomina “determinismo fuerte” (las cosas pasan porque solo pueden pasar de esa única forma en cada instante), creo que podríamos estar de acuerdo en que al menos existirá cierto nivel de determinación probabilística susceptible de ser investigada. No aceptar ni eso creo que significa aceptar demasiado pronto que sobre la evolución humana se pueden contar historias pero no hacer ciencia.
Mientras escribo esto leo el último comentario de Citoyen con el que estoy bastante de acuerdo.
Febrero 7th, 2009 at 13:27
Discrepo absolutamente. Mi modo de ver una Historia es sí un cuento, complentamente azarosa a pesar de la trama. Las piezas de un Tetris que van cayendo. Sólo y sólo si, en el momento presenter existe la posibilidad de un modelo en aras de todo aquello que apareció. Cuando el pasado tiende a cero es posible hacer predicciones. La historia en sí misma, por decirlo de alguna manera, es infinita: no tiene dimensiones. Y repito, creerse lo contrario es una mistificación alienadora. No creo qpensemos lo mismo.