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El Coliseo

La izquierda frente a la herencia

Las discusiones sobre los nombres no son una actividad que sea de mi agrado. En mi época pre-empirista, cuando pensaba como un abogado, solía pensar que esas discusiones eran importantes. Pero contadas un par de excepciones- el derecho y la contabilidad, grosso modo- los debates terminológicos son aburridos y estériles.No obstante, las etiquetas al final tienen importancia en la medida en que constituyen una forma de identidad colectiva que, a fin de cuentas, es lo que mueve a la gente a actuar y pensar de forma común; compartir un lenguaje, un vocabulario y unas referencias es de hecho un elemento de cohesión fundamental.

Uno de esos debates bizantinos consiste en intentar delimitar qué es la izquierda y lo términos que se superponen; socialismo, liberalismo, etc… Los esfuerzos para encontrar un criterio que describa qué es la izquierda han sido una de las actividades más estériles que han ocurrido en la medida en que resulta tremendamente complicado encontrar un criterio que reúne a Adam Smith, Carlos Marx y John Rawls en el mismo grupo y al mismo tiempo deje fuera a los liberales de derechas.

Sin embargo, ahí va una propuesta: la idea de la oposición a la herencia. Entiendo aquí por herencia cualquier forma de transmisión de las oportunidades -la libertad positiva- de padres a hijos. Argumentaba unos post atrás que el espíritu de la izquierda podía encontrarse en la ilustración y en el principio de autonomía personal. Si es cierto que la izquierda nace con la revolución francesa, pienso que se puede trazar un continuo donde la izquierda se identifica con la oposición a la herencia. Sugiero que esto ocurre bajo la forma de tres capas sucesivas que se superponen en interpretaciones distintas pero dónde la idea es exactamente la misma.

En una primera fase, esa oposición es la del del liberalismo clásico: la oposición a privilegios legales heredados de padres a hijos dentro del estamento. “Los hombres nacen libres e iguales en derechos. Las distinciones  sociales sólo pueden basarse sobre la utilidad común” decía el artículo 1 de la Declaración de los derechos del hombre y el ciudadano. Se rechaza así la posibilidad de que un ciudadano vea condicionada su conjunto de derechos en función de su herencia familiar y concretamente la sociedad estamental.

En una segunda fase, la izquierda de carácter socialista tenderá a argumentar que, contrariamente al liberalismo clásico, la igualdad formal sobre el plano jurídico no garantiza una igualdad real. La propiedad privada puede llevar a que la riqueza se acumule en manos de unos pocos y no dependa sólo de las elecciones individuales. La idea de opresión consiste precisamente en que la existencia de un grupo relativamente estable en una sociedad que ostenta el poder. La oposición a la herencia es sólo la versión intergeneracional de la oposición a la existencia de la explotación.

El problema con esta concepción es probablemente que es insuficiente; existen formas de herencia que producen desigualdades y que no vienen únicamente de la posesión de capital físico y la propiedad privada. El experimento doloroso de esta realidad fueron las sociedades dónde llegó a implantarse el socialismo real. En nuestra tercera fase, sabemos que la abolición de la propiedad privada no es ni suficiente ni necesaria para la abolición de la herencia. Esto es lo que argumenta Bourdieu, sí, con su teoría de la reproducción de las élites, pero también es la argumentación de John Rawls, Ronald Dworkin y en general el liberalismo igualitarista anglosajón; los bienes primarios deben estar repartidos igualitariamente para que una sociedad tenga un carácter igualitario.

Los bienes primarios incluyen formas más sofisticadas de “capital” como el capital social, el capital intelectual, y probablemente aspecto de carácter genético etc,… que explican la existencia de desigualdades entre individuos. Todos ellos tienen algo en común: vienen impuestos por el pasado, por el lugar que el individuo ocupa en el momento de su nacimiento antes de haber realizado ninguna acción y al no ser el fruto de una elección individual son injustos. Esos efectos deben ser corregidos en la medida de lo posible o en cualquier caso asegurados de acuerdo con un esquema racionalista.

Esto además sugiere que la izquierda debe tener una visión comprehensiva que contemple todos los aspectos a la hora de corregir esas injusticias y no solamente los que derivan del capital físico o la renta. El fetichismo común con el impuesto de sucesiones y donaciones es un tema respecto al que soy relativamente agnóstico, pero esta visión sugiere que no tiene por qué ser necesario ni suficiente porque sólo grava la herencia de tipo patrimonial dejando fuera otros muchos aspectos-desde los aspectos genéticos hasta los que se transmiten socialmente. Que el Estado controle una mayor cantidad del PIB, que los impuestos sean altos, no significa que una sociedad sea más igualitaria ni más justa- de hecho, puede significar lo contrario.

Si algo caracteriza a la izquierda es el rechazo frontal de la idea supersticiosa de que algo es justo por el hecho (único) de haber sido así en el pasado; (“del pasado hay que hacer añicos”). El status normativo del pasado es nulo para cualquier izquierdista que se precie. La herencia es precisamente eso: los efectos del pasado sobre el presente.

14 Responses to “La izquierda frente a la herencia”

  1. Mario Says:

    Sinceramente, la idea de que el Estado debe controlar los aspectos genéticos y sociales del recién nacido me produce cierta inquietud por la poca extensión e indefinición con la que la expresas. ¿Debe el Estado confiscar todos los bienes de un difunto? ¿Debe controlar que no pueda comunicarse con los amigos"heredados" de su padre? ¿Cómo puede evitar el poder público que un niño caiga bien simplemente por ser hijo de un filántropo? ¿Es malo que un bebé se beneficie de la riqueza de su padre, al no proceder ésta de su esfuerzo personal? ¿Por qué no cuando el padre fallece pero sí cuando está vivo? ¿No desincentiva la economía la confiscación de bienes del difunto? ¿Es posible en la práctica aplicar dicha confiscación sin que la herencia se convierta al final en donaciones intervivos?

  2. Citoyen Says:

    Hola Mario;

    Vamos a ver. Lo que estoy planteando es una perspectiva normativa. Sobre el plano normativo, la herencia no debería tener peso moral.

    Eso no tiene implicaciones directas sobre las medidas que uno debe tomar. Vamos; no estoy sugiriendo en ningún sitio que esté a favor de la eugenesia o la modificación genética- lo que estoy diciendo es que las desigualdades exógenas deben ser tenidas en cuenta a la hora de redistribuir renta. El señor que es ciego debe recibir un tratamiento-ceteris paribus- mejor que el vidente. Los hijos de los ricos deberíamos pagar más por ir a la universidad que los hijos de los pobres.

    La transmisión hereditaria es un hecho. Lo que argumento es que ese hecho debe ser tenido en cuenta en la medida en que es fuente de desigualdades.

    Lo que estoy argumentando-precisamente- en el artículo
    -La herencia es la principal fuente de desigualdades (la otra es la suerte)
    -La herencia es mucho más compleja que las transmisiones patrimoniales

    Eso no significa que sea tecnológicamente posible abolir la herencia-yo de hecho pienso que no lo es- pero una visión normativamente igualitarista debe intentar paliar sus efectos. Por ejemplo; si lo que dice sala i martin en este artículo fuera cierto http://www.columbia.edu/~xs23/catala/articles/patrimoni/patrimoni.htm eliminar el ISD sería una mala idea.

    Y no estoy argumentando tampoco que uno deba redistribuir renta nivelando hacia abajo; es decir, destruir riqueza sin beneficiar a nadie es una mala idea SIEMPRE. En fín; es lo del principio de la diferencia de Rawls. ;)

    Vamos, sólo estoy argumentando esto http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/?p=68

  3. Mario Says:

    Bien, lo expresado en ese cometnario se parece mucho más a mis ideas sobre la herencia. ;-) Un saludo.

  4. Mario Says:

    Por cierto, que conste que no cuestionaba tu sentido común, sino más bien mi incapacidad de entender lo que querías decir. La redistribución debe alcanzar a la herencia, por supuesto, y debe tener en cuenta más aspectos que el meramente económico. En eso estamos de acuerdo.

  5. Creu Says:

    Esta es la primera vez que coincido completamente en algo contigo. Y me ha gustado mucho tu forma de exponerlo. Yo nunca he sido capaz de decirlo tan claro.

  6. snipfer Says:

    ¿Oposición a la herencia como definición de Izquieda? Podría ser; me parece bastante limitado. Te consideras de izquierdas; ¿consideras pues, la oposición a la herencia una buena idea? Y es que hay que ser muy selectivo a la hora de hablar de herencia.
    Yo creo que la herencia es connatural al hombre; y mientras en la sociedad no existan privilegios cualquier herencia es deseable. Porque sólo se puede heredar propiedad —no como hoy día cuando, por ejemplo, se pueden heredar las oficinas de farmacia y sus privilegios asociados.

    En el último párrafo pareces decir que la derecha, en contraste con la izquierda, se caracteriza por “la aceptación de la idea supersticiosa de que algo es justo por el hecho (único) de haber sido así en el pasado”; cosa que no creo que sea cierta. En todo caso es el hecho de que le tienen cierto respeto —como todos deberíamos— a las instituciones formales.

  7. Eduardo Says:

    No he entendido el razonamiento de Citoyen. Sí he entendido el de Snipfer: heredar es legítimo y natural mientras no se hereden privilegios. Una sociedad donde la herencia fuera confiscada por el estado de hecho destruiría los lazos familiares naturales. Es una concepción totalmente utópica (más que “izquierdista”) en donde toda la sociedad sería una especie de comuna. Aquí cabe recordar lo que Wilson decía del comunismo: Buena idea, especie equivocada.

  8. Citoyen Says:

    Hola;

    La verdad es que me he debido expresar bastante mal porque ha dado lugar a bastante malentendidos.

    Mi definición de herencia no es un término legal; lo digo en el tercer párrafo. Si mantenemos la distinción “oportunidades-elección” la oposición a la herencia supondría considerar ilegítima cualquier forma de transmisión de las oportunidades de padres a hijos.

    Ilegítima no significa que deba prohibirse; significa que cuando uno computa un óptimo social debe considerar como “benchmark” la situación donde la herencia no existe.

    Pero en todo problema de cálculo de un óptimo uno tiene dos partes; la función objetivo (las preferencias) y la restricción (lo que es o no es posible). Este post habla de la primera parte; de lo que es “bueno” o “deseable”; no de lo que es posible. Si ignorara la segunda forma sí sería utópico. De hecho, si me permites pienso que es posible hacer una división entre la izquierda pragmática-que sí toma en cuenta las restricciones- y la izquierda utópica- que no la toma en cuenta.

    En otras palabras; no se trata de “prohibir”, se trata de compensar a los que tienen menos suerte de forma que se tienda a neutralizar el efecto de la herencia siempre que esto mejore la situación de todos.

    Ejemplo práctico: vamos a imaginar una sociedad con dos individuos y dónde el único bien son las casas. Uno hereda dos casas, el otro ninguna; neutralizar el efecto de la herencia es posible de dos formas: destruyendo las dos casas o dando una casa a cada uno. A mí sólo me parece bien la segunda forma de redistribuir. Es decir, no se trata de prohibir que el primero herede, se trata de neutralizar el efecto de que el primero herede pero el segundo no.

    Si en lugar de pensar que sólo existen las casas pensamos que existen muchas otras cosas afectan las elecciones-lo que rawls llama “bienes primarios”; lo que yo llamo “oportunidades” sólo hay que extender el razonamiento.

    Lo de restringir el análisis a los “privilegios” me parece un poco arbitrario; ¿por qué? quiero decir¿cómo defines “privilegios”? ¿se puede poseer una casa pero no un puesto de funcionario? Si en la distinción circunstancia-elección sólo las elecciones deberían tener valor, entonces no hay ninguna razón para hacer una diferencia entre los “privilegios”, los “derechos patrimoniales” y “las oportunidades” en sentido amplio.

  9. jesús Says:

    ¿Y qué pasa con la herencia genética? ¿Es también “injusta”? (Al fin y al cabo, responde a algo que el individuo no ha elegido). ¿Debemos “redistribuir” la belleza física?

    Por cierto, que hay un argumento precioso (aunque un poco machista… lo que no quiere decir que sea incorrecto) sobre la correlación entre riqueza y belleza: los hombres prefieren mujeres bellas; las mujeres prefieren hombres ricos; las mujeres bellas y los hombres ricos tienen más posibilidades de elegir pareja; por tanto, los hombres ricos tenderán a casarse con mujeres bellas; conclusión: las personas ricas tenderán a ser más hermosas que la media.

    (Extraído del libro “La ciencia de la belleza”).

  10. Citoyen Says:

    Al final he pensado que era mejor citar a Dworkin (ver entrada siguiente) por aquéllo del “je ne suis pas fou tout seul”.

    Jesús;

    Hombre la herencia genética es el prototipo de rasgo injusto. La belleza; a mí me parecería bien que pudiéramos asegurar el derecho de todos a una cita decente :). Otra cosa es que sea tecnológicamente posible.

    Por cierto; corríjanme si me equivoco pero ¿existe un gen de la belleza? Imagino que determinado rasgos físicos sí, pero la belleza no es una función aditiva de determinados rasgos.

    Ahora me intentarán pillar con lo de que cómo se diferencia entre el cuerpo de una persona y su genotipo y la identidad. Es una pregunta a la que no tengo una respuesta no-intuitiva. Las categorías de la ética reposan sobre psicología convencional y mientras sigamos hablando de alternativas éticas y no de alternativas a la ética, no creo que sea posible tocarlo.

  11. Alfredo Says:

    Un post interesante, con el que estoy básicamente de acuerdo.
    En relación con la herencia genética de rasgos psicológicos y conductuales, hay que reconocer que siempre ha habido un debate entre posiciones de izquierda y de derecha, al respecto. Así, la izquierda ha defendido el ambientalismo - a veces de forma excesiva e ingenua, por ejemplo Stalin prohibió la genética- y la derecha el innatismo. La razón principal de estas posturas diferentes tiene que ver, entre otras causas, con las medidas compensatorias que tratan de reducir las desigualdades de nacimiento. Si la derecha piensa que dichas desigualdades tienen una base genética, equivocadamente considera que no son modificables, y por lo tanto el Estado no debería invertir en programas compensatorios. La izquierda piensa de forma parecida en lo referente a la inmodificabilidad de los rasgos influidos genéticamente, y por ello se opone tan visceralmente a la genética.
    A mi juicio, el debate debe situarse en un terreno mora y políticol, y la entrada enfoca bien el problema.

    Un saludo

  12. Rubén Says:

    Creo que le han dado mucha relevancia al tema genético. Evidentemente influye pero lo determinante es el ambiente, nacemos con predisposiciones pero no determinados, o al menos eso he estudiado en biología.
    Por otra parte, me ha parecido muy acertada esta reflexión sobre la herencia. Un aspecto que también creo importante, incluso más relevante que el genético, es el de la nacionalidad. Heredar una nacionalidad también es ridículo como en el caso de los hijos de emigrados a sudamérica.

    Finalmente, a fin de cuentas la herencia es propiedad privada.Para mí, sólo es “legítima” la propiedad conseguida con el propio esfuerzo, no obstante, una vez conseguida supuestamente soy libre de usar y abusar de esa propiedad a mi antojo. Una forma sería incluso transmitirsela a mi descendencia. Como izquierdistas, la única justificación de este hecho es un bien social mayor o más justo, no obstante, es evidente que cohartamos la libertad individual con este hecho. ¿hay solución al dilema? ¿es proudhon?

  13. Club Lorem Ipsum :: La Ley de la Gravedad » Archivo » Vacío Conservador Says:

    [...] la caída del muro de Berlín, la izquierda debía estar a la defensiva y la derecha (no vamos a definir qué es cada cosa; mi definición es la del arco parlamentario). La derecha tenía ideas originales, [...]

  14. Vacío Conservador Says:

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