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La carta turca y sus peligros

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Llevamos más de dos años dándole vueltas a la cuestión turca. En numerosos círculos se ha discutido, y se sigue discutiendo, acerca de la conveniencia de la entrada de Turquía en la Unión Europea. Con este artículo trato de aportar una visión histórica del problema, al tiempo que advierto –siguiendo la línea marcada por Anthony Giddens en “Europa ante la era global”- de las consecuencias negativas de tener a los turcos de espaldas al proyecto europeísta. He de reconocer que este texto no es más que la refundición –en ocasiones copia- de varios artículos que había escrito ya sobre la cuestión. Principalmente me he basado en dos: “Turquía: Atatürk camina hacia Europa” y “Turquía si, pero más tarde”. Ambos se encuentran en la bibliografía que he añadido al final.

Turquía: currículum vitae

El proceso de occidentalización llevado a cabo por el primer presidente de Turquía, Mustafa Kemal Atatürk, está a punto de cumplir noventa años. Durante ese periodo, y especialmente en sus inicios, se llevaron a cabo una serie de reformas tendentes a desislamizar el Estado y proporcionar a la población una educación moderna y de carácter liberal. Incluso, en ese afán por abandonar las viejas tradiciones, el líder turco llegó a prohibir el alfabeto árabe, imponiéndose como oficial el de tipo occidental [1]. Además, es evidente que el devenir histórico fue favorable para el desarrollo de esos planes reformistas. Tras la Segunda Guerra Mundial, y en pleno escenario de Guerra Fría, Turquía se convirtió en una pieza clave como aliada de los Estado Unidos. Eso explicaría las abundantes ayudas que recibió del Plan Marshall, y su elección como miembro del Consejo de Europa en 1949. A los turcos parece faltarles tan sólo una importante pieza para completar su puzzle: la entrada en la Unión Europea. La adhesión de Turquía al proyecto Europeo, bien por desidia de sus gobernantes o por las dificultades internas del país, se frustró en tres ocasiones: 1973, 1981 y 2004 [1]. Sin embargo, el 3 de octubre de 2005 se iniciaron por fin las negociaciones para admitir a Turquía como miembro del proyecto europeísta [4] . En relación a estas, hemos de indicar algo de lo que son plenamente conscientes muchos dirigentes de la Unión: los turcos pueden aportar una gran riqueza al proceso de integración europea, tanto en el ámbito geoestratégico como en el cultural. Turquía está llamada a ser la puerta de Europa en sus futuras relaciones con el Islam. Y eso incluye tanto el avispero de Oriente Medio como toda la franja costera del norte de África. También es, por tradición histórica, uno de lo grandes protagonistas de la región que más quebraderos de cabeza ha dado a Europa: los Balcanes. Turquía vendría a cerrar el círculo creado con la integración de los antiguos países del Este, al tiempo que daría a la Unión un mayor potencial diplomático y militar. El peso de los europeos en política exterior se vería sumamente reforzado con la presencia turca [5].

Turquía si, pero todavía no

El 1 de mayo de 2004 se producía la mayor ampliación en la historia de la Unión Europea. Este organismo supranacional acogía en su seno a diez estados más: Letonia, Estonia, Lituania, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Malta y Chipre. Casi tres años después, con la integración de Rumania y Bulgaria, surgía la Europa de los veintisiete. Además, las negociaciones para adhesión de Croacia y Macedonia comenzaron a dar sus primeros frutos a mediados de 2007. Este cúmulo de acontecimientos, así como la tajante oposición del presidente francés, han hecho resurgir el debate acerca de la conveniencia o inconveniencia de la entrada de Turquía en la Unión. En principio la respuesta es afirmativa, pero parece que Europa no acaba de hacerla efectiva. Esto levanta suspicacias entre los políticos y la población turca, que temen una marcha atrás en el proceso de integración [6].Es evidente que el acceso de Turquía a la Unión Europea genera divisiones entre los países miembros. Estas no son injustificadas, ya que los motivos para apoyar o rechazar la adhesión turca son abundantes. No obstante, todos –los a favor y los en contra- entienden que factores como el tamaño, la localización geográfica, el nivel de desarrollo económico y el carácter de sociedad predominantemente islámica, dificultan la entrada de este país en las instituciones europeas. El problema podría plantearse cuando la actitud esquizofrénica de la Unión acabe desencantando a los propios turcos. Esto nos dejaría una Turquía de espaldas a Europa y, seguramente, a las puertas del fundamentalismo islámico. La Unión Europea debería respaldar mucho más incondicionalmente la decisión que ya ha tomado: aceptar a Turquía como candidata al ingreso. Muchos europeístas de Turquía, de diversas tendencias del espectro político, se sienten decepcionadas por la poco entusiasta acogida que Europa les ha dispensado. Los turcos son miembros de todas las organizaciones europeas salvo la UE, y pertenece a la OTAN desde su fundación. Además, es miembro del Consejo de Europa desde los primeros años de la posguerra. No hay duda de que existen obstáculos importantes que superar antes de que el ingreso de Turquía pueda hacerse realidad; seguramente pase más de un lustro antes de que los representantes de ese estado se siente con los demás como miembro de pleno derecho. Sin embargo, si la Unión le diera la espalda a Turquía en ese momento, el resultado podría ser una disminución del ritmo de crecimiento del país, así como una mayor polarización política y una sociedad resentida que tendería a mirar hacia el este antes que hacia el oeste. Quienes hablan actualmente de poner obstáculos a la entrada de Turquía deberían reflexionar [2]. Si su postura triunfa, tendremos a las puertas de Europa un estado lleno de problemas, dividido y, posiblemente, antagonista. Una Turquía democrática, liberal y próspera como estado miembro de la Unión es una perspectiva mucho más atractiva que una Turquía en quiebra y en actitud introspectiva. Turquía necesita unos años para completar su transformación, y Europa un tiempo para construir una estructura donde quepan los turcos. Sin embargo, eso no nos ha de llevar a decir no a la integración de ese país. La respuesta ha de ser afirmativa, pero sin hacerla realidad hasta que no llegue el momento oportuno para ambos negociadores.

Bibliografía:

[1] El turco. Diez siglos a las puertas de Europa; Francisco Veiga – Barcelona – Debate – 2007.

[2] Europa en la era global; Anthony Giddens – Barcelona - Paidós. Estado y sociedad – 2007.

[3] Turquía, entre Occidente y el Islam: una historia contemporánea; Glòria Rubiol – Barcelona – Viena -2004.

[4] Turquía: el largo camino hacia Europa; Delia Contreras – Madrid – Instituto de Estudios Europeos – 2004.

[5] Turquía: Atatürk camina hacia Europa; Carlos González Martínez – Luz y Taquígrafos – Mayo de 2007.

[6] Turquía si, pero más tarde; Carlos González Martínez– Planisferio – 25 de mayo de 2008

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6 Responses to “La carta turca y sus peligros”

  1. citoyen Says:

    En primer lugar quiero decir que yo soy un entusiasta de la entrada de Turquía en la Unión europea (en el medio plazo). Turquía es la mejor oportunidad que tiene la UE para reforzar su posición geoestratégica, para demostrar que es posible tener un Estado musulmán en europa, y que lo del choque de civilizaciones es mentira, por no mencionar el hecho de que siento cierta solidaridad hacia las élites modernizadoras del país por motivos no totalmente racionales.

    Tengo que publicar un post sobre la importancia que tiene la perspectiva de la adhesión para reformar un país (aunque finalmente no se realice), a ver si me acuerdo de enlazarte.

    Hay sin embargo un tema que me preocupa; como se integra a Turquía en un proyecto federal como al unión europea teniendo en cuenta sus características; sobre todo la población (que iría acompañada de un poder de bloqueo acojonante) y el nivel de desarrollo. Turquía es casi como hacer otra expansión de 10 estados como la que acabamos de hacer. Si a eso le añadimos las caraterísticas especiales de Turquía,… sería casi como enterrar el proyecto federal europeo.

    Otro tema sobre el que me gustaría saber tu opinión es sobre el tema del “genocidio armenio”. ¿Es cierto? ¿Fue un genocidio? Por qué se niegan a reconocerlo? ¿Es un obstáculo que no lo reconozcan? Cuando fui a turquía a principios de curso una de las cosas que más me impresionó fue que gente perteneciente a la élite occidental, racional, democrática, liberal (es decir, gente nada sospechosa de ser naconalista) cerraba filas en torno a temas como lo de los Kurdos o el genocidio armenio. ¿Crees que está justificado? A mí la verdad es qeu llegaron a hacerme dudar y como no conozco el tema,…

  2. Carlos González Martínez Says:

    Me alegra que estemos de acuerdo en lo positivo de la integración turca. Además, creo que también coincidimos en la convicción de que no ha de ser un proceso inmediato. En mi opinión, pasarán mínimo diez años antes de que ambos estemos preparados para ello. Turquía, como tú mismo has dicho, es como una ampliación de diez países. Hay que llevar a cabo el proceso sin prisas, midiendo muy bien los pasos para no destrozar el proyecto europeo.

    El genocidio armenio se llevó por delante algo menos de medio millón de personas (los turcos dirán 100.000 y los armenios millón y medio). Se que lo que voy a decir no lo justifica, pero es necesario saber que se llevó a cabo en época del Imperio Otomano, no del Estado turco. La diferencia es mínima, pero indudable. Además, sucedió en plena I Guerra Mundial, en un momento en el que los armenios eran algo así como una quinta columna para un estado que sufría las consecuencias del conflicto. Existían grupos armados armenios que luchaban contra el Imperio Otomano dentro de su propio territorio. En fin, esto no lo justifica, pero minimiza su gravedad. Tampoco hemos de olvidar que eso sucedió hace un siglo, y que en la UE hay naciones con genocidios mucho peores que el turco. Si esas naciones han enterrado su pasado, por qué a Turquía no se lo permiten. De todas formas, no es un obstáculo para la entrada en la UE.

    Sobre los kurdos te puedo decir menos. Son una minoría étnica que tiene también núcleos de población en otros estados de la zona. Sin embargo, su actividad terrorista a través de la organización PKK ha llevado a que en Turquía se identifique la etnica kurda con el terrorismo. Por esa razón, son marginados y mal vistos por la población y el Estado turco.

    La verdad es que llegado a este punto, no estaría mal que dedicase algún artículo a estos temas. Te aviso cuando los publique.

  3. citoyen Says:

    Hola:

    Gracias por la respuesta;

    Me gustaría que precisaras más tu opinión (aunque es cierto que yo no hice tampoco explicita la pregunta) sobre el tema institucional. Según he leído Turquía tiene hoy día la población de Alemania y con su ritmo demográfico lo superará dentro de no mucho. Además, tiene una serie de divergencias (culturales, económicas, relativas a la visión dle proyecto europeo etc…) que la diferencian mucho de otros estados de la UE. El problema institucional tal como yo lo veo es el siguiente; si el voto está organizado en función del peso demográfico (como es y debe ser) no supondría esto que Turquía tendría un poder enorme en la UE? Si a eso le añadimos que es poco prboable que se comporte como un EStado conformista (sus preferencias se desvían mucho de la media; es un EStado muy diferente de los demás) eso no es un riesgo de dinamitar la cultura de consenso que hay en la UE? NO podría llevar eso a problemas de bloqueo frecuentes?

    La respuesta que lo jóvenes turcos que conocí me daban a esto era la siguiente; cuando hablamos de integración pensamos en un proceso de medio plazo (al menos diez o quince años) y en ese tiempo es evidente que la UE deberá haber modificado su estructura institucional así que el problema no es un problema específico de Turquía.

    El problema -esto lo digo yo- es que si hablamos de modificar la estructura institucional para evitar que Turquía tenga un peso excesivo estamos hablando de una estructura más intergubernamental y menos democrática (en función del peso de la población) y por lo tanto de un paso atrás en el proceso de integración federal(ista). Además a efectos de progresar en la integración, Turquía tiene una visión mucho más parecida a la del Reino Unido (un mercado) que a la de España o Alemania (más federalista).

    Como todas estas cosas no son susceptibles de cambiar en el medio plazo -es decir, aún midiendo los tiempos y sin prisas, esto no va a cambiar-, creo eu es una objección bastante fundamental a la integración de turquía si uno defiende una perspectiva federalista, como es mi caso. Y recalco que no es una situación que me guste así qeu cualquier contra-argumento es bienvenido :).

    El problema armenio. Bueno, es cierto que otros estados europeos tienen genocidios peores a sus espaldas, pero no son negacionistas. Personalmente, no me causa problemas el negacionismo de por sí (ni soy partidario de la política histórica http://auxarmescitoyens.blogspot.com/2007/06/historia-y-politica-ii-de-penitencias-y.html ) pero la realidad es que si a los turcos no les importara el tema (porque lo hizo el imperio otomano) no les importaría reconocerlo.

    Los kurdos. Bueno, el problema es parecido; en España no discriminamos a los vascos aunque algunos de ellos sean terroristas; aparte del hecho de que los kurdos son una etnia distinta y lo de los vascos es más dudoso…

    Si te decides a escribir un artículo me agradaría que trataras varios temas concretamente; la libertad de expresión (sé que hay un artículo que prohibie las ofensas a lo turco, está el tema de Hrant Dink), la credibilidad de los islamistas moderados (y esto es interesante porque toca a la relación islam democracia, etc…), el peso del ejército en la vida política y que consecuencias podría tener que se redujera (en Turquía hay quien argumenta que si el ejércita deja de estar presente los islamista presentarán un programa más radical). También me gustaría que hablaras sobre si te parece fundado el temor de los flujos demográficos que se dirigirían hacia el resto de europa (inmigración).

  4. Carlos González Martínez Says:

    La verdad es que tu comentario es demasiado amplio como para tratarlo en una respuesta. Me inclino a escribir varios artículos sobre los temas que propones. No obstante, aunque emplace mi respuesta a futuros post (espero escribirlos cuanto antes) tocaré algunas cuestiones de las que hablas:

    - Sobre la integración turca en la UE: los problemas que describes son ciertos, pero es Europa la que debe solucionar el problema de su estructura institucional, no Turquía. También tienes razón al definir la postura de los turcos como muy similar a la británica; el problema es que también piensan así los últimos doce países que se han integrado en la UE. Ven en Europa una posibilidad de desarrollo económico, no un proyecto federalista. Para ambas cuestiones -institucional y federal- hemos de buscar soluciones, por eso no hay que precipitarse; puede que el plazo de 2014 sea demasiado corto.

    - Armenios: Turquía no niega el genocidio armenio, pero minimiza sus consecuencias. Reconoce su culpa, pero la matiza por la situación de guerra y el comportamiento de los armenios en ella. Además, reconocen que miles de prisioneros de esa etnia murieron de hambre, pero la verdad es que no había comida ni para la propia población turca. Vamos, que la cuestión es compleja. Turquía reconoce la catástrofe, pero por las razones que he enunciado se niega a llamarla genocidio.

    - Kurdos: Ya que los comparas con los vascos, vamos a seguir por esa vía. Los kurdos no sólo se dedican al terrorismo, sino que existen auténticas guerrillas que operan en el sur de Turquía. A esto hemos de sumar la represión que contra ellos se llevó a cabo durante la última dictadura militar turca. El odio de los kurdos a Ankara es muy grande, y el gobierno turco, aunque ha llevado a cabo avances, todavía mantiene algunas medidas propias de la represión dictatorial. En los últimos años del franquismo se sucedieron los estados de excepción en el País Vasco como consecuencia de los atentados terroristas. Con la llegada de la democracia los políticos de la Transición supieron evitar tomar esa medida. Eso no ha sucedido en Turquía: la democracia ha llegado, pero para la cuestión kurda no han sabido abrir la mano. Este es un problema que habría que solucionar -no así el armenio- antes de la adhesión a la UE; la suerte es que queda todavía mucho para que eso suceda. Además, la actual situación de Iraq podría facilitar la construcción de un estado kurdo, o una región autónoma, en el futuro. Pienso que es el momento de solucionar este problema, la pena es que falta voluntad política por parte de Turquía y de la comunidad internacional. Además, los kurdos ponen poco de su parte; cada una de sus acciones les condena más al ostracismo.

    En fin, gracias por tu comentario. Siento que la respuesta sea un poco pobre, pero prefiero reservarme para futuros artículos. Espero que en ellos -a ver si los tengo antes de final de mes- te pueda contestar con profundidad.

  5. citoyen Says:

    “Siento que la respuesta sea un poco pobre, pero prefiero reservarme para futuros artículos. Espero que en ellos -a ver si los tengo antes de final de mes- te pueda contestar con profundidad.”

    GRacias a tí por la respuesta :) Seguiré el blog para ver el post

  6. La Ley de la Gravedad » Blog Archive » La Unión por el Mediterráneo: por qué soy escéptico Says:

    [...] primera razón tiene que ver con la entrada de Turquía (sobre Turquía recomiendo por cierto estos fantásticos artículos del compañero Carlos Gonzalez Martinez de Historia en Presente). Sarkozy [...]

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