Semana del libro prohibido and so on
Miércoles, Octubre 1st, 2008Cuando terminé mis examenes en cuarto, el cura obrero (de mayo de 68, de los de verdad) de mi residencia me preguntó por qué estaba tan contento y le dije que por fín era un hombre libre. Me pregunto que si no era un poco ambicioso y yo le dije que al menos ahora tenía la posibilidad de ser libre para leer lo que a mí me interesaba y no lo que me obligaban.
En general he disfrutado siempre de esa libertad que probablemente incluye la posibilidad de no ser obligado a leer cosas no interesantes y cuando he sido obligado a ello al menos era cosas útiles (el derecho fiscal, por ejemplo, cuando los contables empezaron a hacer derecho).
Jose y Geógrafo me envían sendos memes sobre qué libro salvaría y cuál quemaría caso de darse el caso.
La pregunta es desde luego complicada; no estoy a favor de quemar libros, aunque probablemente sí a favor de vetar de la universidad a algunos de los individuos que los escriben. Además para alguien que se gasto todo el sueldo en libros y que siempre se pasa en peso en los aviones de bajo coste, esta es una pregunta honestamente díficil.
Los libros que salvaría son muchos y sería complicado enumerarlos todos. Tengo ahora mismo unos cantos a la altura de los ojos. SE me ocurre la Rebelión de las Masas de Ortega, Curso de Derecho administrativo de Eduardo García de Enterría, Contemporary Political philosophy de Will Kymlicka, Introducción a Karl Marx de Jon Elster o el fantástico libro que leí este verano “Economic theory and Cognitive Science” de Don Ross.
Por otro lado, hay pocos libros que haya leído que quemaría; siempre he podido dejarlos antes de acabarlos. Estaría probablemente Elementos fundamentales de materialismo histórico de Marta Hannecker, o alguno por el estilo. ADmito que mi primer candidato sería ” Le droit comparé” de Pierre Legrand. Este señor me dio derecho comparado en cuarto de carrera y era derridiano; consideraba que el derecho era una expresión de un grupo de narrativas posmodernas, etc… Sin embargo, me doy cuenta de que es uno de los libros más me ha influído: antes de leerlo, era bastante más simpatizantes con el constructivismo, el relativismo cognitivo y demás cosmovisiones nubosas y creo que todo el mundo debería leerlos para no caer en ese tipo de errores.
Mi elección van a ser dos libros de un mismo autor: Joe Stiglitz; en realidad por individuos distintos atrapados dentro de su cuerpo.
El que salvaría sería Whither Socialism que es sin ningún género de dudas el mejor libro de economía que he leído. Stiglitz comenzó a lo largo de los setenta a traer la economía neoclásica a tocar el suelo a descubrir todas las imperfecciones que rodeaban los mercados y este libro es el sitio donde resume su programa de investigación. Al ser un grupo de conferencias, está bastante bien escrito y es muy accesible (no hay mates). Cualquiera que quiera entender por qué es el mejor economista de los últimos 25 años (antes estaban samuelsón y Arrow) debería leerlo (o descargarse papers.). Suponiendo que todos los libros fueran quemado y la civilización debiera empezar de cero con la ayuda de un sólo libro, debería ser este.
El segundo libro ha sido escrito por una persona diferente. También se hace llamar Joe Stiglitz, pero al igual que Metallica después del Black Album, es sólo una suplantación de Joe Stiglitz el economista. Este personaje es Joe Stiglitz, el propagandista. Ha escrito libros como “Hacer que la globalización funcione” que contienen un conjunto de verdades expresadas de forma selectiva y que transmiten una visión de las cosas sesgada y poco rigurosa donde el mundo estaría dominado por un grupo de gente malvada. No quiero que penséis que digo que miente; las cosas que dice tienen mucho sentido, pero sus libros son profundamente sectarios y transmiten una sensación de falsa seguridad que ha hecho que gente como Alberto Garzón o Gaspar Llamazares lo consideren un referente. Admito que la divulgación es más permeable a las opiniones y a la falta de rigor, sin embargo una divulgación del tipo Paul Krugman explicando a la izquierda que las cosas no son fáciles y haciendo pedagogia sobre conceptos económicos y no sólo opiniones es lo que necesitamos, y no los libros ególatas de Stiglitz donde piensa que el mundo gira gracias a él.





