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Mi defensa de la ley de la gravedad

 A continuación de la aparición de Neoprogs, Alberto Garzón publicó un post que, en mi opinión, malinterpreta sustancialmente lo que al menos para mí significa el proyecto. En su post, Alberto considera que lo que nos une es la adhesión a un conjunto de principios metodológicos-que él caricaturiza vilmente, por cierto- relacionados con las ciencias sociales a los que él dirige un conjunto de objecciones. Una de las más prominentes está relacionada con el artículo de Egocrata sobre la ley de la gravedad que dio nombre a este blog donde considera que pensamos que las ciencias sociales son sólo una rama de la física. A continuación, ha publicado otro post dónde enlaza un artículo de Supersantiego que, considera, evidencia una contradicción entre nosotros.

Tengo pendiente-desde hace demasiado tiempo- publicar una serie sobre metodología de las ciencias sociales dónde intentaré defender el status científico de la economía. Sin embargo, eso no es lo que haré en este post. En este post intentaré defender lo que yo interpreto por el eslogan “la ley de la gravedad” y qué cosas sí me parecen incompatibles con ser “Neoprog” y cuáles no.

En mi post de presentación de la red dije que el problema que teníamos era un problema de marketing: no hay forma de construir una ideología-conjunto de prejuicios sistemático compartido por un grupo relativamete amplio de gente- que permitiera no estar constantemente decepcionado con la realidad.  En este sentido, Neoprogs no es para mí, en ningún caso un “conjunto de tipos que se adhieren al “dogma” del individualismo metodológico”. Egócrata y yo probablemente entremos en ese perfil, pero el resto seguramente. De hecho, si el problema es uno de marketing, sería absurdo intentar fijar el debate sobre el terreno árido de la metodología.

En mi opinión lo que nos une es relativamente díficil de definir-aquéllo de la pornografia “la reconozco cuando la veo”- pero sí creo que la creencia en “La ley de la gravedad” es uno de esos aspectos. Con esto quiero decir  que supone esta preocupado por cómo son las cosas independientemente de nuestra ideología y estar dispuesto a llevar a cabo las comprobaciones con los instrumentos de las ciencias naturales y sociales en la mano; es decir, es compromiso con la ciencia y la realidad.

Dejadme poner un ejemplo. Digamos que un estudio descubriera que existe un gen en las personas de raza negra que los hace vagos, estúpidos e idiotas. Una reacción que podríamos esperarnos de mucha gente sería “indagar” en el pasado de los científicos que hicieron el descubrimiento con el fin de descubrir si militaron en grupos nazis o en algún partido de derechas. Otra sería crear un argumento a priorístico como “las categorías de la biología están construidas según los estándares del hombre blanco” o buscar todos lor problemas posibles que existan dentro de la biología para intentar desacreditarla como ciencia. Diría por ejemplo que al fin y al cabo todo es subjetivo y creer que la ciencia La tercera sería chequear cómo se ha llevado a cabo el estudio, mirar lo que dicen otros científicos sobre el tema y a continuación ver si nuestras creencias previas son compatibles con los resultados. Desde mi punto de vista-y creo que eso es lo que nos une- sólo la tercera es legítima.

Alberto Garzón dirá, como dice en los comentarios del post, que ese compromiso con la realidad y la ciencia moderna lo aceptaría casi cualquier persona con sentido común; que sus razones son “metodológicas”.

Mi opinión es que sí, existen posiciones defendibles que critican la economía y sus supuestos metodológicos. En general, ninguna de esas posiciones es sólida-o esa es mi opinión- pero las opiniones son defendibles y razonables y ahí está el post de SuperSantiego para demostrarlo.

Lo que sí me parece denunciable son otras actitudes entran dentro de una de uno de los dos ejemplos anterior:

En primer lugar, no creo que sea defendible hacer críticas de corte metodológico desde el “sentido común” o “desde fuera” (eg sin que sea nada personal: I II) diciendo por ejemplo que los economistas viven en el mundo de la teoría y que el que realmente sabe economía es el tipo que va todos los días a trabajar. Lo que me parece reprobable es la actitud de no conocer el tema y asumir que miles de hombres y mujeres que dedican-dedicamos- la mayor parte de nuestro tiempo a intentar entender cómo funciona el mundo no hemos caído en esa objección tan simple. Eso es asumir demasiada estupidez por parte de demasiada gente. La misión de la ciencia es revelarnos aquéllo que escapa al sentido común; nuestro sentido común nos dice que el sol se levanta todos los días y se “pone”; la ciencia nos dice que es sólo una ilusión optica y que la que gira es la tierra. Una actitud prudente sería confiar en el consenso científico que tienen los economistas por las mismas razones que confiamos en que la tierra gira alrededor del sol; si existen críticas, éstas deberán ser canalizadas según las reglas de los debates cientificos, no desde el “sentido común”. Para ello, uno debe haber estudiado la disciplina, haber hecho unas cuantas cuentas y haber intentado entender-principio de caridad- porque hay gente que sostiene ese tipo de posiciones-evitando salidas fáciles como “están a sueldo del capitalismo” o “son idiotas”.

Y una buena razón para que esto sea así es porque los seres humanos somos facilmente presas del wishfull thinking. Las reglas metodológicas son precisamente eso: una camisa de fuerza para evitar el wishfull thinking. Eso implica perder pluralidad de opiniones a cambio de filtrar el ruido. Y un ejemplo de esto sería claramente en qué medida está segmentada la blogosfera económica. Corrientes totalmente marginales en el mundo académico como el austroeconomismo, el marxismo o la economía radical están ampliamente sobrerrepresentadas en relación de cómo estarían en la sociedad científica. Algo semejante ocurriría con el creacionismo o con cualquier tendencia cientifica “outsider”. Además, esa distribución de puntos de vista está sospechosamente segmentada en función de las ideologías. Esto en mi opinión, es un signo claro de que hay mucha gente que le da más valor a lo que quiere oír que a lo que es razonable creer.

Una forma común de hacer demagogia es de hecho decir que la teoría mainstream está siendo “gravemente cuestionada” o que al fin y al cabo todo esto no es científico; sólo son opiniones de la gente que las profesa. Esto aparte de ser un coqueteo-para mí inadmisible- con el relativismo epistémico (la creencia de que la realidad es relativa) suele ser una deformación de la realidad. La ciencia es un instrumento imperfecto para conocer la realidad; tiene miles de fallos, de problemas, etc,… pero ES EL MEJOR QUE TENEMOS. Es cierto que los economistas somos malos prediciendo crísis o fenómenos futuros, pero somos sin ninguna duda mejores que cualquier otra profesión haciendo predicciones económicas. Eso significa que la política menos mala que podemos hacer es aquélla que se basa en modelos económicos sólidos y no en el “sentido común”.

Una síntoma sospechoso de Wishfull thinking-y de desprecio `por la realidad-consiste en  defender posiciones científicas desde presupuestos ideológicos. Se dice así que la economía neoclásica “legitima” el sistema o que la teoría evolucionista está conformada por un conjunto de ateos. No quiero decir con esto que la gente no se deje guiar por sus creencias- algo que es inevitable- sino que no es admisible basar en eso las críticas de una descripción de la realidad. ¿Por qué? porque es otra forma de coqueteo con el relativismo epistémico; la creencia de que la “realidad” es un ente construido y depende de cada cuál.

Los debates técnicos existen; los debates científicos y metodológicos también existen y sabemos desde que Popper dijera aquéllo del cisne negro que no hay ningún conocimiento “seguro” permanente e infalible. Sin embargo, este tipo de debates deben llevarse a cabo dentro del marco metodológico científico y no desde el sentido común, la ideología, o aspectos análogos. Ese tipo de actitudes es lo que lleva a negaciones de la “la ley de la gravedad”: la ley de la gravedad no depende de lo que a nosotros nos gustaría-es inevitable- depende de los datos, de las teorías y de su estudio sistematizado en el marco de la ciencia.

20 Responses to “Mi defensa de la ley de la gravedad”

  1. Kantor Says:

    “Eso implica perder pluralidad de opiniones a cambio de filtrar el ruido. Y un ejemplo de esto sería claramente en qué medida está segmentada la blogosfera económica. Corrientes totalmente marginales en el mundo académico como el austroeconomismo, el marxismo o la economía radical están ampliamente sobrerrepresentadas en relación de cómo estarían en la sociedad científica”

    Digamoslo así: a pesar de que cualquier economista austriaco o liberatario (de Internet) podria pensar que soy un neocásico de libro, uno de los motivos por los que tengo un blog es que mi posición económica es demasiado filo-austriaca para ser bien vista por el establishment…

    Si, hay mucho frikismo económico en Internet, pero ojo que el mundo académico/burocrático es bastante autista, resistente a la innovación y dado a la corrección política y a una ortodoxia irreflexiva.

  2. Citoyen Says:

    La verdad es que no comparto tu punto de vista. Como dice Krugman en el artículo; Milton Friedman se tiró 30 años predicando en el desierto y cuando sus teorías empezaron a confirmarse, la gente empezó a hacerle caso. Quiero decir, echa un vistazo a los 15últimos premios nobel: tienes desde economistas conductuales-Kanhemman, Tverski, etc,…- hasta a Amartya Sen. El artículo de Akerloff fue rechazado por cuatro revista antes de ser publicado; hoy la información asimétrica es omnipresente. Y hablo de economía porque es el campo que conozco mejor. Yo creo que esa impresión deriva de qeu el grueso-numéricamente hablando- de los economistas que practican la economía, etc,… si son relativamente estúpidos (vamos, vete a cualquier facultad) pero la comunidad científica en su conjunto-que no está dominada por esa mayoría- es bastante más receptiva a los cambios.

  3. Eduardo Says:

    Cuidado con eso de que “una forma común de hacer demagogia es de hecho decir que la teoría mainstream está siendo gravemente cuestionada”. Será verdad en determinadas circunstancias, pero quienes discuten, matizan o incluso rechazan el racionalismo individualista, el “Homo Economicus” (Simon, Kahneman, Fehr, Gintis, Wilson, Hardy-Vallée…) no son frikis demagogos ni están “sobrerrepresentados” por razones ideológicas.

    Lo que aquí hemos discutido algunos (en la linea, me parece, de Supersantiego) no es la relación entre ciencia e ideología, o los mismos presupuestos positivistas, sino que el paquete “metodología individualista + elección racional) sea realmente una “ley de la gravedad”. Por otra parte las leyes científicas, si son realmente “leyes” (y éste es otro tema importante no tratado) no son dogmas. Al fín y al cabo fué preciso completar la “ley de la gravedad” de Newton con la mecánica cuántica, la teoría darwiniana de la evolución con la biología molecular, etcétera.

  4. Eduardo Says:

    Si, hay mucho frikismo económico en Internet, pero ojo que el mundo académico/burocrático es bastante autista, resistente a la innovación y dado a la corrección política y a una ortodoxia irreflexiva.

    Y ésto también hay que tenerlo en cuenta. Por poner un ejemplo, el último congreso organizado por la sociedad murciana de filosofía -una respetable representación del “mainstream” hispano- trataba sobre “posmodernismo francés”…

  5. citoyen Says:

    Eduardo;

    Lo que yo he defendido en el post no es una posición científica o epistemológica; es una actitud a la hora de afrontar los problemas. Cuando un montón de gente importante defiende una posición de forma prácticamente unánime, no es responsable-sobre todo si uno no conoce el tema- afirmar simplemente que son idiotas o padecen alguna suerte alienación extraña. No estoy diciendo que no pueda ser así; estoy diciendo que eso tiene que decirlo gente con cualificación para hablar sobre ello.

    Míralo con el tema que te interesa a ti. Piensa en las objecciones de Stephen Jay Gould a la teoría de la evolución. SErán discutibles, pero son razonables y entran dentro del mainstream. Las teoría del diseño inteligente en cambio no lo son. ¿Cómo puede alguien que no conoce el tema discernir entre ambas? Yo, que no conozco el tema, acudiría algo con cierto grado de referencia- no sé, ¿la scientific american por ejemplo?- y a continuación intentaría formarme una opinión aproximada-pero no me dedicaría a escribir un blog hablando de “la teoría de la evolución, cuestionada”. A eso me refiero con la economía; el status científico de la metodología económica puede ser algo discutible sólo dentro de un conjunto de reglas de la discusión. Para eso sirven las instituciones.

  6. Alberto Garzón Says:

    Creo que seguimos debatiendo empleando conceptos léxicamente idénticos pero sustancialmente diferentes en las interpretaciones que les damos.

    En lo fundamental estoy de acuerdo contigo, que es algo que no sale mucho a la luz pero que ocurre. Yo creo en la ciencia y no en las opiniones. De la misma forma creo que para hablar de un fenómeno social con cierto rigor conviene tener previamente una estructura de pensamiento que permita analizarlo de forma sistemática y de acuerdo con una metodología determinada. Yo no debato en todos los temas de economía porque, sencillamente, no los conozco. Hablo de lo que creo que conozco, y siempre desde la humildad de quien se sabe que no lo sabe todo. Pero por supuesto que creo que lo que digo es lo cierto, pues de otro modo simplemente me limitaría a no tener blog.

    La idea de debatir usando los mismos instrumentos metodológicos es buena, pero encierra trampa. Podría bien ocurrir, como de hecho ocurre, que la propia formulación de cuáles son esos instrumentos sea sesgada y, por lo tanto, esconda intenciones ideológicas. Lo que está claro en tu ejemplo de la genética, o del creacionismo no está tan claro cuando hablamos de ciencia social. Salvo que, y aquí vendría nuestra fundamental divergencia que ya expuse en el texto que enlazas, consideres que las ciencias exactas son equivalentes en métodos a las ciencias sociales. Si de verdad crees esto, te invito a leer a metodólogos, sociólogos, antropólogos, filósofos, y toda una serie de científicos sociales muy reconocidos que rechazan tajantemente esa visión. No vale leer a Hayek hablando de metodología de la ciencia. Mejor cógete un manual de metodología de las ciencias sociales y, aplicando tu propio criterio, lee a quienes saben de ello.

    ¿Crees de verdad que se puede considerar científico que el homo oeconomicus nos representa como ser humano? ¿Tan pobres somos? ¿Para qué tantos años de estudio riguroso en los campos de sociología, epistemología, antropología, etc, si un economista prestigoso puede resumirlo en tres líneas una noche de lluvia?

    Por otra parte, estás expulsándonos del pensamiento científico a quienes defendemos un acercamiento a la realidad desde una teoría rigurosa pero sensata. Y sensata en el sentido de que represente con exactitud lo que debe representar. No hablamos desde el sentido común. Ni Rallo ni yo, y rara vez viajo en su mismo barco, somos dos taxistas todólogos de Madrid. Sabremos poca economía, al menos yo, pero no hablo gratuitamente. LLevo demasiadas micreconomías y macroeconomías neoclásicas detrás como para no conocer qué son; una carrera y media escuchando el mismo discurso homogéneo. Y lo curioso es que yo he ido desarrollando críticas a él, pero me han examinado de éste y no de mis críticas.

    Ese conjunto de reglas de la discusión están muy bien en la ciencia exacta, donde los fenómenos tienen una regularidad mayor y podemos aventurar hasta leyes. En ciencia social jamás. Esas “leyes” (que no son tales) están condicionadas a que se den en ciertos contextos socioeconómicos y/o históricos. Determinar unas reglas para adentrarse en el análisis puede ser, como insisto es, peligroso. Pero sobre todo es anticientífico.

  7. Eduardo Says:

    Míralo con el tema que te interesa a ti. Piensa en las objecciones de Stephen Jay Gould a la teoría de la evolución. SErán discutibles, pero son razonables y entran dentro del mainstream.

    En realidad Gould propuso varias “objeciones” a la evolución que ni eran razonables ni se enmarcaban en el “mainstream” científico. Lo que pasa es que rectificó. Hay un libro de Sampedro (”Deconstruyendo a Darwin”) que lo explica bastante bien.

    De todos modos, ninguno de los autores que yo he citado está fuera de las “instituciones”, y participan en debates científicos corrientemente reflejados en publicaciones “mainstream”.

  8. citoyen Says:

    Eduardo; era sólo un ejemplo que me sonaba. Como ya te he dicho, no creo que las críticas de los behaviouristas tengan la importancia que tú les das -te recomiendo el libro de Ross sobre el tema- pero en cualquier caso creo qeu son razonables.

    Alberto;

    La verdad es que me resulta complicado entender que este comentario haya escrito por ti. Tus posts habituales están llenos de alusiones a los sesgos ideológicos de la economía, y a los malvados neoclásicos, etc… Todas las ciencias necesitan un método. Es racional-en sentido normativo- tenerlo http://abordodelottoneurath.blogspot.com/2008/10/science-name-of-game.html La metodología es lo que sirve para diferenciar entre los científicos y los charlatanes http://neoprogs.com/2007/10/22/el-neopositivismo-es-un-humanismo/

    Todo depende a qué le llames “método”. Las ciencias sociales, igual que las naturales, intentan explicar fenómenos. Esas explicaciones deben ser para tener algún sentido, causales (patrón causa efecto) y coherentes. Ambas deben ser falsables y cumplir una serie de requisitos epistemológicos. Por lo demás, no termino de ver dónde están las diferencias abismales. En mi opinión la única diferencia importante con, la física por ejemplo, es que en ciencias sociales tienes explicaciones intencionales-la gente persigue objetivos- pero esas explicaciones también existen en biología.

    Yo no creo que ni Rallo ni tú seáis dos todólogos. Lo que he defendido es que, ex ante, uno debe darle una oportunidad a lo comunmente aceptado por gente más inteligente que se dedica al tema. Yo pienso o al menos tengo la impresión -con cierto fundamento porque te conozco desde hace tiempo (y antes pensaba como tú)- que tú no se la has dado. Pienso ésto además porque tu actitud es razonablemente oportunista-como cuando citas a Stiglitz como un ejemplo de disidencia; ¿has leído algo académico suyo?¿te parece “disidente” a nivel de método?- y nunca propones nada parecido a una alternativa concreta. Eso da que pensar, en el sentido de que parece que piensas qeu todo vale mientras sirva para contrariar la economía neoclásica y que lo ves como una extensión de la actividad política-cuando no debiera ser así. Eso me parece denunciable.

    Y pienso también que no le has dado una oportunidad porque caricaturizas sistemáticamente la economía. Un par de ejemplos;Hal Varian-no creo que se le pueda llamar heterodoxo- le dedica un capítulo a la economía conductual en su libro de introducción a la micro dónde explica cuáles son los límites del modelo de consumidor clásico (en general, de los cinco libros que he manejado para mi tema de teoría del consumidor, todos hacen una mención a Kanheman y Tveski, la paradoja de Ellsberg, etc…). Otro; la crítica del “atomismo” que realizas en tu post (que el entorno no cuenta para tomar decisiones) es simplemente falsa (hay algo llamado “nueva economía institucional” y al tipo le dieron un premio nobel). Último; lo que dijiste de la lucha de clases que comentaste en tu post; no hay un sólo libro de micro que no tenga un capítulo sobre bienes públicos, teoría de juegos y/o acción colectiva.

    Al margen de esas cuestiones de “actitud”-que es lo que criticaba en el post- creo que estás fundamentalmente equivocado en tus críticas “epistemológicas”-sobre la simplicidad, etc…- y algunas de ellas son sostenibles, pero otras sólo son falsas. Pero eso lo dejamos para la serie que le dedicaré al tema.

  9. Ender Says:

    Se discute mucho sobre la economía y su comparación con otras ciencias sociales o con las ciencias naturales… humildemente creo que lo que se usa un poco a la ligera en estas comparativas son las ciencias naturales: sólo un par de apuntes a varios conceptos utilizados en el post y en los comentarios, conceptos tales como “consenso”, “mainstream”, “corrientes marginadas en el mundo académico”… creo honestamente que no tienen sentido en el mundo de la ciencia… ¿en qué sentido digo esto?… por supuesto que un científico que vaya contra el stablishment de ése momento lo pasará mal, se le tratará de marginar, etc, eso es humano, pero al final basta con una demostración científica para que todo el “consenso” se vaya al carajo. Galileo, Newton, Einstein, Heisemberg, Shröedinger… lograron grandes avances a pesar de ir contra el stablishment y los consensos de su época. Esto es una gran ventaja que tiene la ciencia y que otras disciplinas no tienen (de momento). En la ciencia también hay corrientes e ideologías, pero no sirven para hacer ciencia… da igual que Wilson, el co-descubridor de la doble hélice del ADN diga chorradas sobre los negros basado en sus prejuicios (”chorradas” no porque me resulten antipáticas, sino porque hay estudios científicos que le refutan), eso no invalida su trabajo científico. Como digo, en otras disciplinas esa separación tan clara aún no es posible, o al menos los implicados se empeñan en dificultarla.

  10. Miguel Mayol Tur Says:

    Discrepo sobre que el marxismo, en su vertiente económica,

    “”Corrientes totalmente marginales en el mundo académico como el austroeconomismo, el marxismo o la economía radical están ampliamente sobrerrepresentadas en relación de cómo estarían en la sociedad científica”"

    De todas la teorías del crecimiento clásicas modelizadas el único modelo que fue bastante econométrico, y mereció un Nobel fue el modeo Samuelson-Marx. las propuestas de política económica del Manifiesto Comunista, enpiezan con un relativismo total, bastante neoprog, con un dependiendo de las condiciones socioeconómicas de cada sociedad, o algo parecido.

    Y la teoría de la tasa decreciente de ganancia - mezclada con los monopolios shumpeterianos - explican bastante bien y simplemente las crisis de los modelos de producción. Es obvio que es cierto para cada modelo de producción, pero no supo predecir, que la evolución tecnológica crearía nuevos ciclos de productos con una tasa decreciente de ganancia también. Pero sirve de base para la explicación real junto con los monopolios shumpeterianos.

    La teoría del valor trabajo es más cuestionable, pero es una explicación sencilla de que un trabajador por cuenta propia gana más que realizando el mismo trabajo asalariado porque el empresario se queda parte de su trabajo, o sea plusvalía, y que hay sectores donde el trabajador no puede ejercer su trabajo si no es asalariadamente, por lo que el empresario tiene más poder y puede apropiarse de mayor parte del valor de su trabajo.

    Obviamente no lo explicó todo, ni todo acertadamente, pero todavía no he leído un libro socioeconómico mejor que el escrito por Engels, “El origen de la propiedad privada y el estado”, en el que además acertó mucho de los efectos de la incorporación de la mujer al trabajo asalariado en 1898. Ni he estudiado clásicos de la economía que modelizados econométricamente den tan buenos resultados. Siquiera modernos, que disponen de excelentes programas. y los modernos que funcionan no son muy explicativos, más teniendo en cuenta los alisados exponenciales, las variables dummy y todos los trucos matemáticos que se utilizan. Añadiré que otro cásico, aunque ingeniero Janossy se puede unir al club de predictores sin medios modernos. Para no iniciados, Janossy hizo prediciones de crecimiento a largo plazo que se cumplieron basados en magnitudes macroeconómicas como el consumo de carbón, ácido sulfúrico y otras.

  11. Hairanakh Says:

    ¿No es “wisful thinking”, con una sola ele?

  12. Hairanakh Says:

    Perdón: “wishful”. Me he comido la hache en el comentario anterior…

  13. Miguel Mayol Tur Says:

    Gracias por replicarme en mi propio blog, te devuelvo el cumplido.
    Sigo discrepando, con tu aclaración, pero ahora por motivos distintos. En cuanto a lo de la metodología lo comparto, en el sentido filosófico. En cuanto a lo de al alienación, económicamente me la trae al pairo.

    El trabajo de Marx y Engels fue enorme, respecto a la economía fueron, para mi, los mejores clásicos. Independientemente de sus posicionamientos políticos y filosóficos.

    Sin declararse marxista, incluso declarándose neocon, o liberal la metodología económica para analizar la economía de una manera sencilla que funciona econométricamente - no pajas mentales sobre lo que debería ser si ciertos parámetros fuesen “perfectos” o sea cumpliesen los prerrequisitos de la paja mental - no como la inmensa mayoría de las teorías económicas que se estudian de origen posterior incluso algunas, que no funcionan con un despliegue matemático enorme y enormemente inútil - Lagrangianos, Hamiltonianos y demás que se estudian en teoría del crecimiento económico sin fundamento alguno para explicar la economía real.

    En materia económica, aceptando que es difícil cuantificar su teoría del valor trabajo, hay que - como el método marxista recomienda - contextualizarla y relativizarla. Todos los clásicos tienen una teoría del valor trabajo, Marx no la inventó, simplemente expuso una alternativa, que, para mi es la más explicativa, junto con los monopolios shumpeterianos de la generación de valor de las empresas.

    Me explico, en la construcción, los constructores ganan dinero a costa de pagar menos de lo que reciben a sus subcontratados, sean estos otras empresas o trabajadores directos. El valor del trabajo sería un sueldo elevado, pongamos como un catedrático, pero con poco trabajo estos empresarios - y ahblo de los pequeños - ganan más que un ministro, no digamos los promotores, cuyo principal trabajo es encontrar solares, clientes y financiación. La diferencia entre lo que ganan y el valor de su trabajo en el caso de la construcción depende sólo y exclusivamente de la parte de la cadena de contratación en la que se encuentren - en las grandes contratistas y contratas es similar, aunque algo más complejo -.

    Obviamente valorar el trabajo del constructor individual con una pequeña “colla” de trabajadores directos, subcontratas, y coordinación es relativamente sencillo. Cualquier aparejador asalariado haría el mismo trabajo - excepto quizás el comercial - de una manera bastante más eficiente, y disponen de un sueldo de convenio.

    Utilizar convenios para medir en economía es habitual, Salarios medios, mínimos, renta per cápita no son indicadores reales del bienestar, pero aproximan bastante.

    Otra cosa es mezclar en sus trabajos filosóficos sus conocimientos económicos, en fin que Arquímedes es conocido por su principio, por mucho que su pensamiento en otras materias sea discutible. O sea que ser un posthegeliano no invalida en absoluto su análisis económico. Al menos en mi opinión.

    Y obviamente no considero en absoluto esencia de las metodologías económicas marxistas engelistas la dialéctica hegeliana. Eso si existe un conflicto dialéctico entre capital y trabajo, tan obvio que el capital ha inventado un sinfín de trampas para diluirlo para poder tener opción al poder en las democracias.

    La película REDS, por ejemplo ilustra como en USA se puede pensar como se quiera, menos en términos de dialéctica capital trabajo. Los nacionalismos hacen defensores del capital a muchos de los más explotados. Y el último invento es el capitalismo de masas, o sea hacer creer a los proletarios que son capitalistas por disponer de acciones que rinden cuatro duros, en sus fondos de pensiones o de inversión.

    Desde muchísimos frentes luchan para crear cada vez más lumpenproletarios, hasta el punto de considerar peligrosa la asignatura educación para la ciudadanía.

    Es un error gordo no entender que el mundo lo maneja una pequeña minoría que siendo un 5% de la población goza de la mayoría de los recursos del planeta, y las migajas se las reparten entre el 95% restante.

    Las curvas de Laffer de distribución de la renta, la dsitribución entre la remuneración del trabajo y el capital son excelentes indicadores económicos y son postmarxistas.

    Esto no quita que el holismo sea prescindible para muchos análisis, pero no del todo.

    “” En general me seduce bastante el marxismo analítico http://en.wikipedia.org/wiki/Analytical_Marxism y creo por ejemplo que la teoría de la alienación es esencialmente correcta-aunque no sirva para lo que quería marx.

    Al margen de eso, lo que yo indicaba en el post es que como metodología, el marxismo es una corriente marginal. Pienso esencialmente en el marxismo althuseriano, las formas de explicación funcional (explicar algo por sus consecuencias) y en general el holismo (el conflicto dialéctico entre el capital y el trabajo). “”

  14. Jose R. Says:

    Haré una comparación algo más seria desde el punto de vista de las diferencias entre los modelos y “leyes de la gravedad” de las ciencias sociales y la física, porqué aquí corremos el peligro de ser estúpidamente ultrapositivistas o de simplemente trasladar a las ciencias empíricas el relativismo y las diferentes escuelas que pueda haber en las ciencias sociales. Cuando en Física, el modelo estándard de partículas es considerado como el modelo (incompleto) que más se aproxima a la realidad física, esto no es discutido hoy por hoy por ningún físico que publique un sólo artículo. Aunque trabajen en supersimetría, en supercuerdas o en la madre que lo parió para intentar superar ese modelo. No hay “escuelas”, ni siquiera cuando la cuántica comenzó a formar parte del corpus doctrinal de la Física, los “opositores” como Einstein, no la negaban, sinó que afirmaban que detrás de las variables aleatorias se escondían unas variables ocultas. Ningún físico discutía las predicciones de la cuántica, ni la capacidad de modelizar la realidad. No existía un debate como por ejemplo entre los que creen qeu el mercado ha de ser totalmente libre y los que creen que el mercado ha de tener regulaciones.

    Einstein no afirmaba eso… a pesar de ser opositor a lo que luego se ha llamado como la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica (que básicamente asume que las variables no son simplemente aleatorias para el modelo predictivo sinó que son indeterminadas también para la realidad), pero Einstein admitía que la cuántica tal y como se desarrolló establecía el modelo que hasta entonces más se asemejaba a la realidad, a pesar de que él creyó hasta su muerte que seguramente se podría establecer otro modelo más completo y más elaborado eliminando las fea indeterminación.

    Sería como si Friedmann admitiera que las regulaciones de mercados de Keynes son acertadas porqué los hechos históricos así lo demuestran pero que él cree que es así porqué en una situación de mercados imperfectos es lo mejor ya que evitamos el aprovechamiento de unos sobre otros, pero que a largo plazo tendríamos que buscar mercados totalmente desregulados y lo difícil era conseguir que todos lo fueran a la vez, y aún a pesar de ello si le consultaran para un mercado particular defendiera que estuviera regulado porqué el resto no iba a desregularse (como el mercado laboral de un estado determinado). Algo que no se dá.

    Pero haré una entrada porqué creo que confundimos cosas como “leyes” cuando tendríamos que operar en otro nivel “modelos” y la utilidad de estos.

  15. Metiéndonos en el debate | El Daño de Lüzbel Says:

    [...] criticándonos. Después, SuperSantiEgo escribió un (genial) post sobre la crisis. Más tarde Citoyen respondió a Alberto, el cual enlazó el post de SuperSantiEgo para criticar las contradicciones del proyecto Neoprog. [...]

  16. Metiéndonos en el debate Says:

    [...] criticándonos. Después, SuperSantiEgo escribió un (genial) post sobre la crisis. Más tarde Citoyen respondió a Alberto, el cual enlazó el post de SuperSantiEgo para criticar las contradicciones del proyecto Neoprog. [...]

  17. Ender Says:

    Bastante de acuerdo contigo, José R… Le hago un comentario un poco jocoso a Egócrata (http://ego-marx.blogspot.com/) en su último post en el mismo sentido que el tuyo…

  18. La Ley de la Gravedad » Blog Archive » El médico y el economista Says:

    [...] es decir, no “compro” el anarquismo metodológico al que se adhiere por ejemplo, Alberto Garzón. Creo que debe haber instituciones para diferencias a los profesionales de los charlatanes y [...]

  19. El médico y el economista Says:

    [...] es decir, no “compro” el anarquismo metodológico al que se adhiere por ejemplo, Alberto Garzón. Creo que debe haber instituciones para diferencias a los profesionales de los charlatanes y [...]

  20. NeoProgs » El médico y el economista Says:

    [...] es decir, no “compro” el anarquismo metodológico al que se adhiere por ejemplo, Alberto Garzón. Creo que debe haber instituciones para diferencias a los profesionales de los charlatanes y [...]

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