De la historia II

Continúo profundizando acerca de lo que son y lo que deben ser la historia y el oficio del historiador. El primer artículo dedicado a esta cuestión nacía como consecuencia de una discusión de sobremesa. Este segundo tiene como origen el post escrito por Citoyen en su blog de Lorem-ipsum. En el fondo no es más que un comentario a lo que él ha dicho –sigo hasta su propio esquema-, por tanto, es recomendable leerle primero. A Demócrito, cuya aportación también se agradece, le contesté en forma de comentario en el primero de mis artículos. Tanto su réplica como mi contrarréplica podrían considerarse entradas en sí mismas más que simples comentarios. Sin embargo, esa posibilidad no se me ocurrió en el momento. En fin, espero que continuemos intercambiando ideas, porque yo no descarto escribir un “De la historia III”.
La historia como industria.
En su artículo Citoyen presenta una interesante analogía entre la historia y la producción industrial. Como analogía -en parte igual y en parte distinto- es muy útil para exponer un punto de vista, aunque sin tomarlo al pie de la letra. No estando totalmente de acuerdo con la comparación –lo que no implica un total desacuerdo- voy a aceptar la terminología económica de mi compañero, puesto que así se ha planteado el debate. La historia –dice Citoyen- ha de tener una utilidad social; yo no me opongo, es más, en mi primer artículo, indico cual es a mi entender esa utilidad social. Por esa razón, pienso que los historiadores no hemos de tener ningún reparo en someternos al juicio de eficiencia del sistema económico. Estoy de acuerdo con ese afán, lógico por otra parte, de evitar la aparición de parásitos en la sociedad. Cada cual ha de realizar su trabajo de la mejor manera posible, siempre que esa labor sirva a la sociedad. Si no fuera así no quedaría más remedio que eliminar esa profesión. Quizás me expliqué mal, o tal vez fui poco preciso en De la historia, pero nunca tuve la intención de poner en duda eso.
La producción de la historia, pone al descubierto mi alergia hacia el concepto de utilidad entendido como consecuencialismo. Resulta bastante sencillo comprender muchos de mis planteamiento sobre la historia si se descubre la diferencia entre valor y utilidad. El segundo paso es reconocer la primacía del primero de estos dos conceptos. A este respecto, me parece fundamental aplicar esto a las personas, que han de ser respetadas porlo que son, no por sus méritos (el mérito, no obstante, añade valor al ser). El trabajo del historiador puede ser útil, pero sobre todo es valioso. A una sociedad o cultura determinada no le es útil conocer aspectos de su pasado, pero pobre de ella si pierde su identidad. Por esa razón, pienso que los recursos dedicados a la investigación histórica no caen en saco roto. Están plenamente justificados, ya que las aportaciones de los distintos historiadores permiten formar ese stock de conocimiento del que habla Citoyen. Este no ha de ser entendido sólo como cúmulo de datos, reglas y tendencias, sino como interpretación personal y aportación intelectual del propio historiador.
Desacuerdos sobre el método.
La historia pertenece al campo de las ciencias sociales, por tanto, tratar de aplicarle el método de las ciencias naturales es un error. Los historiadores, y en ocasiones personas ajenas a la historia, han tratado de llevar a cabo esa equiparación en numerosas ocasiones. Los resultados, en general, han sido bastante frustrantes. Quizás el objeto de investigación sea la causa de esos sucesivos fracasos. La libertad humana, que nos permite actuar de forma irracional e, incluso, contranatura, convierte a la persona en un fenómeno imprevisible. Dentro de las ciencias sociales, tampoco tiene mucho sentido equiparar el método histórico al sociológico. Son ciencias complementarias que se apoyan mutuamente, y, en ocasiones, con muy buenos resultados. Sin embargo, no se puede aplicar a la historia el paradigma de la sociología, entre otras cosas, porque es anterior en el tiempo. Afirmar que la historia utiliza el método sociológico equivaldría a renegar de medio siglo de historial científico.
Los dos desacuerdos enunciados en el párrafo anterior me parecen comprensibles, en tanto que han formado parte del debate historiográfico a lo largo de todo el siglo XX. Sin embargo, afirmar que la historia, y las ciencias sociales en su conjunto, son una rama de la economía, me parece infantil. Me recuerda al clásico debate ciencias versus letras del instituto, que no es más que la prolongación del “mi papá tiene un coche más grande que el tuyo”, propio de la primaria. Con la perspectiva que me da el estudiar y leer sobre cuestiones históricas, tomaré la afirmación de Citoyen como una consecuencia de la crisis económica en la que estamos inmersos. Porque a nadie se le escapa que, de pronto, se ha extendido la fiebre entre todo el mundo –me incluyo- por aprender economía. La historia nos enseña que esto es pasajero, y si no lo fuera nos llevaría al desastre, porque una sociedad no puede subsistir únicamente con economistas.
La historia tiene pretensiones científicas propias. Posee un método, pero no el de la sociología, la economía o la física. El historiador analiza una realidad pretérita a partir de las fuentes con las que cuenta. El profesional de la historia realiza sus hipótesis, las confirma y establece, no sólo modelos, sino un discurso histórico que puede incluir dentro de él reglas, tendencias y modelos. No obstante, como sabe de la complejidad de su objeto y de sus propias limitaciones como persona –no es omnisciente-, sus conclusiones están abiertas a revisiones constantes. Salvo en la rama de arqueología, los historiadores no tenemos laboratorios. No podemos aislar una realidad histórica para estudiarla en todas sus variantes. Eso que para los físicos y los economistas es tan sencillo, para nosotros es imposible. Incluso los sociólogos, con un objetos tan complejo como la sociedad, pueden utilizar la calle como laboratorio. Nosotros no, porque nuestro objeto, además de ser impredecible, ya no existe: es pasado.
Por tanto, no somos chamanes. Tenemos nuestras reglas a la hora de investigar. Sin embargo, no se nos puede pedir objetividad. Podemos ser coherentes, honrados, pero nunca objetivos, ya que eso requiere un conocimiento muy detallado de la realidad estudiada. Nos comprometemos a utilizar el mayor número de fuentes posibles para ampliar nuestro juicio, pero nunca serán suficientes. Me atrevería a decir que un historiador no cuenta con más de un diez por ciento de la información sobre una cuestión a la hora de analizarla. Con eso se pueden hacer maravillas, pero no llegar a la ansiada objetividad. Utilizaré como ejemplo algo que Citoyen mencionaba en su artículo: las teorías de la evolución. Hoy día parece evidente que se ha producido una evolución en la conformación del ser humano. No obstante, existen un sinfín de árboles filogenéticos, casi uno por escuela. Si a eso le añadimos que cada descubrimiento arqueológico provoca un terremoto dentro de todos ellos… En fin, sobre esa base tan inestable trabajamos los historiadores. No es oro todo lo que reluce ¿verdad? Sin embargo, eso no nos ha de llevar a despreciar el trabajo de esos profesionales: poco a poco, a base de descartar hipótesis, se va avanzando. Además, cada aportación no sólo es una realidad historiográfica más, sino lo que una persona, como ser intelectual, ofrece a la sociedad de la que forma parte.
Con los pies en el suelo y cada uno en su rama.
Me ha parecido oportuno finalizar este artículo-comentario con un apartado que, en el fondo, no es más que un cajón de sastre. Anteriormente he abordado dos cuestiones bien diferenciadas –la utilidad y el método-, ahora voy a escribir sobre una serie de asuntos que no guardan apenas relación entre sí. Sin embargo, según avance en mi exposición se entenderá mejor el título del epígrafe.
En su artículo, Citoyen muestra su confianza en el potencial de la razón y el progreso humano. Sin negarlo, ya que estoy a favor de ambas cosas, si quiero matizar un poco su optimismo. En nuestro afán por conocer y controlar las diversas realidades del mundo, hemos de aspirar a lo máximo, pero sin olvidar que somos limitados, que no podemos abarcarlo todo. Ahora no hablo sólo de la historia, sino también de las demás ciencias. Creer que nosotros, con las mil y una limitaciones que se hacen patentes todos los días, podemos llegar a un conocimiento ilimitado es, precisamente, dar una patada a la razón. No creo que mi compañero se refiera a eso en su artículo, pero es lo que creí entrever en su último párrafo. En definitiva, pienso que lo racional es confiar en el ser humano, pero sin caer en la ceguera. A esto me refería cuando escribía ese “con los pies en el suelo”.
“Cada uno en su rama”: esta es la segunda idea. La producción de la historia, carece de referencias a teóricos del conocimiento histórico. En el artículo de Citoyen se citan teorías de diversos intelectuales. Eso es fantástico, y yo debería empezar a hacerlo con más frecuencia. No obstante, todos ellos pertenecen a campos ajenos al que nos ocupa. Me parece absurdo pedirle una formación sobre teoría de la historia que no tienen porque tener. Yo también carezco de esa formación en muchos campos donde él es experto. Sin embargo, todos estamos de acuerdo en que sería una tontería tratar de analizar la economía, la sociología o la física con las teorías de hombres como Ranke, Toynbee, Spengler, Pirenne, Bloch o Braudel. Sin que sirva de alegato contra la colaboración interdisciplinar, que valoro mucho, he de insistir en que las aportaciones teóricas están bien, pero en su rama.
Tags: Bloch, Braudel, Economía, Física, Historia, Método, Pirenne, Ranke, Sociología, Spengler, Toynbee





Febrero 5th, 2009 at 10:55 pm
“El trabajo del historiador puede ser útil, pero sobre todo es valioso”
Tu afirmación es una afirmación de carácter ético- sobre la atribución de valor. Desde mi punto de vista, las cosas útiles son las únicas que tienen valor y pienso que es la única visión compatible con una ética humanista- el hombre es la medida de todas las cosas. Si hay cosas que tienen valor pero no generan utilidad para el ser humano ¿como se mide y de dónde ese valor?
“Sin embargo, afirmar que la historia, y las ciencias sociales en su conjunto, son una rama de la economía, me parece infantil”
Bueno, puede parecerte infantil pero lo pienso honestamente. Tengo varias cosas escritas sobre el tema-sobre el imperialismo económico- te las puedo pasar. Mi opinión es fundamentalmente esta: http://www.lorem-ipsum.es/blogs/equilibriosocial/2008/06/equilibrio-social/#comments
La economía es la ciencia de la elección- como se debe elegir y como eligen los individuos. Cualquier fenómeno motivado es susceptible de ser planteado como un problema de maximización.
Desde mi punto de vista hay dos formas de mirar la realidad social:
1. Como un fenómeno evolutivo. lo que miras aquí no es lo que hace la gente, sino como se reproduce la información- no solo la información genética, el concepto de replicador abarca también las instituciones, la cultura, etc,…
2. Como un fenomeno basado en la interacción entre individuos que persiguen fines; entonces necesitas alguna versión del método económico.La historia tiene pretensiones científicas propias. Posee un método, pero no el de la sociología, la economía o la física. El historiador analiza una realidad pretérita a partir de las fuentes con las que cuenta. El profesional de la historia realiza sus hipótesis, las confirma y establece, no sólo modelos, sino un discurso histórico que puede incluir dentro de él reglas, tendencias y modelos. No obstante, como sabe de la complejidad de su objeto y de sus propias limitaciones como persona –no es omnisciente-, sus conclusiones están abiertas a revisiones constantes.
Por cierto, no es infantil, es decir, hay bastante gente muy importante que piensa así.
“La historia tiene pretensiones científicas propias. Posee un método, pero no el de la sociología, la economía o la física. El historiador analiza una realidad pretérita a partir de las fuentes con las que cuenta. El profesional de la historia realiza sus hipótesis, las confirma y establece, no sólo modelos, sino un discurso histórico que puede incluir dentro de él reglas, tendencias y modelos. No obstante, como sabe de la complejidad de su objeto y de sus propias limitaciones como persona –no es omnisciente-, sus conclusiones están abiertas a revisiones constantes.”
Pregunta: ¿existe alguna diferencia de naturaleza entre analizar un suceso ocurrido la semana pasada de uno ocurrido el siglo pasado? ¿por qué usamos la sociología/economía para estudiar el primero y la “historia” para estudiar el segundo? Por supuesto que los factores cambian, pero tampoco son iguales todas las recesiones. ¿Por qué debería haber un método autónomo para estudiar la historia?
NO hace falta por tanto que te diga que no creo en lo de cada uno en su rama. En primer lugar porque es algo ineficiente; tener un método unificado permite tener a mucha más gente trabajando sobre el mismo fenómeno, permite el feedback entre áreas y evita los fenómenos de autismo disciplinario. Dímelo a mí vengo de la facultad de derecho.
En segundo lugar, porque es un argumento falaz. Lo que ocurrió o dejó de ocurrir no es algo que dependa del método. Uno tiene métodos para comprobarlo haciendo hipotesis y con métodos cuantitativos que las chequeen y el procedemiento correcto de hacerlo no es muy distinto cuando uno hace historia que cuando hace ninguna otra ciencia. Es decir, cualquier ciencia debe cumplir una serie de estándares epistemológicos para considerase tal y hay formasmejores y peores de cumplirlos.
Anecdota personal: el año pasado me dio clase una de las autoridades francesas en historia de la construcción europea (Marie Therese Bitsch, su libro es el más utilizado en Francia). A la mujer le pregunté con qué corriente de la teoría de la integración- el estudio en relaciones internacionales de por qué los países deciden integrarse- y la tipa respondió, amablemente, que no sabía de qué le estaba hablando. Por supuesto, en su libro hace hipótesis, algunas de ellas falaces, de por qué los países se integran, pero como no hay un marco estandarizado para chequear las hipótesis y la coherencia de los mecanismos- es decir, un marco científico- pues no hay ninguna forma de ver si el trabajo es mejor o peor.
Febrero 6th, 2009 at 11:50 am
El comentario es muy interesante, me ha ayudado a pensar, a descartar algunos de mis argumentos, a reafirmarme en otros. Voy a ser esquemático:
1. Cuestión valor-utilidad: he llegado a la conclusión de que, o tenemos un problema terminológico -que es posible-, o la discrepancia entre ambos es grande. Deja que te diga que lo verdaderamente humanista es defender que las personas valen por lo que son, no por lo que hacen. La Declaración de los Derechos Humanos no justifica la dignidad humana en los actos, sino en el hecho de ser humanos. Los argumentos de la utilidad, propios de algunas corrientes de pensamiento de los siglos XVIII y XIX, alcanzaron su culmen en el siglo XX con episodios que no hace falta que te recuerde. Además, para justificar tu postura utilizas una frase que, a mi entender, pretende alabar el antropocentrismo: “el hobre es medida de todas las cosas”. No obstante, estando de acuerdo con el antropocentrismo, no creo que utilizar la expresión de Protágoras se lo más acertado. Esta frase la pone Platón en boca de ese filósofo en una discusión con Sócrates, y es un alegato al relativismo y escepticismo.
2. La economía y la historia: pienso que en esta vida hay cosas opinables y cosas que no lo son. Decir que piensas honestamente que Obama lo va a hacer bien o mal es aceptable. Decir que piensas que la historia es una rama de la economía es equivalente a que yo mañana publique un post en este blog afirmando que creo honestamente en la inexistencia del Holocausto. Lo dicho, hay cosas opinables y cosas que no lo son. Me parece entender que basas tu afirmación en la elección, acción a tu juicio propia del ámbito económico. A mi entender, la elección pertenece al ámbito filosófico, y más en concreto a la cuestión de la libertad. De todas formas, sobre la elección también te diré que no siempre es racional… esto nos llevaría, sin duda, muy lejos.
3. La diferencia entre la semana pasada y el siglo pasado: te voy a dar una alegría, no existe. Es más, la semana pasada también es objeto del estudio histórico. La diferencia entre economía, sociológía e historia no es la cronología (siempre que hablemos del pasado, claro), sino el objeto. Cada una de estas tres ciencias tiene un objeto de estudio distinto, por tanto, sus forma de abordar (método) los sucesos de hace una semana serán distinto. Por tanto, son ciencias distintas en tanto que su objeto y su método también lo son.
4. La interdisciplinariedad: es buenísima, y el autismo, malo. Ahí estoy plenamente de acuerdos. Pero ello no implica que haya de existir un método único, sino una puesta en común. Si el método es único, no hay interdisciplinariedad, porque todos hacemos lo mismo. La base de la colaboración está en que cada cual aporta algo distinto: si todos fuésemos sociólogos, por ejemplo, la pobreza intelectual estaría garantizada.
5. Estándares epistemológicos: plenamente de acuerdo, existen. Pero eso -me remito al anterior punto- no implica uniformización. Ya lo he indicado: el objeto es distinto, por tanto, dentro de esos estándares, cada cual actúa según su método.
Conclusión: es evidente que existen discrepancias, y que el lenguaje a través de artículos y comentarios puede resultar a veces muy tajante; incluso puede haber frases que se entiendan mal. Sin embargo, te agradezco mucho tu esfuerzo (un comentario como el anterior no sale sin haberle dedicado un poco de tu tiempo), porque enriquece notablemente los artículos del blog y mi propia manera de pensar. En fin, seguiremos discutiendo vía internet o, tal vez, en la próxima reunión de Lorem Ipsum.
Febrero 6th, 2009 at 3:00 pm
“1. Cuestión valor utilidad:”
En un ética humanista: 1. Las personas tienen valor por sí mismo y son las únicas que tienen valor. 2. Las cosas tienen valor derivado, en función de lo que aporten a las personas. Eso que aportan a las personas es lo que yo llamo “utilidad”. Cuando elegimos entre distintas cosas, siempre renunciamos a algo y elegimos otro. Las condiciones en las que estamos dispuestos a renunciar a algo es lo que yo llamo valor de una cosa- a cuanto estamos dispuestos a renunciar de una cosa para obtener otra. Ese valor que atribuimos-implícitamente- con la acción se puede juzgar en función de estándares éticos.
“2. piensas que la historia es una rama de la economía es equivalente a que yo mañana publique un post en este blog afirmando que creo honestamente en la inexistencia del Holocausto.”
Yo afirmo que todo lo que implique interacción de individuos (no necesariamente humanos, por cierto) persiguiendo objetivos y realizando elecciones DEBE estudiarse con metodología económica. Eso es un juicio normativo y puedo presentar argumentos a favor. En la medida en qeu me baso en ese punto de vista, desde mi punto de vista, la historia, en la medida en qeu trate de individuos persiguiendo objetivos y realizando elecciones ES una rama de la economía. Sí, yo creo que muchos historiadores hacen economía -o teoría de la evolución- sin ser conscientes de ellos y en la medida en que lo hacen de forma narrativa y no rigurosa pueden cometer errores. Eso no implica que los cometan obligatoriamente, igual que uno puede usar el destornillador para clavar clavos y hacerlo muy bien, pero implica que lo hacen peor de como o harían si emplearan la herramienta adecuada.
“3. Cada una de estas tres ciencias tiene un objeto de estudio distinto, por tanto, sus forma de abordar (método) los sucesos de hace una semana serán distinto. Por tanto, son ciencias distintas en tanto que su objeto y su método también lo son.”
Aquí obviamente tampoco estamos de acuerdo. Si los dos analizamos el mismo objeto con distintos métodos y llegamos a conclusiones distintas, es posible que una de ellas sea mejor que la otra y si son contradictorias es probablemente que sea porque uno de los dos se equivoca. Lo que ocurrió o dejó de ocurrir no es algo que dependa de la facultad a la que uno está adscrito.
Por supuesto, hay complementariedades entre herramientas e instrumentos. Mi tésis es qeu la teoría de juegos- la metodología económica en general- es un esqueleto que se puede rellenar con una multitud de herramientas haciéndolas más efectivas- como el sistema operativo; uno no lo hace todo con word, pero sí lo hace todo con windows- y ese esqueleto es mejor qeu cualquier otro conocido- no como windows y linux.
La metodología económica funciona de la forma siguiente: “dado un hecho, intenta definir un patrón de preferencias, unas creencias y unas limitaciones de recursos que expliquen ese hecho”. Tiene la ventaja de ser (bastante) neutro (no presupone nada sustantivo sobre la naturaleza humana ni sobre las cosas que ocurren, concretamente no presupone ninguna clase de racionalidad sustantiva como suele creerse al margen de que la gente realiza elecciones) de generar predicciones, de ser matemáticamente manejable, de encajar bien con la metodología estadística, de ser extrapolable a otras situaciones, etc, etc,… ¿El método en historia como funciona? ¿Hay alguna descripción histórica que no sea un encadenamiento de hipótesis económicas como la anterior? Te reto a poner un ejemplo- es decir, exponer algo que implique gente interactuando y que yo no pueda modelizar como un problema económico, en el sentido anterior.
“4La interdisciplinariedad: es buenísima, y el autismo, malo. Ahí estoy plenamente de acuerdos. Pero ello no implica que haya de existir un método único, sino una puesta en común.”
Sí, pero volviendo al ejemplo del software. Si tú usas linux y yo windows, tenemos problemas de compatibilidad porque yo no podré leer los archivos qeu me pases. Si los economistas formulamos las hipótesis usando matemáticas y los historiadores usando literatura (obviamente esto es una exageración), es probable que no pueda existir un debate enriquecedor porque no hablaremos el mismo idioma. Si argumentas de lo de “cada uno en su rama” además, te blindas contra las críticas que vengan de gente que no sea de tu campo y eso empobrece el progreso que se podría lograr de otra forma.
Si además resulta que uno de los dos métodos es más riguroso que el otro- es decir, se puede decir la misma cantidad de cosas ganando precisión- entonces tienes un argumento para unificar los campos. Eso es lo que yo argumento respecto de la economía-en realidad, mi argumento es a favor del imperalismo económico- el patrón de razonamiento económico -vis supra- es suficientemente general para poder funcionar para prácticamente todo lo que solemos tratar en ciencias sociales. (también creo en el imperalismo biológico y físico, por cierto, lo que pasa es que en biología y en física hay patrones de razonamiento sobre los seres humanos que se escapan si uno no usa metodología económica. No creo que ocurra nada parecido con la historia, pero te reto, de nuevo, a encontrar un ejemplo)
Y, por cierto, mi imperialismo económico no es fruto de haber sido abducido en la facultad de económicas; es más bien lo contrario, haber descubierto que ver la realidad como un abogado (mi facultad era la de derecho) funciona sustantivamente peor que verlas como un economista. Después de unos cuantos años haciendo (mala) economía sin saberlo descubrí que se podían decir las mismas cosas siendo más preciso y que las cosas que no se podían decir era porque normalmente no tenían sentido.
Lo mismo digo, por cierto, encantado de debatir contigo.
Febrero 6th, 2009 at 5:10 pm
Muy buena, y sobre todo rápida, tu contestación. Creo que vamos despejando incógnitas y acercandonos, poco a poco, en algunas cuestiones. Por contra, pienso que en otras no vamos a lograr entendernos. De todas formas, conocer otros planteamientos es muy interesante.
1. Me alegra que estes de acuerdo conmigo en que las personas valen por lo que son, no por su utilidad. Estaba seguro desde el principio que era así, pero algunas de tus afirmaciones -sin duda mal entendidas o mal expresadas- me habían hecho dudar. En lo que se refiere a las personas estamos de acuerdo, pero no en lo que respecta a las cosas. Tu piensas que un objeto vale tanto como estemos dispuestos a pagar o a renunciar para conseguirlo. Así funciona la economía, lo se. Sin embargo, nos podemos equivocar al valorar una cosa, o al elegir una o renunciar a otra. También puede variar el valor de algo a lo largo del tiempo, o en función de la persona que lo adquiera. Eso está bien para los objetos materiales, pero para lo intangible… creo que es más complicado valorar una idea en función de su utilidad. En parte porque a veces no percibimos sus repercusiones presentes y futuras.
2. Sobre la cuestión de la elección, me remito a lo que te dije en el anterior comentario sobre la libertad: la elección es “patrimonio” de la filosofía, no de la economía. Además, la historia no es únicamente, como tu dices, el estudio de las elecciones e interacciones de los individuos. El campo de estudio es más amplio. Y, si fuera así, en el fondo sería como la economía -según tu punto de vista-, por tanto ¿quién es una rama de quién? Si son iguales, puedo afirmar que la historia es una rama de la economía o viceversa. Llegados a ese punto, habría que afirmar que hay una sola ciencia, y que es absurdo mantener dos que se dedican a lo mismo. Pienso que no es así, son dos ciencias que tienes fines diversos.
3. Pienso que en este tercer punto está la clave de nuestro desacuerdo. Realmente, si tuviera que resumir el comentario me detendría sólo en este punto. Yo he dicho que el objeto es distinto, y por tanto el método también ha de serlo. Tu dices que es absurdo analizar un mismo objeto con dos métodos distintos; de acuerdo. Pero son dos objetos distintos. Si no admites eso, entonces estamos ante dos ciencias idénticas que no tiene sentido distinguir: o hay economía o hay historia, pero tener ambas es absurdo. Mi idea es que las dos han de mantenerse, porque son distintas en tanto el objeto y el método lo son.
Quizás dedique un post a explicar el método de la historia, pero no se parece demasiado a lo que tu has enunciado. Sin ir más lejos, hay aspectos de mi tesis que no se pueden explicar según tus planteamientos. Lo que tu describes ya se ha intentado, se llama cliometría, y no salió bien. En las facultades de historia se estudia eso como una escuela que aportó cosas valiosas, pero no una explicación integral y válida ¿Podrías explicar la caída del Imperio Británico sólo con esos planteamientos? Te invito a ello. También lo podemos reducir a una cuestión más sencilla ¿por qué el ejército británico de Singapur, superior en número y armamento, y con órdenes de resistir hasta la muerte, se rindió ante los japoneses durante la II Guerra Mundial? Me centro en lo último que he leído, pero ejemplos de la ineficacia del método económico en su aplicación a la historia hay a patadas.
4. Tu lo que propones no es que usemos el mismo sistema operativo, sino que elaboremos dos documentos de word idénticos. Eso es malgastar el tiempo y el esfuerzo. Para eso que trabaje solo uno y ya está. La interdisciplinariedad no es hablar el mismo “idioma”, sino contar con expertos de distintas ramas que, trabajando en su campo, sean capaces de hacer una puesta en común. Cada uno trabajará con sus instrumentos -llamalo idioma si quieres-, porque es así como es realmente eficaz. La puesta en común en ese caso no es como la historia de Babel; de verdad, podemos entendernos utilizando métodos distintos. Ejemplos de esto: los estudios sobre la Gran Depresión. Sobre esa cuestión han investigado economistas, historiadores, sociólogos, filósofos, filólogos, matemáticos… Y hemos logrado explicaciones globales, cada uno con su método, eso sí.
Conclusión: es cierto que estoy encantado de debatir, y que estoy aprendiendo mucho, pero no creo que lleguemos a entendernos. Hay tres aspectos en los que veo imposible el acuerdo:
1. Hablas desde un punto de vista eminentemente teórico -por otro lado, así lancé yo el debate-, y yo, que llevo esto a la práctica todos los días al elaborar mi tesis, compruebo que no se corresponde con la realidad.
2. Lo enfocas todo desde la perspectiva de la teoría económica. Eso no se puede hacer sin tener un mínimo conocimiento sobre historiografía. Yo no tengo una formación económica, por eso no me atrevo a poner en tela de juicio las bases de esa ciencia. Me parece muy atrevido por tu parte hacer eso mismo sin tener esa formación. Planteas un método, lo superpones a algo que ya existe y afirmas que es así. En fin, antes deberías ver lo que hay ¿no? Los historiadores no somos como los indígenas que los británicos se encontraron en Rhodesia. Tenemos nuestros propios instrumentos y tradiciones, reglas y normas; por eso llegar e imponer cual colonizador del XIX es demasiado atrevido, sino ilusorio.
3. Buena parte de la discrepancia está en reconocer que el objeto es distinto. Si no pasamos de ese punto, no nos vamos a entender.
De todas formas, gracias por tus aportaciones, porque, fuera de estos tres ámbitos, me han ayudado a pensar muchas cosas.
Febrero 9th, 2009 at 11:37 pm
Me encanta la discusión, y creo que quizá la economía que cita citoyen en realidad no signifique exactamente economía, bien cercana en significado a ecología, Más bien me parece que en realidad se refiere al individualismo metodológico, y quizá a la visión marxista de entender la historia como relaciones económicas.
No me cabe duda de que la economía, como organización de lo material, satisfacción de necesidades, utilización de recursos escasos con usos alternativos, etc., etc., etc. es una de las cuestiones que más datos puede dar para conocer la historia, que engloba a todo.
Pero la metodología individualista, del hombre racional maximizando su utilidad es un paradigma que se podrá aplicar, y de hecho se está aplicando, con interesantes conclusiones en otras ciencias sociales. Pero de ahí a considerarlo como universal es quizá un imperialismo occidental imperdonable.
En primer lugar pq es individual, y aun subsisten culturas grupales, en las cuales la utilidad del grupo está por encima de la individual. Y la ciencia política en realidad va por ese camino.
Los resultados simplistas de la teoría de la elección pública, que utiliza el individualismo metodológico para explicar lo mismo q intenta explicar la ciencia política tradicional, tiene interesantes concordancias con la realidad. Pero hay muchas dudas, como la paradoja del voto (¿para qué votar?), o el irracionalismo de muchas ideologías.
Es perfectmente posible comprobar cómo el nacionalismo puede llegar a ser irracional. Al igual que es racional pensar que los líderes en realidad son racionales, y utilizan la racionalidad de los votantes, el sentimiento de identidad, para sus fines. Como la elección pública, racionalmente, predeciría, los oligarcas locales mejorando su poder. Y también es posible pensar que la gente es muy irracional, y que queriendo ser racional no lo es, pq atenta contra el normal sentido común (pej proteccionismo vs. librecambismo), o pq simplemente hay cosas por encima de la racionalidad utilitarista.
Y aunq este individualismo, que quiere llegar a ser imperialista
Febrero 9th, 2009 at 11:44 pm
que los filósofos (coincido q esto son paradigmas filosóficos) imperialistas lo salvan diciendo que la utilidad puede ser cualquier cosa, pues lo humano es impredecible y tal, lo cierto es que sólo la utilidad directamente cuantificable en money corriente y moliente es a lo que se puede aplicar esa precisión matemática que se esgrime como más preciso.
Si en algo coincido con los austriacos es con dejar de una lado las pretensiones matemáticas absurdas, como agregar las preferencias individuales para hallar las preferencias sociales. Es absurdo. Y por tanto a nivel micro, a nivel individuo la metodología económica actual y dominante (q no única) parece bien válida. Pero a nivel de grupos, la sociología, la política, y las otras economías tienen mucho que decir, y por tanto no se pueden considerar como filiales. Si no como ciencias que utilizan otros métodos, que empíricamente se adecúan mejor a la realidad.
Saludos
Febrero 9th, 2009 at 11:58 pm
Por cierto, se me olvidaba. Aún considerando al individualismo éste del que habló como bastante válido es curiosa la poca relación científica de la psicología con la economía hasta hace poco tiempo (pocos artículos que hablen de los mismos tmas quiero decir).Pq ya puestos entonces podríamos decir que en realidad la economía es hija de la psicología, y que toda economía que ponga en el centro al individuo debería basarse enteramente en ésta.
Febrero 10th, 2009 at 12:08 am
http://209.85.229.132/search?q=cache:CsVyGx8yPlgJ:www.encuentros-multidisciplinares.org/Revistan%C2%BA11/Margarita%2520Bill%C3%B3n%2520Curr%C3%A1s.pdf+psicologia+economia&hl=es&ct=clnk&cd=1&gl=es&client=firefox-a
al respecto, psicología vs. economía