¿Por qué no se puede exportar regulación laboral? La tragedia del Este Alemán
Seguimos con el ciclo de autoplagio. Publicado inicialmente aquí
En bastantes ocasiones se puede ver que desde cierta izquierda se reivindica como respuesta a la globalización, una armonización internacional de las legislaciones laborales para eliminar el “dumping social”. Sin embargo, esto es un error. La teoría económica nos explica que la única ventaja comparativa que pueden esgrimir los países pobres es precisamente ésa: tener bajos costes de mano de obra. Cuando la productividad de un trabajador es menor que su coste para el empresario, el trabajador deja de ser rentable y se va al paro y, mientras sigamos en una economía de mercado y las encargadas de crear riqueza y empleo serán las empresas. Por eso, además de ser un error, es un error que golpea sobre todo a los pobres. Esta predicción no sólo es algo teórico e hipotético, sino que existe un ejemplo empírico que se ajusta punto por punto: la reunificación alemana.
La transición de un sistema planificado a otro de mercado fue algo doloroso y complicado en todos los países del Este y esa es una de las razones del atraso sufrido por el Este alemán. Sin embargo, esto no era significativamente distinto en otros países de Europa como Polonia o República Checa por ejemplo. ¿Por qué fue especialmente dolorosa en Alemania del Este?
Una de las razones fundamentales fue la implantación acelerada de la regulación laboral del oeste. Antes de que la unificación tomara lugar, los sindicatos del oeste habían hecho presión para que en el este se creara un modelo de negociación colectiva como el que existía en el oeste. Sin embargo, la patronal y los sindicatos del Este tardaron en ponerse en marcha, de modo que, de facto, fueron los sindicatos y patronales del Este los que negociaron los salarios del Este. Los sindicatos del oeste temían que la presión de la mano de obra barata del Este hiciera bajar el salario medio en el Oeste. Los empresarios del Oeste por su parte, temían la competencia de empresas extranjeras dispuesta a trabajar en la reconstrucción que usaran la estructura del Este como trampolín para implantarse en Alemania. Por esta razón, ambos acordaron una política de ajuste de los salarios sobre el modelo del Oeste. El gobierno de Kohl por su parte no intervino: una diferencia significativa de salarios entre el Este y el Oeste podría haber causado enormes migraciones internas y todos conocemos la aversión de la derecha hacia la inmigración. Ese cinismo tan característico de los ricos de derechas llevó precisamente a promover que la implantación de las instituciones del Oeste bajo signo de la “solidaridad nacional”.
El problema residía en que la productividad media del trabajador del Este no era de más de un tercio de la del Oeste, lo que, al igualar los costes laborales llevó a la parálisis económica del Este. Sorprendentemente, los inversores seguían interesados en hacer beneficios cuando invertían, así que nadie quiso invertir en el Este. Cuando el gobierno descubrió ésto temió que, buscando un futuro mejor, comenzaran migraciones masivas hacia el Oeste así que se acordaron subsidios y ayudas sociales para el Este gracias a los impuestos del Oeste creando así el patrón mas típico de la teoría de la dependencia centro-periferia marxista.
A pesar de esta transición tan chapucera, a mediados de los 90 la inversión había aumentado de forma desproporcionada. Pero esto no se debió a un sector privado saludable, sino al impulso público dado por la reconstrucción en el gasto en infraestructuras. Sin embargo, esta inversión pública tenía dos límites. Primero, sólo podía realizarse una vez: un país sólo necesita una red de teléfonos, de autopistas y de electricidad, y las obras públicas no pueden ser un motor parala economía. En segundo lugar, aumentó de forma considerable el déficit de los lander del Este lo cuál era tanto mas preocupante cuando los ingresos fiscales no tenían perspectiva de aumentar debido al bajo crecimiento. Al no ir acompañado de condiciones favorables para invertir, el efecto keynesiano de la reconstrucción no dio lugar a una economía saludable.
¿Cuál es el resultado hoy? Una forma de evaluar el resultado es comparar con otros países o situaciones. Desde el punto de vista del ciclo histórico, el Este tuvo que afrontar a principios de los noventa el reto que el Oeste afrontó 40 años antes. La reconstrucción del Oeste puso en marcha la economía más dinámica de Europa con un crecimiento que durante el periodo de reconstrucción fue de mas del 4% con una tasa de paro ridícula. Desde el punto de vista temporal, Polonia, que era una economía bastante análoga a la Alemana del Este y que debió afrontar el mismo reto en el mismo tiempo, crece a hoy al 4,2% explotando su ventaja comparativa de bajos salarios, bajas cargas sociales y logrando el pleno empleo. En cambio, en el mismo periodo de reconstrucción Alemania del Este ha pasado a tener un crecimiento por debajo de la media del Oeste (aún estando en una fase mucho más atrasada donde el crecimiento debiera ser mayor) y a años luz de los otros países del antiguo bloque del Este que venían de la misma situación económica. El paro que no baja de 18% (frente a 9% del oeste) se explica por la diferencia de productividad que continúa alrededor del 20% mientras que las cargas sociales siguen siendo las mismas en ambos territorios. La transfusión en nombre de la solidaridad nacional se ha transformado en sangría social.
Este problema entre el Este y el Oeste es idéntico al que existe entre el Norte y el Sur. Obligar a países subdesarrollados a adoptar legislación de países desarrollados es la mejor receta para eliminar su ventaja comparativa anclándolos en el subdesarrollo, preservar los intereses de los (trabajadores y empresarios) ricos que temen su competencia y someterlos a la dependencia de la ayuda humanitaria, algo que nadie que se diga socialdemócrata debería favorecer.
Nota final: Los datos y la tésis que se defiende en este artículo han sido sacados del libro de Barry Einchengreen “The european economy since 1945”.
Tags: Alemania, dumping social, Europa, globalización, mercado laboral, salarios






Junio 16th, 2008 at 20:13
[...] Por otro lado, los stándares sociales no están, de todas formas, armonizados a nivel europeo y el dumping social no ha ocurrido. Aunque a los estados ricos nos interesa el arreglo, a los Estados pequeños, con mano de obra poco cualificada, no les interesa en absoluto- pregunten a los alemanes del Este como les fue lo de adoptar los standares del oeste [...]
Mayo 3rd, 2010 at 14:49
[...] su estado de bienestar para aplicar politicas que lo hicieran economicamente viable. Despues de una terrible reunificacion donde el moralismo democristiano se unio a los prejuicios “solidaristas” de los [...]