Lagos que hierven con metano descubiertos en Alaska
El mes pasado, la investigadora de la UAF, Katey Walter, llevó a una tripulación de la Radio Pública Nacional a la vertiente norte de Alaska, esperando mostrarles lo que sucede cuando se libera metano del permafrost derretido bajo los lagos.
Cuando alcanzaron su destino, Walter y la tripulación encontraron más de lo que esperaban: un lago hirviendo violentamente con escapes de metano.
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“Hacía frío, humedad y viento. Nos dejaron en mitad de ninguna parte en un helicóptero y chapoteamos hacia una descomunal columna de metano en el centro del lago sin idea de qué esperar, cómo de fuerte sería la columna burbujeante, si nuestra balsa se mantendría a flote, cómo de peligroso sería inhalar el gas”, dijo Walter, profesora asistente en el Instituto de Ingeniería del Norte de la UAF y el Centro de Investigación Ártica Internacional. “Las violentas corrientes de burbujas hacían que el lago pareciese estar hirviendo, pero el agua estaba bastante fría”.
Walter estudia las emisiones de metano de los lagos árticos, especialmente la conexión entre el derretimiento del permafrost y el cambio climático. Cuando el permafrost de alrededor de los bordes de los lagos se derrite, el material orgánico que hay en él – plantas y animales muertos – pueden entrar al fondo del lago, donde las bacterias lo convierten en metano, cuyas burbujas pasan a la atmósfera, a veces de una forma muy espectacular. El metano es un gas invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono.
Walter dijo que su trabajo de campo de este verano indica que los puntos calientes de metano, tales como los que experimentaron ella y la tripulación, pueden provenir de distintas fuentes, no sólo del permafrost derretido. Su siguiente objetivo es identificar y cuantificar las fuentes de los puntos calientes de metano alrededor de Alaska.
“Es improbable que esta columna de metano esté relacionada con el derretimiento del permafrost”, dijo Walter, añadiendo que el metano que hervía en el lago estaría más posiblemente relacionado con un escape de gas natural. “Deberían liberarse grandes cantidades de hidratos de metano, por ejemplo, junto con el derretimiento del permafrost, entonces podríamos tener grandes incrementos repentinos en el metano atmosférico que afectaría de forma potencialmente grande a las temperaturas globales”.
Publicado originalmente en Ciencia Kanija. Reproducido con permiso del autor.






March 26th, 2008 at 22:53
Nuevos Climas, Nuevas Conciencias.
Estas líneas son el principio de una aventura. Casi una de esas aventuras épicas que podeis encontrar en cualquier librería para contar a vuestros hijos. Porque trata de una de las mayores proezas que tiene que realizar el hombre en la historia de la humanidad. Consiste no en salvarse a sí mismo, o a otros hombres, sinó en salvar a Gaia, nuestro planeta. Gaia nació en la NASA. O mejor dicho, la bautizaron allí puesto que se le calcula unos 4.500 millones de años de edad. Fue James Lovelock quien a petición de la NASA tuvo que hacer un análisis atmosférico para contribuir al estudio de la detección de vida en otros planetas, concretamente Marte. James Lovelock, se puede considerar como el padre de la ecología moderna, aunque actualmente se lleva muy mal con los ecologistas, entre otras cosas, por defender la energía nuclear como única medida realista para evitar el calentamiento global.
Como iba diciendo, los descubrimientos de Lovelock sobre los CFCs en el clima estimularon el nacimiento del Protocolo de Montreal. El primer tratado internacional destinado a la protección de la capa de ozono a través de la erradicación de las sustancias químicas de la industria. Entró en vigor en enero de 1989. Aquí fue donde empezó esa aventura épica que viene enfrentando a los hombres con Gaia, a Gaia con los hombres, y finalmente a los hombres contra sí mismos.
La primera parte de la contienda, en mayor o menor medida la conocemos todos. Resulta que en los últimos 100 años y coincidiendo con la segunda revolución industrial, el hombre ha aumentado exponencialmente sus emisiones de CO2, desequilibrando un sistema de autorregulación climática muy complejo, que tenía unos cuantos miles de años de garantía. Este hecho, lo podemos denominar como la primera agresión involuntaria del hombre a Gaia.
Nuestro planeta, por su parte, ha ido respondiendo a su manera. Alteración climática por aquí, tornado por allá… pero sus pequeñas escaramuzas no parecen haber surgido efecto en su mayor agresor; el hombre, energívoro por excelencia.
Esto fue así hasta que un tal Alberto, ex-vicepresidente demócrata de los EEUU tuvo un sueño, (debió ser una pesadilla): y al hombre no le fue tan mal, puesto que tras estrenar en 2006 el documental “Una verdad Incómoda”, cobra la friolera de 40 millones de dólares por conferencia. No obstante, un año después el ex-segundo de abordo de Bill Clinton recibió merecidamente el Nobel de la Paz y el Premio Príncipe de Asturias por la gran difusión de su mensaje. Aquí empezó la tercera y última confrontación: la del hombre contra sí mismo.
Sobre Al Gore se han dicho muchas cosas. Yo sólo recuerdo algunas de sus palabras y ni siquiera literalmente: “Es para mí un privilegio, vivir en una época en que nuestras decisiones pueden transformar el mundo y dejar un mejor legado a las generaciones venideras” (creo recordar algo así).
También explicó que: “Bush dijo una vez que hay que elegir entre economía y medioambiente. Pero ésta es una dicotomía falsa, si no tenemos planeta, no tendremos economía”. Más claro, blanco y en botella.
Pero lo importante de esta historia no es Al Gore. Es poner a prueba la capacidad del hombre para salir del entuerto climático. Existe un punto de no retorno, al cual nos acercamos cada vez más, y tampoco podemos ponernos a vivir en cuevas.
Y sobre todo ¿cómo les explicamos a los países emergentes que no deben utilizar sus recursos naturales, cuando nosotros lo hemos venido haciendo todos estos años? Esta es, probablemente, la última de las batallas. Donde la audacia, la conciencia y el ingenio humano, se van a medir con la necesidad, el recelo, y los intereses económicos de muchos países.
Ignacio Bernabeu
http://www.movimientofresh.com