Paul Krugman: economista, divulgador, héroe personal, genio (y premio Nobel)
Hoy para la gente común es un día normal. Para los que realmente sabemos lo que es crucial para el destino de la humanidad, el día de hoy es algo así como el cumplimiento de la profecía de Nostradmus, o la designación del elegido. No sé si habéis visto el día de la Bestia; algo así.
En efecto chicos; Paul Krugman ha ganado el nobel de Economía. Un compañero me ha puesto un comentario en facebook y al principio pensaba que era un error. Dado que en estos momentos estoy en la biblioteca, he tenido que retenerme para no pegar un chillido; pero esto es mucho mejor que cuando el Atleti ganó el doblete [ahora no me gusta el futbol, pero mi habitación, que fue decorada allá por el año 95, está pintada de rayas rojas y blancas; para que os hagáis a la idea]
Para la gente de El País, la mitad de la reseña es que Krugman es crítico con el sistema. ¿Crítico con el sistema? ¿que recorchos significa eso?
Krugman el economista
Vamos a hacer un poco de memoria. Durante los años setenta, un grupo de economistas lanzaron un ataque contra lo que en aquél entonces era el paradigma económico dominante: la economía neoclásica samuelsoniana. El “ataque” consistió en una serie de críticas, todas ellas bastante duras y en general también bastante fundades, sobre el papel que la economía samuelsoniana reservaba al Estado. Por un lado, los miembros de la escuela de Virginia, como Buchannan y en general los teóricos de la elección pública, intentaron desbancar la idea de que los gobiernos eran entes guiados por el interés general, etc,… aplicando modelos de oferta y demanda política. Por otro lado, la escuela de Chicago lanzó sus críticas fundamentalmente en dos campos: micro y macroeconómicos. En el campo macro, el resultado fueron la Nueva economía clásica-encabezada por la crítica de Lucas y la idea de la “anticipación racional”- y el monetarismo- Milton Friedman and company. La idea de estas dos escuelas es las políticas keynesianas tenían sus límites y un abuso de ellas podía llevar a resultados indeseables-como la estanflación. En el campo micro, la escuela de Chicago-con Stigler a la cabeza- defendía la práctica infalibilidad de los mercados asignando bienes y la idea de que si algo funcionaba mal, el gobierno en general no podía mejorarlo. Esto era especialmente claro en aspectos ocmo las políticas de competencia-no son necesarias- o de protección del consumidor-tampoco son necesarias. El lector debe darse cuenta de que todos los autores que he citado tienen un premio nobel.
Todas estas críticas tenían probablemente algo en común: la idea de que los mercados son completos y se ajustan casi instantaneamente, que la competencia es casi siempre perfecta y en general una crítica muy importante respecto al papel del Estado en la economía. Esta imagen de la economía es de hecho la que tiene el hombre de la calle.
Sin embargo, esta tendencia empezó a revertirse a mediados de los ochenta. Cuando Akerlof publicó su paper sobre “the market for lemons” (resumen aquí). A partir de ahí comenzó una tendencia que tendía a descubrir las imperfecciones de los mercados basada en la idea de la información no suele ser perfecta, los rendimientos suelen ser crecientes reduciendo el número de empresas que pueden estar y haciendo que l acompetencia no funcione sin vigilancia, y en general que la economía funciona de forma bastante imperfecta. Gente como Stiglitz (economía de la información),Paul Romer (nuevas teorías del crecimiento) u otros aparecen en esta tendencia.
En este campo aparece Paul Krugman-en el cmapo de la teoría del comercio internacional. Krugman es el padre de lo que se conoce como “Nueva geografía económica” y ocupa un lugar muy importante en las “nuevas teorías del comercio”. Krugman defendía que la economía internacional es básicamente una forma de geografía económica-la localización de la producción en el espacio. Por qué unos bienes se producen en un sitio y no en otro, por qué se importan y qué factores influyen. Las nuevas teorías del comercio internacional usaron los instrumentos de la nueva organización industrial-con mercados imperfectos, información escasa, etc… para explicar hechos como la existencia de Polos industriales (la concentración), por qué existen las ciudades o el éxito de algunas políticas proteccionistas.
En mi opinión, lo que yo llamaría la “economía imperfecta” tuvo el mérito-o tendrá- de restablecer el contacto con la tierra de la ciencia económica basándose en la idea de que cuando la teoría no comulga con los hechos, uno debe modificar la teoría, no reinterpretar los hechos. Y esto, la gente no se da cuenta, pero incluye salvar el estatus de la eocnomía como ciencia.
Krugman el divulgador
Sin embargo, Paul Krugman no es sólo un fantástico economista, es también uno de los principales culpables de que a alguien que eligió su carrera ponderando que no tuviera ni economía ni matemáticas, esté ahora dedicando nueve horas al día a estudiar teoría económica.
Todavía recuerdo la sensación de mezcla entre rabia y júbilo que sentí cuando empecé la tercera parte de “Peddling Prosperity” donde Krugman empieza a describir la revolución de la economía imperfecta que he descrito arriba. Rabia porque sentía que había un montón de gente que había estado engañándome, y júbilo porque, contrariamente a lo que piensa la gente; la economía dominante moderna nos da la razón a los izquierdistas: redistribuir es bueno, la intervención suele ser necesaria y sobre todo, las cosas son mucho más complicadas de lo que los tipos de chicago nos hicieron creer.
Krugman es sin embargo un divulgador nada demogógico; suele anteponer sus reservas respecto a la exactitud de los modelos, ser prudente cuando dice las cosas, y separar lo controvertido (y discutible) de lo que hace consenso. Contrariamente a Stiglitz, el Krugman divulgador es capaz de darle un tono humorístico y menos tétrico a las cosas que escribe, señalando las dificultades y en general dándole un trato justo a los adversarios. Krugman ha sido siempre, por ejemplo, un arduo defensor del libre comercio y la globalización sin coquetear, como ha hecho Stiglitz, con los reaccionarios de Seattle and company. Es crítico con los economistas, pero a diferencia de Stiglitz no da esa sensación de “econócratas malvados que comen niños”.
En los tiempos recientes, Krugman se ha caracterizado, efectivamente, por su activismo político; escribió un libro “The conscience of a liberal” donde explicaba el aumentod e las desigualdades en américa a raíz de la “revolución conservadora”. Ha sido efectivamente uno de los articulistas más críticos con la administración Bush y supongo que eso lo convierte en “izquierdista indeseable”.






Octubre 13th, 2008 at 18:53
No creo que haya que armar el menor revuelo por un Nobel. Se lo acaban dando a todos. Lo ha recibido Hayek, Friedman, Sen…en fín, uno puede escoger su economista o su escuela favorita en la lista de economistas premiados desde el 69.
Octubre 13th, 2008 at 18:54
Dicho esto, ojalá se lo dieran a Gintis el año que viene…
Octubre 13th, 2008 at 20:34
Hombre; lo de Hayek tuvo algo-bastante- de ambiente de guerra fría y de que en aquél entonces el premio-y la disciplina- no era tan prestigiosa ni competitiva como ahora. Friedman y Sen son dos genios de la economía (Friedman es el padre de la mitad de la macroeconomía y Sen es omnipresente en economía del bienestar); no sé qué tiene de malo.
Aparte de eso, lo de Gintis lo veo archiimprobable. La disciplina “teoría evolutiva de juegos” es un tema naciente y no es nada conocido (o conocida) en el mundillo económico. Ten en cuenta además que ya se lo dieron a Kanheman/Tverski.
Aunqeu para serte sincero en el momento post-euforia, yo creo que hay gente qeu se lo merece más. Richard Musgrave, por ejemplo, es acojonante que no tenga un nobel. Richard Posner es otro en el que deberían pensar.(vamos a decir uno de cada rama para quedar bien).
Octubre 13th, 2008 at 21:07
He publicado en mi blog http://comoquerais.blogspot.com/2008/10/krugman-ya-es-premio-nobel.html
una entrada que en parte comenta la tuya, por si te quieres dar una vuelta por allí…
Saludos
Octubre 13th, 2008 at 21:10
He escrito en mi blog (http://comoquerais.blogspot.com/2008/10/krugman-ya-es-premio-nobel.html) una entrada que en parte comenta la tuya, por si te quieres dar una vuelta por allí.
Saludos.
Octubre 14th, 2008 at 10:37
El tipo es un crack. Una elección maravillosa.
Octubre 14th, 2008 at 15:17
jo kantor, como me decepciona tu comentario, esperaba que dijeras algo sobre mi comentario respecto a hayek
Octubre 14th, 2008 at 22:00
A todos se lo dan ese es mucho decir: John K. Galbraith, Kalecki, Robert Heilbroner, Joan Robinson, Piero Sraffa, Pyndick, Nordhaus más un largo etc de economistas estos algunos de ellos eran bastantes orientados a la izquierda se lo merecían muchos de estos y otros no obteniendolo más por sus ideologías que por su aportación no fueron galardonados
Octubre 15th, 2008 at 7:14
JL; ¿Heilbronner y Galbraith? quiero decir, ninguno de los dos ha hecho nada vagamente significativo dentro de la disciplina -fuera sí, claro. Heilbroner, por cierto, es un impresentable. Kalecki y Pyndics o sé quienes son. Joan Robinson y Sraffa sí es posible que se o mereciera; por lo de la controversia de Cambridge y la competencia imperfecta
Octubre 20th, 2008 at 14:34
[...] El problema, es que parece que ahora los roles se han invertido y los que se quejan son otros. La verdad es que desde esta posición se ven las cosas de otra manera. [...]
Mayo 3rd, 2009 at 21:13
[...] Michael Porter tiene el raro privilegio de ser un economista de la empresa que goza de cierto respeto entre los economistas académicos. El hecho de que su especialidad sea el marketing (en la que es una especie de semidios), que sus enfoques sean sólo colecciones de case studies y que sus libros se vendan en la misma estantería que los manuales de autoayuda libros de management y liderazgo no ha sido un obstáculo para que sus contribuciones hayan sido reconocidas. Su modelo de las cinco fuerzas para estudiar la presión competitiva de una industria es un buen instrumento para los que hacemos economía industrial aplicada y el modelo del Diamante para determinar la competitividad de una localización viene a decir exactamente lo mismo que la geografía económica de Paul Krugman. [...]
Mayo 3rd, 2009 at 21:47
[...] Michael Porter tiene el raro privilegio de ser un economista de la empresa que goza de cierto respeto entre los economistas académicos. El hecho de que su especialidad sea el marketing (en la que es una especie de semidios), que sus enfoques sean sólo colecciones de case studies y que sus libros se vendan en la misma estantería que los manuales de autoayuda libros de management y liderazgo no ha sido un obstáculo para que sus contribuciones hayan sido reconocidas. Su modelo de las cinco fuerzas para estudiar la presión competitiva de una industria es un buen instrumento para los que hacemos economía industrial aplicada y el modelo del Diamante para determinar la competitividad de una localización viene a decir exactamente lo mismo que la geografía económica de Paul Krugman. [...]