La funesta belleza de la vieja izquierda
De todos los trade-off que existen, el que personalmente me fascina más es el equilibrio entre verdad y belleza. Si yo fuera filósofo construiría un sistema epistemológico que oscilaría entre esos dos términos que son los ingredientes fundamentales de la felicidad en sentido auténtico.
La relación es en realidad compleja. En el corto plazo, ambas ideas suelen exhibir una relación negativa; más belleza significa más sueños y menos verdad y más verdad suele ir acompañado de una disminución de belleza. Sin embargo, en el largo plazo ambos términos se relacionan positivamente; para el hedonista que soy, la verdad no es deseable sin belleza, y la belleza no es sostenible cuando supone una mentira. La distinción, en realidad, coincide bastante bien con la división entre lo normativo y lo descriptivo.
Los seres humanos encontramos una contradicción constante entre como son las cosas y como nos gustaría que fueran y cubrir el espacio de esa falla es precisamente el objetivo de todo proyecto ético.
Pero la distinción de la que quiero hablar aquí es la distinción en política. Por supuesto, el lector intuye que esto es todo menos científico y no se equivoca; no es científico pero la reflexión tiene cierto valor.
El mayor dilema al que se enfrenta hoy la izquierda es a elegir entre verdad y belleza debido al peso de su pasado. La vieja izquierda, la izquierda obrerista, de mayo del 68, la que simpatizaba con la China Maoista o con las luchas de liberación nacional ha logrado, durante el último siglo, mantener el monopolio de la definición de la belleza. Ha sido, con mucho, la empresa mas eficiente, no solo dentro de la izquierda, sino en la totalidad del panorama político, generando iconos e imbuyéndoles de belleza.
Esto es cierto en la poesía épica de Karl Marx, pero lo es también en la industria del cine o en la literatura. En general todas las industrias que generan belleza han sido copadas durante los últimos cincuenta años por miembros de la vieja izquierda. Los “intelectuales”, poetas, directores de cine, músicos y literatos pertenecen todos a la vieja izquierda.
En mi caso, hago footing escuchando a def con dos y a Barricada. Pero la idea de escribir este post me llegó leyendo el poema de benedetti sobre la muerte del Che Guevara.
Vámonos,
derrotando afrentas.Ernesto «Che» GuevaraAsí estamos
consternados
rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsiblesda vergüenza mirar
los cuadros
los sillones
las alfombras
sacar una botella del refrigerador
teclear las tres letras mundiales de tu nombre
en la rígida máquina
que nunca
nuca estuvo
con la cinta tan pálidavergüenza tener frío
y arrimarse a la estufa como siempre
tener hambre y comer
esa cosa tan simple
abrir el tocadiscos y escuchar en silencio
sobre todo si es un cuarteto de Mozartda vergüenza el confort
y el asma da vergüenza
cuando tú comandante estás cayendo
ametrallado
fabuloso
nítidoeres nuestra conciencia acribillada
dicen que te quemaron
con qué fuego
van a quemar las buenas
las buenas nuevas
la irascible ternura
que trajiste y llevaste
con tu tos
con tu barrodicen que incineraron
toda tu vocación
menos un dedobasta para mostrarnos el camino
para acusar al monstruo y sus tizones
para apretar de nuevo los gatillosasí estamos
consternados
rabiosos
claro que con el tiempo la plomiza
consternación
se nos irá pasando
la rabia quedará
se hará mas limpiaestás muerto
estás vivo
estás cayendo
estás nube
estás lluvia
estás estrelladonde estés
si es que estás
si estás llegandoaprovecha por fin
a respirar tranquilo
a llenarte de cielo los pulmonesdonde estés
si es que estás
si estás llegando
será una pena que no exista Diospero habrá otros
claro que habrá otros
dignos de recibirte
comandante.
Benedetti, por alguna razón que no llego a comprender, tiene la capacidad de ponerme los pelos de punta. Y esto es cierto, o tal vez especialmente cierto, cuando incluye diatribas anti-imperialistas o abiertamente antisistema.
No existe un Benedetti en el liberalismo, ni en el movimiento neoconservador. Friedman, Lucas son economistas cuantitativos, no poetas. El intento de definición de belleza más serio que ha habido en la derecha es probablemente el ultraliberalismo a la Hayek que es de tan engreída poca monta como para que ni siquiera la izquierda lo considere una amenaza. François Revel, por ejemplo se apuntaba al cinismo pragmático más que la belleza. La vieja izquierda tiene por tanto un cuasimonopolio en la producción de belleza.
Esto es especialmente trágico para los que, como yo, queremos hacer aterrizar a la izquierda en el mundo real. Lo que creemos en el marginalismo acérrimos sin por ello dejar de ser de izquierdas no podemos competir con el maximalismo normativo de la vieja izquierda.
Creer en un mundo de win-win, donde todos pueden salir ganando, puede ser un objetivo bello para el friki de la teoría de juegos, pero es incapaz de competir, en tanto que paradigma estético, con la retórica de lucha de clases y la teoría laboral del valor que irá seguida de la edificación del paraíso en la tierra Aunque el intelectual responsable diga “Creeré que no fundas una religión cuando te abstengas de dibujar un paraíso” es evidente que la belleza del marxismo épico es mucho mayor, no digamos ya en su versión rousseaniana del que Mario Benedetti es un representante.
Ser neoprog es complicado; nuestro programa política explica que no existen soluciones fáciles, que las cosas deben hacerse poco a poco, que el Estado tiene límites en lo que puede hacer.
Por supuesto, nuestro proyecto es el único viable; pero eso es algo que importa poco al ciudadano medio que en una ideología busca, a menudo, más belleza que verdad. En el mundo post-histórico y probablemente postideológico en el que vivimos, lo que el hombre medio busca en la ideología no son soluciones intermedias a problemas complejos, sino sueños y proyecto maximalistas. El siglo XX fue el siglo de las ideologías y las soluciones fáciles (y radicales) a problemas complicados, el siglo XXI será sin embargo el siglo del apatismo donde las ideologías serán relegadas a un adorno retórico.
Por eso, el triunfo de la vieja izquierda en el ámbito de la belleza, al corresponderse con un fracaso gigantesco en el de la verdad, es una tragedia para la izquierda y, probablemente, un increíble regalo para la derecha.






Abril 27th, 2008 at 19:48
Cierto, pero injusto en un punto fundamental: la “estética de la inteligencia”, no ha sido de izquierdas (aunque rara vez ha sido de derechas).
Borges, Kubrick, Escher, Houellebecq, Koestler y Soljenitzin, por ejemplo fueron claramente no de izquierdas (y Borges era un liberal decimonómico). En ciencia -ficción ha habido muchisima gente de derechas (Scott Card o sobre todo Heinlein).
En cuanto a la estética de la emoción, 100% de acuerdo.
Ya que como consumidor de productos culturales soy mucho mas de la estética de la inteligencia, siempre me ha sorprendido que se hable del monopolio cultural de la izquierda. No en “mi” cultura!!
Abril 29th, 2008 at 20:02
OFF_TOPIC:
He intentado mandarte un correo hablando del “tema RP”, pero me devuelve el correo. Mandame un emilio a ver si pasa algo con tu cuenta de correo o qué.
Abril 30th, 2008 at 11:55
No estoy en absoluto de acuerdo.
Lo que tú llamas verdad no es en modo alguno una verdad científica. De hecho, he escrito sobre ello en http://agarzon.net/index.php?option=com_content&task=view&id=182&Itemid=1 para intentar matizar qué es lo que tú llamas verdad.
Mayo 25th, 2008 at 10:27
¿Y usted me habla de fetiches? Qué fetiche más grande que proclamar ser de izquierdas y contemplar día a día el mundo real de cada declarante y sus aspiraciones íntimas de prosperidad. La capacidad emotiva de todos los versos y tonadas aplicados al Che no son menores que los que puede provocar, por ejemplo, un Cara al Sol. Curiosamente, el Che Guevara era un sujeto tan nocivo para la libertad y seguramente mucho más peligroso visto desde la perspectiva del asesinato como arma política que José Antonio Primo de Rivera. Pero socialmente es una emoción que sulibeya mucho más: ¿por qué otra razón puede ser si no es porque el izquierdismo salvador no es más que un tótem, un fetiche para seres que buscan la redención y la salvación de la imperfección, la restricción y la escasez, que es la realidad de la vida, mediante la creencia, como los cristianos, judíos y musulmanes en la llegada de un mesías que traerá el reino de dios - el del pueblo, el de la igualdad - a este mundo?
Mayo 25th, 2008 at 11:41
“La capacidad emotiva de todos los versos y tonadas aplicados al Che no son menores que los que puede provocar, por ejemplo, un Cara al Sol.”
Bueno, yo no he dicho que sea algo racional; de hecho he dicho todo lo contrario. Pero a usted y a mi nos ocurre parecido; benedetti es bonito y el cara al sol provoca urticaria. Usted decía algo parecido aquí http://nochesconfusas.blogspot.com/2005/12/la-nacin-las-espaas-y-el-realismo-ese.html
:”Escucho ahora a Lluis Llach, enero de 1976, concierto en Barcelona. Al final de L’Estaca se escucha una voz lejana que grita ¡visca Catalunya!. El público responde al unísono y con entusiasmo, ¡visca!. Nadie puede imaginar ni entonces ni hoy que se hubiera gritado, en un recital en el que insistemente se repetía aquéllo de “amnistía, libertad”, ¡viva España!. La realidad, me dijo un amigo sabio, es tozuda”
“¿por qué otra razón puede ser si no es porque el izquierdismo salvador no es más que un tótem, un fetiche para seres que buscan la redención y la salvación de la imperfección, la restricción y la escasez, que es la realidad de la vida, mediante la creencia, como los cristianos, judíos y musulmanes en la llegada de un mesías que traerá el reino de dios - el del pueblo, el de la igualdad - a este mundo?”
Bueno, lo que yo defiendo es que no es por ninguna razón, sino por algo instintivo. Espero que no me juzgue por cosas que están fuera de la voluntad de uno, eso no sería muy liberal por su parte. Y oiga parafraseando a solow aquélla vez qeu le dijo eso a friedman “Una diferencia entre usted y yo, es que usted es fetichista con la libertad y el mercado. Bueno, yo soy fetichista con el Estado y la solidaridad, pero yo al menos intento dejarlo fuera de mis posts”
Noviembre 10th, 2009 at 22:33
[...] Y las cosas siguen igual; algunos todavía hablan en serio cuando dicen -o callan- que añoran los desfiles de las tropas rusas en la plaza roja de Moscú; otros añoran esa época en la que existía una alternativa incierta pero distante, lo suficiente como para que la disonancia cognitiva permitiera limar los detalles molestos de las no tan populares democracias del Este y miran hoy a Cuba con una mezcla de complacencia y equidistancia intentando justificar lo injustificable. Y mientras tanto, estaremos perdiendo la oportunidad de arrebatarle a la derecha el monopolio de lo posible. [...]