Entrada y salida en el comunismo: Europa del Este
Aviso, post laaaargo (7 paginas de word), escrito en un momento de alienación académica profunda, abstinencia sexual pronunciada y en un lenguaje plomizo y pseudotécnico. Si aún así quieres eres masoquista y quieres seguir leyendo, recomiendo especialmente los enlaces del texto, especialmente los de la serie de egocrata sobre las dictaduras (I, II y III) (lo digo pensando en ti Bruno).
Actualización: este post va en realidad después de este donde enlazo posts muy interesantes pero lo pongo después para que no salga en la pantalla.
La segunda mitad del siglo XX fue testigo de un gran conflicto ideológico entre dos sistemas de organización social distintos y contradictorios: la guerra fría. La mayoría de los análisis sobre el principio y el fin de la misma suelen basarse en dos aspectos: el aspecto económico y el internacional. Sin embargo, el fin del bloque soviético por pura implosión y de forma totalmente inesperada hace pensar que las causas de la caída del comunismo en Europa del este tuvieron un carácter predominantemente interno.
Aunque este es un debate que pertenece al pasado, entender la implosión del comunismo tiene cierta utilidad hoy. En primer lugar porque todavía quedan regímenes de este tipo (Cuba y de forma emergente Venezuela) y es interesante ver las posibles analogías. En segundo lugar porque de ello se pueden extraer conclusiones para el futuro pero sobre todo, porque sus secuelas aún perduran en los países del antiguo bloque soviético.
1 Totalitarismo, autoritarismo y sovietismo
En el lenguaje común, se suele identificar al comunismo con el totalitarismo. Por totalitarismo se entiende comúnmente un proceso por el cuál el Estado va tomando el control de todos los recursos de la sociedad (económicos, culturales, sociales…) transformándolos en una prolongación de sí mismo. Para Hanna Arendt el totalitarismo era un proceso donde el Estado se enfrentaba a las masas en un cara a cara con la intención de querer penetrar en todos los ámbitos de sus vidas.
El éxito del término responde a una estrategia de estigmatización que tiende a identificar el marxismo-leninismo con el gran terror ideológico del siglo XX que fueron el nazismo y el fascismo. Sin embargo, desde el punto de vista técnico, el totalitarismo es un concepto poco funcional porque describe una trayectoria en una única dirección: la muerte progresiva de la sociedad civil a manos del Estado. En el caso del comunismo, es complicado entender entonces como pudo sostenerse casi cincuenta años.
Por el contrario, otros politólogos como Juan Linz describen regímenes como el Franquismo o el comunismo como un régimen autoritario, donde un poder de carácter despótico y más o menos despersonalizado coexiste con una sociedad civil relativamente activa.
Sin embargo, todas estas tipologías son incapaces de capturar la particularidad de los regímenes de tipo comunista en la guerra fría que siguieron trayectorias comunes que, además, interaccionaban entre sí dentro de un verdadero sistema internacional dentro del sistema internacional. Para esto se puede hablar de “regímenes de tipo soviético”. La estabilidad y evolución de estos regímenes es el resultado de dos fuerzas opuestas que tienen agentes distintos: sovietización y desovietización
2 El proceso de sovietización: la eliminación y substitución de las élites
Tras el fin de la guerra y la partición de Yalta, Stalin quiso asegurar un cinturón de seguridad para la unión soviética. Con este propósito, los países liberados por el ejército rojo fueron sometidos a un proceso de “sovietización”. Las fuerzas de la sovietización son idénticas en todos los países y consisten en la imposición de un determinado modelo de desarrollo y de sociedad, alineando todos los regímenes sobre el modelo ruso. El instrumento más importante de la sovietización es el Komimform (la internacional comunista) desde donde se dictaban las mismas instrucciones para los dirigentes soviéticos de todos los partidos hermanos del ruso.
El principal mecanismo de la sovietización es la destrucción de las élites culturales, intelectuales, económicas y políticas del régimen anterior y su reemplazo por nuevas élites afines al partido. Esto era relativamente sencillo en el contexto de las purgas de la pos-guerra donde era suficiente ser acusado de colaboración con el ocupante para ser eliminado.
Condicionadas por la presencia del ejército rojo, las posibles élites opositoras fueron reducidas gracias a la famosa “táctica del salami” que consiste en expulsar a los oponentes de derecha a izquierda del escenario político: primero la derecha frente la izquierda, luego la izquierda liberal frente a la socialista, luego los socialdemócratas frente a los comunistas hasta finalmente los comunistas ortodoxos frente a los renovadores.
Una vez llegados al poder, los comunistas llevan a cabo un proceso de sovietización política (purgas), económica (nacionalización y centralización), cultural (control del capital cultural) y social (eliminación de la sociedad civil) donde el Partido ocupa una posición de poder en lo alto de la pirámide.
3 Los recursos de la sovietización: violencia y legitimidad
Para entender la vigencia y la perduración de la sovietización es necesario entender los factores que la sostienen. Mientras estos factores tienen la suficiente fuerza, la sovietización tiene vigencia y cuando estos desaparecen la sovietización se ve desbordada por la desovietización.
La estigmatización ha llevado a mucha gente a hablar de que el principal recurso era la violencia y el miedo. Esto tiene bastante de cierto: en el contexto de la crísis moral de la posguerra, las depuraciones por colaboración y la presencia del ejército rojo, la coacción (y la crueldad)armada tiene una importancia grande.
No obstante, el sistema soviético no fue, al menos a principio, percibido como una imposición arbitraria, sino percibido como legítimo por los países sovietizados. Esto se debió a la existencia de factores de legitimación. La estabilidad del sistema soviético se apoya sobre estos dos pilares: la violencia y la legitimación y progresivamente la primera irá excediendo a la segunda conforme sus factores de debilitarán.
El primer factor de legitimación es el crecimiento económico extensivo. El contexto de la reconstrucción de la posguerra era idóneo para un proceso de “catch up”. De esta forma, se industrializaron las economías antaño fundamentalmente agrícolas, se empleó mano de obra no utilizada (a causa de la guerra) y se replicaron las tecnologías existentes en otros países industrializados. Producir mucho, aunque se tratara de mala calidad, encajaba perfectamente con la ideología materialista de la posguerra donde la seguridad alimenticia era fundamental. Este sistema fue implementado bajo el sistema de planificación clásico.
El segundo factor de legitimación es la movilidad social. Debido a la industrialización, hay una parte muy importante de la población que mejora su status social (de campesino a obrero). El crecimiento económico inmediato creo una prosperidad económica llevando al pleno empleo. Por último, la eliminación de las élites antiguas va seguida por su reemplazo por miembros afines al partido y una creciente burocratización de la sociedad. De la noche a la mañana hay cantidades enormes de personas que se encuentran en una situación mejor socialmente.
Finalmente, existirán recursos de legitimación ideológica: la mobilización colectiva el igualitarismo plebeyo y la meritocracia socialista. El igualitarismo plebeyo predica la igualdad dentro de la miseria. Este discurso tenía muchas opciones de éxito en el contexto de la posguerra, especialmente cuando las resistencias socialistas y comunistas habían ayudado a librarse del invasor alemán. El igualitarismo fue progresivamente sustituido por la meritocracia socialista, es decir, un sistema de mérito en función de la escala de valores socialistas que determina la promoción dentro del partido.
4 La Desovietización
Con el paso del tiempo los factores de legitimación de la sovietización van perdiendo fuerza. En primer lugar, el crecimiento extensivo queda obsoleto al cabo de un tiempo cuando se alcanza la barrera tecnológica y crecer supone innovar y el pleno empleo es alcanzado. En segundo lugar, el sistema de planificación empieza a colapsarse por el fenómeno de “perversión sultánica”. El sistema de producción soviético está centralizado en el plan. El plan depende crucialmente de sus informadores para saber donde y como se ha de producir. El problema es que las malas noticias son castigadas en el sistema represivo soviético, lo cuál produce incentivos para mentir y mina la ya de por sí frágil columna vertebral de la planificación.
Por otro lado, la movilidad social estaba ligada a la modernización social y económica y por lo tanto sólo podía ocurrir una vez. Por otro lado, como veremos progresivamente la ideología del igualitarismo plebeyo y la mobilización colectiva va perdiendo credibilidad.
Los fallos de la sovietización provocan la necesidad de un mecanismo de adaptación para que el régimen de tipo soviético siga siendo sostenible: la desovietización. La interacción entre estos dos mecanismos provocará crísis periódicas en el sistema soviético.
Un primer ejemplo de desovietización es el surgimiento de una “contra élite” obrera. Con la sovietización, el partido recluta entre los obreros con más liderazgo en las empresas de forma que estos hagan de intermediario entre el partido y estos transformándolos en agente de la sovietización. Sin embargo, la descredibilización del sistema con el incumplimiento de promesas pone al obrero en un dilema: o continúa mintiendo a sus compañeros y se convierte en un verdadero aparatchik, o vuelva del lado de sus compañeros constituyéndose en contra-élite obrera. Los que toman esta segunda opción comenzarán a constituir las principales fuerzas de la resistencia al sistema.
Otro ejemplo es la aparición de la economía paralela. Conforme se van haciendo ciertas las torpezas de la economía centralizada, se hace mas necesaria la racionalización y descentralización del sistema. Ya que esta adaptación no puede producirse dentro de la estructura del sistema, se produce fuera de este en forma de mercado negro y economía paralela.
5 La evolución del régimen: Interacción entre sovietización y desovietización:
La desovietización es en realidad un caballo de Troya dentro del sistema, una patología. Su origen es precisamente la incapacidad del sistema de domesticar las necesidades de cambio y hacerlas dentro del sistema. La evolución del sistema estará determinado por el balance de fuerzas entre los agentes de la sovietización y los de la desovietización.
Mientras que la sovietización es un fenómeno más o menos homogéneo (ya que está pensado para homogeneizar los regímenes) la desovietización, en tanto que reacción está en función de la estructura social de cada país. A su vez, los agentes de la sovietización reaccionarán intentando adaptarse y modificando su estrategia. Las sucesivas interacciones entre actores y la modificación de la estrategia producirán unas evoluciones divergentes en cada país del bloque soviético.
Por otro lado, las trayectorias nacionales tienden a interactuar. Tanto los agente sovietizadores como desovietizadores aprenden de lo que ocurre en otros países vecinos y modifican sus estrategias en un proceso de “learning by doing”. La modificación de la estrategia produce una reacción diferente que produce a su vez resultados diferentes produciendo así un stock de conocimiento común a todo el bloque y un mimetismo entre agentes.
6. Sovietización y desovietización en la historia del bloque
El proceso de desovietización comienza con la muerte de Stalin en 1952. En todo el bloque del este, siguiendo el proceso de desestalinización, se producen enfrentamientos entre reformistas y radicales abriendo así la primera ventana de pluralidad dentro del sistema. Intentaré fijarme en algunos eventos clave en algunos países del bloque para ilustrarlo.
El primer gran evento de la desovietización es la rebelión en Hungría en 1956. La espiral revisionista deriva en insurrección que triunfa y Nagy toma el poder anunciando la salida de Hungría del bloque soviético. Es el primer intento por parte de los agente de la desovietizacion de conseguir sus objetivos. Sin embargo, la reacción de la sovietización no se hace esperar y el ejército rojo interviene. Tras derrocar a Nagy, se pone en el poder a Kadar y se adopta el “compromiso húngaro” con el fin de curar las heridas de la intervención: liberalización parcial y racionalización económica a cambio de no tocar determinado tabúes. La resovietización intenta acomodar el choque de la desovietización.
El mismo año 1956, en Polonia, los periodistas marxistas deciden que quieren hacer periodismo socialista en lugar de propaganda e, indagando, descubren la existencia de una red de supermercados solo para la nomenklatura. Esto es una violación del factor de legitimación del igualitarismo plebeyo y crea una crísis de legitimidad que deriva en una rebelión conjunta de los intelectuales (marxistas y católicos) y de los obreros. Sin embargo, no existe aquí voluntad de ruptura (bajo el efecto del trauma húngaro) sino de revisión del sistema. Los agentes de la sovietización responden con violencia reprimiendo las manifestaciones. La crísis termina con la nominación de Gomulka como primer ministro, un antiguo comunista heterodoxo represaliado que proclama la “via nacional hacia el socialismo”. Esto debe verse como un intento de los agentes de la sovietización de acomodar el choque de la desovietización.
La evolución de Gomulka será, sin embargo, en el sentido de la sovietización desarrollando una visión muy personal del poder. Este estilo de gobierno provoca en 1968 una rebelión entre los intelectuales y los estudiantes de la escuela politécnica de Dantzig que reivindican esta vez una salida del bloque, pero no del socialismo. La victoria relativa en la crísis de 1956 hace que esto sea posible. Sin embargo, la falta de apoyo de la clase obrera a la rebelión produce el fracaso de la rebelión.
Este mismo año se produce en Checolovaquia la llamada “primavera de Praga”. Desde 1962 el diálogo reivisionista había comenzado en el seno del partido. Esto desemboca en 1968 en una rebelión donde se contesta la centralización y se reivindica una socialismo con rostro humano. La voluntad es de reforma, no de ruptura. Sin embargo, las tropas del Pacto de Varsovia intervienen y paran la reforma en seco. Lo que existe aquí es un choque cognitivo por parte de los agentes desovietizadores donde se entiende que la reforma dentro del sistema es imposible.
En 1970, de nuevo en Polonia la víspera de Navidad, Gomulka propone el paso de un sistema de consumo capitalista (salchichón y vino) a uno propiamente comunista (automóvil y electrodoméstico), bajando los precios industriales y subiendo los de los bienes de consumo. Esta situación provocará una rebelión de carácter obrero contra el sistema que terminará con la sustitución de Gomulka por Gierek. Sin embargo, en esta ocasión, no es seguida por los intelectuales. Hay que observar aquí una pérdida de factores de legitimación: una violación clara del principio de legitimación del igualitarismo plebeyo (la represión brutal de la clase trabajadora en nombre de una imaginaria clase trabajadora), la ausencia de mobilidad social y el estancamiento del crecimiento que provoca una subida en potencia de la sovietización.
El proceso de ajuste de información y de aprendizaje a lo largo del tiempo es decisivo. En primer lugar, los obreros y los intelectuales entienden que es necesario unirse (en 1974 se crearán comités de defensa de los obreros por los intelectuales). En segundo lugar se desarrolla la estrategia de “los espacios de autonomía” que proclama que si se respetan determinados tabúes, es posible reformar el sistema. Estos tabúes son la dependencia de la Unión soviética y la voluntad de ruptura con el sistema: si se dan garantías al poder, es posible negociar con él.
Como respuesta a la reacción desovietizadora, Gierek va a desarrollar el “comunismo del bienestar social” intentando adaptar el sistema. Esto consiste en una liberalización parcial (autoritarismo permisivo) y un cierto grado de apertura al exterior (retórica de la paz, pedir prestado en el oeste…).
La combinación de estas dos reacciones (organización de la oposición y permisividad del régimen) va a desembocar en la creación de la oposición más fuerte de todo el bloque soviético en Polonia que culminará en 1980 con la creación de Solidaridad, el primer sindicato libre y legal del bloque soviético que marcará la trayectoria de salida del comunismo.
La organización de Solidaridad va a comenzar a desestabilizar el sistema, hasta el punto que en el general Jaruzelski (agente de la sovietización), entonces en el poder, proclamará la ley marcial en 1982 en Polonia encarcelando a una gran cantidad de individuos. Al tratarse de un sindicato muy descentralizado, Solidaridad pudo sobrevivir a la ley marcial, pero no consiguió actuar. La sociedad polaca se iba muriendo progresivamente con la militarización rampante y la sovietización de su estructura y esto desembocó en una gigantesca crísis económica. Hay que vez aquí un agotamiento de los recursos de legitimación de la sovietización (ni ideología, ni crecimiento ni mobilidad): puesto que no es posible seguir reciclando los recursos de legitimación, el único factor de sostenibilidad del régimen es la violencia.
En ese momento, Bronislaw Geremek (un intelectual e historiador) propone el “pacto anticrísis” que consiste en que se dejen a un lado las filiaciones políticas con el fin de salir de la crísis económica.
La reacción del poder es proponer la creación de una mesa redonda para negociar con la oposición bajo la fórmula de “pluralismo subordinado”. Esto coincide con la llegada al poder Gorbatchev y su proyecto de Glasnost y Perestroika, un nuevo intento de modernización del imperio. Ambos factores deben verse como intentos por parte de las fuerzas de la sovietización de acomodar las reacciones de la desovietización. La mesa de negociación no es más que una búsqueda de factores de legitimidad en la colaboración de la oposición dado que los tradicionales se han agotado.
Gorbatchev apoyará el mecanismo de la mesa redonda y llamará a todo el bloque a modernizarse. Pero esta actitud llevará a un aumento gigantesco de las expectativas (pérdida de miedo de la intervención soviética) De esta forma habrá un mimetismo en las trayectorias nacionales: el sistemas de mesas redondas se populizará por toda Europa del este como forma de salida del comunismo.
Sin embargo, la trayectoria Polaca será la primera en abrirse paso y por ello también la más tímida. La mesa redonda desemboca en unas elecciones semilibres que son ganadas por mayoría abrumadora por Solidaridad (aunque con una abstención de casi del 50%) que desembocará a su vez en un proceso constituyente. El mimetismo continúa en el resto de Europa del Este, donde cada mesa logrará más concesiones por parte del gobierno.
7 Conclusión-Disgresión:
La caída del sistema soviético pecó de no ser suficientemente opresivo o suficientemente liberal. El efecto de caída se debe a las interacciones entre sovietización y desovietización donde la segunda fuerza desborda a la primera. La sovietización no consigue adaptarse a los imperativos de la realidad, pero por otro lado, tampoco consigue desarrollar suficiente represión como para anular toda reacción. Desde mi punto de vista, esto es un punto que diferencia un régimen de tipo soviético de un régimen totalitario, sultanita o post totalitario (la tipología es de Linz): el régimen soviético tiene voluntad de adaptarse y de ser legítimo y es precisamente eso (mejor dicho, su fracaso en esa tarea) lo que provoca su caída. Es interesante darse cuenta, por otro lado, que las economías centralizadas solo pueden funcionar cuando llevan a cabo una sovietización efectiva (no como en Chile por ejemplo). Esto tiene bastante lógica: sin cargarse a las élites del país, estas tienen incentivos para financiar una dictadura.
Las razones por las que esto ocurre son de varios tipos. Conforme avanza la historia del bloque, la composición del partido varía. Si al principio los criterios de reclutamiento son en función de la lealtad al partido, con el tiempo la ley de la gravedad hará que el partido se tecnocratice cada vez más y por lo tanto se vuelva más pragmático y menos autista a la realidad. De esta forma, el partido va a ser principalmente “moderado” en sus reacciones, intentando acomodar los choques al mismo tiempo que resiste a ellos.
Esto encaja perfectamente con el juego de cuatro jugadores de Linz y las condiciones para la modalidad de transición “reforma pactada”. Según Linz, cuando existe un gobierno no democrático y una oposición, la transición pacífica sólo es posible si en el gobierno están los revisionistas (en lugar de ortodoxos) y en la oposición los moderados (en lugar de radicales).
Otra observación que me parece muy interesante es la lógica de bloque y la relativa unidad de los actores de la sovietización y desovietización. En otras palabras, aunque la oposición y el gobierno son distintos en cada país, se puede afirmar que la fuerza de la sovietización y la de la desovietización es común en todo el bloque. Esto se debe en parte a la amenaza de la intervención soviética, pero sobre todo a la imitación entre oposición. El stock de conocimiento sobre “acción-reacción” es algo así como un bien público; sabiendo lo que ocurría en Hungría, los Polacos sabían hasta donde podían llegar en Polonia. El modelo de mesa redonda polaco fue utilizado en todos los demás países del comunismo.
Y este tipo de modelo “acción-reacción” en realidad, da para estudiar muchas cosas. El libro “ETA contra el Estado” de Ignacio Sanchez Cuenca analiza algo bastante parecido. Ni que decir tiene, que la transición española se ajusta, punto por punto, al este esquema de “reformar pactada”.
Pero encaja sin ninguna duda con Cuba o Venezuela. Por supuesto, el contexto es distinto porque no hay guerra fría, ni presión de la URSS ni Komimform ni Politburo, pero las condiciones internas son muy parecidas. Cuba, desde la enfermedad de Castro, ha vivido un intento de desovietización. Venezuela está viviendo hoy día un intento de “sovietización”(nacionalización, ideologización del ejército y la burocracia y circulación de las élites, etc…), con una pequeña diferencia: Chávez tiene petróleo lo que le permite gastar dinero sin tener que recaudarlo, esto implica que el régimen de Chávez es mucho más resistente puesto que tiene un factor de legitimación inagotable. La lógica que lleva a cabo Chávez en Latino América de resistencia anti-imperialista se parece, cada vez más, a la lógica de bloque de la unión soviética. La analogía no es estúpida: la URSS también tenía petróleo y Gas, pero tenía una carga por otro lado: la guerra fría y la carrera de armamentos. Chávez en cambio, tiene las manos libres para hacer lo que le venga en gana. Malas noticias para America Latina.
Nota final: El modelo, (¡evidentemente!) no es mío sino de mi profe el sociólogo Georges Mink, un tipo fascinante (sobre todo cuando se pone a contar anécdotas de la guerra fría)






Diciembre 13th, 2007 at 9:50
Malas noticias para America Latina….
Si, malisimas, ahora tiene Venezuela un gobierno que gasta todo lo que puede en servicios publicos…. Como oia el otros dia en la SER:
“Chavez ha desarrollado un gasto publico desorbitado”
Que mala suerte tienen, desde luego….
Diciembre 13th, 2007 at 10:31
Hombre, es que ya sabemos que PRISA está a sueldo del capitalismo imperialista salvaje norteamericano… Si leyeras prensa “independiente” (Publico, Nodo50, Gara o Granma) no te pasaría eso.
Diciembre 14th, 2007 at 17:38
Que exageradamente bueno. Sospecho con tristeza que abstinencia sexual es cojonuda para la actividad intelectual.
No esta claro que salga a cuenta, pero es algo.
Diciembre 14th, 2007 at 18:07
Bueno hombre, sale a cuenta al menos a corto plazo. En realidad depende de la oferta sexual, en mi caso la ratio de descuento para invertir en ella es menor que para invertir en actividad intelectual. Sí, cuando tu budget line tiene esa forma es la hora de ver a un médico, pero yo soy feliz así :).
Febrero 17th, 2008 at 13:44
[...] pasando de trabajar en un empleo rural a un empleo urbano industrial. Algo parecido ocurrió en el bloque soviético donde la industrialización forzosa conllevó una movilidad social vertiginosa. En este contexto [...]
Mayo 21st, 2008 at 20:48
[...] existencia de la ley de la gravedad, las piedras siguen cayendo. El fracaso del tercermundismo, la caída de la unión soviética, etc… nos demuestran que aún cuando nos basamos en modelos económicos distintos (más [...]
Octubre 4th, 2008 at 21:06
[...] « Rusia en la posguerrafría (enlacing) [...]
Junio 17th, 2009 at 21:36
[...] El aumento de los precios del petróleo hizo el resto: Venezuela entró en un proceso de sovietización dónde la derecha había caído en desgracia y Chávez usaba su poder para consolidarse de forma [...]
Junio 17th, 2009 at 23:53
[...] El aumento de los precios del petróleo hizo el resto: Venezuela entró en un proceso de sovietización dónde la derecha había caído en desgracia y Chávez usaba su poder para consolidarse de forma [...]
Noviembre 10th, 2009 at 17:24
[...] dos años pasado fui a visitar Gdansk que para los no iniciados es dónde empezó la revuelta del sindicato Solidaridad en Polonia que fue la punta de lanza de la insurrección dentro del bloque sov…. En los astilleros dónde empezó la revuelta, tenían una especie de museo hagiográfico que [...]