Las bases políticas del nacionalismo
El debate sobre el nacionalismo ha girado (empezando por mí) sobre una confrontación de paradigmas normalmente ligados a la identidad. Se ha pensado en la existencia del nacinalismo como un conjunto de problemas ligados a la cultura, a la personalidad, al sentimiento de pertenencia. En otras palabras, todos ellos problemas ligados con el “ser” y no con el “estar”. Los nacionalistas (de todos los partidos) ven esto como una confrontación de cosmovisiones, donde la nación española lucha por su supervivencia o la nación catalana lleva a cabo una lucha de liberación nacional centenaria.
Sin embargo este punto de vista, si bien puede ser interesante desde el punto de vista literario, es algo erróneo. Al igual que todas las explicaciones de carácter cultural, tienden a ver la cultura como algo puramente exógeno, firme e independiente. Como decía Ortega, la lengua, la cultura y la historia son elementos estáticos, son prisiones, no dependen de la voluntad, mientras que la vida humana sí.
En los tres últimos días he leído un par de artículos muy interesante. El primero el de Joan Ramón donde explica de forma bastante coherente como ha resurgido el independentismo en Cataluña. El otro artículo es el clásico de Ignacio Sanchez Cuenca “The political basis of support for European integration”. En este artículo, Sanchez Cuenca explica por qué hay más euroescépticos en países con Estados del bienestar desarrollados, burocracias eficientes y bancos centrales disciplinados (como Dinamarca, Suecia, Finlandia) mientras que hay más euroentusiastas en países con mayores índices de corrupción y un Estado del bienestar pobre como España, Italia, etc…
Sanchez Cuenca explica la “hipótesis institucional”, es decir que la voluntad de tener una integración mayor es el resultado de un cálculo político y económico por el ciudadano de que su propio Estado pierda una porción de soberanía a favor de la unión. Como es lógico, los ciudadanos de Estados como España donde fundamos grupos para matar terroristas y los gobernantes se miden sus miembros reproductores en público, tenemos un sentimiento más europeísta que las pluscuanperfectas socialdemocracias nórdicas.
En definitiva, el europeísmo es mayor en razón de:
a) La percepción de la eficiente que es la unión europea
b) La percepción de lo ineficiente que es el Estado nacional
Si uno está contento con la gestión de sus gobernantes y descontento con la de la unión europea, uno será reacio a apoyar más integración ya que el coste de perder soberanía es mayor. En cambio, cuando uno cree (como es mi caso) que la comisión europea ha sido la única fuente de modernización del país y que los políticos nacionales son un grupo de inútiles, tenderá a ser más europeísta ya que las ganancias (gestión europea) serán percibidas como mayores y las pérdidas (deshacerse de un grupo de inútiles) menores.
Hay dos factores que me interesan: en primer lugar, hay que incluir dentro de los costes, la incertidumbre de la delegación: tener un gobierno más alejado del ciudadano, más difícil de entender, etc, produce incertidumbre, por eficiente que sea y por lo tanto el votante se opondrá a ello. En segundo lugar, el rol de la comunicación: la capacidad para convencer a la gente que algo es mérito del Estado nación y culpa de la UE es muy importante. El carácter acéfalo de la unión la hace muy poco capaz de vender sus éxitos y muy susceptible de que los políticos nacionales les carguen sus fracasos.
¿Qué relación tiene esto con el nacionalismo? Bueno, esta hipótesis viene a decir que la gente prefiere que les gobierne la institución que (perciben) lo hace mejor. Si los catalanes piensan que el Estado español los explota, les da servicios públicos pobres, y los mantiene en un estado tercermundista y que la Generalitat lo haría mejor, es totalmente lógico que apoyen el nacionalismo. En otras palabras, el surgimiento del nacionalismo es una función de la percepción de que el Estado central lo está haciendo mal en Cataluña.
Un punto que me interesa es que la eficiencia no es solo resultado de “lo buenos que somos” sino también de los recursos. Por ejemplo, tener organizaciones de autogobierno supone varias ventajas: más facilidad para controlar a los políticos (cercanía del poder), una gestión más focalizada en la región, y también la posibilidad de tener una política cultural autónoma (lengua, cultura etc…). Cuando uno forma parte de una minoría con preferencias más o menos homogéneas dentro de una mayoría mucho mayor, los “costes” son mayores que vivir de forma autónoma porque inevitablemente las políticas estarán en función de la mayoría. Si tenemos que decidir una lengua oficial para España, está claro que elegiremos el español. Esto nos satisface a la mayoría de los españoles, pero no a la mayoría de los catalanes, que preferiría tener el catalán, pero esto a su vez sería contrario a las preferencias la minoría españolista que hay en Cataluña. Hablando de cosas más importantes que la lengua, hay argumentos de geografía económica para creer que una descentralización de determinadas políticas sería beneficiosa (ese es el argumento de Krugman para oponerse al Euro). Cuanto más centralizada está una política, más heterogéneas son las preferencias de los votantes y por lo tanto habrá más gente descontenta. Por supuesto, pertenecer a un Estado más grande también tiene ventajas derivadas de tener políticas coordinadas, tener un mercado más grande, unas instituciones más independientes e imparciales, etc…
Cada esfera de decisión tiene unos costes y unos beneficios y en función de cómo los perciba el ciudadano, así se determinará su identidad. No se trata por tanto de pertenencia (lo que el ciudadano es) sino de una cuestión de elección racional (con quién o como estoy mejor), es decir, de la fuerza inevitable de la ley de la gravedad:“People respond to incentives, all the rest is comment”
Para esta situación hay dos tipos de interpretaciones. La primera es que los catalanes viven manipulados y engañados y que la Generalitat le echa las culpas al gobierno central. Los catalanes no tienen suficiente información para entender que todas sus desgracias no son culpa del gobierno central, sino de sus corruptos políticos nacionales y las ventajas que tiene formar parte de España. Evitando el argumento conspiranoico, uno puede decir que las políticas del Estado central son más o menos invisibles para el votante local (política exterior, regulación, etc…) mientras que las locales son más visibles y por lo tanto hay una evolución mala de la gestión. La segunda es que el nacionalismo es el fruto de una gestión eficiente por parte de las estructuras autónomas e ineficiente por parte del gobierno central. Si el Estado español se ocupara más de los catalanes y la generalitat fuera más inútil, entonces no habría nacionalismo.
En realidad, la auténtica explicación debe residir en algún lugar a medio camino entre las dos explicaciones. Es evidente que los nacionalistas evalúan mal al Estado español, pero eso no explica por qué sólo hay nacionalismo en algunas partes de España y no en otras. La razón por la que un extremeño prefiere que su gobierno tenga más competencias no es su mayor sentido de la españolidad, sino que percibe que más centralidad sería beneficioso para él. Un catalán en cambio, no es que sienta una unidad de destino en lo universal genuinamente catalana, sino que prefiere no tener un gobierno central que lo insulte (como el del PP) y una mayor autonomía fiscal para tener mejores servicios públicos. Esto encaja perfectamente con el argumento de Joan Ramón que explica el resurgir del independentismo como la reacción a la reacción antinacionalista que se produjo en España a los pactos de los gobiernos del PSOE y el PP con CiU y PNV que se percibían como que son unos “peseteros”. Esto explica también la subidad en potencia del nacionalismo durante el franquismo.
¿Qué conclusiones se me ocurren? Primero, buena noticia, el nacionalismo no es algo inevitable fruto de una deficiente construcción nacional históricamente hablando, sino el resultado de la satisfacción o falta de satisfacción de su entidad autónoma o del Estado central. No se trata de una cuestión de esencia cultural, ni de destino nacional universal, sino de un cálculo político económico, del que la “identidad” es el resultado. Cuanto más satisfecho esté uno con la gestión centralizado, más nacionalista español será, cuanto más satisfecho esté uno de la gestión autónoma, más regionalista, es decir se puede comprar a la gente (siempre) aún teniendo una historia posiblemente horrible. Segundo, las deficiencias de Españolidad de los nacionalistas resultan de la capacidad de sus respectivas autonomías para parecer más eficientes gestionando que el Estado central. Esto significa que el nacionalismo se combate, no insultando a la gente y recriminándoles su falta de conciencia nacional, sino gestionando mejor los recursos públicos y defendiendo mejor al ciudadano que sus autonomías y, sobre todo, asegurándose que los votantes se enteren.
Los que estamos a favor de un estado centralizado desconcentrado a nivel Europeo y luego mundial por lo tanto, debemos ser el doble de exigentes con nuestros gobernantes y la mitad con los autonómicos.






Diciembre 14th, 2007 at 23:49
¿Y los liberales qué hacemos mientras tanto?
Diciembre 15th, 2007 at 10:16
Para lo de ser liberal no sé si hay cura. Yo iría a ver a un médico y leería a Rawls y a Krugman intensamente :p
Diciembre 15th, 2007 at 13:22
Luís, es un buen análisis. Quizás más encertado que el que me pasaste, de Joan Ramón (que falla en algunos aspectos).
Quizás, como yo lo veo y lo trabajo desde el prisma nacionalista, pueda entender mejor que es lo que hace resurgir el independentismo, o el sobiranismo.
En todo caso, reflexiones como las tuyas dan algo más de miedo -para mis intereses ideológicos, of course-, así que tampoco considero que tenga que darte todas las claves para que entiendas bien que ocurre en Catalunya, ya lo ves demasiado claro para ser un ispañioli.
Cuidate y tal :D.
Ah, y yo reconoceré que soy algo cínico con lo de el dinero para mi (a diferencia del muy estimado compagnero Lluís), pero chico, reconoce que no es bueno que la gente viva de subsidios.
Diciembre 15th, 2007 at 14:08
El argumento que das (si lo he entendido bien) de que la gente prefiere una mayor centralización o descentralización en función del nivel en que cree que mejor se hacen las cosas, explica que haya gente favorable a la integración o gente favorable a la independencia (y todos los sabores intermedios); pero no explica el nacionalismo, no explica por qué la gente piensa que comparte, junto con más gente, una identidad común diferenciada y diferenciadora de la del resto.
La gente funciona con incentivos, pero el incentivo descentralizador para un nacionalista catalán puede no estar en que la Generalitat lo vaya hacer mejor, sino que, para hacerlo igual de mal, “prefiero que lo hagan los míos”; lo mismo que es caro promover una cultura minoritaria, pero la promuevo porque es “la mía”.
Un independentista no-nacionalista también se moverá por incentivos, pero probablemente lo haga desde el punto de vista que planteas en el post, en términos de eficiencia, de quién gobierna mejor. Pero no tendrá el incentivo sentimental.
Un “ser”, un “haber” y un “estar” son conceptos típicos de la teoría foral vasca, en relación con la DA1. No sé si lo has dicho por eso, pero me ha gustado leerlo.
Diciembre 15th, 2007 at 15:17
Zarevitz
Lo que defiendo en el artículo es que el nacionalismo es un output de la falta de buena gestión. Por supuesto, eso no significa que sea “consciente”, la gente no lo razona así, pero la realidad es que si la gente no percibiera que la gestión del Estado español es mala, simplemente no sería nacionalista. Por qué no hay nacionalismo en andalucía? Si te fijas, todos los partidos nacionalistas incluyen en su ideario lo del agravio comparativo, y lo mal que nos gestionan los del centro.
te pondré un ejemplo práctico personal: Josep (el de arriba) y yo somos bastante parecidos, en muchas cosas, entre otras en los prejuicios y en la forma de pensar las cosas. Si yo fuera catalán, es bastante probable que hubiera coqueteado con el nacionalismo como le ocurre a él, porque lo que hay en españa no me gusta. Pero por mi background cultural (he vivido fuera bastante tiempo, soy de madrid, etc…) mi coartada ideológica es el europeismo mientras que la suya es el catalanismo. Si ambos fuéramos suecos, es relativamente probable que no fuéramos ni nacionalistas ni europeistas.
Por otro lado, es algo que está presente en Ortega, por ejemplo, que explica la idea de Europa como algo ideal, superior normativamente a lo local “cuando el hombre gotico quería comportarse de forma excelente, lo hacía a la manera europea” “España es el problema Europa es la solución”. Eso es por ejemplo lo que le critica gustavo bueno http://www.filosofia.org/rev/bas/bas23202.htm , que concibe europa como algo ideal e inalcanzable y por lo tanto perfecto comparándolo con la amarga realidad española. En qué medida es esto hipócritca? Bueno, yo diría que es útil, nadie se puede enamorar de una curva de crecimiento a menos que crea qeu sirve para algo bonito.
Se trata, en algún sitio, de un mecanismo de defensa (en sentido psicológico) para justificar otra cosa. En otras palabras, el nacionalismo, como identidad, no es un factor exógeno, sino endógeno. La cultura y las ideas no son factores fijos en el largo plazo (a corto plazo si tienen juego), no en un paradigma materialista.
Josep:
Di que te has asustado, que se te nota que piensas que con gente como yo o como egocrata a los elementos de la reacción os quedan dos telediarios
Diciembre 15th, 2007 at 16:19
Estupendo análisis. Mucho más trabajado que el mío. Yo soy bastante iletrado, poco profundo y aún menos científico (ni ciencia social ni ciencia-ciencia). Sólo hablo de lo que conozco y desde un grado de desconocimiento importante (toma ya contradictio in termini).
De todos modos, no comparto todos los posicionamientos que defiendes, pero no me veo capacitado para rebatirlos. Sólo decir que el nacionalismo es un “mal” del que conozco a muy poca gente que haya escapado de él. Sea nacionalismo separatista, unionista, autonomista o de barrio. Al final es el sentimiento de pertenecer a algún lugar enfrentado al sentimiento de rechazo hacia lo desconocido. O algo así. No sé…
Diciembre 15th, 2007 at 19:18
Bueno, los sentimientos responden a algo. Es verdad qeu una vez que uno es nacionalista es muy difícil dejar de serlo del todo, pero es posible a) hacer que ese sentimiento sea menor b) que las nuevas generaciones no lo interioricen. Piensa en la religión; mi abuela iba a misa, mi madre es creyente no practicante y yo soy agnóstico ¿por qué? pues probablemente porque no “necesito” la religión, mi abuela la necesitaba más, y mi madre un poco menos. En definitiva, no es una fatalidad.
Por cierto, ya te he enlazado.
Diciembre 15th, 2007 at 23:49
“la realidad es que si la gente no percibiera que la gestión del Estado español es mala, simplemente no sería nacionalista. Por qué no hay nacionalismo en andalucía? Si te fijas, todos los partidos nacionalistas incluyen en su ideario lo del agravio comparativo, y lo mal que nos gestionan los del centro.”
El nacionalismo no siempre (ni siquiero creo que fundamentalmente) surja del análisis de la gestión y de la percepción de que las cosas pueden ser de otra manera.
Un nacionalista vasco no siempre cree que la instancia que debe tener más poder sea el Gobierno Vasco o el Parlamento Vasco. Hay muchos nacionalistas vascos —en realidad, la mayoría— que piensan que el poder está mejor gestionado a un nivel inferior. Sin embargo, no por eso dejan de ser nacionalistas y de pensar que el pueblo vasco es una nación; no piensan que Vizcaya es una nación.
Del análisis de la gestión, de la lista de agravios, sale la declaración de independencia. Para explicar el independentismo uno menciona los agravios. Para explicar el nacionalismo uno apela a los sentimientos sobre rasgos comunes; por eso los ‘nacionalistas’ españoles gritaron el vivan las caenas.
Uno puede creer que la mejor instancia para tener el poder es la Unión Europea y no por eso pensar que Europa es —o debe ser— una nación. Del mismo modo, uno puede pensar que Euskadi es una nación, pero el poder debe estar en un nivel distinto.
El nacionalismo andaluz fracasó, según me explicaron, por el auge del anarquismo en Andalucía. Lo que no sé es si aquel anarquismo estaba satisfecho con el gobierno central.
Diciembre 16th, 2007 at 0:49
Si Zarevitz, estoy de acuerdo de que esa diferencia es cierta a nivel individual-racional: nacionalismo y descentralización son cosas distintas.
Pero empíricamente, ambas cosas están ligadas, aunque pueda haber (raras) excepciones. Cuando lo que a mi me interesa es por qué surge el nacinalismo y los nacionalistas, socialmente hablando, no como se pueda definir una persona individualmente.
Diciembre 16th, 2007 at 7:18
Citoyen… Estoy de acuerdo con Zarevitz… Y me gustaría introducir un elemento de debate más…
En Catalunya distinguimos entre los siguientes conceptos:
Catalanismo
Nacionalismo
Independentismo
El primero engloba al 99% de las furezas políticas que conforman el Parlament de Catalunya: Es un sentimiento de pertenecer a un lugar pero no excluye poder sentirse español… Este sentimiento es absolutamente transversal a todas las formaciones políticas. Y es la base de los posicionamientos políticos ante la idea de España.
El segundo no sabría cuantificarlo, pero no es bajo. La mayoría de los nacionalistas no se sienten españoles (aunque eso no quiera decir que opten por la independencia, curioso, ¿no?). Es más, en algunos se nota el primigéneo sentimiento de exclusión hacia el distinto. Hallamos en este grupo un importante componente romántico, muy basado en el símbolo, del mismo modo que el resto de nacionalismos homogeneadores (?)(homogenizantes? homogeneizadores? leñe… ¡¡¡a que me vuelvo independentista y reniego de cervantes!!! ¡como se diga!) que ayudaron a conformar los Estado-Nación…
El tercero, aunque mayoritariamente conformado por catalanistas que son a su vez nacionalistas, al incluir un programa de actuación (o mejor dicho, una meta) claramente definido, está logrando captar a gentes que no pasan por el sentimiento y que basan su decisión de querer la independencia en cuestiones racionales únicamente.
Entre el segundo y el tercero ha surgido un 4º concepto, el soberanismo… Aunque algunos intentemos deslegitimar el término (yo el primero) sí entiendo lo que realmente quiere decir… es la gente que sitúan la soberanía (aquella reconocida por naciones unidas, la conformadora de la voluntad popular, la conformadora de todas las constituciones democráticas) en el pueblo catalán. Es, pues, un posicionamiento racional, no necesariamente coaligado al sentimiento (aunque mayoritariamente sí) donde caben los que quieren la independencia y los demócratas radicales: es la gente que sigue el siguiente argumento: ¿porqué si los catalanes quisieramos mayoritariamente ser independientes no podríamos serlo? y si superamos esta primera fase con un sí… ¿porqué, entonces, no se reconoce al pueblo catalán la potestad de autodefinirse? ¡queremos la autodeterminación!
y a eso sólo se nos ha ocurrido, hasta ahora, como respuesta el (algo pueril): nos autodeterminamos en cada consulta democrática que realizamos…
en fin… 3 conceptos, 4 si incluimos soberanismo, para darle más al coco…
Diciembre 16th, 2007 at 15:08
En Europa hay muchas tendencias: Estamos los que somos totalmente federalistas y queremos que no existan nacionalidades, estan los que apoyan la UE por razones instrumentales, los hay que son euroescepticos, otros se sienten europeos pero no son del todo partidarios de la integracion, otros son indiferentes, etc,… Luego cada uno tiene motivos distintos, la gente de derechas piensa en las raices cristianas de europa y la conservacion del estado nacion, etc, la gente de izquierdas en el estado del bienestar,… Y como digo, todas esas diferencias pueden tener sentido cuando hablamos de identidad individual. Yo puedo sentirme heredero de Ortega y Gasset y no de Antonio Machado, de Jean Monnet pero no de De Gaulle, de Hallstein o de Fischer… Si, todo eso tiene sentido.
De hecho, cuando se analiza el apoyo a la construccion, se puede diferenciar entre “affective support” y “utilitarian support” en funcion de las razones. L que defiendo en el articulo es que todas estas identidades son formas de reaccion a algo, no formas caidas del cielo. Todas estas cosas se explican causalmente y, mucho m’as importante, se pueden modificar politicamente. al final del dia, puedes dividir entre la gente que quiere mas estado AGE o mas generalitat. Aunque cada uno pueda justificarlo de una forma distinta, esto no existiria si no todo el mundo estuviera convencido de que la mejor forma de gobernarse es desde la AGE. Ojo, se trata de estar convencido, de que sea cierto.
Diciembre 19th, 2007 at 11:20
Creo que cuando se habla de nacionalismo hay que diferenciar entre la corriente alemana (cultural) y la francesa (política). El nacionalismo político es un fenómeno razonable en sociedades que aspiran a construir un paraguas de derechos y libertades para todos los ciudadanos. Ser nacionalista en Francia hace dos siglos no significaba adherirse a una idea romántica de la patria basada en su legado cultural, sino acogerse a una serie de derechos y libertades. Aún hoy en día, el nacionalismo es una forma primaria de que ciertas comunidades se enfrenten a un marco dictatorial (Honk Kong). Claro que, llegado cierto punto de desarrollo no tiene sentido ser nacionalista.
Para mí, uno de los grandes problemas del nacionalismo en España (ya sea el catalán o el vasco) es que hace un potaje de nacionalismo cultural y político para salir al paso de cualquier problema. Resulta curioso que, ante el caos de cercanías en Barcelona, las reivindicaciones se centren más en el “derecho a decidir sobre las infraestructuras” que en reclamar su mejora y ampliación.
También es significativo que las reformas de los estatutos de autonomía incorporen un capítulo de derechos específicos para los ciudadanos de esa comunidad.
Yo no sé hasta qué punto puede ser peligroso el nacionalismo, pero creo que su persistencia sólo hará agrandar brechas en España. Siempre se suele apelar a la desmembración de Yugoslavia como ejemplo de la pesadilla a la que podríamos llegar. Yo tiendo a pensar que no es Yugoslavia lo que estamos contruyendo, sino un inquietante multiculturalismo, al estilo de Canadá o Gran Bretaña. Puede que este modelo presente cierto barniz romántico o progresista, pero conduce a un neoetnicismo que reparte derechos y obligaciones en función del ámbito cultural del ciudadano. En Canadá se ha llegado al disparate de permitir a los sikhs conducir motos sin casco para no tener que quitarse el turbante.
En fin, será que soy un afrancesado a ultranza pero creo que, en democracia, todo nacionalismo deriva en una erosión de la igualdad de derechos. (Hay un libro estupendo de Finkielkraut que explica todo esto bastante mejor que yo.)
Diciembre 19th, 2007 at 13:55
Withard:
tu aproximación es teórica mientras que la que yo tengo en el post es más empírica. El multiculturalismo es un tema sobre el que soy relativamente agnóstico aunque estoy más bien de acuerdo contigo quiero hacer un contrapunto. El argumento de Kymlicka es que no hay ninguna nación del mundo que sea culturalmente neutra, todas llevan a cabo proyecto de nation building: lengua oficial, historia nacional, sistema educativo, edicción de normas (como de vestimenta (el turbante el velo) días festivos (el sabbat, el domingo,)…) etc… Su argumento es que las minorías que no encjana en ese molde no tienen porque sufrir una desventaja por el hecho de ser una minoría y que por lo tanto hay que llevar a cabo política de reconocimiento de esas diferencias con el fin de acomodarlos mejor en la sociedad. Desde mi punto de vista creo que este argumento no es rebatible… desde el punto de vista liberal-igualitario (liberal anglosajón)
El problema es que yo no soy liberal
y es en parte gracias a Kymlicka. Las políticas de nation building (cultural) me parecen terribles y a eliminar; se debería educar a la gente en el cosmopolitanismo. En mi opinión hay dos niveles: lo del casco no me parece mal, pero que uno tenga derecho a que le hablen en su lengua natal cuando va a la administración me parece un despilfarro de recursos enorme.
Lo que ocurre es que lo que digo en el artículo es que si se falla acomodando este tipo de diferencias (si se es menos eficiente gestionando la identidad), eso solo puede llevar a más nacionalismo.
Diciembre 19th, 2007 at 16:29
Te agradezco la mención de Kymlicka porque no lo conocía y me he encontrado algunas cosas interesantes por ahí. http://www.ub.es/astrolabio/Articulos4/ARTICULOperez.pdf
Mi formación teórica en estos asuntos es más que limitada (es lo que tiene haber cursado una carrera de broma como Periodismo), pero creo que el nacionalismo liberal está lleno de paradojas que no me parecen bien resueltas. Llevado al extremo, se podría argumentar que las minorías de inmigrantes podrían construir sus propios, por muy sutiles diferencias que haga entre colectivos culturales, lingüísticos.
En cualquier caso, reconozco que el tal Kymlicka es endiabladamente convincente.
Diciembre 19th, 2007 at 16:35
*(propios países independiente)
Diciembre 20th, 2007 at 0:11
Sí, es un problema ciertamente. Te decía lo anterior porque Kymlicka es abiertamente nacionalista liberal y multiculturalista. Me explico.
En su manual de filosofía política (lo mencionaba en el primer post, realmente increíble como introducción) habla primero del liberalismo rawlsiano y a continuación de las críticas comunitaristas, concretamente las que critican el liberalismo por considerarlo una ideología atomista: si no hay nada que nos una (la cultura, la tradición, etc,) si cada uno puede elegir lo que quiere, entonces no hay comunidad, no hay cooperación, no hay sentido e la justicia, solo hay egoismo.
El nacionalismo liberal es precisamente una respuesta a este problema: llevamos a cabo procesos de nation building (una mitología común, historia, sentiminto de unión, etc) para conseguir mantener unida a la comunidad y a continuación implantar la justicia.
El problema es qeu una vez que se lleva a cabo este proceso uno está creando un problema: hay gente cuya “dotación” cultural es distinta. Las´mujeres están en desventaja en una sociedad dominada por los hombres, los inmigrantes en una sociedad dominada por los nacionales, las minorías nacionales lo están en una sociedad dominada por la mayoría nacional, las minorías religiosas lo están en una sociedad dominada por la mayoría., así sucesivamente.
Mis críticas son varias: primero, es una forma de responder a un problema que hemos creado. Si fundamos una sociedad sobre una serie de valores que consideramos universales (la justicia, igualdad, etc…) entonces podemos deshacernos del nation building. Por otro lado, admito que hay que ser pragmático para integrar minorías: enseñarles la lengua (en el caso de los inmigrantes), garantizar la igualdad de oportunidades (en el caso de las mujeres) o incluso asegurar cierto grado de autogobierno en el caso de las minorías nacionales. sin embargo, lo que no se debe permitir es que las minorías nacionales lleven a cabo un proyecto nuevo de nation building (como ocurre hoy en cataluña por ejemplo). Una cosa es que no hablar castellano no suponga una desventaja (y no hay nadie que no hable castellano) otra cosa es que conservemos la cultura catalana como si fuera una especie protegida.
Como republicanista creo que no deben existir lenguas oficiales, sino lenguas de funcionamiento, nada de historia nacional, historia universal (por ejemplo, Francia y Alemania han adoptado un manual de historia común para la escuela).
Otra crítica, y esta desde un punto de vista mas empírico es que el efecto de las “policies of recoginition” (reconocer las diferencias) es eso que decía friedman: en un estado democratico, el estado no redistribuye de ricos a pobres sino de mayorías desorganizadas a minorías organizadas. El efecto del feminismo o la protección de las minorías es redistribuir hacia colectivos con diferencias visibles claramente desfavorecidos en perjuicio de colectivos con diferencias menos visibles pero igualmente desfavorecidos. Los parados, colectivo desfavorecido, no tienen un elemento federador poderoso, las feministas y los nacionalistas sí. En otras palabras, las desigualdades sociales son algo muy complejo, no algo que dependa de la pertenencia a un determinado colectivo identificado estadísticamente como desfavorecido y privilegiar unos sobre otros es claramente injusto y lleva a una sociedad corporativizada.
Diciembre 20th, 2007 at 4:23
La hipótesis general es sugestiva por sí, indudablemente tiene gran parte de verdad. Sin embargo creo que cada caso (Estado) tiene unas variables peculiares y no puede explicarse todo con tesis de carácter general. De la misma manera no creo que lo cultural sea todo de novela, el nacionalismo es de por sí irracional y es imposible querer encorsetar la cuestión en un esquema puramente racional, menos aún de base puramente individual (elección individual)… máxime siendo el nacionalismo un “hecho” (dejémoslo estar) colectivista. En fin, la teoría de la gravedad no da la clave de todo lo humano. Veamos.
1) Es cierto: la percepción de una gestión más eficiente Y controlable de los recursos otorga poder. Y, de veras, en la práctica, legitimidad cuando menos hasta cierto punto el ejercicio del mismo.
No puede pasarse por alto, sin embargo, que los defectos del sistema, en España, favorecen más a las elites que controlan los poderes autónomos: el catalán, en efecto, “se entera menos”. El voto del catalán vale más. Y, sobre todo, la elección racional no tiene por qué ser aceptable desde parámetros democráticos ni beneficiosa a la larga (el mercado catalán tiene menores potencialidades que el español, el catalán lo mismo respecto del español, etc). En definitiva, el nacionalismo permite gestionar, en España, mayores recursos: me niego a creer que esto es producto de una decisión racional asentada en base neutra: esto es un defecto del sistema. [b]La base no es neutra, la tesis propuesta es racional, pero se asienta sobre una racionalización de los beneficios que derivan de un defecto sistémico[/b], no es el producto de análisis de una realidad objetivamente inevitable.
Por otro lado, y esto creo que no se puede discutir, las dinámicas establecidas cuestionan de principio a fin la tesis de que “el nacionalismo (catalán, vasco, …) no es inevitable”. Quiero decir que no solo desde una gestión objetivamente mejor de los recursos puede pararse la dinámica de crecimiento del nacionalismo, hay que actuar desde la política. Naturalmente es innegable que si el poder central fuera capaz de gestionar los recursos de una manera 100% óptima, el nacionalismo (pongamos que las gestionara a un 80%) decrecería: esto es racional, pero no es razonable: ningún sistema ni gobierno de los existentes en ninguna parte puede conseguir una gestión “tan óptima”. Las dinámicas en marcha son mucho más fuertes que el margen de mejora que, razonablemente, podemos esperar. Y el mito, el discurso establecido por el nacionalista, absolutamente dominante, tiene un poder de convicción que supera ese margen de mejora de los recursos que podríamos esperar conseguir.
2) El hecho del nacionalismo rebasa con mucho el esquema racional propuesto que, primero, minusvalora las dinámicas en marcha y, segundo, obvia la evolución histórica del nacionalismo en España. Esto es, minusvalora la realidad existente y obvia los componentes objetivos que el nacionalismo ha tenido, en España, a lo largo del tiempo.
En román paladino se puede decir que el nacionalismo ha surgido principalmente en Cataluña, País Vasco y Galicia. Y el nacionalismo surgió en momentos concretos bajo unas circunstancias concretas en que las estructuras de esas sociedades cambiaban: hay mucho de miedo tribal que es imposible tratar de comprender (desde la razón). Esto se demuestra en que el nacionalismo de estas regiones ha surgido en otros tiempos, en varios, sobre todo el catalán y el vasco: ya sería mucha casualidad que todo dependiera de la “ley de la gravedad”, que siempre dependiera de eso.
No pretendo dar una clase de historia ni nada por el estilo, pero no se puede evitar que exista un precipitado, algo que recibimos. Que existan ciertas continuidades aunque sean mayores las discontinuidades, de hecho y -más aún- en potencia (que “todo” se pueda cambiar). No es creíble que esa gestión fuera hecha mejor siempre desde los mismos sitios (en que hay y hubo nacionalismo) ni que esta pueda romper con el adoctrinamiento que reciben los habitantes de esos lugares: muchas lecciones dio el siglo XX sobre las potencialidades del adoctrinamiento y la propaganda, es difícil de creer que, a estas alturas, podamos ganar la batalla de la publicidad exponiendo limpiamente una “superior gestión” (y aquí aunque desde el poder central se hiciera optimizando la gestión al 100%).
3) Sea como fuere no comparto (OJO, no sé si aquí se hace) que el hecho del nacionalismo por ser “racional” deba respetarse, en el sentido de aceptarse. El hecho del nacionalismo, al menos en la España actual, proviene de ideologías reaccionarias y que no tienen miramientos hacia la libertad: luchan por un “objetivo superior”. Que la gente se haga nacionalista “desde la razón” no significa que sea conveniente, ni siquiera para esa propia gente, que el nacionalismo triunfe allí donde le dan poder, que controle cada vez más instituciones, que acapare mayor poder.
Saludos, interesantísimo artículo, ¡EH!, que no lo dije antes
Enero 19th, 2008 at 0:53
Es mucho más fácil que todo esto Citoyen. Cuando el administrado pierde la confianza en el administrador se acabó la magia.
Hoy en día en Cataluña se percibe claramente que el deseo oculto de los “Españoles de Bien” pasa por hacer desaparecer del mapa la cultura catalana. Y no hay más.
El Nacionalismo catalán (de defensa) es una reacción al nacionalismo de matriz castellana (de ataque). Creo que hay que dejar claras las dos modalidades de nacionalismo antes de pasar a la división cultural/política que se cita en los comentarios. Afortunadamente 30 años de estabilidad económica y política han clarificado el razonamiento y cada vez más catalanes desean que su billetero no sea administrado por un tipo de Valladolid (con todos los respetos), que les va dando lecciones y que encima en su vida privada contemporiza o directamente apoya el boicot al cava, a la Caixa, a los músicos catalanes, o a los escritores catalanes, o sencillamente al acento catalán, o a cualquier cosa, en definitiva que les obligue a replantearse la imagen que de sí mismos les dejó un dictador durante 40 años.
Se sufre de síndrome de Estocolmo y no se quiere reconocer. El síndrome de Estocolmo, (perdón por no poner un link) es una conocida reacción psicológica que se produce cuando alguien ha sido privado de su libertad. Por ese mero hecho, también nos privan, nos alejan, de multitud de problemas, por lo que hay casos de individuos que demuestran afecto y/o comprensión por aquél que les secuestró.
Franco, más bien el franquismo, hizo esto con España y generó el mayor estado fascista de Europa. El único que no ha pedido perdón, el único que no ha hecho el cambio mental que sí hicieron Japon, Alemania e Italia (aunque ésta en menor medida), el único que sigue orgulloso en mantener que con la aniquilación de las diferencias internas empezará la reconquista del antiguo imperio. Es una reacción psicologica realmente elemental.
Por otro lado a Fritz no hay quien le entienda. El nacionalismo (sólo habla del catalán) es racional o no? Yo, en mi íntimidad, quiero ser mejor persona cada día, y no siempre lo consigo. Intento no caer en extremismo y amar a mi prójimo come me amo a mi mismo porque así me lo enseñaron, pero puedo negar mis sentimientos? Debo negarme a mis emociones? Las cuales conforman muchas veces el ruido de fondo de mis pensamientos más cartesianos?
Porque vamos a ver: Me dejas administrar todos tus ahorros? Tranquilo no pienses, ya pensaré yo por ti.
Grácias por permitir expresarme y felicidades por vuestro blog.
Que el nacionalismo es un virus del que muy dificilmente se puede escapar? Sin duda, pero qué manera de pensar no es al mismo tiempo una ventana y una carcel en estos días de incertidumbres?
Enero 23rd, 2008 at 13:39
Ante todo, se olvida el origen de los nacionalismos. No absorbe otras identidades: las minimiza y despoja de valor político primario. Como bien has argumentado, se escoge entre el catálogo existente, o se crea un producto nuevo -sumamente difícil-. Pero la estrategia para mantenerlo no es idéntica a las circunstancias que motivaron su nacimiento. En España. está muy claro: la crisis identitaria 1898 y algo de poscarlismo, así como el fracaso federalista de 1873.
Luego, mucho después, en una sociedad materialista y globalizada, los peones cambian y se lucha por la buena imagen. En el caso español, con administraciones a disposición, se convierte cualquier disputa o doiferencia entre las misas en “pruebas” de la bondad de tal o cual nacionalismo. Pues este siempre ha sido, eminentemente, un factor de legitimación de las inevitables estructuras de poder. Las etiquetas funcionan asocidas a dicha idea-fuerza, y los medios las aplican a conciencia.
El hecho de que no haya base social o cultural para, por ejemplo, un nacionalismo extremeño hace que los deseos regionalistas no supongan un obstáculo a la homogeneización simbólica, y abre la posibilidad de un replanteamiento de base utilitarista, que no se utiliza en casos que sí supongan una amenaza identitaria a lo extremeño-en-tanto-que-español (y viceversa). Aunque no siempre prima laeficiencia: Ibarra y Revilla ha sido más aldeanistas que nadie, pero no ponen en cuestión el marco de pertenencia. En general el nacionalismo tiende a reservarse para su plan los elementos básicos de configuración social, que pesan más que otras consideraciones accesorias de tipo racional o económico. El art. 149 CE es una prueba.
De todas formas, es el nation-building lo que permite abarcar las ideas vagas y universales de libertad, democracia, justicia e igualdad. Y el racionalismo, cuando se le tiene, sirve a ese fin.
Parafraseando tu último comentario, se le debe exigir el doble a la construcción nacional predominante, pues las otras nos recuerdan que no es la única opción. Y dar el pertinente salto a la edificación europea.
Abril 23rd, 2008 at 10:13
[...] que me leeis sabeis que me gusta presentar las cosas dentro de un marco racionalista, aun cuando no este de acuerdo, especialmente si se trata de temas tan susceptibles de crear conflicto como el debate sobre las [...]
Junio 2nd, 2008 at 13:22
[...] visión de Europa es una visión basada sobre el punto de vista de que you can buy people, es decir, sobre la ley de la gravedad. Es una visión blairista; los los ciudadanos de Europa [...]
Junio 29th, 2008 at 2:15
[...] my opinion, which is supported by some academic litterature, the reason why individuals prefer to be governed at [...]
Marzo 9th, 2009 at 18:46
Todo lo que usted comenta se reboca en una frase: “El nacionalismo le sale caro a todos los españoles, sin excepción”. ¿O usted cree razonable dar subvenciones al cine porno para que doblen en catalán?
¿No es caro tener una policía autonómica?
¿No es caro tener X multiplicados por 17 políticos en España?
¿No es caro tener que reparar la T4 porque unos cafres nacionalistas la han destrozado llevándose por delante, por desgracia a dos personas?
¿No es caro tener que pagarles cochecitos oficiales a pelagatos?
¿O crear embajadas fantasma para que hermanísimos tengan “un puestín”?
¿A donde vamos a llegar? Al nacionalismo no se le puede buscar ninguna racionalidad… O si no veamos que película ponían los 11 de septiembre en TV3… Braveheart. Con dos cojones.
¿Que en Cataluña adoctrinan? ¿Que en el País Vasco adoctrinan? Pues sí. Lo hacen. Eso también es el nacionalismo. Generar odio y gasto.
Ale.