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El Estado del bienestar no es (sólo) caridad III: la ventaja comparativa del estado y el caso del seguro de desempleo

Después de los dos artículos anteriores sobre teoría del seguro, podemos por fin responder a la pregunta de Jesús (¿sería viable privatizar el seguro de desempleo como privatizamos otros seguros?)y de paso podemos enlazar con la serie sobre el mercado laboral (I y II.)

¿Por qué es público el seguro de desempleo? ¿No sería mejor privatizarlo, al menos parcialmente, como se ha hecho con otros seguros? Cuando hablo de privatización, ojo,  no hablo automáticamente de privatizar la financiación. El seguro podría estar cubierto por el estado y ser provisto por distintas aseguradoras como ocurre por ejemplo con Muface; las empresas compiten, los consumidores eligen, el Estado paga.No obstante, no creo qeu ninguna de estas idea sea una buena idea. Aunque aquí voy a hacer el análisis para el seguro de desempleo, os invito a pensar algo parecido para la sanidad o las pensiones.

En primer lugar, recordad del post anterior que las probabilidades de que el riesgo se realice, deben ser independientes de un individuo a otro, no puede tratarse de un riesgo sistémico. El riesgo de desempleo es esencialmente un riesgo sistémico porque varía fuertemente con el ciclo económico y los ciclos económicos pueden llegar a durar décadas La seguridad social experimenta periodos de déficit y de superavit y esos periodos pueden llegar a ser muy largos.  Lo que diferencia al sector público como institución financiera es que la gente sabe que el riesgo de insolvencia es bastante remoto y que su personalidad jurídica es eterna de forma que los periodos de déficit se pueden financiar con relativa facilidad. Esta es probablemente la razón más importante para que el seguro de desempleo deba ser público.

En segundo lugar, la probabilidad debe ser conocida. Esto está en conexión con lo anterior; los ciclos económicos son relativamente impredecibles, de forma que la probabilidad es relativamente dificil de predecir. No se trata sólo de riesgo, es un problema de incertidumbre. De nuevo, el músculo financiero del sector público es mucho más potente que el de las aseguradoras privadas y puede resistir largos periodos de deficit sin quebrar.

De forma colateral, el Estado no necesita discriminar entre riesgos. Dijimos que las empresas privadas debían acumular información para conseguir calcular esa probabilidad individual con más exactitud. Sin embargo, el Estado puede proveer seguros sin calcular la probabilidad individual de cada individuo; asume todos los costes y ya está, sin preocuparse de quién lo soporta exactamente, se limita a cobrar impuestos/contribuciones. Egócrata lo comentaba para la sanidad:El sistema público, sin embargo, no tiene este problema de costes de información, ya que no discrimina. Sabe que acaba pagando por todos los tratamientos, así que no pierde tiempo en seleccionarlos. (de nuevo, su artículo es mucho mejor que este, así que leedlo).

Esto último hace que, además, el seguro de desempleo sea una forma fantástica de redistribuir renta. Redistribuye de los riesgos buenos -la gente con poca probabilidad de ir al paro como los funcionarios y la gente con mucha formación- a los riesgos malos -la gente con mucha probabilidad de ir al paro que normalmente es pobre. Sin embargo, este papel es accesorio, la principal razón para tener un seguro público es que es más eficiente. (nota; esto es lo que se llama el teorema Atkinson-Stiglitz que viene a decir que cuando resolvemas un problema de eficiencia podemos aprovechar para resolver otro de distribución).

En tercer lugar, recordad lo que decíamos de la selección adversa. Si asegurarse fuera voluntario, sólo la gente que necesitara un seguro- los que tuvieran más probabilidad de ir al paro- demandarían ese seguro y eso a su vez aumentaría la probabilidad media y el precio del seguro de forma que en última instancia el seguro desaparecería. El Estado tiene una ventaja decisiva; cotizar a la seguridad social es obligatorio, no voluntario. Por supuesto, esto significa que hay gente que “sobrecontribuye”- la gente con un riesgo de ir al paro inferior a la media- pero al menos el mercado existe y no desaparece.

Por último, está el aspecto del riesgo moral. ¿Es el paro un riesgo exógeno (que no depende del individuo) o endógeno? Esto era lo que discutía en los posts sobre el seguro de desempleo (I y II). La respuesta unánime es que probablemente no sea ni un riesgo exógeno ni endógeno al cien por cien. No obstante, los economista clásicos tienden a pensar que el paro es esencialmente voluntario; si uno no encuentra trabajo es porque no está dispuesto a aceptar un salario más bajo, el que marca el mercado y es eficiente. Los economistas keynesianos somos relativamente escépticos respecto a este resultado y señalamos que las recesiones ocurren por una caída de la demanda agregada y hay una cantidad de evidencia empírica y teórica (las nuevas teorías del mercado de trabajo) que respalda este punto de vista; el desempleo es, al menos parcialmente, un riesgo exógeno y por ello debe existir alguna forma de seguro.

Cuando metemos el aspecto macro, vemos que hay una razón adicional para tener seguro de desmpleo. El seguro de desempleo es lo qeu llamamos un “estabilizador automático”. Las recesiones-entre otras razones- ocurren porque la demanda de productos es insuficiente para cubrir toda la oferta- la gente no está dispuesta a comprar todo lo que se produce y eso hace qeu cada vez se produzca menos, qeu la gente tenga menos dinero y la gente quiera comprar menos lo cuál lleva a producir menos y así sucesivamente. Que la gente no vea su renta disminuir violentamente es una forma de cortar ese bucle de no gasto, no producción, no empleo, no renta no gasto. Si la gente pudiera asegurarse voluntariamente, el riesgo lo soportaría él, pero si mucha gente toma la misma decisión, el efecto afectará a todo el mundo- creando una recesión.

En definitiva, existen razones poderosas (las tres últimas) para que el seguro de desempleo esté fuertemente regulado -sea obligatorio, no voluntario- y existen también razones poderosas- las dos primeras- para que el seguro de desempleo sea gestionado de forma pública. Si las empresas privadas lo gestionaran, las veríamos quebrar periódicamente y el Estado las nacionalizaría también periódicamente para evitar que quebrar así que es en definitiva mejor que esté gestionado de forma pública.

Actualización: Rallo ha contestado al post.

Por cierto, esta serie de posts es un plagio descarado de este libro.Nicholar Barr es un tipo fantástico; he colgado un paper en la sección de paper que lo explica mejor que yo.

4 Responses to “El Estado del bienestar no es (sólo) caridad III: la ventaja comparativa del estado y el caso del seguro de desempleo”

  1. Demócrito Says:

    A bote pronto y sin haber meditado en profundidad sobre el tema: ¿no podría darse a este tema un tratamiento parecido al del sistema chileno de pensiones? Es decir, el estado asegura con un mínimo a todo trabajador. Este mínimo no sería muy alto (¿igual al mínimo interprofesional, p.ej?), así que incentiva poco el quedarse en casa haciendo nada. Por otra parte, el trabajador podría aportar a un fondo privado de cobertura del desempleo. La distinción es importante porque un fondo no es un seguro, es simplemente una forma de ahorrar sujeta a ciertas condiciones para que ofrezca los intereses pactados (p.ej, quedarse en paro o jubilarse) Este fondo podría ser obligatorio, al menos en una cuantía, y de esta forma que el estado cubriría el riesgo (exógeno) y el trabajador se preocuparía por ahorrar y buscar trabajo activamente (endógeno).

    Críticas se me ocurren varias (¿menor capacidad anticíclica, menor progresividad?) pero hay una de fondo que afectaría a todos los sistemas (a excepción quizá del holandés que comentabas en el otro post) y que debería tocarse: en un mercado cada vez más complejo, donde los requerimientos de entrada (y de adaptación) son cada vez más elevados, la formación y la adecuación a los posibles cambios de trayectoria laboral son ya factores esenciales. Es posible que muchos parados necesiten un tiempo de reciclaje más o menos prolongado para entrar de nuevo en el mercado laboral con garantías. Considerar que un soldador de estructuras metálicas, en paro por la crisis de la construcción, ha de ponerse a trabajar de barrendero ipso facto, con tal de no suponer gasto, me parece una aberración. No sólo porque sea una injusticia, sino porque es ineficiente, ya que esta persona mediante la formación y práctica adecuadas puede reciclarse en un soldador TIG, por ejemplo, aportando mucho mayor valor añadido en sus horas de trabajo en el futuro.

  2. meneame.net Says:

    No sólo caridad: la ventaja del Estado del Bienestar y el seguro de desempleo…

    ¿Por qué es público el seguro de desempleo? ¿No sería mejor privatizarlo, al menos parcialmente, como se hace con otros seguros? En primer lugar, el riesgo es sistémico (no independiente) y la probabilidad de irse al paro no es conocida, lo que i…

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