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Archive for the ‘La II Guerra Fria’ Category

Gaza & Israel: Una Breve Nota Táctica

Lunes, Enero 12th, 2009

Es quizá ahora, antes del fin de la ofensiva de diciembre 2008-enero de 2009 un momento relativamente bueno para revisar la estrategia israelí respecto de los palestinos. El conflicto entre Israel y Palestina es solo uno de los cuatro conflictos que rodean a Israel en círculos concéntricos: el círculo más interior del se refiere a la tensión política y social entre los ciudadanos israelíes judíos y árabes, que de momento no está asociada a ninguna actividad militar, aunque la convivencia entre es tensa, como es siempre la convivencia con las minorías musulmanas. Por encima de este conflicto larvado se encuentra la lucha abierta entre palestinos e israelíes en los territorios ocupados en 1967, un conflicto militar (en su modalidad terrorista), y el frente del terrorismo internacional palestino, cerrado desde mediados de los noventa, aunque subsumido en la Jihad Global de Bin Laden.

Dos capas más de hostilidad permanecen por encima de esta: el conflicto árabe israelí (dividido entre la hostilidad abierta del régimen sirio y la larvada de Egipto y Jordania) y el conflicto israelí-musulman, protagonizado hoy en día por la amenaza nuclear iraní. Hoy solo me voy a referir a algunos hechos estilizados del conflicto entre palestinos de los territorios ocupados e israelíes, con especial atención a la Franja de Gaza.

Palestinos celebrando el final de la tregua

La dinámica de las cifras de bajas: el fin del Proceso de Oslo, los años terribles y la operación “Defense Shield” y la batalla de Jenin.

Aunque la prensa euro-lemming habla de “desproporción” y en efecto, hay una enorme desproporción entre las fuerzas israelíes y las palestinas, no se puede decir que esta se refleje en el número de bajas. Desde el año 2000, el conflicto se ha cobrado (según la ONU) la cifra de 1.024 israelíes y 4.228 palestinos (hasta agosto de 2007). Los datos hasta 31 de diciembre de 2009 aumentan las bajas palestinas hasta más allá de 4.800 y las israelíes hasta cerca de 1.200 (no pongo link por cansancio, y porque las fuentes de israelies y palestinos no son comparables). Este es el famoso genocidio, y la famosa indefensión palestina.

El informe de la ONU, que recomiendo encarecidamente, muestra un pico de mortalidad para las dos series en 2002, y una fuerte bajada desde entonces. La caída en el volumen de bajas de ambos contendientes está asociada a la operación “Defense Shield”, a la reocupación total de Cisjordania y a la construcción del Muro Defensivo.

El corazón de la operación “Defense Shield” fue un ataque del Ejército de Israel contra el barrio de Jenin que se sigue llamando “campo de refugiados”, pese a que lleva ahí cuarenta años. Durante dicho ataque, Arafat habló de masacre, y la prensa internacional aparte de enseñar fotografías totalmente fuera de contexto de la destrucción física realizada, “estimó” centenares de bajas. El informe final de la ONU (punto 57) demostró que las bajas palestinas fueron de 52, de los cuales 38 eran combatientes. La despreciable tomadura de pelo, tuvo una inmediata consecuencia en mi visión del conflicto: no me creo las cifras reportadas por los palestinos, ni las circunstancias de las muertes sin una investigación oficial: los corresponsales apestan y obedecen sin dudarlo a las dictaduras que admiten su presencia sobre el terreno, y a la lógica del máximo sensacionalismo. En todo caso, las matanzas de civiles deben dar lugar a las correspondientes investigaciones y procesos judiciales, pero nunca son una razón para detener una ofensiva militar.

Volviendo a 2002 la ocupación del barrio “campo de refugiados” de Jenin fue parte de una operación general de desmantelamiento militar de la Autoridad Palestina, que dio acceso al Ejercito israelí a todo el territorio de Cisjordania, reduciéndose las bajas fuertemente como indica el gráfico mencionado del informe de la ONU sobre moralidad del conflicto entre 2000 y 2007.

Desde entonces el Ejercito no se ha vuelto a retirar de Cisjordania, y como consecuencia la violencia desde allí se ha reducido hasta un nivel todavía alto, pero tolerable y compatible con cierta normalidad para las dos sociedades. Las tendencias desde 2002 vienen a confirmar que Israel está ganando la guerra contra el terrorismo palestino: es decir, con un número decreciente de bajas palestinas, Israel ha hecho decrecer mucho más que desproporcionadamente el número de bajas propias. En particular la creciente desproporción entre las bajas de ambos contendientes es resultado principalmente de que los palestinos cada vez son capaces de matar cada vez a menos judíos. Es cierto que no sabemos si los que claman contra la desproporción están exigiendo menos bajas palestinas o más bajas judías.

Gaza como problema geopolítico: los bombardeos del Sur de Israel y la importación de misiles iraníes.

La gran lección estadística del proceso de Oslo es que las retiradas israelíes son un orden de magnitud más sangrientas para todos que la ocupación, y que los esfuerzos por resolver el conflicto no solo no tienen éxito, sino que agravan sus consecuencias. En esta web israelí se listan las bajas israelíes en ataques terroristas desde 1968 a 1998. Todas las concesiones políticas que los palestinos han obtenido hasta el momento presente se han convertido inmediatamente en bajas israelíes. En particular, tanto en los años noventa en Cisjordania como después de la desconexión de Gaza, la imposibilidad del Ejercito israelí para operar en territorio palestino ha tenido dos consecuencias: un aumento de la violencia desde el territorio liberado, y un aumento de las bajas civiles producidas por las ofensivas israelíes, que no disponiendo de procedimientos policiales para enfrentar al terrorismo palestino, se ven reducidos a hacer redadas con misiles.

En la última fase, esta dinámica parecía bastante más controlable: Gaza está separada por un muro del territorio de Israel, y por tanto la infiltración terrorista es casi imposible. No obstante aunque la desconexión ha sido un acierto, al separar netamente la población israelí y palestina, cerrando la posibilidad de un Estado binacional, a nivel táctico la victoria de Hamas en las elecciones y su golpe de Estado en la Franja, han convertido el pequeño territorio en una base militar iraní en construcción.

Los misiles Kassam y Katyusha (de los que ha habido miles de lanzamientos) y los misiles iraníes Grad han hecho que algunas localidades de la zona se hayan convertido en ciudades fantasmas, con días en los que las sirenas sonaban cinco y seis veces. La mortalidad de estos misiles es baja porque la Defensa Civil israelí es formidable, del mismo modo que la mortalidad entre los civiles de Gaza está en buena parte asociada a la decisión política declarada de Hamas de maximizar sus bajas civiles como estrategia militar. Finalmente la llegada de más misiles Grad a Gaza pondría todo el Sur de Israel a tiro, y cuando Hamas decidió romper la tregua, Israel no tuvo otra opción que lanzar una operación militar de envergadura.

Reocupación y plan de autonomía para Gaza:el Ejercito israelí debe mantener su acceso terrestre al territorio, y Fatah debe administrarlo.

Aunque la sociedad israelí, como una de las pocas democracias militares del mundo es la más sana y madura de Occidente, su sistema político muestra una de las formas más avanzadas de degradación corporativa. Solo la relación íntima del Ejercito y los mandos políticos garantizan una cierta continuidad y coherencia estratégica en las decisiones del país. La única opción viable de supervivencia de Israel como un Estado judío y una democracia es mantener la ocupación militar y crear una nítida mayoría judía en un territorio conexo, que coincida en su mayoría con las líneas de armisticio de 1967 (la vuelta plena a esas líneas es imposible política y militarmente), opción que integramente ningún partido israelí defiende.

El primer peligro que afronta Israel es que las poblaciones árabe y judía no estén netamente divididas sobre el terreno, de forma que en algún punto de la próxima década los palestinos exijan un estado binacional, que de producirse acabaría siendo un agujero invivible como Líbano. En este sentido, la continuidad territorial de los asentamientos y la existencia del Muro divisor en Cisjordania y Gaza parecen ser capaces de evitar este final libanés: un Israel con continuidad territorial y mayoría judía siempre puede defender la Partición de Palestina y por tanto su propia independencia, exigiendo a los Palestinos que si desean derechos democráticos formen un Estado no hostil sobre en su propio territorio (o sus territorios sean transferidos a Jordania y Egipto). La inviabilidad del Estado palestino es un peligro mortal para Israel, y por eso todos los grupos palestinos llevan sesenta años saboteando su propio Estado.

En segundo lugar, es posible que la lucha palestina consiga hacer de Israel un lugar económicamente inviable o despoblado, de forma que finalmente sea vencido por sus vecinos. Por último es posible un Holocausto nuclear regional. De este último escenario no voy a decir nada ahora.

Para evitar los otros dos escenarios hay una política sencilla y fácil de implementar: separación y ocupación militar, con una máxima autonomía política en los Territorios, supervisada por Tel Aviv. La extensión de los asentamientos amenaza a Israel, que corre el peligro de ser forzado a formar un Estado binacional, pero a la vez la desconexión es militarmente inviable. Por tanto la operación israelí debe consistir en la reocupación de Gaza, su entrega a Fatah (o nombrar un gobernador militar), y crear unas condiciones donde la población de la Franja no sufra el control directo israelí, pero el Ejercito pueda operar sobre el territorio con la misma libertad que en Cisjordania.

Temo, como decía al principio de este epígrafe que Kadima (el actual partido gobernante en Israel) haya visto esta operación como una simple razzia de castigo, con lo cual en breve la base iraní volverá a estar en construcción, y todas las muertes habrán sido para nada. Solo espero, que cuando Likud gane las elecciones, y vuelva a invadir Gaza tengan el buen sentido de no irse, y de no crear asentamientos.

Resaca

Leyes de Guerra (revisitado)

Jueves, Enero 1st, 2009

Ya sabeis que no soy muy fan de la blogesfera, y menos aún de la blogesfera de habla española, así que en general no respondo a ningún post. Pero el último de Citoyen (del que si soy un poco fan) me parece una respuesta muy interesante a “Leyes de Guerra“, y su argumento, que es irreprochable, me parece que seguido hasta sus últimas consecuencias ilustra mejor que nada lo que yo comentaba en “Leyes de Guerra”. Así que escribiré una nota corta, y levemente resacosa de respuesta.

“Es decir, SI tiene sentido criticar a Israel, en la medida en que eso hace que, a la hora de decidir sus acciones, tengan en cuenta el efecto que eso tiene sobre el prestigio internacional. Israel sabe que necesita a las potencias occidentales y por eso sabe que no puede pasarse en las cosas que hace”

Esto es irrevocablemente cierto: Israel se preocupa por su imagen internacional por motivos geoestratégicos, y porque siendo una democracia es un factor apreciado por su opinión pública. Adicionalmente, por su historia, y de nuevo por ser una democracia, tiene una aversión real (y probablemente record en términos de la historia de los conflictos bélicos) hacia las bajas civiles, aunque es cierto que creo que no tiene ninguna aversión hacia las bajas identificadas como no civiles en el bando enemigo.

Así que, en efecto, la comunidad internacional y la opinión pública mundial cargan un coste político a cada baja israelí que influye en su proceso de decisión. Si la baja se identifica como civil, el coste es muy superior, y si es especialmente civil (niños y mujeres) este coste es aún más alto. Por tanto podemos decir que la comunidad internacional impone un sobrecoste en las bajas civiles (desgraciadamente también militares) que hace el Ejercito israelí, y eso tiene un efecto directo a la hora de que el lado israelí trate de reducirlas.

El problema es que el otro bando también lo sabe, así que la base de la estrategia de Hamas consiste en gestionar esta aversión israelí a las bajas civiles para obtener sus objetivos político-militares. Hamas coloca sus depósitos de armas, rampas de lanzamiento y otros objetivos netamente militares protegidos por la población civil, y cuando se produce un ataque israelí utiliza a la población civil permanentemente como rehen (la población civil que les vota, por cierto). Como decía en los comentarios del post anterior, una vez descubres que el enemigo es muy averso a disparar a un lanzador de cohetes instalado en el patio de un colegio, todos los lanzadores de cohetes se instalan en el patio de los colegios.

Total, Hamas no tiene aversión a las bajas en su campo civil, e Israel tiene una fuerte aversión a todas las bajas civiles (más alta hacia las propias, claro). Finalmente, en estas condiciones, para obtener sus objetivos militares, Israel acaba teniendo que atacar las lanzaderas ocultas entre la población civil, y acaba incurriendo en un número alto de bajas civiles, que solo ocurren precisamente por la propia aversión (directa e inducida) del propio Israel a las bajas civiles.  Sin esa aversión, Hamas no tendría incentivos a esconder los objetivos militares tras la población civil.

El problema claro está no es la aversión a las bajas civiles, sino la ignorancia, por parte de la opinión pública internacional de los principios racionales sobre los que se fundamentan las Leyes de Guerra. Y uno de esos principios es que la población civil solo se debe respetar en la medida en que se aparte del conflicto. Si Israel da aviso anticipado de que va a atacar una zona urbana determinada, y la población sigue ahí cuando llega el ataque israelí, una opinión pública informada debería cargar las bajas ocurridas sobre la propia población civil, si esta no se aparta, o sobre quien le impida desalojar el campo de batalla. Si un piloto israelí vuela la proverbial lanzadera del patio de un colegio, una opinión pública inteligente tiene derecho a considerar que se ha producido un crimen de guerra: que la lanzadera esté donde no debe.

En esta época de la Democracia Corporativa, este sencillo principio sobre el que se basaban las Leyes de Guerra de los s.XVIII-XIX es demasiado complicado, así que la opnión pública global se limita al conteo de cadáveres y a carroñear morbosamente las fotos de los niños muertos, que han muerto precisamente para que los líderes islamo-nazis puedan exhibir esas fotos, y obtener sobre la sangre inocente un margen de maniobra política que usan para poder derramar sangre igual de inocente del bando contrario.

Este análisis es suficientemente díafano para que se pueda expresar incluso en forma matemática. Además, yo, que leo todos los días prensa israelí puedo decir que es exactamente lo que percibo día a día en la dinámica del conflicto y en su relación infinitamente perversa con la opinión pública global. Empecé a detestar este sistema (la Democracia Corporativa) precisamente comparando lo que leo en la prensa global, con lo que leía en la prensa israelí, durante años Haaretz, ahora, JPost. Entrar en el debate de porque la cobertura de los medios de comunicación es tan lamentable daría para un post aparte, y quizá para una tesis (también con gráficas y curvas). En parte es pura ideología, manipulación y la infinita estupidez de nuestra despreciable casta periodística. Pero en una parte aún mayor es una cuestión de la propia dinámica de los medios de comunicación: las sirenas diarias de Sderot no son una noticia, pero un bombardeo israelí, por su magnitud, sí que lo es.  La CNN es el campo de batalla favorito de Hamas, y los incentivos de los periodistas, incluso si no odiasen a Israel, están del lado de sacar fotos lo más morbosas que sea posible y de excitar las pasiones más encendidas. Preguntarse por la estructura de incentivos en un conflicto armado es incompatible con vender periódicos.

Hay algunas cosas más en el post de Citoyen que merece la pena considerar: por ejemplo, como de Hamas no espera nada, todo su análisis se centra en el lado que considera “civilizado” y afectable por la opinión pública mundial. Así que como a los palestinos, y a sus dirigentes se les da por perdidos, al final todo el coste moral de sus irresponsabilidades se le atribuye al lado al que si se le supone la mayoría de edad moral.

Adicionalmente a esto, no comparto algunos de sus supuestos normativos: para mí los palestinos y los israelíes no cuentan igual, por las mismas que para los sirios o los egipcios, que no se sienten tampoco obligados a la imparcialidad. Como dije antes tengo bando, y tengo preferencias políticas en el conflicto. Adicionalmente a mi parcialidad política, a nivel moral, el sufrimiento de los culpables no vale igual que el de los inocentes. Pero esto es un tema de filosofía moral, que se escapa de los márgenes de este post. El ultilitarismo es el marco moral  desde el que razono, pero el lector debe entender que Citoyen es mucho más un utilitarista-universalista que yo.

Finalmente Citoyen ironiza sobre las tendencias “eurábicas” del Economist. No, no me parece que la cobertura del “Economist” sea especialmente eurábica. Lo que es eurábico hasta la naúsea, es su apoyo a la entrada de Turquía en la UE.

Leyes de Guerra

Lunes, Diciembre 29th, 2008

1.-La infraestructura de la Paz

Desde luego, la acción política está siempre rodeada de consecuencias imprevistas.

La Hegemonía norteamericana en Europa, desde 1945 ha cerrado el ciclo de más cuatrocientos años de rivalidad geopolítica entre los estados Europeos, que alcanzó su climax con las dos guerras mundiales. Desde entonces las naciones europeas han admitido las fronteras de entonces, y libres de temor hobbesiano por su supervivencia y de posibilidades reales de llevar a término una guerra de agresión, Europa se ha convertido en un territorio de Paz kantiana. Y las poblaciones europeas se han acostumbrado a su subsidio de la paz, así que ahora no solo creen que la paz es gratuita, sino que piensan que es natural.

Llegados a este punto el lector con un mínimo de formación histórica sonríe para sus adentros, porque sabe que la Paz dista mucho de ser natural: no lo es en las colonias de bacterias, ni la sabana de África, y desde que en el Neolítico surgieron los primeros estados, la paz ha sido un estado de cosas notablemente antinatural. El Templo de Jano, en Roma apenas estuvo cerrado unas décadas, de los cerca de mil años que duró el Imperio Romano de Occidente.

Así que el ciudadano europeo, con varios siglos de justicia estatal centralizada, y subsidiado por la maquinaria militar americana por más de tres generaciones, no entiende la política sociobiológicamente natural que prevalece en Oriente Medio. No entiende en general la violencia, que es un trabajo que otros hacen por él (la policía, los jueces o los militares) y que además se le impide hacer por si mismo. En materia de violencia, la clase media Occidental lleva tres generaciones en un ambiente artificial, y sus reacciones son como la de los animales en cautividad cuando se les devuelve a la naturaleza: cómicamente inadecuadas, para cualquier observador bien informado.

2.-Ilusiones de equidistancia

En los juegos de suma cero no se pueden hacer afirmaciones normativas. Los israelíes y los palestinos luchan por la soberanía sobre el mismo territorio, y lo que gana uno lo pierde el otro. O bien habrá un Estado judío del Río al Mar, o bien uno palestino, o tendrán que repartirse el territorio. La parte israelí es refractaria al reparto (al fin y al cabo cuando eran débiles solo les ofrecieron el mar), pero en última instancia lo han intentado lealmente en todas las ocasiones, y la otra parte (que se toma bastante más en serio su legitimidad) ha dicho siempre “no”. Esto no convierte a unos en buenos y a otros en malos: simplemente los palestinos se toman su postura moral más en serio, mientras que los judíos son más dados a las componendas. Pero al final cada centímetro cuadrado de Israel se alzará sobre un centímetro cuadrado menos de Palestina.

En la Europa post-religiosa y post-nacional de 2008 esto carece de verdadera importancia, porque tú y yo sabemos que las diferencias entre vivir en Francia y en España se reducen a la presión fiscal y el idioma. Pero incluso dentro de Francia, hay barrios donde no te sería cómodo vivir, porque los habitantes son musulmanes. ¿Vas entendiendo, querido lector? Ni siquiera gobiernan y ya no se puede vivir tranquilo.  No es una guerra de banderas, sino de estilos de vida. Si después de la paz tu ciudad cae del lado palestino del reparto, te tendrás que ir de tu casa, porque sino te matarán (hablando de asimetrías, los israelíes tienen un 20% de población árabe). Incluso si no lo hiciesen, tendrías que vivir en una República Islámica: si eres gay tendrá que ser clandestinamente, si eres mujer tendrás que vivir debajo de un trapo, si no eres musulmán tendrás que pagar el impuesto religioso, y darles las gracias por no matarte.

Por eso la presunta equidistancia es la de quien no se hace a la idea de las distancias. Incluso esos judíos con rizos (minoría), después de la Torah y el entrenamiento con el rifle de asalto, leen Topología y programan ordenadores; y llevan más de 3.000 años sin apedrear a las mujeres por adulterio. Incluso los peores de entre los judíos (y los hay muy malos), son herederos de Einstein y de Abulafia; incluso ellos, cuando se escandalizan del escandaloso Tel Aviv, en última instancia saben que sería un escándalo matar a sus escandalosos habitantes. Los del otro lado (lee, lee) te quieren muerto.

Así que esto no es una cuestión de impuestos e idiomas. Porque Oriente Medio no es post-religioso ni post-nacional, y porque lo post-religioso/post-nacional solo funciona cuando la otra parte también lo es. Por eso los post-religiosos/post-nacionales holandeses votan a una ultraderecha post-religiosa y post-nacional (suerte!): porque cuando la otra parte no comparte tu cosmovisión es cuando descubres lo que es un conflicto de cosmovisiones.

En definitiva, yo tengo bando, porque Israel es mejor que Palestina, y porque Occidente es mejor que el Islam (en Amsterdam y en Tel Aviv), y me alegro de cada centímetro cuadrado que ganamos a su costa, ya sea por la guerra o mejor aún, por la conversión. También me hubiese alegrado del avance soviético hacia Berlin, y ahora sabemos que fue un tanto traumático.

 
3.-La degradación positivista de las Leyes de Guerra

Pero ¿vale todo en la guerra?  Vale matar al enemigo, claro, por eso se le llama enemigo, y por eso se llama guerra. O sea, que valen cosas muy feas. De hecho se trata de matar al enemigo, cuantos más enemigos mejor, hasta que se rinda, o no quede ninguno (¿no te parece bien? ¿y que coño crees que les hicimos a los alemanes y los japoneses?).

La guerra es (por definición) poner tus objetivos políticos por encima de la vida de tus enemigos. Las Leyes de Guerra por tanto son, antes que Leyes, de Guerra. Nacieron naturalmente, en los conflictos europeos posteriores a la Guerra de los Treinta Años, según el principio de que las dos partes respetaban un acuerdo tácito de evitar toda la violencia militarmente innecesaria. Dado que violar civiles, matar niños y saquear ciudades implicaban daños enormes asociados a ganancias militares mínimas, los ejércitos europeos de los siglos XVIII-XX trataban de evitar estas crueldades.

Pero las Leyes de Guerra, cuando todavía eran un acuerdo tácito y no vinculante tenían dos claúsulas: a) los no combatientes se tenían que quitar del medio, y b) las dos partes debían mostrar reciprocidad. Por eso, a los combatientes no uniformados se los mataba de oficio (una práctica que espero que se reestablezca durante mi tiempo de vida), y si alguien usaba a los civiles para protegerse, se les disparaba sin más contemplaciones (algo que me produce menos entusiasmo, pero que apoyo sin reservas). Las Leyes de Guerra, antes de escribirse eran auto-sostenidas, y siempre estaban sometidas al principio de eficiencia político-militar.  Otra cosa que estaba clara antes de 1945 es la superioridad de la vida de los propios soldados sobre los civiles del campo enemigo. A nadie en 1944 se le ocurría que un civil japonés era más importante que un marine USA. Yo no entiendo como se puede obedecer a un comandante que pone por delante la vida de una población hostil a la de sus propios soldados. Que semejante inmoralidad evidente sea hoy un motivo de orgullo me hace desesperar no solo de que obtengamos la victoria, sino incluso de que la merezcamos.

En alguno punto indeterminado (quizá a partir de la II Convención de Ginebra), una gran y humanitaria idea se convirtió en ley positiva, y así se jodió irremediablemente: hoy básicamente las Leyes de Guerra son un arma, en manos de una de las partes, normalmente el actor no estatal, si lo hay, o el menos sensible a la opinión pública, si son dos actores estatales.

 
4.-Hostilidad permanente

Los árabes llevan sesenta años enviando ejércitos contra los judíos, y la república sionista ha prevalecido. ¡Pero no tiene paz! responden los euro-lemmings. Quizá los euro-lemmings han olvidado como acabaron los pacíficos judíos centro-europeos.

En Israel no cabe esperar que haya paz en este siglo. Tampoco la hubo en el pasado. O quizá si pueda haber paz, pero sería una paz radioactiva, así que igual es mejor la guerra.

Es una guerra permanente, con estallidos cíclicos de violencia, y vuelta a un nivel basal de derramamiento de sangre. En todo caso, en cincuenta años no ha llegado a los 60.000 muertos. Es una guerra con la que se puede vivir. Pero como no se puede vivir en sin hacerla. El euro-lector seguramente sigue el conflicto por el País o Antena 3, pero incluso así, es posible que recuerde el año 2002: más de mil judíos murieron aquel año (la población del país es seis millones, así que divide y flipa). Después Sharon invadió el campo de refugiados de Jenin, mato a unos cien “activistas”  (puedes llamarlos “luchadores por la libertad” ya que quieren “liberar” al mundo de los judíos), y la cosa no se arregló, pero volvió a su nivel basal. No, la operación Defense Shield, y poner controles cada cinco kilómetros no acabaron la guerra, pero hicieron el país diez veces más seguro. A ti te da igual, porque no vives allí, y sigues viendo soldados en el Telediario (así que hay “guerra”), pero los israelíes si llevan la cuenta, porque la pagan ellos. ¿Y sabes como va el frente norte después de que Olmert perdiese la guerra con Hizbullah? Pues mejor que antes (¿donde está ahora Nashlarah?), aunque esto no se acaba, y puede empeorar mañana, y habrá que bombardear pasado. Los periodistas euro-lemmings lo llaman “ciclo de la violencia”, como si el bombardeo no tuviese nada que ver con la calma posterior. Ná, de ná en sus Telediarios, pero ¿crees que cuentan la guerra mejor que la economía?

Pues como siempre, buena caza, y Feliz Hanukkah.

La II Guerra Fría: La Necesidad de un Orientalismo Científico

Martes, Diciembre 16th, 2008

1.-Arena en los ojos

Durante los cerca de dos siglos que vieron la formación de los imperios coloniales europeos, la caída del Imperio Otomano y el apogeo de la civilización europea, en los tres países del corazón de Europa (Inglaterra, Alemania y Francia) se desarrolló un enorme interés por el mundo islámico, y un cuerpo de análisis literario y científico que respondía a dicho interés, y que se conoció como Orientalismo. Las universidades, los cuerpos de funcionarios civiles coloniales, y muchas empresas que tenían intereses en ultramar generaban una demanda de hablantes de árabe, persa y otras lenguas de Oriente Medio, y de conocimientos exactos y realistas acerca de la religión, costumbres y estructura política de los países musulmanes. Por el contrario, los musulmanes, víctimas de su propio provincianismo y supremacismo, tenían un conocimiento escaso y deformado de las sociedades occidentales.

Mientras escribo estás líneas la situación se ha invertido: bajo el régimen de la Democracia Corporativista, el mundo occidental vive su propio sueño de autocomplacencia e ignorancia. La lengua árabe (y no digamos el persa) es prácticamente desconocida entre los europeos, que confían para recabar conocimientos sobre el mundo musulmán en dos fuentes especialmente viciadas: los propios musulmanes y los arabistas contemporáneos, casi siempre abducidos por una ideología filo-islámica, que se sustenta sobre el mito andalusí de la tolerancia musulmana y la culpabilidad post-imperial.  A esos handicaps ideológicos, se une la realidad de que para obtener la necesaria colaboración investigadora en las universidades de los países musulmanes es necesario aceptar una radical dhimminitud intelectual. No hace falta decir que esta situación no es simétrica: millones de musulmanes hablan los idiomas europeos, decenas de miles estudian en universidades occidentales y como el resto de los habitantes del planeta están bien informados de la naturaleza de nuestra sociedad. De entre todas las debilidades occidentales en la II Guerra Fría, ninguna es más estratégica y potencialmente letal que esta. No creo que haga falta decir que la coalición de la fracción anti-occidental de la izquierda (anti-imperialista & multicultural) y el Islam cuidan más que ninguna otra cosa la perpetuación de este estado de cosas.

 

2.-Orientalismo empírico y orientalismo teórico: la crítica de Said

La historia del declive de los Estudios Orientales no se puede entender fuera del marco de la degradación general del estudio de la Humanidades en el último medio siglo, víctima de diversas oleadas de marxismo cultural [1] (primero economicismo marxista, después marxismo antiimperialista/multicultural, y finalmente más allá del propio marxismo, nihilismo postmoderno); paralelamente su revitalización solo se puede producir dentro del marco del renacimiento de la ciencia social como resultado del programa del individualismo metodológico/imperialismo económico.

De entre todo el esfuerzo de de-construcción y deslegitimación del Orientalismo, destaca el libro “Orientalismo” de Edward Said. “Orientalismo” es a su forma el libro más importante de la historia del marxismo cultural, ya que utiliza quizá con más acierto que ningún otro la herramienta principal del mismo: el polilogismo, es decir, la sustitución del debate sobre el contenido de las obras, por el debate sobre los condicionantes personales y sociales de los autores. Said pretende demostrar que todos los esfuerzos de representación de Oriente en la gran cultura europea han sido parte de un programa imperialista/racista/patriarcal. Cuando un autor describe la situación social de un Oriente objetivamente despótico, imperialista, pobre, machista y retrasado, Said no se preocupa siquiera de intentar discutir estas descripciones: por el contrario, discute la legitimidad del autor para describir lo que ven sus ojos, o su competencia para entenderlo en su contexto cultural (esta competencia se les discute a individuos bien informados, y se les discute simplemente por su origen cultural; obviamente Said nunca se discute a si mismo su propia competencia para juzgar la tradición cultural que examina, y a la que tampoco pertenece). En general las descripciones de retraso, despotismo, supremacismo y hostilidad que nos encontramos en el Orientalismo clásico son igualmente válidas en el momento presente, y Said solo puede deslegitimar el orientalismo empírico mediante la pura deslegitimación de origen (es decir, mediante argumentos extra-científicos).

Por otra parte, la crítica de Said es certera contra el orientalismo teórico, es decir contra el corpus de explicaciones que los orientalistas ofrecían de la situación del mundo musulmán. Casi todos los orientalistas a los que critica Said son lingüistas, historiadores y filólogos (en menor medida, antropólogos). Como el lector espera, si bien sus descripciones de Oriente son honestas y en la medida de lo posible, objetivas, las explicaciones de la estructura social y política del mundo islámico son en general pre-científicas, mistificadoras y en el peor sentido de la expresión, literarias. Las sociedades musulmanas (esto es un resultado bastante incontestable del orientalismo empírico) tienen notables parecidos, forman hasta cierto punto una unidad cultural y la Historia ha mantenido entre ellas lazos suficientemente estrechos como para considerar al Islam una civilización en el sentido de Toynbee. Pero la citación de versículos del Corán, o del Hadith, y algunas generalizaciones religiosas (como por ejemplo que en el Islam no hay separación Iglesia-estado), no pueden ser la única explicación de todo cuando acontece a un quinto de la Humanidad. La sociedad musulmana es quizá la más religio-céntrica de la Historia, pero incluso esto debe tener una base material. El Orientalismo intentó describir la Historia material del Islam desde la perspectiva casi absoluta de su super-estructura ideológica. La superestructura ideológica y la infraestructura material tienen una relación de equilibrio entre si, y la Ciencia Social no puede descuidar ninguna de las dos.

La crítica de Said al orientalismo empírico era deshonesta, pero su crítica del orientalismo teórico está justificada, y paradójicamente todo proyecto de reconstrucción de los Estudios Orientales debe tomar como punto de partida a su crítico más feroz.

 

3.-Orientalismo científico: currículum y agenda

La reconstrucción de los estudios orientales exige una combinación de profundos conocimientos de ciencia social (es decir, de Economía, Teoría de Juegos, Demografía y Socio-biología), dominio al menos del árabe y un conocimiento profundo de Historia de Oriente Medio, de la antropología de las sociedades musulmanas y de la Ley y la filosofía islámicas. Esta combinación de conocimientos debe ser enormemente escasa en el mundo occidental, pero quizá sea más habitual en la Diaspora árabe-cristiana.

En todo caso, escasa o no en el momento presente, si pretendemos obtener la victoria en la II Guerra Fría es necesario establecer lo antes posible uno o varios centros educativos donde este currículo combinado se ofrezca; en particular un programa de Estudios Orientales, incluyendo idiomas, debería ser parte del currículum de las academias militares. El arabismo debe ser rescatado urgentemente de manos de las degradadas e ideologizadas facultades de humanidades, por lo mismo por lo que no permitimos que las escuelas de ingenieros estén en manos de bufones: porque ambas cosas son una necesidad estratégica.

Aparte de un currículum, el Orientalismo necesita una agenda de investigación. Me es más difícil proponer una: pero hay ciertos hechos estilizados en las sociedades musulmanas que merece la pena entender: las consecuencias para la acumulación de la riqueza, la cohesión tribal y el crecimiento económico de las leyes de la herencia; la extensión de la poligamia, y sus efectos sobre el mercado matrimonial (¿hay un superávit de hombres solteros?) y sobre la vida familiar. La persistencia de los matrimonios endógamos (probablemente relacionados con las leyes de la herencia en la Sharía) y en general un estudio sobre el tribalismo en las sociedades musulmanas y la relación de equilibrio entre la estructura tribal y la ideología musulmana es totalmente esencial. También un programa de estudio sobre el subdesarrollo en los países islámicos es necesario.

Adicionalmente, la investigación y exposición de los diversos lobbies filo-islámicos y su peso sobre las políticas de la UE y de sus estados miembros es otro trabajo académico-periodístico a realizar urgentemente. El libro de Bat Ye’or (Eurabia) es un primer paso, pero se limita a describir las resoluciones del Diálogo Euro Árabe, cuyos términos humillantes son tan solo el resultado natural de una negociación entre unas dictaduras agresivas y una burocracia como la de la UE que representa a un cartel de democracias corporativas, que han tomado la ideología de los Derechos Humanos y el multiculturalismo como su mínimo común denominador. La historia de las influencias reciprocas entre los gobiernos europeos, los grupos de presión inmigracionistas (tanto empresariales como académicos) y los lobbys pro-islámicos todavía no se ha escrito.

 

[1] Sistemáticamente la izquierda pragmática ha expulsado a los extremistas al campo de la creación cultural y académica, con resultados positivos a corto y medio plazo, y quizá catastróficos a la largo plazo.

PD.-Propongo al lector comparar este artículo de la Enciclopedia Católica de 1913 sobre Mahoma con el mío de “La Segunda Guerra Fría” (hat tip a Martinito).