El inventor del teléfono
Otro de sus inventos fue un sistema de tratar las enfermedades mediante choques eléctricos que se hizo muy popular en La Habana. Un día que iba a administrar los choques eléctricos a un amigo, dejó a éste en una habitación mientras Meucci ultimaba detalles en otra. Su amigo habló y él oyó lo que le decía saliendo de los cables de cobre que unían las dos habitaciones. Su amigo había hablado encima de ellos. Al momento, se dio cuenta del potencial que tenía todo aquello. En 1850 viajó a Nueva York a desarrollar esta tecnología.
Pasaba días enteros encerrado en su laboratorio que tenía en el sótano sin apenas comer ni dormir. En 1854, después de una de esas noches sin dormir tuvo la gran idea. Con sus propias palabras:
“El invento consiste en un diafragma vibrante y en un magneto electrizado por un hilo en espiral que lo envuelve. El diafragma, al vibrar el sonido de la palabra, en cada vibración altera la corriente del magneto y produce una serie de interrupciones eléctricas muy rápidas, como los movimientos vibratorios del diafragma. Estas alteraciones de corriente, al transmitirse a la otra punta del hilo, imprimen análogas vibraciones al diafragma receptor y reproducen la palabra”.
En palabras llanas: un teléfono. Dicho y hecho. En 1855 su esposa Esther se había quedado paralítica y para poder hablar con ella instaló varios teléfonos que comunicaban varias habitaciones de la casa con su taller que estaba en un edificio cercano. Ella sonrió a su extravagante hombre.
- Para escuchar acerca el oído al receptor y para hablar apoya la boca en el micrófono.
La historia dice que pocos minutos después Esther oyó:
- ¿Cómo estás, querida?, soy yo, Antonio, ¿me oyes bien?
- ¡Muy bien! - gritó.
- No hables tan fuerte, ¿quieres dejarme sordo? - replicó sonriendo.
En 1860 intentó fundar la “Teletrophone Company” pero sólo logró reunir 20 dólares de sus amigos. No tuvo suerte aunque organizó demostraciones prácticas de su invento para atraer inversores.
Una descripción del aparato se publicó en los periódicos italianos de Nueva York. A pesar de ello su situación financiera se hizo muy mala en 1861. Todavía se agravó por el hecho de que el vapor de nombre Westfield en el que volvía a Nueva York explotó quedando Meucci malherido en el incendio. Estando en el hospital, su mujer se vio obligada a vender muchos de sus prototipos, incluyendo el del teléfono, a un joven desconocido por seis dólares.
Volvió a reconstruir sus trabajos e incluso los mejoró. Quería patentarlo pero era muy caro, así que lo que hizo fue presentar una prepatente en la que se indica lo que se va a patentar. El 28 de diciembre de 1871 Meucci entregó la documentación. Ya con la prepatente en su mano ofreció su invento a la entonces poderosa empresa de telegrafía Western Telegraph. Meucci habló con su vicepresidente, un tal Edward Grant, para mostrarle su telégrafo parlante.
Renovó la prepatente en 1872 y 1873. Pero no tuvo dinero, 10 dólares, para hacerlo en 1874. Nadie ayudó a Meucci, anciano, con la ropa raída, el pelo blanco y una pierna y un brazo afectados por el accidente. Pidió a la Western que le devolvieran el material pero le dijeron que se había perdido.
En 1876 Alexander Graham Bell (1847-1922), un fisiólogo escocés patentó el teléfono. Lo presentó oficialmente en la Exposición de la Electricidad de Filadelfia de ese mismo año. El emperador de Brasil, al oír la voz distante que le hablaba gritó: “¡Hay una voz! ¡Oigo una voz dentro del aparato!”. En el barullo de gente se acercó sir William Thomson (más conocido como Lord Kelvin) y pidió a Bell que recitara unos versos de Hamlet. Cuando lo oyó, Kelvin palideció y con entusiasmo gritó: “¡Es el descubrimiento más grande del siglo!”.
Al enterarse Meucci le dijo a su abogado que hiciera lo que tocaba con la Oficina de Patentes pero nunca lo hizo. Un amigo logró contactar con la Oficina de Patentes de Washington y le dijeron que todos los papeles se habían perdido.
Investigaciones posteriores demostraron connivencia entre los empleados de patentes y la compañía Bell. Pero no acababa aquí la cosa. Más tarde hubo un juicio entre la Western Telegraph y Bell por la patente y salió a relucir que había un acuerdo entre las dos partes para repartirse los beneficios de la comercialización del “telégrafo parlante”. La sociedad Bell tenía que pagar el 20% de los beneficios a la Western durante 17 años. La pregunta es por qué.
En 1886 hubo un juicio de Meucci contra Bell. Los abogados de la empresa trataron de callar por todos los medios a Meucci, pero éste logró exponer todos los datos y demostró la veracidad de sus afirmaciones. El Secretario de Estado mostró públicamente que había pruebas suficientes para atribuir la prioridad a Meucci así que la Suprema Corte Federal de EEUU dio su veredicto inapelable: “El italiano Antonio Meucci es reconocido como el primer inventor del teléfono y Bell es sólo un impostor”, pero los derechos de Meucci “habían prescrito en 1873, tres años antes de la patente obtenida por Bell”. Ni Meucci tuvo derecho a nada y a Bell no le sancionaron.
Vaya justicia que dice mucho pero que no hace nada.
Meucci dedicó sus últimos años a intentar obtener el reconocimiento de sus derechos. ¿Cómo enfrentarse un hombre anciano, solo y desconocido contra una sociedad multimillonaria? En 1884 los jueces archivaron el caso. En 1885 dos estadounidenses reclamaron también haber descubierto antes el teléfono. El caso Bell se convirtió en una cuestión de estado. El presidente de los Estados Unidos, Grover Cleveland (el primer presidente elegido democráticamente después de la Guerra Civil), pidió personalmente que se suspendiera la acción penal contra Bell. Otro inventor, nada menos que Thomas Alva Edison, envió una carta posicionándose a favor de Meucci pero los abogados de la rica compañía Bell (hoy AT&T) lograron retrasar año tras año el juicio hasta que el 18 de octubre de 1896 Meucci murió y el caso fue sobreseído.
En 1923, la Orden de los “Hijos de Italia en EEUU” inauguró un monumento a la memoria de Antonio Meucci como “inventor del teléfono”. En 1950 pusieron a Bell en el “Hall of Fame” de los grandes hombres americanos.
El 11 de junio de 2002 el Congreso de los Estados Unidos aprobó la resolución nº 269 reconociendo que fue Antonio Meucci el inventor original del aparato. Se reconoció que el teletrófono de Meucci (como así lo había bautizado) se mostró públicamente en Nueva York en 1860, 16 años antes de que Bell lo patentara. El veredicto estadounidense también afirma que “la vida y logros de Antonio Meucci deben ser reconocidos, así como su trabajo en la invención del teléfono”.
La historia es realmente triste. Aunque Bell tenga otros inventos como la balanza de inducción, un prototipo de pulmón de acero para la respiración artificial, el fotófono, el radiófono y el grafófono y haya sido un apasionado de la velocidad con lanchas hidroplano, ya que en 1919 estableció una marca de velocidad de 116 km/h cuando contaba con 72 años de edad, lo que hizo con Meucci no tiene perdón.
Dejo en el aire unas reflexiones. Ahora que se ha demostrado que era un impostor ¿le quitarán los americanos del Hall of Fame o lo dejarán? ¿Cómo explicar a nuevas generaciones de inventores que den ideas, que digan lo que piensan, que inventen cosas para hacernos la vida más cómoda y convencerles que nunca les pasará lo que a Antonio Meucci?
La fortuna bien puede favorecer a la mente preparada y conceder la posibilidad de hacer un gran descubrimiento, pero no siempre está dispuesta a otorgar a dicha persona el crédito que se merece por haberlo conseguido.
Fuentes:
“La Maldición de ser un genio”, Ermanno Gallo
“El libro de los hechos insólitos”, Gregorio Doval
“¡Eureka!”, Leslie Alan Horvitz
http://enciclopedia.us.es/index.php/Antonio_Meucci
http://icarito.aconcagua1.copesa.cl/especiales/medios/telefono.htm
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/meucci.htm
http://www.whitehouse.gov/history/presidents/gc2224.html





December 4th, 2006 at 15:09
Vaya historia, muy buena, la verdad es que siempre he pensado que era “un tal Bell”, sin saber nada de Meucci.
Al menos acabaron dandele la razón, aunque fuera 100 años después..
December 5th, 2006 at 10:15
¿Quién inventó el teléfono?…
¿A que creiais que era Graham Bell? pues hay quien afirma lo contrario, que más bien fue una maniobra similar a la de Gates con Jobs o de Jobs con Xerox y claro… ¿quien se opone a la maquinaria de empresas tan grandes para demostrar lo contrario?…
December 8th, 2006 at 18:00
Yo también acabo de conocer a Meucci gracias al artículo. Según la Espasa “llegó a un acuerdo mediante el cual cobró 100.000 dólares en compensación de sus trabajos”, eso siendo ya viejo e indigente. Ridículo.
Unos tienen la fama y otros cardan la lana …
December 22nd, 2006 at 8:32
Hoy en dia sigue pasando mas de lo mismo … cuantos becarios no se quedan en la sombra, mientras otros se llevan los meritos de una investigación que solo han ordenado hacer …???
Me gusto eso de ‘Unos tienen la fama y otros cardan la lana ..’ de Higgins … es tan cierto!.
Saludos.
February 13th, 2007 at 0:19
Mi padre siempre me ha comentado, que mi abuelo invetó un aparato para la medición y creación de anillos, tengo entendido que se utiliza actualmente. Estamos hablando del perido en la postguerra española.
Pues bien, mi abuelo mandó el prototipo, y la documentación necesaria a un amigo de Barcelona para que lo patentara, lo diera a conocer, lo vendiera, etc. Ya que él tenía que cumplir a tiempo completo con mi familia, que es bastante numerosa.
Este señor le robó el invento, le fue dando largas a mi abuelo hasta que consiguió mucho dinero gracias a él y ya no pudo hacerle nada.
Sé que no se puede comparar con el invento del teléfono, pero también es una injusticia.
Lo que mi padre y mi abuelo me enseñaron, y no sé hasta que punto será bueno o malo, es a desconfiar de todo el mundo, y dejarlo todo bajo secretismo hasta que no se pueda demostrar lo contrario.
Es una pena, no debería ser así, vivir en una constante paranoia en la que no poder expresar todo lo que piensas por miedo a que te plagien.
En fin, es lo que hay.
July 23rd, 2007 at 4:27
Realmente es muy conmovedor el tema respecto a Meucci, en fin son cosas que no tienen nombre lo único que es real es que gracias a Meucci contamos con comunicaciones telefónicas
June 6th, 2008 at 17:51
Yo también pensaba que era Graham Bell
pero como casi siempre en todo, los inventores oficiales se han basado en experimentos anteriores…
por ejemplo siempre se dijo que a Colón alguien le había comentado que existía américa…
August 22nd, 2008 at 17:37
Aquí les dejo un video informativo de Graham Bell (en ingles)
http://es.youtube.com/watch?v=66D_XibfYf0
September 6th, 2008 at 19:21
La verdad es que es triste lo que ocurre con algunos inventores que no poseen los medios necesarios para proteger sus ideas, y sobre todo la impunidad con la que viven los que sa aprovechan de estas ideas.
La verdad es que si tienes una idea genial, tienes un problema, sobre todo si no puedes patentarlo. Y si tienes muchas de estas ideas sin tener suficientes medios,