La presión arterial
¿Nunca os habéis preguntado cómo se puede medir la presión de un líquido que corre por una tubería? ¿Qué importancia puede tener eso para nosotros? Espero que cuando hayas acabado de leer esta historia veas que más de lo que te imaginas. Hoy día lo primero que nos hacen los médicos es tomarnos la presión arterial, que al fin y al cabo no es más que eso: un fluido que corre por una tubería.
Medir la presión de un líquido cuando está parado es fácil, basta saber la fuerza ejercida por el mismo y dividir entre la superficie de apoyo. Esto se sabía ya desde tiempos de Arquímedes. Pero cuando está en movimiento, la cuestión no es tan trivial. La primera persona que fue capaz de medir la presión del agua cuando salía de una
tubería (ojo, no dentro de la misma), fue un francés llamado Edme Mariotte (el mismo de la llamada ley de Boyle-Mariotte). Ideó un mecanismo para que el agua chocara a su salida con el mismo, pesando el resultado y hallando la fuerza que ejercía. Conociendo la fuerza ya tenía la presión.
El médico inglés William Harvey (1578-1657) descubrió la circulación de la sangre y el papel del corazón en su propulsión, refutando así las teorías de Galeno y sentando las bases de la fisiología moderna. El cuerpo humano está recorrido por diferentes tuberías (venas y arterias), de diferentes grosores, unas más anchas y otras más estrechas, que se hinchan y contraen. Algunos médicos del siglo XVIII abrían una vena pensando que las personas que se hinchaban a causa de alguna enfermedad era por un exceso de sangre. Había observado que el corazón no paraba de bombear sangre y en una hora había bombeado el peso del cuerpo 3 veces… ¿dónde iba toda esa sangre?. ¡Tenía que volver a él!. Harvey vio que las aurículas y ventrículos se contraían en movimientos diferentes, y que las válvulas eran unidireccionales. Ligó arterias y vio que el corazón sólo se hinchaba de un lado, al ligar venas, del otro. En 1616 estaba seguro que la sangre circulaba. Pero, ¿cómo pasaba de arterias a venas?. No había conexión visible. Pese a ello, lo publicó en 1628. No tuvo mucho éxito: disminuyó su clientela y sus amigos se rieron de él. Se le puso el mote de “circulator” que en latín significa “charlatán”. Harvey guardó silencio y prosiguió con sus investigaciones (un investigador impresionante, ¿no?).
Cuatro años después de su muerte, el médico italiano Marcelo Malphigi examinó tejido vivo al microscopio y encontró diminutos vasos sanguíneos que conectaban las venas con las arterias en los pulmones de una rana. Los llamó capilares que significa “como cabellos”.
Al matemático Daniel Bernoulli (1700-1782) le fascinaban los fluidos. Quería saber a qué velocidad y presión circulaba la sangre por las venas del cuerpo humano. Había leído los escritos de Harvey que había visto que si se cortaba un arteria, la sangre salía a determinada altura al ritmo de los latidos del corazón. Bernoulli pensó que esa altura de la sangre era una medida directa de la presión y los cambios de altura eran debidos a los cambios de presión originados por el corazón. Sólo había un problema: medirlo sin desangrar al pobre paciente.
Daniel Bernoulli había trabajado con Euler durante algún tiempo pero tal y como Euler era más matemático, Daniel era más practico. Lo que hizo fue pinchar la pared de una tubería, incrustarle un capilar de vidrio y poner a circular agua. Al pasar el agua por la tubería, subió una columnita por el capilar que se detuvo a cierta altura. Si corría el agua más deprisa o más despacio, la altura variaba, siempre estabilizándose y no derramando ni una gota. Si el agua tenía más altura en el capilar significaba que la presión era mayor en ese punto, y si apenas subía, la presión era menor. Ya podía medir la presión.
Excitado por ello, escribió a su amigo Christian Goldbach explicándole que había hecho un descubrimiento que sería muy útil en la construcción de suministros de agua y que crearía una nueva era en el campo de la fisiología, dado que esto podría aplicarse a un paciente en caso de querer medir su presión sanguínea sin que perdiera apenas sangre.
Un clérigo y fisiólogo inglés, Stephen Hales (1677-1761), lo hizo con una yegua: con un tubo de vidrio y observó cómo la columna de sangre ascendía con cada latido del corazón. Los médicos europeos empezaron a utilizar esta técnica con los pacientes. Cuando necesitaban medir la presión de la sangre de un paciente le pinchaban una arteria y le ponían un capilar. La sangre subía hasta detenerse y ya se conocía la presión sin derramar apenas sangre. No quiero ni imaginar lo doloroso que debía ser que te tomaran la presión. ¡Menos mal que la técnica avanza!.
En 1855 el médico Karl von Vierordt demostró que con suficiente presión el pulso arterial podría ser obstruido. En 1876, el médico austríaco Samuel Siegfried Karl Ritter von Basch - médico particular de Maximiliano I, archiduque de Austria y emperador de México - creó el primer dispositivo para medir la presión arterial sin tener que hacer una incisión en una arteria. Se le ocurrió la idea de ceñir al brazo un torniquete hinchable que fuera unido a un manómetro. Al desinflarse el torniquete se percibiría el pulso. Pero los instrumentos eran enormes.
No fue hasta 1896 que el italiano Dr. Scipione Riva-Rocci inventó el esfigmomanómetro o tensiómetro, basándose en las ideas anteriores, que es el aparato que nos es tan familiar cuando queremos tomarnos la presión. Otro Harvey, esta vez, un neurocirujano americano llamado Harvey Cushing lo vio en un viaje por Italia en 1901 y se lo llevó a EEUU, donde le hizo leves modificaciones para un uso más clínico. Los médicos ponen un fonendoscopio y escuchan los sonidos de Korotkoff. Fue él: Nicolai Sergeievich Korotkoff quien los describió en 1905.
Ahora, ¿te parece importante saber medir la presión de un líquido que corre por una tubería?
Fuentes
“Cinco ecuaciones que cambiaron el mundo”, Michael Guillen.
http://www.hipocrates.tripod.com/historia/harvey.htm
http://html.rincondelvago.com/presion-arterial_1.html
Publicado originalmente en Historias de la Ciencia. Reproducido con permiso del autor.





September 30th, 2007 at 23:33
Tardas un día más y hubiese eliminado el sumario RSS de mis seguimientos diarios!!!
October 1st, 2007 at 9:46
¡Pues menos mal! Un saludo
October 4th, 2007 at 21:18
Muy interesante!
Muchas gracias por el artículo y un abrazo
October 6th, 2007 at 6:18
El método actua para medir la presión arterial funciona porque las paredes del tubo (arteria) son extremadamente flexibles y no ofrecen resistencia a la presión del aparato inflable.
Sin embargo esto no es aplicable a un tubo de cobre, por ejemplo. Ahí habría que ocupar el método antiguo de la incisión y la columna de agua.
October 6th, 2007 at 23:48
El artículo me ha parecido interesantísimo, pero sin querer desvirtuar nada de lo indicado, cuando se trata de la circulación de la sangre desde el punto de vista histórico, me parece imperdonable, al menos en España, no mencionar a Miguel Servet.
En 1553, es decir 25 años antes del nacimiento de Sir William Harvey, escribió lo siguiente:
“El espiritu vital se genera en los pulmones de una mezcla de aire inspirado y de sangre sutil elaborada que el ventriculo derecho del cozarón transmite al izquierdo. Sin embargo, esta comunicación no se hace a través de la pared media del corazón, como se cree corrientemente, sino que por medio de un magno artificio la sangre sutil es impulsada hacia delante desde el ventrículo derecho por un largo circuito a través de los pulmones. Por ellos es elaborada, se convierte en roja y clara y es conducida desde la arteria pulmonar hasta la vena pulmonar. Después, en la vena pulmonar, se mezcla con aire inspirado y a través de la expiración se purifica de los vapores fuliginosos… Del mismo modo se envía desde los pulmones al corazón no sólo aire, sino aire mezclado con sangre a través de la vena pulmonar. Por tanto, la mezcla tiene lugar en los pulmones. El color rojo le es dado a la sangre en los pulmones y no en el corazón. En el ventrículo izquierdo del corazón no existe espacio suficiente para tan grande y copiosa mezcla ni para que la elaboración imprima el color rojo. Finalmente, el tabique interventricular, puesto que carece de orificios, no es apto para dicha comunicación y elaboración, aunque algo pueda resudar.” (”Christianismi Restitutio”, pp. 169-170).(http://www.miguelservet.org/circulacion.htm).
Este texto supone que Servet se adelantó a Harvey tanto en refutar a Galeno, como en describir tanto la circulación de la sangre (al menos la circulación pulmonar), como el papel del corazón en la misma.
October 29th, 2007 at 23:27
Me parece de gran ayuda!!! sobre todo para mi exposición! de EPH gracias!!
November 3rd, 2007 at 14:48
muy interesante este tema pero lo que me gustaria saber cuales son sus metodos y tecnicas….chau y gracias!!..saludos y besos
December 23rd, 2008 at 9:36
Me parece bien explicado