Recuperación: abaratamiento y recolocación de los factores & estimulación de la demanda
Febrero 19th, 2009 by Kantor1.-Ciclo y Bienestar
En su libro clásico sobre crecimiento económico, Robert Barro decía (a la dudosa luz de la serie temporal del PIB americano) que cuando el economista empieza a pensar en el crecimiento, “es difícil pensar en nada más”. Sospecho, no obstante, que millones de trabajadores en todo el mundo, mientras escribo estas líneas, no están pensando en el crecimiento, sino más bien en conservar su trabajo.
Miremos también nosotros la serie del PIB americano en la misma escala secular que Barro: las oscilaciones del agregado alrededor de su tendencia de largo plazo parecen pequeñas; es decir, si la volatilidad de la renta agregada se distribuyese uniformemente a lo largo de toda la economía, el ciclo económico sería un fenómeno insignificante. Al menos en principio esto podría ser así: las rentas del capital y los salarios podrían disminuir equitativamente, y la variación cíclica del PIB sería una picadura de insecto en el Gran Mamut del crecimiento.
No obstante, el reparto de variación del PIB en el ciclo dista mucho de ser uniforme: el agregado oculta una fuerte heterogeneidad: las rentas del capital sufren más que las del trabajo (lo que está bien, ya que son rentas concentradas en los deciles más altos de la distribución, aunque también son rentas recibidas por las clases pasivas), pero desgraciadamente las rentas del trabajo no disminuyen uniformemente [1]. La reducción de las rentas del trabajo en la fase descendente del ciclo casi nunca corresponde a una disminución de los salarios reales, ni a una reducción de las horas trabajadas por los empleados: la caída de las rentas del trabajo en la fase de ajuste corresponde casi en su totalidad al aumento del desempleo involuntario. Si el lector quiere encontrar un defecto esencial y no resuelto al capitalismo, este es el más grave: que el ciclo económico se resuelve en forma de desempleo.
Por tanto desde la perspectiva de la economía del Bienestar, hablar del ciclo es básicamente hablar de dos cosas: en el corto y medio plazo, del desempleo; en el largo plazo, del retorno a una senda de crecimiento.
Tomemos por tanto tres casos paradigmáticos: Estados Unidos, y la Alemania nazi durante la Gran Depresión, y Japón en los últimos quince años, para hablar del ciclo desde la única perspectiva políticamente interesante: la de la economía del Bienestar.
Aunque los adictos a las gráficas de PIB pueden pensar que el manejo político de la crisis japonesa fue desastroso, el punto de vista de los japoneses es bastante más positivo, y tiendo a estar de acuerdo con ellos. Desde 1990 la economía japonesa no ha parado de perder competitividad a nivel global, y todas las ganancias de productividad han sido compensadas por la reducción del volumen de la mano de obra (conforme la población envejecía). En estas condiciones, la economía cartelizada de Japón, hay sido dirigida por el Estado, los keiretsus y los sindicatos para evitar el desempleo a costa de todo lo demás. Las empresas y los trabajadores se han repartido las caídas de la renta nacional, según el principio de que las empresas y bancos no debían quebrar, y no debía haber despidos, y a cambio los trabajadores aceptarían reducir sus horas de trabajo y sus salarios por hora. Durante este periodo el desempleo se ha mantenido en tasas reducidas, pero los factores de producción siguen colocados en actividades subóptimas, y si la economía japonesa ha cambiado su estructura de producción, lo ha hecho a la velocidad de la renovación de la mano de obra. Ha sido una crisis larga y plácida, pero el lector no debe pensar que es una opción para el resto del mundo: Japón tiene unos niveles de capital social elevadísimos, y una estructura productiva cartelizada. Si intentamos aplicar el modelo corporativista japonés en Europa o USA, nuestras economías se hundirían en una corrupción abismal; no obstante si se puede aprender una lección importante de lo ocurrido en Japón: incluso la economía más eficientemente intervenida del mundo está sometida a la inevitabilidad de la aritmética: la suavidad (desde el punto de vista del Bienestar) de la crisis en Japón no se puede entender sin una enorme flexibilidad salarial, que compensó la rigidez del resto de la economía: si los sindicatos hubiesen intentado mantener los salarios, a medio plazo los keirtsus hubiesen tenido que despedir, o hubiesen quebrado.
La experiencia española demuestra esto con una definitiva claridad: los atroces niveles de paro de los años ochenta fueron el resultado de forzar unas fuertes subidas salariales en un ambiente de escaso crecimiento y rigidez laboral: finalmente la reducción de la renta del trabajo se produjo de la peor forma posible: no mediante reducciones salariales, ni siquiera con despidos individuales, sino a través de quiebras empresariales y despidos colectivos.
La lección de la flexibilidad de los precios de los factores se puede ver con mayor claridad si cabe comparando el New Deal americano con la política económica nazi. Ambos programas fueron similares en todo, salvo en un punto: donde la administración Roosvelt intentó evitar la caída de los salarios y favoreció la cartelización de la mano de obra (sindicalismo), los nazis forzaron una caída general de los salarios. La consecuencia de esto fue una fuerte y rápida recuperación económica que legitimó definitivamente a Hitler cuando su posición política aún era frágil.
2.-Ramsey, Kaldor y Keynes: Renta, consumo e inversión
Aunque en algún artículo anterior he sido notablemente crítico con las teorías ortodoxas (neo-keynesianas) del ciclo económico, debemos reconocer que la mera aplicación de la microeconomía a los agregados macroeconómicos nos dice mucho sobre las consecuencias y distribución sectorial de la volatilidad del PIB. Empecemos por lo más sencillo: haciendo abstracción de momento del sector exterior, el PIB básicamente se descompone en consumo e inversión.
PIB=Consumo + Inversión
La observación empírica nos dice que la volatilidad de la inversión triplica a la del consumo. Esto viene a significar que el efecto directo de la volatilidad de la inversión da cuenta de la mitad de la del PIB. Esto es un hecho empírico, pero es mucho más significativo a la luz de la Teoría del Control Óptimo, es decir de los fundamentos matemáticos de la colocación intertemporal de los recursos. Los agentes intentan disfrutar un flujo de consumo lo más suave posible; esto quiere decir que intentan consumir en todos los periodos en proporción a sus rentas presentes y esperadas (en proporción a su “renta permanente”). Por su parte, en el marco de la Teoría Financiera moderna (CCAPM), las empresas también tienen incentivos a generar flujos de renta estables o incluso contracíclicos, pero eso no significa que haya ninguna fuerza que tienda a generar directamente un flujo estable de inversión. Al contrario: en momentos de crisis las empresas tienden a compensar las pérdidas patrimoniales de los accionistas mediante el reparto de dividendos y la formación de stocks de liquidez: es decir, a costa de la inversión. Resumiendo, los consumidores tienen fuertes incentivos a suavizar su parte de la demanda agregada, pero los inversores no. Cuando Keynes afirmaba que la volatilidad de la inversión era el resultado de los “animal spirits” no podía estar teóricamente más equivocado: la inversión es volátil porque no hay razones para que no lo sea. No obstante a nivel intuitivo decir que la inversión está dominada por “animal spiritis” es bastante exacto.
Así pues la inversión es volátil; cuando cae fuertemente respecto de su nivel tendencial, el PIB y la renta disponible caen con ella (y ya sabemos que ese ajuste es a través del desempleo involuntario). El consumo responde a la caída de la renta nacional de dos formas: directamente los parados reducen su nivel de consumo drásticamente, y el resto de trabajadores aumentan su ahorro de precaución. Pero esa reducción del consumo solo es un efecto de segunda ronda. Es importante entender que existen las crisis de subdemanda (keynesiana), pero esta demanda no cae por culpa del consumo, que siempre responde pasivamente a la renta. No hay nada más erróneo, por tanto, que hablar de “crisis de subconsumo”. Y por tanto es un error intentar “reflotar el consumo”, que es la parte del PIB que se reflota sola.
Toda la volatilidad del PIB es volatilidad de la inversión, directa o indirectamente, y recuperar el PIB tendencial es recuperar la inversión. Desde luego, sostener el consumo ayuda a que la inversión no se desplome, pero el lector debe preguntarse ¿el dinero mejor gastado para sostener la inversión es el que pasa por el consumo? El lector sospecha que en general no; por eso las rebajas electoralistas de impuestos apenas tienen efectos sobre la actividad económica.
3.-Abaratamiento y recolocación de los factores y la naturaleza del capital empresarial
En principio para que merezca la pena invertir hacen falta buenas expectativas de beneficios; expectativas que deben cumplirse, porque sino las inversiones son fallidas, y vuelta a la casilla de salida. Simultaneamente, los activos que representan “inversiones fallidas” (pisos o acciones de constructoras, por ejemplo) deben reducir su valor hasta el nivel que es compatible con los flujos de caja/utilidades futuros que representan. En el caso de los pisos no hay más que añadir: son demasiado caros, y deben valer menos; los agentes que los hayan acumulado deben liquidarlos a su valor real; quien se haya metido en ese lio, que salga de él. Si un piso se ha comprado por 100 y ahora vale 50, alguien ha perdido dinero, pero la sociedad no gana ni pierde: algún otro disfrutará del activo a mitad de precio. Enhorabuena a todos los premiados.
Pero si esto vale sin mayor comentario para los pisos, no es igual para las empresas: un piso que vale la mitad es el mismo piso. Pero las constructoras que tienen que pasar los próximos años sin demanda no pueden esperar a “caer de precio”. Y los trabajadores de la construcción son un factor que necesita tiempo para ser absorbido por nuevos proyectos empresariales en otros sectores. De todas formas a habrá que pagar subsidios de desempleo a muchos de los que sean despedidos, ¿no querido lector? El Estado debe suavizar la caída de la demanda por debajo de su nivel tendencial en algunos sectores, porque la liquidación desordenada de negocios viables en el medio y largo plazo no consiste en su venta a precios de saldo, sino en su destrucción económica. Y eso no contribuye a la recuperación, sino que la retrasa; una riqueza real positiva desaparece por una caída súbita de la inversión/demanda, y por un ahorro que llega cuando ya no queda mucho que rescatar.
Por tanto nuestra postura está a medio camino entre un liquidacionismo irreflexivo que considera cualquier caída un “ajuste” y la visión anti-liquidacionista que pretende superar el bache forzando subidas del salario mínimo, o tirando dinero en los bolsillos de un consumidor que ni inició la crisis, ni puede evitarla. Por eso la propuesta política es sencilla: como ya hemos dicho lo peor se ha evitado (de momento), y los bancos no han quebrado: con un sector financiero y un volumen de dinero de bancario que no han colapsado, estamos ante una recesión cíclica que va a ser muy dura; en un escenario como el de 1973. Ahora se trata de rescatar la actividad y la inversión: esto exige dos cosas: facilitar la caída de salarios reales y de los precios de los activos, y hacer una política de estimulación pública de la actividad.
4.-Estimulación keynesiana
La estimulación keynesiana es una ayuda, pero antes de referirnos a ella, es importante entender que no es la política más importante de reactivación; por este orden, lo primero es salvar los bancos, lo segundo es dejar que los factores y activos reajusten su valor, y solo lo tercero es la estimulación pública de la demanda, que es primero estimulación de la inversión, y solo en segundo lugar del consumo.
Los Estados del Bienestar modernos, que aumentan el desempleo estructural, sin embargo también tienen un efecto estabilizador del ciclo económico tanto a través de los ingresos como de los gastos: la imposición progresiva reacciona a las caídas de la renta nacional con una reducción más que proporcional de la presión fiscal; y en sentido opuesto, el Estado del Bienestar aumenta sus gastos asistenciales cuando la economía se enfría. Eso aumenta la demanda agregada, y lo hace justo cuando esta está cayendo, y cuando al Estado le resulta más fácil y barato obtener recursos en los mercados financieros. En este sentido, no hay más que añadir: : la soga welfarista es autoajustable y el keynesianismo automático no está sometido ni a los caprichos de la política (Teoría de la Elección Pública) ni a los problemas de medición estadística que tantas veces dejan en nada los mejores diseños económicos.
Más allá de los estabilizadores automáticos, nos esperan Buchanan y Von Mises.
Normalmente, en las recesiones cortas de los últimos cincuenta años, los programas de estímulo económico han llegado cuando la recuperación ya había empezado, y el Estado ha acabado por competir con la inversión privada por los recursos. No seremos ahora tan afortunados: esta recesión va a ser larga, y aunque el estímulo llegará mucho mas tarde de lo que sería deseable (y tendrá que pasar por el reparto de despojos de la política parlamentaria), esta vez será “a tiempo”, porque el “tiempo” será largo.
Otra cosa que el lector debe entender es que en economía, el largo plazo afecta al corto plazo: por eso cuando decimos que se debe mantener el equilibrio presupuestario sobre el ciclo, decimos que este compromiso no es una idea para el futuro: debe empezar con el primer euro de déficit público. El Estado debe comprometerse a esto, para que la inversión privada sepa que no va a tener que competir por los recursos con el Estado. En consecuencia todos los programas de estimulación de la demanda deben ser REVERSIBLES. Por tanto, contratar funcionarios (y en esta venerable casa de putas que es España, la tentación es enorme), no es un programa de estimulación, sino un programa para machacar la economía adicionalmente. El empleo público directo es pura desestimulación, y además es caro.
Licitar obra pública es otra cosa que saben todos los que no saben nada más. Pero es un error creer que esta fracción necesariamente pequeña de la economía puede rescatar al total. El sector de la construcción ha sido el más golpeado de la economía (es esencialmente inversión, y siempre es muy cíclico), y si, ahí tiene que ir bastante dinero. Pero detrás de la vivienda han ido otros sectores y otras formas de inversión pública también deben acudir al rescate. La Teoría Keynesiana parte de la realidad de que en el lado decreciente del ciclo económico existen recursos vacantes por falta de demanda, y que el Estado debe ofrecer esa demanda adicional, o mejor colocar su propia demanda contracíclicamente. Es superficialmente una teoría macroeconómica, pero tiene una dimensión sectorial: si podemos identificar los sectores donde hay realmente más recursos ociosos, es ahí donde la inversión pública debe concentrarse, y por supuesto el Estado debe aprovechar para comprar a descuento. Además no se trata de gastar por gastar: la inversión pública no debe ser una creación ad hoc. Debe ser verdadera inversión, en términos samuelsonianos.
La estimulación keynesiana es por tanto un arte complicado: exige identificar proyectos de inversión socialmente rentables en sectores especialmente afectados por el ciclo, y que sus plazos de ejecución sean más cortos que la fase declinante de la economía (licitar por tramos autocontenidos ayuda a que el Estado se salga cuando los costes corrientes y financieros empiecen a indicar que los recursos no están ociosos).
¿Quiere el lector proponer su propia lista? La mía incluye solo dos puntos. En primer lugar la escasez energética no se ha acabado: va a ser un cuello de botella del crecimiento durante una o dos décadas. Por tanto, aparte de abandonar las renovables, y dejar de quemar dinero en ese pozo sin fondo, para beneficio de cuatro forraos, es necesario hacer algo real en el campo del ahorro energético. Y ese algo es sencillo: deshacernos de parte del transporte de mercancías por carretera y aumentar el peso del tren. Eso implica más gasto público en vías y centros logísticos y una fuerte liberalización de lo que circula sobre esas vías. El modelo en esto es USA. El segundo proyecto público es la Administración Electrónica. El modelo es Estonia.
Por otra parte, lo mejor para ayudar a la inversión es ayudar a la inversión: rebajar el impuesto de sociedades (¿quizá hacerlo explícitamente contracíclico?) y rebajar los costes laborales que dependen del Gobierno (¿quizá las cotizaciones a la Seguridad Social durante un periodo de un par de años?).
Una última cosa: mucha gente se ha ido al paro y va a seguir gastando ahora con el subsidio sin entender que ahora no va a ser fácil volver a encontrar trabajo. Propongo por tanto una medida paternalista, pero a todas luces positiva: reducir todos los subsidios de desempleo en un 25%, y aumentar su extensión en un tercio. Muchos no saben lo que se les viene encima, y cuando el subsidio se agote van a recibir una brutal hostia de realidad: mejor que la hostia empiece antes y sea menos fuerte. Diré que un subsidio de desempleo decreciente y más largo en duración siempre me ha parecido una buena idea, tanto psicológica como económicamente, pero quizá es muy complicado o inaceptable para el público. Bien, ellos lo pagan, así que supongo que ellos deciden.
[1] Para todas las afirmaciones sobre el ciclo económico, véase “Advanced Macroeconomics”, de David Romer, Capítulo 4, sección 1 “Some facts about economic fluctuations”.
PS.-Por cierto, tenemos mapa temático! Un saludo a Juan Antolín.
PS2.-Me hace notar Citoyen que la frase que yo leí en el libro de Barro era original de Lucas.





Febrero 19th, 2009 at 22:47
No verán mis ojos una inversión seria en energía nuclear. No verán mis ojos inversión seria en centrales térmicas de carbón con captadores de dióxido de carbono (ya hay investigación avanzada en Asturias al respecto). No verán mis ojos inversión seria en ahorro energético, incentivación del desarrollo de vehículos eléctricos, etc…
Estoy de acuerdo con rebajar los costes asociados a la contratación (seguridad social, etc…) pero eso aumentaría aún más el déficit público. ¿Por dónde se podría equilibrar?
Febrero 19th, 2009 at 23:33
De momento hay acuerdo en que se van a correr déficits. Que esos costes se dirijan a rebajar la SS y el impuesto de sociedades es mejor que se rebaje el IVA o el IRPF.
De todas formas, no se si España tiene margen para más gasto público; entre la caida de la recaudación y el aumento automático de los gastos sociales no va a quedar para mas.
Febrero 20th, 2009 at 0:02
En realidad me había confundido de artículo (aunque el que enlazas dice algo parecido, que lo del ciclo lo hemos superado etc,…) pero la frase original es de 1988 http://en.wikiquote.org/wiki/Robert_Lucas,_Jr.
Febrero 20th, 2009 at 0:38
Muy interesante el post (como casi todos).
Tu propuesta sobre el subsidio de desempleo me recuerda al liberalismo paternalista del libro Nudge.
Febrero 20th, 2009 at 0:41
¿Y qué pasa cuando metemos en la ecuación el sector exterior en un país como el nuestro que bate toda clase de récords mundiales de déficit? A mí es algo que me obsesiona, y por ello soy tremendamente pesimista sobre la economá nacional, no sólo en términos absolutos sino también en comparación con el resto de Europa.
Creo que tienes una visión muy utópica sobre la actuación en la práctica de la administración. Lo de los planes de estímulo podrían estar bien si no consistiesen, como de costumbre, en un instrumento de mangoneo y despilfarro: http://www.rankia.com/blog/bolsaliberal/2008/12/el-ltimo-plan-o-cmo-tirar-el-dinero.html
Febrero 20th, 2009 at 16:05
Y una guerra?
Febrero 21st, 2009 at 14:17
Sumemos a la lista:
1.Educación permanente en idiomas, de forma intensiva, para estudiantes, desempleados y para cualquier españolito medio. Es mil veces mejor 2 meses pagados por el Estado en otro país, que los miles de euros que se están gastando en mierda cursos organizados por diputaciones y demás, para “favorecer la inserción laboral”. Si no salimos de España es pq en primer lugar no sabemos comunicarnos ¿cómo vamos a trabajar o establecer relaciones comerciales?. Cualquier titulado con inglés y/o francés es un titulado con empleo. La movilidad laboral no empieza flexibilizando el despido nacional, si no facilitando la adaptación a otros empleos, del mismo sector, en otros países europeos o de cualquier otra parte, volar es barato.
2.Reforma fiscal verde. Mejora la eficiencia en el uso de recursos escasos (agua, energía, etc.) y además puede reducir las cotizaciones a la SSocial, el doble dividendo.
3.Investigación y desarrollo de las centrales nucleares de nueva generación. La energía nuclear aunq se suela decir lo contrario no es tan barata, por los grandes costos de inversión, la vida útil y los problemas de residuos. Ello no quita las ventajas estratégicas de autoabastecimiento. La potenciación de ese sector es fundamental como inversión de futuro, sobre todo porque la cosa está muy fría en cuanto a la investigación de nueva tecnología nuclear.
El tren de mercancías sin duda está muy bien, pero eso para una Europa integrada, a nivel nacional no creo que se pueda hacer mucho. Y las empresas y sindicatos de camiones son demasiado poderosos. En Argentina sería la idea madre, aquí no está tan claro, es un cambio demasiado complicado.
Febrero 22nd, 2009 at 12:34
Hola Gabriel:
1) “Investigación y desarrollo de las centrales nucleares de nueva generación” España no da para esto. Es mucho mas facil construir trenes que intentar despuntar en tecnologia nuclear. Que inventen ellos!!
Ahora mismo para mi es mas prioritario reducir el consumo de combustibles líquidos que tomar decisiones sobre producción eléctrica.
Febrero 22nd, 2009 at 14:52
España por sí sola no claro, pero unirse a los consorcios internacionales que sí que existen no estaría mal, por algo se empieza.
Reducir el consumo de combustible puede hacerse, y de hecho se hace, a través de los impuestos y por ello la opción 2 abarcaría tal tema, mediante una reforma fiscal verde. Aumentar los impuestos a los combustibles cuya demanda sea bastante elástica, y disminuir aquellos otros que desincentiven el crecimiento, o aumenten el paro,
A la demanda elástica, pq sí se hace a aquellos que no pueden disminuir su consumo fácilmente, simplemente supondría cargarles más de impuestos, aumentando sus costes sin más.
Salu2
Febrero 22nd, 2009 at 20:54
Muy buena exposición, Kantor.
Dos apuntes:
“Muchos no saben lo que se les viene encima, y cuando el subsidio se agote van a recibir una brutal hostia de realidad”
Estoy bastante de acuerdo en analizar la idea de un seguro de desempleo decreciente y más largo, pero sobre que la gente no sabe lo que se les viene encima, tengo mis dudas: los medios nos machacan a diario con noticias negativas sobre la economía, a veces tan alarmistas que rozan el amarillismo. Creo que también tienen su parte en la extensión del “miedo a lo que se viene encima” y a una reducción adicional del consumo en plan “profecía autocumplida”. Por mi experiencia cercana, el parado o el que tiene un contrato eventual sí que sabe lo que se le viene encima… es quizá el trabajador “fijo” el que puede pensar que todo esto no va con él… aunque lo lógico, como tú bien dices, es que también restrinja su consumo.
“1) “Investigación y desarrollo de las centrales nucleares de nueva generación” España no da para esto. Es mucho mas facil construir trenes que intentar despuntar en tecnologia nuclear. Que inventen ellos!!”
Bueno, cuando yo acabé la carrera de Ingeniería, hace 10 años, el nivel técnico en ingeniería nuclear era relativamente alto en unos poquitos centros educativos españoles, y se trabajaba con alguno de los institutos de investigación punteros en el mundo, si no de igual a igual, casi… con un poquito más de impulso (que nunca llegó, sino todo lo contrario) hubiera sido de igual a igual en unos años… no sé cuánto se habrá deteriorado la cosa después…
Saludos.
Febrero 23rd, 2009 at 2:42
[...] del estímulo fiscal y el papel del estado a corto plazo, Kantor tiene un artículo excepcional aquí al lado. Por favor, leedlo. Comparto con él la gran duda que muchos tenemos respecto a esta crisis: [...]
Febrero 23rd, 2009 at 7:29
[...] del estímulo fiscal y el papel del estado a corto plazo, Kantor tiene un artículo excepcional aquí al lado. Por favor, leedlo. Comparto con él la gran duda que muchos tenemos respecto a esta crisis: [...]
Febrero 23rd, 2009 at 19:08
Lo que dices de trenes y energías renovables me encanta. Lo primero me viene en la sangre, y además me consta que ahora mismo en sitios como Ineco-Tifsa se estan hinchando a renovar andenes. Lo segundo, creo que es de puro sentido común. Y lo de Estonia, pues lo veo menos claro -como solución; como idea es estupendo- , que aquí la mano de obra que sobra no es precisamente la especializada que se ocuparía de labores así.
“Si un piso se ha comprado por 100 y ahora vale 50, alguien ha perdido dinero, pero la sociedad no gana ni pierde: algún otro disfrutará del activo a mitad de precio. Enhorabuena a todos los premiados.”
Me consta que los precios de los pisos aún se mantienen en precios relativamente elevados, incluso si tienen que pasar tiempo sin venderse. Conozco constructores que las han pasado tibias y aún así han descartado bajar precios. ¿Es ésto bueno o malo? ¿A qué se debe? ¿Debemos esperar que finalmente caigan?
Abril 25th, 2009 at 13:30
[...] « Recuperación: abaratamiento y recolocación de los factores & estimulación de la demanda [...]
Agosto 10th, 2009 at 5:52
Hace mil años que vengo diciendo lo de lso trenes, así que me encanta que alguien más preparado que yo lo repita.
Por lo demás, en el aretículo se describe, creo, lo que no está haciendo el gobierno.
A mí lo que más miedo me da es lo del déficit público.
Agosto 31st, 2009 at 22:10
[...] del ciclo económico, y el propio ciclo es un tema controvertido (I, II , III y sobre todo IV). Lo que no es controvertido es que el desempleo estructural tiene consecuencias sociales aún más [...]
Diciembre 8th, 2009 at 11:50
[...] keynesiana de la demanda presente es desestimulación de la inversión, y el lector ya sabe que el ciclo es siempre culpa de la ausencia de inversiones, y solo secundariamente de la caída del…. Así que no debemos equivocarnos sobre esto: tirar el dinero en proyectos inútiles no estimula la [...]