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El Coliseo

Archive for Noviembre, 2008

El kafkiano mundo de la política agraria

Domingo, Noviembre 30th, 2008

Decía Hal Varian en su libro de microeconomía intermedia que una de las principales utilidades de la política de subsidios agrícolas en EUA era proporcionar ejemplos para poner en los libros de texto. Yo soy de los que piensa que es mucho mejor, incluso desde el punto de vista lúdico, leer economía, historia o filosofía que novelas; para tener imaginación prefiero los juegos de rol/ordenador. De hecho, lo que Hal Varian ignoraba es que otra función fundamental de la política agraria es hacer un poco más cómica la lectura de obras de estructura económica:

España al ingresar en la CE en 1986 hubo de asumir el acervo comunitario y dentro de él todo lo relativo a la PAC (…) Un proceso que coincidió con un tiempo durante el cual se idearon numerosas reformas para frenar la creación de grandes excedentes agrícolas, como consecuencia de la elevación de la productividad y el aumento consiguiente de las producciones,. Se trataba así de evitar la formación de montañas de mantequilla y leche en polvo, lagos de vino y grandes cerros de cereales.

R. Tamames, A. Rueda “Introducción de la economía española” pg 101 (cursivas en el original)

Se parece bastante a Smoke on the Water.

El eterno retorno de los animal spirits

Sábado, Noviembre 29th, 2008

La principal diferencia que existe entre los economistas más liberales y los que somos más intervencionistas, es esencialmente una cuestión de optimismo. Obviamente, ese optimismo o pesimismo puede estar más o menos informado y para eso tenemos los instrumentos empíricos y hay cosas que son más o menos ciertas que otras, pero incluso con todos los datos encima de la mesa siempre queda un lugar para la interpretación y ahí es dónde aparece el optimista.

Algo que diferencia por ejemplo a alguien como Kantor y a mí no es un problema de método, ni filosófico, sino una diferencia de optimismo. Dónde él ve un sistema descentralizado que funciona de forma relativamente limpia y eficiente, yo el riesgo de un zillón de fallos de coordinación, desequilibrios, problemas de información asimétrica y gente apostando con vidas ajenas. Es decir, aunque suscribo el contenido de este artículo, casi al 100%, no suscribo el tono optimista en absoluto.

En el caso del sistema financiero, algo que nos separa a los economistas clásicos y neokeynesianos son los prejuicios respecto a la inteligencia de los inversores. Keynes creía que el sistema financiero funcionaba de forma relativamente desconectada de la realidad y que los inversores se guiaban más por sus prejuicios, su instinto, etc que por las variables reales. Al contrario, que los economistas clásico, Keynes no pensaba que la rentabilidad real de las inversiones fuera el determinante principal de éstas, sino que lo atribuía a cosas como el “humor”, el ánimo, y otras variables psicológicas que formaban las expectativas respecto del futuro.  Lo que él llamaba los “Animal spirits”. Es decir, el sistema financiero no funcionaba de forma muy distinta a como lo haría un casino.

La idea de los animal spirits era probablemente bastante más cierta en tiempos de Keynes de lo que es ahora. Hoy el sistema financiero funciona de forma bastante más técnica, requiere controlar la estadística, las matemáticas financieras, etc… y está lejos de ser sólo una especie de casino. Hay reglas relativamente objetivas para evaluar el riesgo y la rentabilidad de una inversión y aunque sabemos que hay inversores que consultan a adivinos y echadoras de cartas, no se trata de la regla.

Aún así, los animal spirits se resisten a desaparecer del panorama. Concretamente, hay bastante base empírica que detecta ciclos de irracionalidad (sentido normativo, es decir como “inteligencia”) en el comportamiento de los inversores y la Nueva Economía Keynesiana ha detectado que conjuntos pequeños de irracionalidad que son despreciables a nivel individual pueden crear efectos agregados considerables. De eso precisamente va el último libro de Georges Akerlof y Robert Shiller. (paper fantástico aquí)

Un “animal spirit” muy importante es lo que se suele llamar la “confianza”. El problema de la confianza tiene dos lados uno “real” y otro “informacional”.

El real consiste en que, muy a menudo, la rentabilidad-real- de la acción de un individuo depende del comportamiento de otros agentes. Así es como funciona un pánico bancario: como el banco sólo tiene una pequeña cantidad de sus depósitos en caja-el resto está invertido- si todos retiramos nuestro dinero habrá inevitablemente gente que no conseguirá su dinero. Si uno sabe que los demás van a retirar su dinero, es de hecho racional ir a retirarlo- liquidar tus inversiones es un Equilibrio de Nash. De forma más general, la rentabilidad de una empresa depende en buena medida de su acceso al crédito-como general motors-y que haya crédito depende en buena medida de la rentabilidad. Si todo el mundo piensa que el crédito va a seguir restringido, entonces el hecho llegará a ser una profecía autocumplida. Esto es lo que llamamos un “problema de cooperación”; cuando es rentable hacer algo siempre que los demás también lo hagan.

Otra forma de confianza es que las expectativas se forman, hasta cierto punto, basándose en la observación de lo que hacen los demás. Por ejemplo si yo veo que todo el mundo compra casas, incluido gente muy lista e inteligente, entonces es bastante racional por mi parte pensar comprar casas es de hecho un buen negocio. Si todo el mundo piensa igual, entonces tendremos una bonita burbuja de especulación. No sé si conocéis esa viñeta con una fila enorme de gente dónde cuando les preguntan a dónde van todos dicen “yo sigo a este señor” y cuando le preguntan al primero responde ” a mí me empujan estos señores”.

¿Qué está ocurriendo ahora? Básicamente, los animal spirits- el pesimismo de los inversores- no están jugando una mala pasada. Los inversores no leyeron los tips de supervivencia para jugar en los mercados financieros y ahora se encuentran poseídos por los animal spirits. Es como si durante la posguerra mundial hubieran decidido meterlos allá dentro del vórtice y ahora alguien hubiera abierto el sello que los encerraba. O eso es al menos lo que piensan Robert Shiller y Jeffrey Sachs. La gente no termina de tener claro lo que está pasando, así que se limitan a imitarse mutuamente “Oh, mira, los de morgan stanley se han retirado de aquí, deben saber algo que nosotros no sabemos y debe ser realmente grave, vende vende” (este es el problema “no real”).Por otro lado, todos saben que cuando todo el mundo es pesimista, lo más racional es ser pesimista: “general motors no saldrá adelante sin crédito, así que mientras el crédito no se restaure es mejor no prestarles porque la inversión no será rentable” Sin embargo, si no les prestan, el crédito no se restaurará. Además, este efecto produce un “feedback”, si todo el mundo es pesimista, las cosas irán mal y la gente tenderá a pensar que no estaban siendo suficientemente pesimistas.

La imagen que mejor describe la situación actual es la de uno de esos portales bonitos que solíamos ver egócrata y yo en nuestras partidas de la llamada de Ctulhu dónde tu amigo, después de fallar la tirada de cordura, ha puesto los ojos en blanco, te amenaza con una pistola mientras recita el cántico que seguirá trayendo calamares asesinos a nuestro mundo.

Además, Kantor nos explicaba que la generación de inversores que ha montado esto tenía poca cultura histórica- no sabía que todo podía explotar en cualquier momento- de forma que es probable que crean que la historia se va a repetir y han corrido a leer esos libros tan bonitos sobre la gran depresión en busca de inspiración lo que obviamente no realzará su optimismo- algo equivalente en la llamada de Cthulhu a buscar la solución en ese libro antiguo que perteneció a la secta maldita del sol naciente.

¿En qué consiste una buena política pública en esta situación?. Uno de los problemas de los animal spirits es que de momento no sabemos realmente como funcionan. Si alguien os dice que sí sabe como funcionan, no le hagáis caso: os miente. Nadie sabe como volver a meter a la gran sepia en su ultradimensión después de que el sello se haya roto. Los animal spirits son el resultado de un montón de gente tomando decisiones en situaciones cuasi-histéricas con un grado enorme de incertidumbre y entender cómo ocurre esto es un papel para la psiquiatría, no para la macroeconomía porque cada individuo es distinto pero la demanda agregada es común.

Los que hemos pasado nuestra adolescencia jugando a la llamada de Chtulhu rol hemos aprendido que este tipo de cosas se solucionan con dinamita.

Nunca olvides llevar explosivos. No cosas de niñas, como granadas, sino dinamita. ¿vas a la boda de tu primo? ¡perfecto! Solo no olvides empacar la dinamita. Te puede ser util para muchas cosas, como volar templos blasfemos o proto-masas. En su defecto, son grandiosos fuegos artificiales.

Es decir, sabemos que cuando tu amigo pone lso ojos en blanco y empieza a recitar los cánticos es mejor que dejes de pensar que es tu amigo y que hay alguna forma de salvarlo. En este caso las cosas de niñas sería lo que los economistas llamamos “dejar jugar los estabilizadores automáticos”. Como el problema no es uno “real” sino de optimismo, es poco probable que sentarse a un lado a mirar lo que ocurre mande a los animal spirits de vuelta a su mundo. Tampoco usar la política monetaria de forma agresiva parece que vaya a funcionar (leed el enlace, da bastante miedo pero es muy bueno). Uno de los problemas de la política monetaria es que depende de una caja negra que llamamos “mecanismo de transmisión monetaria“; es decir, de que los agentes financieros aprovechen el dinero barato para invertir, algo de lo que sabemos realmente poco. Pero si los inversores siguen con los ojos en blanco en posición fetal en un rincón como si fueran zombies por el efecto de los animal spirits, entonces hay obviamente un problema. Y tampoco funcionarán estímulos de niñas como “bajar los impuestos” por las mismas razones: cuando la gente está acojonada, lo último que uno puede esperar es que gasten más dinero cuando les bajes los impuestos.

Volvemos pues a la dinamita. Kantor me explicó en una ocasión que Keynes decía que la mejor política pública sería que el Estado mandara enterrar cantidades enormes de dinero en el bosque y dejar que la gente los buscara para desenterrarlos, eso probablemente llevaría la economía al pleno empleo y restablecería el optimismo.  La dinamita debería ser algo por el estilo aunque algo mejor pensado, claro. Los gobiernos deben hacer algo suficientemente absurdo, novedoso e imprevisible para conseguir restaurar su credibilidad y que a la vez alivie un poco el panorama.

Uno de los problemas es que no es cada gobierno individual el que tiene que lograr cerrar su vórtice; son todos los gobiernos del mundo. La confianza de los inversores de cada país depende de la confianza de los inversores en el resto del mundo. Por eso, que en la pasada cumbre no llegaran a un acuerdo claro sobre qué iban a hacer y le dieran un mandato sensato al FMI para resolverlo fue una muy mala idea. Los gobiernos deben salir ahí fuera y explicar a los inversores que están dispuestos a elevar el gasto público de forma casi ilimitada para sostener la demanda agregada y que si los mercados no compran las producción, lo hará el Estado. Jeffrey Sachs puede tener su oportunidad para sus programas faraónicos de acabar con la pobreza. Y sobre todo, es imprescindible que sepan venderlo: no solo por razones políticas-que también- sino porque lo importante no es sólo el gasto en sí, es meter a los animal spirits de vuelta en el vórtice y para eso hace falta ser creíble.

Repito, no cosas de niñas como granadas-o inversión por goeto: dinamita, solución nuclear, la madre de todos los estímulos fiscales, el equivalente fiscal a la Ascensión y la Gehenna juntos.

Post dedicado a Egócrata  (ahora miembro en lorem ipsum)y Luzbel, porque ambos saben que habernos gastado nuestros ahorros de adolescentes en cuchitriles decorados con fotos de manga y habernos aprendido la genealogía de la casa de Gondor no era un gasto inútil, era una inversión.

Por qué nadie predijo la crísis II

Viernes, Noviembre 28th, 2008

Hará algunos meses que, harto de oír hablar a aprendices de brujos de todos los colores sobre “la crísis del paradigma económico” y la incapacidad de los economistas neoclásicos para predecir la crísis publiqué un post.

Obviamente este blog tiene muy poca audiencia porque no he dejado de escuchar las proclamaciones de lo inútiles y las proclamaciones de cambio de paradigma, etc… POr favor, lean el post. Y si no les convence, lean éste de de Paul Krugman que viene a decir exactamente lo mismo.

Al margen de eso, os aconsejo leer estos dos libros virtuales. El primero es más viejo y explica las recetas de un pelotón de economistas (ortodoxos) para salir de la crísis. Gente como barry Eichengreen, Richard Baldwin, etc… hacen artículos sobre el tema. El segundo es más reciente y es una colección de artículos sobre la crísis; por qué ocurrió, que está ocurriendo y que se debería hacer por gente como Charles Wysplosz Paul de Grauwe e incluso Guillermo de la Dehesa.

Si alguien se molesta en leerlo verá que como ocurre en cualquier debate científico, las opiniones distan mucho de ser tajantes y no, nadie predica cambios de paradigma ni predica textos sagrados.Lo siento chicos, cuando uno pasa ocho horas al día estudiando economía y enciende el ordenador y tiene la impresión de vivir en un país de 40 millones de economistas, todos ellos con la receta mágica, lo mínimo que uno puede sentir es a) instrusismo profesional b) muy mala uva. Yo estoy en esta segunda fase

La India y Pakistán (enlace)

Viernes, Noviembre 28th, 2008

Me acaba de llegar un mail de mi líder espiritual cómo que el mundo parece que ya se termina esta vez de seguro.

Stratfor- una especie de think tank- ha enviado un análisis diciendo que los acontecimientos que han tenido lugar en la India con los atentados-dónde han muerto casi 150 personas-harán que la India culpe a Pakistán si parece cierto que han sido perpetrado por terroristas islamistas y ésto a su vez produzca tensiones entre los dos países. Os recuerdo que la India y Pakistán son potencias nucleares y que Pakistán es vecino de Afganistán ese sitio bonito dónde hay tropas occidentales, de forma que esto podría llevar a los EUA a involucrarse.

No tengo ni idea de lo verosímil que es el análisis ni lo probable que es que lo que dicen sea cierto. De momento parece que sí, India ha culpado a Pakistán; veremos como termina. El FT no es tampoco muy optimista pero se mantiene en su línea británica me lavo las manos. Añadid a esto la transición entre administraciones en EUA.

Si alguien quiere profundizar en los apocalipsis nucleares hay un libro fantástico escrito por dos expertos en el tema que en la edición que yo tengo tiene un case study sobre India y Pakistán. Podéis ver aquí un resumen del libro el primer capítulo del libro. Tenéis también aquí una presentación en Power Point sobre el tema.

Psicología monetaria, cómics y nueva economía keynesiana

Viernes, Noviembre 28th, 2008

Algo que nos llama siempre la atención a los frikis de la economía, es la diferencia de percepción que existe entre el hombre de la calle y nosotros. Un ejemplo claro es el euro. Cuando los economistas hablan del Euro, hablan de áreas monetarias óptimas, independencia de los bancos centrales, estabilidad del tipo de cambio, integración de los mercados de capitales. Para el hombre de la calle, el diagnóstico es bastante más simple: el euro está bien porque nos permite irnos de Erasmus sin tener que cambiar dinero (es una de las ventajas más comunes citadas en las encuestas) pero está mal porque el “redondeo” nos ha afectado negativamente.

La historia del redondeo tiene bastante de sabiduría convencional, pero no es del todo absurda y de hecho ilustra una controversia económica relativamente profunda: la de la neutralidad del dinero.

Para los economistas clásicos y la Nueva economía clásica, el dinero es algo neutro que recubre los bienes pero que no los afecta directamente. Al fin y al cabo, el dinero son sólo papelitos, lo que cuenta son los bienes que uno puede comprar; si usted tiene más dinero en circulación y la misma cantidad de comics, el dinero tendrá menos valor porque podrá comprar menos comics. No debería influir que los papelitos con los que operamos se llamen “euros”, “dientes de castor” o “pesetas” porque lo que cuenta es el “respaldo” que tienen esos papelitos-los cómics. Luego lo del redondeo es bastante absurdo, si la gente sigue ganando lo mismo pero puede comprar menos comics-debido al redondeo, un comic que valía 200 pesetas vale hoy 2 euros- los precios de los cómics bajarán. Si por el contrario, la gente siguiera comprando los mismos cómics que antes, entonces los cómics ya valdrían lo equivalente a 2 euros antes ¿no?.

Y sin embargo, hay datos estadísticos que explican que el pasaje al euro subió considerablemente los precios- es decir, al traducir los precios estos se redondearon al alza. ¿Cómo es esto posible?

El problema de los economistas clásicos es que parten de supuestos poco realistas; concretamente que existen mercados de competencia perfecta- los que los eocnomistas lllamamos “mercados walrasianos”- de forma que si yo subo el precio de mis cómics un céntimo por encima del precio común, toda la gente se irá a la competencia y los precios reflejan además el coste de esos cómics. Como los precios se ajustan automáticamente, no hay lugar para aumentarlos por encima del precio de equilibrio

Los economistas de la Nueva economía keynesiana- economistas ortodoxos como David Romer, Greg Mankiw, Joseph Stiglitz, Georges Akerlof o Paul Krugman, antes de que a alguien le dé por hablar de cambio de paradigma- no piensan así. Hay dos aspectos; por el lado de la demanda y por el lado de la oferta.

Por el lado de la demanda- como reaccionarán los consumidores- Akerlof escribió un artículo con su mujer que consideraba que los individuos no calculan como si fueran matemáticos los precios, sino que lo hacen a “ojo” guiándose por reglas sociológicas, psicológicas, etc… Por ejemplo, independientemente de lo que yo gane, puedo decidir que mi presupuesto para cómics es lo que me queda a final de mes cuando ya he pagado todos los demás gastos; cuando en realidad ir a comprar comics a primeros o a fin de mes debería ser equivalente. Esto no es una falta de racionalidad; es sólo contemplar el hecho que llevar a cabo cálculos complejos puede ser de hecho costoso y es más racional ser ignorante. Así el impacto psicológico de un Euro y cien pesetas podría ser parecido y de hecho ser valorado de forma parecida por los individuos. Calcular según la regla “100 pesetas=1 euro y algo más” es racional, al menos cuando hablamos de cantidades relativamente pequeñas- el precio de un café o de un cómic. Además, los consumidores suelen tener convicciones sobre lo que es justo (a nadie le siente bien que le timen) y actuar de forma relativamente racional.

Por el lado de la oferta-como actúan las empresas-, los economistas clásicos tienen problemas en la medida en que se limitan a ignorar que los mercados no son perfectamente competitivos y aumentar un poco los precios no te hace perder todos tus consumidores, especialmente si tus competidores los suben también. ¿por qué no subieron los precios antes? Una razón es que si lo hubieran hecho tal vez sí hubieran perdido clientes si los demás no los subían; pero cuando uno sabe que todo el mundo los subirá, no hay un problema serio. Ponerte de acuerdo para subir los precios es costoso e ilegal, pero si el gobierno te proporciona el mecanismo de coordinación para hacerlo, no hay ningún problema serio. Es decir, se trata de un problema de acción colectiva.

Poniendo todo junto. Los tipos de Arte9 prefieren subir los precios de 100 y pico pesetas a un Euro. En primer lugar, saben que la gente no lo notará demasiado porque inconscientemente calculan que viene a ser parecido. Además, a ellos les sale más baratos manejar números enteros que andar calculando cuantos euros son 110 pesetas. Como resulta que además los tipos de Akira Comics y los del kiosco próximo van a hacer lo mismo, no tienen la sensaciójn de estar timando a nadie y los frikis que compramos en Arte9 no sentiremos que nos están timando. Aunque alguien se desviara de la idea, la diferencia de precio es tan pequeña que no vamos a dejar de comprar en Arte9.

¿Es el redondeo una tragedia? Claramente no lo es. Es una razón para ponerse de mala uva,pero no es una tragedia-el impacto fue relativamente modesto. La idea fundamental es que los pequeños errores que los individuos podemos permitirnos-como calcular 1euro=100 pesetas pueden tener efectos globales tremendos-concretamente, pueden hacer que los precios sean rígidos aunque suba el número de papelitos que lo compra, o suban, como en este ejemplo, a pesar de que el número de papelitos permanece constante.

El etnocentrismo es un humanismo

Viernes, Noviembre 28th, 2008

Al hilo de nuestra historieta de ayer, os enlazo el bonito post etnocéntrico que ha colgado nuestro compañero Luzbel.

Allá en cuarto de carrera, primer semestre en la ilustre universidad ParisI Sorbona fue convidado a asistir a la clase de derecho comparado. Mi idea preconcebida de en qué debía consistir el derecho comparado era, grosso modo, una clase de introducción al Common Law. Cuál sería mi sorpresa cuando en la primera clase consistió  en un discurso bastante antisistema. El profesor nos decía que cuando entrábamos en la estructura universitaria, nos forzaban a abandonar nuestras ideas preconcebidas y que ello era una forma de violencia. La “normas” y los “mecanismos de represión” nos inculcaban la convicción de que existía una “verdad jurídica.Acto seguido nos explicó que la misión del comparatista era ir hacia el otro”, operar una “desterritorialización no sólo geográfica, sino también intelectual” y abandonar sus opiniones preconcebidas para poder entender la “différance”.

En un primer momento la idea me seducía; al haber estudiado derecho en dos países distintos soy consciente del ombliguismo que padece una parte interesante de la comunidad jurídica y me interesaba ver hasta dónde podía llevarnos lo de abandonar los prejuicios propios. Es cierto que para el yonki de la autoridad que hay en mí, este señor era un poco iconoclasta, especialmente cuando nos dijo que la universidad era una “estructura de poder” dónde el “capital intelectual” estaba desigualmente repartido y por supuesto, eso establecía un “centro” y una “periferia”-dónde obviamente él y nosotros estábamos situados- y que hacerse comparatista suponía hacerse “rebelde” o convertirse en un “marginal” que intentaba apoderarse de esos “medios de producción intelectual”.

La cosa empezó a desbarrar cuando empezó a decir que para él el derecho no era una disciplina técnica, sino una cuestión esencialmente cultural, también me causó cierta repulsa su defensa enardecida de la “teoría feminista del derecho”, pero fue ya cuando nos habló de Texas cuando las cosas fueron realmente mal. Él nos explicó que considerar que la pena de muerte era una cosa de bárbaros era una actitud etnocéntrica y paleta porque en Texas era algo admitido como esencial y correcto y decir que los Texanos eran menos civilizados que nosotros era etnocéntrico. Al término de la clase me acerqué a él y le dije”profesor, he creído detectar en su punto de vista un cierto relativismo” y él me respondió “No ha creído ver un cierto relativismo, ha visto usted un relativismo cierto”. Yo le repliqué que aunque es cierto que las cosas tienen una base cultural, hay también cosas que son menos o más inconsistentes y en cualquier caso también hay cosas que funcionan mejor que otras ¿no ha leído usted a Dworkin? Un alumno que estaba al lado y mehabía oído me replicó que eso era en el fondo revivir la idea de la misión civilizadora, el imperialismo, etc, etc… a lo que el profesor asintió como que era una visión etnocéntrica.

Entonces  yo estuve por decirle “El etnocentrismo es un humanismo”

El multiculturalismo en el país más avanzado del mundo

Jueves, Noviembre 27th, 2008
Sigue siendo “políticamente correcto” proclamar urbi et orbi que la civilización europea ha engendrado las peores catástrofes, que expresa el pensamiento y los intereses de una “casta restringida y poderosa, étnica y lingüisticamente unificada.¿Hasta qué extremos puede ir este discurso? El caso de Stanford merece ser citado. En 1988, los estudiantes protestan con vigor contra el lugar que ocupan los estudios occidentales en lo que la universidad llama el “canon” y que en Francia llamamos “el tronco común”. Los contestatarios tienen éxito. Maquiavelo y Platón desaparecen y son reemplazados por Rigoberta Menchú, una campesina guatemalteca que descubrió el feminismo y el socialismo leyendo “Los parias de la tierra” de Franz Fanon y recibió el premio Nobel de la paz.

André Kaspi, Les Américains, tomo 2, pg 635, traducción mía

Se me ha escapado la risa en el autobús y la gente me miraba raro, así que he pensado que estaría bien ponerlo. Pueden seguir los desarrollos de esta tendencia aquí-más en serio- y aquí-más en broma. (no, no me he equivocado con el orden)

Logical positivism around us

Martes, Noviembre 25th, 2008

Extracto de una conversación que tuve en junio del año pasado de la que me acabo de acordar mientras trinchaba el filete de ternera:

 Citoyen: Oye Bruno, he estado leyendo el libro éste de metodología económica y hablan de vez en cuando del “positivismo lógico” y casi siempre suena bien aunque el autor lo menciona con connotaciones negativas, pero no tengo muy claro quiénes son.

Bruno: Bueno, el positivismo lógico es, grosso modo, un grupo de señores que se reunían en Viena y que venían a decir que todo lo que no fuera expresable mediante ecuaciones era literatura. Tú eres bastante positivista-lógico.

En aquél momento no entendí que me estaban echando un piropo :)

El Mediterráneo no existe

Martes, Noviembre 25th, 2008

La geografía humana, entendida como la distribución de las interacciones en el espacio es una rama apasionante de las ciencias sociales. Recientemente le daban el Nobel a Paul Krugman por haber reintroducido el concepto de espacio en la economía internacional. No obstante de lo que quiero hablar aquí es de otro campo de la geografía: la geopolítica. La geopolítica se entiende, grosso modo, como la ciencia que estudia las interacciones entre entidades regionales en el Espacio (generalmente Estados).

Un hecho que ha pasado casi totalmente desapercibido en los últimos 70 años es un cambio fundamental en el espacio geopolítico. Desde la época antigua, el mediterráneo fue hasta cierto punto el centro del mundo. Remi Brague explica que la entidad que hoy llamamos Europa nació en algún momento de esa época como la parte Norte del corte Mediterráneo. Durante casi veinte siglos, el mediterráneo fue el centro político, económico y cultural del mundo y por tanto, también fue el principal centro de intracciones-políticas, económicas y culturales.

Sin embargo, de forma prácticamente silenciosa, después de la Primera Guerra mundial el mediterráneo empezó a dejar de existir hasta el punto de que, al menos desde el final de la crísis de Suez-el último revival imperial de los Europeos- el mediterráneo no existe. Hoy el mediterráneo juega el papel de frontera entre el norte y el sur; una línea de división que separa dos civilizaciones herméticas donde las interacciones son prácticamente nulas-comparadas al menos con el pasado; existe Europa, y existe el norte de África, pero no existe el mediterráneo; los intercambios/interacciones culturales, económicos y políticos son prácticamente nulos. Al contrario, el centro de interacción principal se desplaza hacia lugares como el Atlántico o el Este de Europa y hoy, tal vez, a Asia pacífico.

¿Cuando existe un espacio de interacción?  Desde John Von Neumann, por lo menos, sabemos que éste existe cuando hay cierto grado de interdependencia; es decir, cuando podemos aplicar teoría de juegos. Cuando las decisiones de un actor afectan a la situación del otro hay un espacio de interacción. Sin embargo, hoy la única dimensión de interacción que existe entre África y Europa es la del control de los flujos migratorios; es decir, una forma de asegurar correctamente la separación entre ambos espacios.

La idea es además interesante desde el punto de vista de la identidad cultural. Paul Valéri decía que Europa era la entidad cultural que estaba entre Atenas, Roma y Jerusalém.  Si os fijáis, el espacio de demarcación es el espacio mediterráneo.

Allá va una pregunta para los historiadores/aficionados a la geopolítica/ relaciones internacionales, (si J, pienso en ti) etc… ¿Por qué ha dejado de existir el Mediterráneo? ¿Existe el Atlántico o cada vez menos? Recordad que estoy hablando de las tres dimensiones: geopolítica, geoeconómica y geocultural. No sé si alguien se anima, pero estaría bien si pudiéramos conseguir algún dato sobre, los flujos comerciales, migratorios, culturales/lingüisticos, incluso genéticos, etc…

Justicia social y desventajas anátomicas; aclaraciones sobre mi polémica con Albert Esplugas

Martes, Noviembre 25th, 2008

En este último artículo me gustaría aclarar mi posición concreta sobre el tema de los órganos. Como expliqué, a lo largo de la discusión Albert me puso varios ejemplos para intentar demostrar que mi teoría de la justicia basada en el punto de vista rawlsiano lleva a situaciones absurdas que nadie en su sano juicio aceptaría- contraría el sentido moral.

Mi teoría de la justicia argumenta que cuando distribuimos los recursos de una sociedad, debemos hacerlo tomando base en el mérito. Entiendo por mérito la existencia de elecciones. En una sociedad justa, todo el mundo tendrá las mismas oportunidades de tener éxito en la vida y eso significa que sólo las elecciones deberán justificar las diferencias. La idea es que cada individuo debe tener los mismos recursos-es un concepto más amplio que riqueza- al principio de su vida y esos recursos pueden ser utilizados como se quiera. Para Albert, esto lleva a negar la individualidad de la persona. La suerte- dice albert- nos pertenece.

Como ejemplo Albert me invitó a pensar en el caso de los órganos. ¿Es injusto una situación de que una persona nazca sana con dos riñones mientras que sólo necesita uno para vivir mientras que otro nazca con una enfermedad que le hace necesitar un riñón? Es evidente que ninguno de ellos ha hecho ningún mérito o demérito para tener su situación, luego, según mi teoría, no hay ningún principio de carácter ético. Que se oponga a ello. Alber me preguntó si yo estaría a favor de redistribuir órganos. También me decía que me olvidara de consideraciones pragmáticas: ¿existe alguna razón de tipo ético que me lleve a oponerme a ello? Mi respuesta corta fue “No, no existe”.

Sin embargo, lo que nos debería interesar no es la respuesta corta, sino la respuesta global; de nuevo “la diferencia entre la civilización y la barbarie, es el matiz”. Si comparáramos las respuestas cortas  de Albert y las mías sobre dos puntos distintos; el tráfico de órganos y su redistribución. Yo me opongo tanto al tráfico como a la redistribución de órganos; Albert en cambio, sólo se opone a la redistribución; el tráfico le parece esencialmente legítimo.

Lo que Albert critica de mi argumento es que mi oposición se deba sobre todo a razones pragmáticas. Esencialmente, no creo que sea posible expropiar ni comerciar con órganos sin que eso lleve a situaciones que sí tengo claro que serían indeseables (más al final).

No obstante, Albert me pide que olvide que deje a un lado esa situación e imagine que sí fuera posible. ¿Cómo debería razonar una persona rawlsiana?

En primer lugar es un tema difícil. Es evidente que cuando hablamos del cuerpo de alguien no es lo mismo que cuando hablamos de su cuenta del banco. Cobrar impuestos no es lo mismo que expropiar riñones y la diferencia es de naturaleza, no de grado. Por eso, yo le argumenté a Albert que es un caso especial y se podría admitir una cláusula especial para el tema del cuerpo. En otras palabras, una idea de justicia basada en el mérito no es vulnerable a una crítica de este tipo.

En segundo lugar ¿qué estaría la gente dispuesta a aceptar? Si recordáis mi crítica al “sentido moral”, el problema es que si las cosas que intuitivamente nos parecen aceptables no son las mismas que las que nos parecen aceptables después de mirar de cerca; más importante, si la realidad fuera otra, es posible que cosas que nos parecen inaceptables nos parecieran aceptables. En Europa mucha gente creyó durante mucho tiempo que un sistema con corte capitalista era menos justo que un sistema sin propiedad privada. No obstante la experiencia del sovietismo hace que hoy ese punto de vista sea visto como una excentricidad. Si pensar con nuestro sentido moral en situaciones reales puede llevarnos a error si no hay un razonamiento que lo justifique, pensar en situaciones irreales tiene bastante de absurdo. Es decir, Albert no puede presentarme situaciones irreales e indignarse cuando esa situación lleva a resultados que nos contrarían moralmente.

Pensad en ello. Imaginad dos países; en uno de ellos la expropiación de órganos es legal y en el otro es ilegal. De repente, hay un virus desconocido que hace que un 50% de la población morirá en un plazo de 10 años si no se le transplanta un riñón. En el país dónde es legal se redistribuyen y la gente se salva: 0 víctimas. No obstante, el país dónde es ilegal empieza a morir gente. ¿Seguirían las convicciones morales de la gente intactas? Mi predicción es que no, y es una predicción que encuentra bastante base histórica en cientos de instituciones consideradas “sagradas” en un momento y que dejaron de serlo más tarde cuando se vio que las otras funcionaban mejor.

Por supuesto, mi ejemplo asume hipótesis improbables, pero lo que quiero mostrar es que cuando aplicamos nuestra teoría a ejemplos hipotéticos, no es suficiente con aplicar nuestro “sentido moral” actual; hay que entender que esa hipótesis, nuestro sentido moral sería de hecho distinto.

En tercer lugar, ¿Cuál es mi postura sobre el tema? ¿Creo que se deben redistribuir o permitir el comercio de órganos? Es un tema sobre el que no tengo una postura definida. Obviamente el cuerpo humano no es, como he dicho, lo mismo que la cuenta en el banco. Por otro lado sigue pareciéndome injusto que haya gente que muera porque necesita un transplante mientras que, por ejemplo, hay mucha gente que decide no donar sus órganos, no ya cuando está viva y sólo necesita un riñón, sino también cuando muere. En otras palabras, desde el punto de vista ético, no tengo una postura definida sobre el asunto.

No obstante eso no significa que no tenga una postura en general, porque INCLUSO si me pareciera deseable no se me ocurre ninguna forma- ningún mecanismo institucional- que pudiera funcionar para ponerlo en práctica. De forma que mi postura es netamente la contraria.

Conocemos dos mecanismos institucionales para asignar recursos: los mercados y las asignaciones directas (expropiación+reasignación). Desde luego, no creo que haya ninguna forma de diseñar un mecanismo institucional del segundo tipo que funcione- sabemos las cacicadas que ocurren con las expropiaciones de terrenos, no me imagino nada parecido en relación con los órganos. Por otro lado tampoco que fuera necesario. Hoy día la expropiación de bienes está en franca retirada como mecanismo de gestión administrativa porque suele ser más fácil comprar bienes en los mercados con dinero recaudado vía impuestos. Imagino que en el hipotético caso de que la expropiación fuera viable, también sería viable la definición de derechos de propiedad; sería mejor limitarse a comprar en los mercados y reasignar, redistribuir renta y legalizar el tráfico, o subvencionarlo (esos son los mecanismos que se utilizan para los medicamentos).

Soy además (muy) escéptico respecto a que un mercado, incluso muy regulado, pudiera funcionar. La indisponibilidad de los propios órganos es algo que PERMITE a mucha gente pobre no tomar decisiones equivocadas en momento de desesperación. Por la misma razón que no legalizamos el suicidio o la automutilación, hay bastantes argumentos-pragmáticos- para no legalizar la compraventa de órganos, y sí en cambio las donaciones bajo supuestos muy restrictivos.

¿Qué tipo de medidas me parecen razonables para paliar la injusticia de que haya gente que nazca con ventajas genéticas respecto a otras? Pienso por ejemplo que la sanidad debe ser esencialmente gratuita en estos casos, así como los cuidados paliativos. A diferencia de Albert, no considero que cobrar impuestos al señor que está sano y tiene dos riñones para garantizar que está a punto de morir porque le faltan los dos riñones tenga acceso a cuidados paliativos, sea un atropello ético; al contrario creo que es una exigencia de la justicia y no hace falta ser rawlsiano para pensarlo.

De forma más general, pienso que la “ética de la libertad” que defiende Albert, aparte de ser probablemente difícil de sostener, llevaría a situaciones que nos parecen moralmente horrenda, no sólo en casos hipotéticos, sino también actualmente. Incluso si uno no se adhiere a la idea de libertad Rawlsiano (como la posesión de una cantidad justa de recursos), los sitios dónde el Estado es débil están mucho más lejos de ser “sociedades abiertas” que aquéllos dónde hay una intervención razonable.