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El Coliseo

Bolonia como excusa

January 6th, 2009 by Pablo Pinés

Los últimos meses están viendo como las protestas contra Bolonia en España han crecido en intensidad y notoriedad, y ya no tienen sólo un caracter antisistema, sino que incluso algún rector ha llegado a manifestarse en su contra. Y es que aprovechando la adaptación a ese nuevo marco europeo en España el gobierno está llevando a cabo una auténtica reforma universitaria de tal calado que fácilmente se podría decir incluso que lo de Bolonia es una simple excusa.

No es que una reforma universitaria sea necesariamente mala, pues los universitarios bien sabemos que hay mucho que mejorar en la universidad, simplemente que no se ha hecho de la forma correcta, ni se ha dialogado por parte del gobierno lo suficiente y, sobre todo, las medidas y sus intenciones no gustan a casi nadie.

Desde el regreso de la democracia, pero sobre todo finales de los años 80 y principios de los 90, gracias a los fondos europeos, España vivió una explosión universitaria sin precedentesen nuestra historia, aumentó enormente el número de estudiantes y se crearon facultades y universidades en todos los rincones del país. Pero la decreciente tendencia demográfica, y la estupidez de un sistema que permite tener dos carreras iguales en facultades separadas por apenas 30 kilómetros indicaba que eso no podía durar, y así fue. Esta necesidad de racionalizar el excesivo despliegue de centros universitarios y reducir los costes asociados, junto con el objetivo europeo de “convertir la universidad en un motor de crecimiento y foco de saber”, explican muchas medidas que de otra forma no se entienden.

El proceso de adaptación a Bolonia realmente implica poco más que la adaptación a los créditos ECTS, sus nuevas metodologías pedagógicas, y el suplemento europeo al título. Con eso, nuestro sistema de carreras de 3+2 años (3 para primer ciclo y 2 para el segundo ciclo) se podría convertir fácilmente, siendo el primer ciclo lo que en otros paises se llama “bachelor”, y el segundo ciclo “máster”. Y bastaría para conseguir ese objetivo de movilidad, de hecho la facilitaría, porque muchos países que no tenían este modelo de 3+2 es el que han adoptado con la reforma, y curiosamente ahora nosotros queremos ser diferentes.

Sin embargo, aquí el ministerio, tras darle muchas vueltas y cambiar muchas veces de dirección, ha decidido que se debe seguir un modelo de 4+2. Esto tiene implicaciones más profundas de lo que parece, puesto que, salvo el caso de las carreras que habilitan para profesiones reguladas, como la mayoría de las ingenierías (con la injusta excepción de la Ingeniería Informática), tanto diplomaturas como licenciaturas pasarán a convertirse en grados de 4 años.

Esto significa que los diplomados podrán hacer másteres, lo cuál es muy interesante para las universidades puesto que estos estudiantes hasta ahora no podían, y perjudica a los licenciados, puesto que sus cinco años pasarían a convertirse en cuatro años, lo que significa que la calidad de los nuevos formados se reducirá, y los títulos viejos se reconocerán con títulos que tendrán menos valor, en lugar de con grado+máster, que es como debería ser. Y eso sin hablar de los casos de quienes se vean atrapados en el cambio de plan de estudios, que generalmente significa que estos estudiantes tendrán que estudiar muchos créditos para obtener el título (entre el plan viejo y el plan nuevo). Ya se sabe que los cambios de plan de estudio rara vez benefician al alumno, y más bien suponen el riesgo de perjudicarlo enormemente. Por cierto, el coste por créditos de los másteres es sensiblemente más caro, y así es que vienen costando desde 800 hasta incluso 3000 euros al año.

A mayores, el ministerio, en uno de esos cambios de parecer que tuvo estos últimos años, decidió suprimir el modelo de catálogo de carreras, en el que las universidades pedían alguna de las titulaciones existentes y las autoridades competentes (actualmente, las autonomías) decidían si se lo daban o no, a uno en el que las universidades elaboran sus propuestas libremente y luego una agencia del gobierno, la aneca, verifica que cumplen los mínimos para ser acreditadas. En el caso de las profesiones reguladas estos títulos tendrán que cumplir unas directrices de contenidos mínimos, pero para el resto las condiciones son mucho más libres.

Una de las características más nuevas del sistema implica que estos títulos nuevos tendrán que ser suficientemente atractivos para asegurar un nivel mínimo de matriculación (25 alumnos para los grados y 15 para los másteres por año en el caso de Galicia, si no recuerdo mal), y estar diseñados de forma que resulten acordes a la realidad socioeconómica y aseguren un buen nivel de empleabilidad, esto es, que estén al menos en parte diseñados para las necesidades de las empresas. Conjuntamente con la voluntad de aumentar la participación del sector privado en la financiación de la universidad, lo que implicaría mayor involucración de las mismas en las decisiones que se tomen dentro de la universidad, por ejemplo a través de los Consejos Sociales, esto es lo que ha hecho que frecuentemente se acuse a Bolonia de “mercantilizar la universidad”.

También se mezcla el tema de Bolonia con el de la renovación pedagógica, ya que los créditos ECTS significan contabilizar también el trabajo del alumno, en contra del actual modelo que sólo contabiliza las horas de clase presencial. SIn embargo, a pesar de los errores que a veces cometen los profesores en las experiencias piloto para la adaptación (y sé de lo que me hablo, las he sufrido), generalmente no es tan difícil el proceso, y desde luego no sirven para justificar ninguno de los demás cambios.

Con todos estos ingredientes vemos lo que significa, en esencia, la reforma que se está llevando en España a cabo con la excusa de Bolonia: reducir los costes de las actuales carreras que se convertirán a grados (reducir una carrera de 5 a 4 años significa ahorrar mucho dinero, y en las carreras que pasan de 3 a 4 años basta con convertir el cuarto año en uno de prácticas profesionales); aumentar la recaudación de las universidades permitiendo a los diplomados el acceso a los másteres y obligando a quienes con el sistema viejo serían licenciados a acceder a ellos para tener el mísmo tipo de formación (sirva como ejemplo que los segundos ciclos de las ingenierías reguladas se convertirán en másteres, o también el que existirá un máster específico para ser abogado), con el mayor coste que supone este tipo de formación, y también poner a las universidades al servicio de las necesidades de las empresas a cambio de que estas aumenten su participación en los presupuestos de las mismas.

Por cierto, un detalle que no está del todo claro a dia de hoy sobre las nuevas titulaciones, pero que por la información que se tiene actualmente parece que será así: si una titulación que sólo se enseña en un centro deja de impartirse, porque no cubre el mínimo de alumnos, pierde la acreditación de aneca, o la razón que sea, eso deja en muy mala situación a sus titulados y estudiantes, como es obvio, pues se extingue, con lo que eso significa.

Con esto creo que queda claro por qué tanta gente está en contra de esta reforma universitaria, y porque ha habido tan poco información y tan poco clara. Sinceramente soy muy escéptico respecto a que sirva para mejorar el bajo nivel internacional de nuestras universidades (sólo 2 de ellas están dentro del Top 200 mundial, y en los puestos bajos), y más bien creo que sólo servirá para rebajar aún más su nivel, empeorar la situación de mala gestión que se produce en muchas universidades y que intentan solucionar con estas medidas (aunque dudo que sean efectivas), y en definitiva, demostrar que una vez más nuestros políticos no saben aprovechar los vientos de Europa para impulsarnos hacia el futuro.

El (casi) colapso del Imperio Americano

October 22nd, 2008 by Pablo Pinés

Hay muchas cosas por las que George W. Bush ya iba a pasar a la historia (los 7 minutos que se pasó leyendo un cuento tras ser avisado de lo del 11-S, la guerra de Irak tras mentir sobre los vínculos de Saddam Hussein con Al-Qaida o la invasión de Afganistán, entre una infinidad más), pero lo ha coronado con una crisis económica de dimensiones trágicas que le ha valido los peores índices de aprobación de un presidente en la historia de los Estados Unidos.

Crisis que ya se veía venir desde hace años por los tremendos gastos llevados a cabo para sufragar las intervenciones militares en el extranjero, la “Guerra contra el Terrorismo”, así como las subsiguientes reconstrucciones. Cabe hacer notar que en muchas ocasines los costes se han disparado porque misiones que podrían y deberían haber hecho sus soldados soldados fueron encargadas a mercenarios con costes hasta 1000 veces superiores. Para sufragar todo ello el gobierno federal recurrió a un abultado déficit fiscal que, junto con el creciente déficit comercial (Europa lleva ya bastante años teniendo un enorme superávit comercial con Estados Unidos, por ejemplo, y no digamos ya China), capítulos cada uno de los cuales frecuentemente han superado los 500.000 millones de dólares al años (con lo que no pocos años el déficit real era de más de 1 billón de dólares), se puede decir que han llevado literalmente a la ruina a Estados Unidos. La crisis de las hipotecas basura sólo ha sido el desencadenante, pero los enormes desequilibrios estaban ahí y eran continuamente ignorados. Desde luego, es todo un mérito haber llevado a ese país a la situación actual, teniendo en cuenta el país que recibía en el año 2000, con un abultado superávit y en la cumbre de su liderazgo mundial.

En realidad, lo que ha sucedido es tan viejo como la historia: un Imperio colapsa cuanto se vé obligado a aumentar sus gastos militares por encima de lo que es sostenible para él a la larga, como fue el caso del Imperio Español en sus luchas europeas, cuando el oro de américa debía ir directamente a manos de los prestamistas que habían adelantado el dinero a la monarquía hispánica con intereses de usureros. Tarde o temprano un imperio en esta situación acaba cayendo, y eso es lo que estamos viendo a día de hoy, aunque mucha gente lo negará, claro. Cualquier empeño de mantener la situación actual, especialmente en Irak a la larga sólo va a perjudicar la situación de su país, y eso es algo de lo que deberían darse cuenta.

Personalmente lo relaciono con el propio colapso de la Unión Soviética. Mientras existía, gran parte de la izquierda europea creía en el ideal que ella supuestamente representaba, la verdadera tierra prometida del proletariado, y por ello se desarrolló el Estado del Bienestar en Europa, como respuesta de las democracias europeas a las exigencias de avances sociales, y para desactivar las derivas marxistas de muchos izquierdistas.

Pero la caída de la URSS hizo que ese modelo marxista se fuese a pique, con lo que dejó de ser necesario el avance del Estado del Bienestar, ya que ya no había un modelo “socialmente superior” y, como se puede comprobar aún a día de hoy, desde entonces la izquierda anda francamente un poco desorientada (sino a ver cómo se entiende que primero Tony Blair y ahora Zapatero se hayan considerado los “renovadores”, los que marquen el nuevo camino a seguir tras agotarse las fórmulas clásicas, aunque ello implique participar de ideas neoliberales como la bajad de impuestos).

Así que el neoliberalismo, que no es más que una manifestación extrema de muchas ideas de la derecha (resumidamente, privatización al máximo y que el mercado lo regule todo por sí sólo) se ha desarrollado hasta extremos inconcebibles, llegando incluso a dar origen a intentos de aberraciones jurídicas como la directiva bolkenstein, que supuestamente pretendía abrir el mercado de la mano de obra en europa, pero permitiría cosas como que un rumano trabajase en París con las condiciones laborales de Rumanía, es decir, con un salario mínimo muy inferior o mucha menos cobertura social. Otra muestra más de lo que supone dar tanto poder a una estructura sin controles democráticos como el Unión Europea, por cierto.

Ahora se ha fisto, por fín, que no sólo el mercado no se autoregula efectivamente (o, si lo hace, es a un coste social demasiado elevado), sino que el descontrol del mismo agudiza las consecuencias de cualquier crisis y limita la acción protectora del Estado sobre sus ciudadanos, como estamos viendo.

Lo más lamentable es que, a pesar de todas las palabras de reconocimiento de que hay que aprender de esta crisis, pasados 10 años de esta crisis es seguro que las voces de los que ahora callan por habernos llevado a la situación actual, volverán a abrirse para decir las mismas memeces, aunque sean con otro disfraz (a ver cómo lo llaman entonces).

El momento actual lo que clama no es sólo por reformas económicas, sino por reformas políticas que permitan aumentar el control democrático de los ciudadanos sobre esos asuntos. Utilizando una metáfora informática (salvando las enormes diferencias), una de las principales razones de la (para muchos) superioridad de los productos de software libre respecto a los de de software privativo es que, mientras estos últimos ocultan sus detalles del usuario, que sólo puede tener una idea vaga de cómo funcionan y no puede hacer nada para resolver los errores, (como sucede se podría decir que con el sistema democrático representativo), los primeros permiten el pleno control de los usuarios, que crean comunidades en torno a ellos, y con ello la revisión y mejora de estos sistemas es mucho mayor y más constante, veinte ojos ven más errores que dos. Es decir, estos sistemas son una demostración empírica de que el aumento del control democrático se traduce en mejoras para los implicados.

Y por parte de Estados Unidos, lo que necesitaría urgentemente es la limpieza de esa élite política, especialmente la cercana al partido republicano, que ha metido a ese país en la actual situación, que es plenamente responsable de ello, pero no va a asumir ninguna culpa, y que está acercando cada vez más a ese país a lo que se podría definir a un Estado Fallido, en el sentido de que ese país cada día más semeja un peligro para sus ciudadanos y los de cualquier país y, sobre todo, para la democracia en todo el mundo.

El Imperio Americano está cayendo, el árbol está muy podrido por dentro aunque por fuera aún parecía lozano y vivo. Ahora que ha impactado el rayo y lo ha roto mucha gente se ha hecho la sorprendida, pero no será porque no se haya estado notando el olor desde hace años. La grave cuestión ahora es quién será capaz de tomar el relevo, pero la impresión que me da la situación actual es que cabe esperar unos cuantos años de indefinición y supuesto “multipolarismo” antes de que alguien se haga de nuevo con el cetro mundial. Me gustaría poder decir que Naciones Unidas sería capaz de impedir que se genere un nuevo imperialismo, pero no lo creo.

Mientras tanto, despidamos la hegemonía americana. Imperio Americano, Requiescat in pacem

El hambre como instrumento de control poblacional

July 14th, 2008 by Pablo Pinés

La actual y creciente crisis que afecta a las economías desarrolladas, surgida de la cada vez mayor naturaleza especulativa de las mismas, está afectando más duramente aún a las economías de los países pobres, con especial ayuda de unos precios del petróleo que inexplicablemente siguen subiendo. La situación se está agravando hasta tal punto que puede condenar al hambre a unos 3.000 millones de personas, de las cuales muchas de ellas acabarían sucumbiendo finalmente a la muerte. Un genocidio de dimensiones inimaginables.

Como se vio en la reciente cumbre del G-8, no hay voluntad de solucionarlo por parte de los países ricos, las promesas de ayuda siguen sin concretarse más que en una pequeña parte. Y es que el planeta puede alimentar a 10.000 millones de personas, pero no podría sostener que todas ellas viviesen según nuestro modelo de derroche y explotación salvaje. Eso se está viendo ahora que China entra con fuerza en los mercados de materias primas, donde elementos como el cobre han llegado a triplicar su precio. Es fácil deducir que si Latinoamérica, África y el resto de Asia entrasen también ese juego el precio se dispararía exponencialmente, con los graves riesgos que ello supone.

Así pues, el hambre es visto como un mal menor o incluso necesario. Es decir, se trata de un control poblacional, consciente o inconsciente, por parte de los más ricos. Selección natural, que diría Darwin. Aunque de natural no tiene nada, pues uno de los principales instrumentos de ese control es el neocolonialismo, que busca asegurarse el control económico de los países, y su subyugación, imponiendo regímenes políticos afines, y dificultando todo lo posible el desarrollo de regímenes que realmente impulsen el desarrollo de sus naciones, de lo cual hay múltiples ejemplos, especialmente en Latinoamérica y África. Así, se garantizan poder decir que la culpa del subdesarrollo de esos países es de ellos mismos, mientras la élite encumbrada al poder se enriquece y se mantiene más o menos leal, y el pueblo en general sufre el expolio de sus riquezas.

De lo que no parecen darse cuenta es de que la gente no se muere de un día para otro, mucha gente sencillamente será un poco no se conforma con la pobreza, y esto tiene sus consecuencias. Por ejemplo, muchos analistas apuntan a que gran parte de la creciente volatilidad de próximo y medio oriente es fruto de la ausencia de expectativas para los más de 100 millones de jóvenes de la zona. La ausencia de trabajo, más aún trabajo dignamente pagado, y el retraimiento de la tradicional cobertura de muchos de esos estados desespera a esta población, nubla su futuro y la empuja a la emigración o, peor aún, la deja en manos de los integristas y fanáticos. En este caso concreto, generalmente no se mueren de hambre (todavía), y sin embargo las consecuencias ya se están viendo, más cada día.

Y, encima, en tiempos difíciles la gente tiene más críos (y eso que en muchos países pobres es lo normal, por cuestiones culturales o religiosas), con lo cuál el problema se realimenta y se agrava. Por eso, la única solución pasa por fomentar el desarrollo de sus sociedades, haciendo que también se desarrollen sus individuos y sus ideas evolucionen, liberándose progresivamente de los elementos tribales y religiosos actuales que les impulsan a tener grandes proles, encontrando otras maneras de alcanzar seguridad y realización. Y, sobre todo, permitiendo su desarrollo de formas y modelos alternativos, que tal vez muestren posibilidades de reducir nuestro actual derroche de recursos y la actual sobreexplotación del planeta. Sin embargo, la miopía y el desconocimiento de los individuos que se suelen tener desde las alturas parecen impedir observar esto.

El mundo no se puede dividir en compartimentos estancos, todo está interrelacionado, cada vez más de hecho, por obra y gracia de la globalización, y fenómenos como el migratorio hacia los países desarrollados se verán aumentados cada vez más si el mundo no se equilibra un poco. La directiva de retorno de inmigrantes de la UE es, por ejemplo, un paso hacia una solución policial de la inmigración, especialmente la subsahariana, que puede dar buenos resultados a corto plazo, lo cual está en sintonía con las ideas de los políticos, que sólo piensan en las próximas elecciones (puesto que ya difícilmente queda un estadista,  que piensa más bien a largo plazo), pero difícilmente puede solucionar el origen del problema, y más bien promete que lo va a agravar. Próximamente lo veremos en nuestras pantallas… o en nuestros barrios.

Irlanda dice NO a esta Unión Europea

June 24th, 2008 by Pablo Pinés

A primera vista sorprende mucho que un país como Irlanda, que se ha beneficiado enormemente de los fondos estructurales europeos, que ha tenido el honor de que una lengua tan minoritaria incluso en su propio país como es el gaélico irlandés haya sido incluída entre las oficiales de la UE (cuando hay lenguas que se lo merecerían mucho más si consideramos aspectos no políticos), haya sido tan “desagradecida” como para decir no al Tratado de Lisboa. Pero la verdad es que Irlanda, dejando aspectos de política interna al margen, lo único que ha hecho ha sido dar voz a quienes creemos que el proceso de construcción europeo se está haciendo mal, y cada vez peor.

Ya comenté hace más de dos años en una entrada en otro blog mio mi opinión por aquél entonces, y desde entonces no ha mejorado, incluso después de haber tenido la oportunidad de hacer una visita al Europarlamento en Bruselas.

Lo que surgió como una simple unión de intereses económicos se convirtió después (a manera de disfraz, para ocultar su realidad) en una maquinaria política, pero en la que siempre han quedado los intereses generales de los europeos subyugados a los intereses de los países, especialmente de los más fuertes. Hechos que perjudican nuestra posición como continente, como es el mantenimiento de la Política Agraria Común sin una más que necesaria reforma responde a los intereses de unos pocos países, especialmente en este caso Francia (aunque el Reino Unido, que tanto se quejaba antes, ahora es uno de los más beneficiados), detrás de lo cuál hay muchos y muy complejos intereses que nada tienen que ver con el interés común de los ciudadanos europeos.

De su origen dan buena fé sus poco democráticas estructuras, donde el Consejo tiene el poder supremo, la Comisión intenta ser una especie de gobierno europeo (aunque no le dejan), y el europarlamento sólo tiene capacidad de codecisión. Incluso con las reformas que se proponían en el Tratado de Lisboa, que potenciaría el poder de decisión, incluso en solitario, del europarlamento, se queda muy lejos de la necesaria democratización que garantizaría que sirve eficazmente a los europeos. No es necesario que se convierta en un gobierno europeo, algo a lo que se oponen ejecutivos como el del Reino Unido, sólo que el órgano democráticamente elegido por los ciudadanos europeos, el europarlamento, sea convierta en quien tenga el verdadero poder. Tampoco se contempla en ese Tratado el que el Presidente Europeo fuese elegido democráticamente.

La situación actual recuerda a una especie particular de despotismo ilustrado, pero episodios como el de las patentes de software (que se han intentado colar de múltiples formas distintas, y en ello están, en contra de los intereses de Europa y pretendiendo otorgar a una institución ajena a la UE, la Oficina Europea de Patentes un poder tan enorme), la pretendida directiva bolkestein o la reciente directiva sobre el tiempo del trabajo demuestran que las decisiones tomadas están lejos de proteger los intereses de los ciudadanos, sino más bien de las empresas con una influencia cada vez mayor gracias, entre otras cosas, a los miles de lobbistas que hay en Bruselas.

A esto es a lo que Irlanda ha dicho no, a esta Unión Europea que, libre del control de los ciudadanos, se muestra cada vez más incapaz de cumplir adecuadamente las funciones que se nos dice que debería cumplir. Es realmente lamentable que Europa haya dado luz a esto, un monstruo burocrático-plutocrático que ha perdido el norte, que teme la reacción de los ciudadanos, como demuestra que sólo el gobierno irlandés se atreviera a hacer un referéndum sobre el Tratado de Lisboa, y por ello se aleja de nosotros, aumentando con ello la desconfianza y el recelo ante unas instituciones que, cuanto más poder tienen, más lejanas se sienten.

El perjuicio que el actual modelo de la Unión Europea está haciendo a la democracia en el continente es gravísimo, y cuanto más se tarde en solucionar de forma radical más costará y más daño hará a Europa. Si algún día llegaremos a los Estados Unidos de Europa no será, desde luego, por el sendero actual.

El dragón despierta . . . y promete arrasar el mundo

May 4th, 2008 by Pablo Pinés

No hace falta ser un lince para darse cuenta de que China lleva ya varias décadas de crecimiento económico acelerado, en torno al 10 por ciento, con una revolución social y económica que está empequeñeciendo a cualquier otra que el mundo haya visto. Pero lo que quizás no sea tan fácil advertir son las causas y, sobre todo las consecuencias de ello.

China fue la potencia hegemónica a nivel mundial durante siglos, llegando a suponer hasta un 60% del PIB mundial, hasta que por factores poco conocidos quedó superada por el desarrollo tecnológico europeo, durante la época de la dinastía Ming, hacia el sXVI. Las guerras con las potencias coloniales y las posteriores convulsiones de su vida política ayudaron a dificultar su desarrollo, hasta que los comunistas se hicieron con el poder.

La política del Mao Zedong, el Gran Timonel, fue, no obstante, muy particular, y su maoísmo divergió enormemente del comunismo ortodoxo de Moscú, que a mayores pretendía tratar al país como un satélite más de europa occidental, mientras Pekín quería una relación en condiciones de igualdad, hasta llegar a la ruptura sino-soviética, durante la cual incluso se llegó a temer un enfrentamiento armado entre ambos países.

Durante el gobierno del Gran Timonel, con sus férreas reformas, como El Gran Salto Adelante (que provocó la muerte de 20 millones de personas por hambruna) o la Revolución Cultural, se transformó la sociedad china radicalmente, de una forma casi siempre violenta y brutal, dejando un saldo de decenas de millones de muertos (hay quién lo eleva hasta 60 millones). En aquella época, el gobierno controlaba estrechamente todos los aspectos de la vida en el país, ya no sólo asignando un trabajo obligatorio o limitando el número de hijos, sino incluso el número de relaciones sexuales que podía tener un matrimonio.

Den Xiaoping abrió el camino de las reformas, creando la “economía de mercado socialista” (algo así como un capitalismo de estilo occidental con una fuerte intervención del Estado y un régimen de partido único). Es decir, cojer lo peor de ambos sistemas y poco o nada de lo bueno.

Porque el régimen actual no puede ser calificado ya de comunista: sorprendentemente se permite la propiedad privada, el florecimiento de una clase empresarial crecientemente poderosa, los “pies descalzos”, voluntarios comunistas encargados de proporcionar una asistencia sanitaria muy básica hasta las más remotas zonas rurales, fueron desmantelados en los años 80 (ahora la sanidad es privada, y bastante cara), y realmente lo único que se mantiene comunista es el sistema político, con un partido único corrupto y aquejado de una enorme falta de democracia interna, controlado por una élite de ancianos que se resisten a ceder el poder a políticos más jovenes que no estén bajo su control, pues temen que los cambios de la sociedad destruyan el partido y con ello, entienden, la propia sociedad. De ahí que se nieguen hablar de democracia en, como mínimo, 100 años, a ver si antes la han conseguido destruír.

Tal vez por ello, por el inmovilismo de la actual clase dirigente, frente a las constantes revoluciones de Mao, y a sus supuestos avances sociales (aún con un elevado coste en vidas), Mao es más venerado ahora que nunca. No cabe duda de que la propaganda china es muy eficaz internamente, e incluso en el exterior, pues han convencido a muchos extranjeros de que el culpable de las recientes revueltas en Tibet ha sido el Dalai Lama, buscando la independencia, cuando este se conformaría con una autonomía, y lo más probable es que esas revueltas hayan sido promovidas por la CIA.

Para esta propaganda y control informativo el régimen incluso cuenta con el mayor cortafuegos informático del mundo (”the Great Firewall of China”, como se llama, una broma alusiva al nombre de la Gran Muralla China en inglés), capaz de filtrar todo el tráfico de red que no interesa al partido, llegando al nivel de poder vigilar y, en caso necesario, cortar las comunicaciones por mensajería instantánea de cualquiera de sus ciudadanos. Se ha llegado incluso, a especular con que, aprovechando el futuro despligue de un nuevo protocolo en internet, el IPv6, China llegase a desarrollar su propia versión de internet, la cual le daría una capacidad de control aún mayor. Todo ello, con el único fin de evitar que los chinos conozcan la verdad sobre términos tan amenazadores para la autoridad del Partido Comunista Chino (PCCh) como la democracia o la libertad.

Por si fuera poco, en la ciudad de Shenzen, de 12 millones de habitantes, se está llevando a cabo un experimento de control de la población mediante 220.000 cámaras colocadas por toda la ciudad, con sistemas de reconocimiento facial, a fin de tener un completo conocimiento sobre las actividades de sus ciudadanos en las calles de la ciudad, a qué lugares acuden, con quién se reunen, y todo lo que se pueda imaginar ahora y en el futuro.

Aunque a pesar de este fuerte uso de la tecnología hay cosas que aún resisten de la época maoísta, como son los laogai, el Gulag chino. Concebidos inicialmente como lugares de reeducación y encarcelamiento de disidentes políticos, actualmente la mayoría son presos comunes, encarcelados a menudo sin juicio ni acusación formal. Sin embargo, a diferencia de sus homólogos soviéticos, estos no están pensados tanto como lugar de exterminio, sino como forma de obtener una masa de millones de trabajadores esclavos (se calcula en torno a 4 ó 5 millones), que incluso se llegan a “exportar” a países del tercer mundo como Sudán para trabajos de empresas chinas (al estilo, cabe decir, de los prisioneros republicanos en la construcción de, por ejemplo, el Valle de los Caídos durante la posguerra franquista).

En China se mata cada año a más de 4.000 personas (y hay quién menciona a 8.000 o incluso 12.000 personas más en los laogai), acusados de crímenes comunes, como pequeños robos, con el único fin de extraerles los órganos. Para ello, antes de ejecutarlos se aseguran de inyectarles anticoagulantes. Incluso sin pasar previamente en prisión los chinos pueden acabar siendo presas de ese tráfico “alegal”: a miembros de grupos considerado “peligrosos” por el gobierno, como Falung Gong, frecuentemente se les traslada a centros médicos para hacerles pruebas, con finalidad para ellos desconocida. Según el resultado de las pruebas pueden volver a ser vistos, o no…

La negativa a conceder siquiera una mínima autonomía al Tibet, que les permita defender su propia cultura y tradiciones, es muestra de la reticencia de la gerontocracia china a ceder siquiera una mísera parte de su inmenso poder. Ya lo demostró en el famoso incidente de la plaza de tiananmen, donde incluso llegó a recurrir a tropas de Mongolia Interior para reprimir las protestas, ante la negativa de las tropas de Pekín a actuar contra unos manifestantes que en su mayoría sólo pedían mejoras sociales. Episodio, por cierto, desconocido a dia de hoy por la inmensa mayoría de los chinos.

La más famosa imagen de las protestas en la plaza de Tiananmen.

Esta negativa siquiera a conceder una autonomía puede ser en parte por miedo a peticiones similares de regiones como Xianjiang o Mongolia Interior, que en buena lógica tienen derechos similares a los del Tibet. Pero también porque realmente no quieren que la cultura tibetana sea protegida, sino que quieren colonizar esa y todas las regiones donode los chinos Han aún no son mayoría, para así garantizar el control chino sobre ellas. La durísima represión china de los levantamientos no sorprende, pues no sólo el Tibet tiene una posición estratégica sobre India, sino que es muy importante por sus depósitos de hidrocarburos y otras materias primas.

En la esfera internacional, la situación de China es ambigua, como poco. Por un lado estrecha sus lazos con los países occidentales, principales mercados de sus exportaciones baratas. A la vez, Estados Unidos protege a Taiwan, con una flota permanentemente destinada a esas costas, con la misión de bloquear el estrecho entre Taiwan y la china continental, por donde discurre la inmensa mayor parte del trafico marítimo de combustible que alimenta la economía china. Taiwan, por su parte, posee una pequeña flota de submarinos, para asegurar que ellos mismos pueden hacer el bloqueo en caso de inhibicción estadounidense.

Por otro lado, estrecha sus lazos con Rusia, de quién espera que se convierta en un proveedor alternativo de hidrocarburos, reduciendo así su dependencia del tráfico marítimo (similar motivo al de su apoyo al corrupto régimen de Myanmar), a la vez que cada vez más ciudadanos chinos viven en Siberia, mientras los rusos emigran a la zona europea del país, lo que ha despertado no pocos temores sobre la futura sobernía de esta vasta, estratégica e importantísima región.

A mayores, compite con los países occidentales por el control de las regiones tradicionalmente sometidas por el necolonialismo, tales como América Latina y África. Allí China es vista como un aliado más benevolente y generoso que las antiguas metrópolis, a la vez que el coste de sus servicios y bienes es mucho menor (gracias a menudo al uso de mano de obra esclava o semi-esclava y a no respetar la propiedad intelectual), a la vez que impone muchos menos requisitos ni se inmiscuye en la política interna, especialmente en lo que respecta a los derechos humanos.

A cambio, China obtiene nuevos clientes y el control de los recursos que necesita para sostener su crecimiento. El encarecimiento de muchas materias primas en los últimos años, como el cobre, y de muchos alimentos básicos, como la leche o el arroz, tiene en el fuerte crecimiento de la demanda china un factor muy importante. Y el previsible incremento de la demanda promete complicar aún más las cosas.

Lo sorprendente es la relación entre Estados Unidos y China, que data ya de los años 70, a fin de contrarrestar el poder de Moscú, en un caso, y de superar su aislamiento internacional, en el otro. En aquella época China sólo mantenía buenas relaciones con Albania, el otro país comunista que había escapado completamente de la órbita de Moscú. Fue con el patrocinio de EE.UU que China logró el asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU que tenían Taiwan (República Democrática de China). Y ello cuando China fue la que evitó la victoria de los aliados en la guerra de Corea (y sigue sosteniendo el aberrante régimen de Corea del Norte), o quién apoyó (según épocas) los regímenes comunistas en Camboya o Vietnam.

Así las cosas, China es una amenaza enorme, no ya en términos económicos, sino ideológicos y sociales. Su ascenso amenaza todos los logros sociales y democráticos de Occidente, y promete llevar al mundo a una nueva época de oscurantismo, sinrazón y miedo. Se nos ha dicho durante décadas que el acercamiento a China pretende conseguir la evolución del régimen a posturas más modernas, pero la verdad el que el PCCh jamás abandonará el poder, al menos no sin luchar hasta el final. En realidad, entiendo yo, las empresas occidentales han encontrado en China un lugar con abundante mano de obra barata, y muchas menos restricciones, y es ello lo que impide a los gobiernos occidentales aislar o siquiera presionar al régimen chino a cambiar o evolucionar, porque por supuesto los intereses de esas empresas están por encima de los intereses y derechos de los ciudadanos a los que sus gobiernos deberían defender.

Al mismo tiempo, China aprende nuestra tecnología y conocimientos, y no tardarán muchos años, según las propias palabras de sus dirigentes, en competir con nosotros en la única economía en la todavía los superamos: la economía del conocimiento. Cuando ello suceda, China se habrá convertido en la primera economía mundial, y nos daremos cuenta de nuestro grave error, no haber hecho nada cuando podíamos.

El gran dragón despierta, y el mundo no volverá a ser igual.

Dos varas de medir en el orden internacional

March 30th, 2008 by Pablo Pinés

Desconozco si el Dalai Lama, o quién sea el responsable de las protestas en Tibet contra la ocupación china, lo tenía en mente a la hora de convocarlas, pero la injusta situación del Tibet resulta aún más deplorable comparada con el caso de Kosovo.

Porque de un lado, Kosovo, tenemos una región que históricamente ha sido el gérmen de un pueblo, los serbios, (tal vez vendría a ser algo así como Burgos o La Rioja para la cultura castellana), que ha formado parte de sus tierras desde hace siglos y que, sólo gracias a alteraciones producidas por los otomanos comenzó a cambiar esa presencia, aunque no fue hasta las dos “limpiezas étnicas” producidas por los albaneses en el S.XX que tuvieron sin duda la hegemonía que la demografía actual de Kosovo muestra. Es decir, si bien no cabe duda de que la limpieza étnica de los serbios en 1999 es deleznable, se debe contar la historia entera, y este muestra que durante la Segunda Guerra Mundial la Gran Albania controlada por Italia llevó a cabo no sólo migraciones de decenas de miles de albaneses a Kosovo, sino la matanza de miles de serbokosovares. Algo que ya se había producido anteriormente durante la Primera Guerra Mundial.

Como nota al margen, personalmente encuentro muy significativo que tanto casi todos los kosovares como la inmensa mayoría de los albaneses rechace la unión de ambos países. No parece que vaya a haber una Gran Albania de nuevo. Aunque la agresividad de los albaneses en Macedonia despierten ese fantasma cada poco (llegó a ser necesario el envío de una fuerza de pacificación de la Unión Europea en 2001 tras una insurreción armada de albaneses contra el gobierno macedonio, imitando al UÇK kosovar).

Por el otro lado, Tibet, tenemos un país que se convirtió en súbdito de China como resultado de un matrimonio que se había realizado siglos atrás. Es decir, se trató de una excusa. Y durante la mayor parte del tiempo en que nominalmente era parte de China no lo fue de facto, conservando su independencia en la práctica en la mayoría de los aspectos. Así que no resulta sorprendente que con el colapso del poder central en China en 1912 se apresurasen a declararse independientes de nuevo, hasta que el expansionismo de los comunistas les volvió a llevar esas inhóspitas tierras, no precisamente de buenas maneras.

Si los derechos históricos y la tradición de independencia de Tibet no bastasen para considerar que se debe defender, podemos usar el argumento usado con Kosovo: la limpieza étnica y la persecución. Porque en las décadas de ocupación china, a lo largo de varias etapas, se ha llevado a cabo la destrucción de hasta 6.000 templos buddhistas, se ha asesinado a miles de monjes y civiles, chinos Han (la etnia mayoritaria en China, pero no en Tibet) ha colonizado en masa las ciudades, incluso se está llevando a cabo una verdadera limpieza cultural en el propio tibet (no se puede acceder a la mayoría de los puestos, ofrecidos por los Han, sin hablar chino). Incluso hay videos recientes de cómo soldados chinos disparan a tibetanos en peregrinación.

Pero nada de esto parece importar, nadie ha hecho siquiera una condena enérgica, como mucho simples gestos de cara a la galería, pero nadie se quiere meter con el chico malo del patio, más ahora que está sacando músculo. Al fin y al cabo, es una situación conocida desde años, y ya no sorprenderá a los grandes líderes mundiales ni a la opinión pública, sobre todo si los chinos consiguen limitar tan bien cómo lo hacen la información sobre la situación. O manipular, descaradamente, pues en contra de lo que dicen el objetivo del Dalai Lama no es la independencia, sino una autonomía dentro de China suficientemente amplia para proteger a su pueblo. Ni eso quiere conceder la obsoleta gerontocracia que gobierna el gigantesco dragón.

Es más, parece que ni siquiera nadie más tiene interés en seguir la propuesta de Sarkozy de boicotear los juegos olímpicos de Pekín. Se me ocurren varias explicaciones, pero no creo que ninguna de ellas valga más que las vidas que se han perdido, que sufren y se siguen perdiendo, y que se pueden perder en el futuro.

Y es que, en el fondo, ¿cómo puede pretender nadie conseguir resolver la situación del Tibet, si otra mucho más cercana, la del Sáhara Occidental, sigue bloqueada y estancada, esta vez por un chico mucho menos fuerte en el patio, Marruecos?

Está claro que mientras no haya un profesor fuerte (Naciones Unidas) que ponga orden, los niños seguirán haciendo lo que quieran en el patio, y los matones impondrán su ley.

Alternativas de Voto

March 7th, 2008 by Pablo Pinés

La ley actual favorece claramente el bipartidismo, y, como demuestra el caso de IU o páginas como el utilómetro, ello hace que salvo en circunscripciones (provincias) donde se eligen muchos diputados es practicamente imposible que los partidos minoritarios con el voto repartido por toda España obtengan representación en el Parlamento, aparte de que los medios silencian su existencia. Lo cuál no impide que se presenten a estas elecciones muchos partidos que aspiran a hacerse un hueco en el panorama político o, como mínimo, darse a conocer, generalmente incluyendo ideas de renovación democrática que corrijan o palien esta injusta situación. No obstante, alguno de los mencionados a continuación es posible que sí acabe obteniendo algún escaño (caso especialmente de UPyD en Madrid).

Para aquellos desencantados con ambos partidos propongo un buen número de opciones alternativas de voto. He buscado partidos de ámbito estatal, no he incluído partidos temáticos, ni nacionalistas, y siento decir que no he encontrado partidos alternativos de derecha que se presenten en un número significativo de circunscripciones que no sea de ultraderecha (me sonaba el PADE, pero no lo he visto en las listas).

Unión, Progreso y Democracia: El que probablemente sea el partido más llamativo de estas elecciones presenta un programa bastante sorprendente respecto a lo habitual en los partidos “dinásticos”. Ya el primer punto va a ser polémico: la recuperación de competencias del Estado en materias tales como educación o Sanidad, lo cuál creo muy difícil y que aumentaría las tensiones nacionalistas en España. Por otro lado, muchas otras de sus propuestas me parecen interesantes y sensatas, como la reforma de la ley electoral, una profunda regeneración democrática, la independencia del poder judicial, la eliminación de los derechos históricos de algunas comunidades, o que el estado sea laico.

Ciudadanos - Partido de la Ciudadanía: Esta curiosa iniciativa política, después del éxito cosechado en Cataluña, donde han obtenido tres asientos en el Parlament, da el salto a la política nacional, con un programa, minucioso, extenso y bien planteado. Reforma del régimen autonómico, potenciación del poder local, serias medidas de profundización democrática o la laicización del estado son sólo algunas de sus interesantes propuestas.

Izquierda Unida: He estado dudando de si incluirlos o no, porque es una opción que ya conoce todo el mundo. Bueno, parece que al ganar las últimas primarias contra la candidata de la dirección del PCE están evolucionando hasta posiciones “eco-socialistas”, al estilo de Iniciativa per Catalunya-Verds. Por ahora no me lo creo, pero ojalá sea cierto. Una reforma fiscal progresista, reformas para mejorar la transparencia de los partidos políticos, especialmente respecto su financiación, la defensa de los inmigrantes, y la laicización del estado son algunas de sus banderas.

Izquierda Republicana: Mientras se resuelve la aparente lucha interna entre quienes abogan por volver a IU, y quienes quieren seguir como partido independiente, el partido fundado por Manual Azaña en 1934, un verdadero referente histórico político español, presenta sus propuestas centradas en sus puntos tradicionales: República, democracia radical (mayor democratización), defensa del sector público, ecología, laicismo, vivienda digna, educación pública y pacifismo (neutralidad y abandono de los bloques militares).

Los Verdes: Parece ser que estas elecciones no van en coalición con el PSOE, aunque en varios lugares concurren con IU. Centrados en una perspectiva ecologista, tienen propuestas verdes sobre medidas respecto al cambio climático, política económica, consumo, medio ambiente, urbanismo, un modelo de transporte más sostenible (transporte pública y potenciación de la bicicleta), políticas sociales, reformas democráticas, y muchos otros puntos. Asumen para su propuestas el “Programa para la tierra” de varias organizaciones ecologistas. No sorprende mucho, pero es lo que se espera de ellos.

Partido Socialdemócrata: Partido reciente nacido en la comunidad valenciana, surge principalmente con la idea de representar una opción más democrática y moderna al PSOE, que consideran “un enorme pesebre institucional”. Siguiendo nuevas ideas socialdemócratas, ponen su acento en la regeneración democrática y la participación ciudadana, y ya su primera propuesta es la descentralización municipal. También sugieren el paso del Estado del Bienestar a una “Sociedad del Bienestar”, en un mercado social de mercado de libre competencia, postulandose como la opción que mezcla la capacidad de mejora social del PSOE con la perspectiva económica del PP.

Centro Democrático Liberal: Partido que se dice heredero de Adolfo Suárez, desde posiciones liberales. Incluye propuestas de izquierdas, como la regeneración democrática, mejora de la sanidad, políticas integradoras de inmigración o búsqueda de nuevas fuentes energéticas, así como de derechas, por ejemplo la reforma del IRPF, con reducción de tramos, o la mejora de las condiciones de las fuerzas armadas. Como detalle curioso, rechazan el cánon digital.

Ciudadanos en Blanco: Sencillamente, un partido al que votar quienes quieran votar en blanco, para que al menos su voto cuente (el voto en blanco normal no se computa). Se compromete a dejar en blanco cualquier representación que pueda obtener.

Alternativa en Blanco: Semejantes a Ciudadanos en Blanco, no estoy seguro de qué diferencias hay entre ambos.

Como conclusión, me gustaría llamar la atención sobre los puntos comunes en bastantes de los partidos respecto a la necesidad de profundizar en medidas de mejora democrática, cambiar la forma en que el Estado se relaciona con las religiones (hacia una forma laica), muy notablemente la necesidad de mejorar el sistema electoral, y la imperiosa necesidad de que el estado cumpla de verdad su función de garante de los derechos reconocidos en nuestra constitución. Creo que ello demuestra la desconexión de los grandes partidos respecto a temas importantes, en los cuales tienen gran responsabilidad, y la necesidad de tomarlos en consideración pronto por su parte (al menos mientras estén en condiciones de hacerlo).

Verdulería electoral

February 26th, 2008 by Pablo Pinés

Desde hace semanas, con el arranque de la precampaña y la propia campaña electoral, venimos asistiendo a una terrible campaña de ofertas y contraofertas entre los dos partidos “dinásticos” de nuestra monarquía, y cada día que pasa parece que dicen tonterías mayores. Si uno dice que creará 2.000.000 de empleos, el otro dice 2.200.000, si uno dará 400 € a todos los contribuyentes, el otro dice que directamente no pagarán IRPF los que cobren menos de 16.000€ (¿y si cobras 16.001?)… tal como si esto fuera un mercado, con sus verduleras gritando para que se les oiga más que a la competencia, o una subasta, sólo que en vez de ser obras de arte se trata de una subasta de voto. “Mire, mire, mi oferta es mejor”.

Les da igual, una vez en el poder harán lo que quieran. Sería interesante revisar los programas del 2000 y el 2004, y revisar en qué medida los cumplieron la última vez que estaban en el poder. No tengo tiempo de hacerlo, ni ganas, la verdad, estoy seguro del resultado: un cumplimiento bastante bajo, por no decir otra cosa. Les es indiferente, mientras cumplan algunas de sus propuestas estrella tienen materia para convencer a sus partidarios más fieles en sus mítines, y con eso seguirán manteniendo a gran parte del electorado.

Lo peor de todo esto, a mi parecer, es que demuestra que ninguno de los dos partidos tiene, por mucho que digan lo contrario, un proyecto sólido detrás, sino que sus “ideologías”, en la reducida manera que las puedan mantener, únicamente les sirven de guía parcial para la toma de decisiones, pero la mayor guía es los deseos que tiene, creen que tiene o han hecho que tenga el electorado, sus “necesidades”, reales o generadas. Esto último que digo es más importante de lo que parece, y me siento tentado de entrar a criticar ese punto, pero prefiero dejarlo para otro momento.

Más bien voy a comentar críticamente algunos de los puntos en los que han hecho más hincapié los partidos:

  • Política fiscal: la propuesta de los 400€ del PSOE me parece soberanamente estúpida. ¿Acaso es progresista deducir lo mismo al trabajador que cobra 18.000€ (y si cobra menos, por ejemplo 9.000, y no hace declaración no se le devuelve nada) que al que cobra 10 millones? Ah, claro, perdón, es que el de 10.000.000 no paga el IRPF, tendrá una sociedad patrimonial y pagará el impuesto de sociedades, que es menor (y las cámaras de comercio piden que se baje aún más). Pero, aparte de eso, ¿qué hace el PSOE bajando impuestos, como Bush o Reagan en su momento (provocando brutales déficits fiscales, por cierto), en vez de aumentar el gasto social, que es lo que se espera de ellos? Y lo del PP, nada hasta los 16.000€, y a partir de ahí tocaría pagar más que ahora (quieren quitar los tramos más altos y los más bajos, a ver si algún día llegamos a su deseado tipo único [probablemente, entorno al 22%, obviamente "todos saldríamos ganando"]). Por cierto, las propuestas del PSOE costarían 5.000 millones, las del PP 15.000 millones.
  • Inmigración: en este punto también coinciden en el fondo: expulsiones y no más regularizaciones masivas, además de más dureza penal cuando cometan delitos. La única diferencia significativa es que el PP quiere llevarlo más adelante que el PSOE con su famoso contrato. Tal vez no se les ocurrió antes a ellos y por eso lo atacan, aunque no se puede negar el tufo conservador y nacionalista de la idea (¿alguien podrías precisarme cuáles son exactamente esas costumbres españolas?).
  • Lucha contra el Terrorismo: siguen empeñados en usar esto como arma arrojadiza entre sí. Unos que si negociar está mal (aunque no cuando lo hace Aznar), y otros empecinados en decir que el PP está sólo, son desleales y demás. Me niego a comentar más sobre eso, el asunto ya apesta.
  • Familia: Ahora que gracias a la inmigración hay un repunte de la natalidad se nota aún más la grave carencia de guarderías públicas. Se podría haber hecho algo ya hace mucho tiempo, pero de esta forma se puede prometer números mayores en las elecciones. Y como siempre, si uno ofrece 300.000 plazas nuevas, el otro aumenta la apuesta a 400.000 (¿se habrán molestado en calcular el coste?). Aparte de eso el PSOE tiene propuestas más concretas de ampliar plazos de paternidad y otros, que el PP solventa con que se ampliarán los plazos. Tampoco parece que el PSOE haga mucho hincapié en un área en la que debería tener ventaja, ellos sabrán por qué. Quizás sea porque se estén dando cuenta de que la economía necesita más atención de la que le han prestado últimamente.
  • Medio Ambiente: por mucho que se empeñe en negarlo el primo de Rajoy, el cambio climático existe y hay que hacer algo. Plantar árboles, por ejemplo. Si el PSOE promete 45 millones, el PP sube la apuesta. Pero cuidado, que no la sube un 10% o un 20%, sino que la múltiplica por 12. Nada menos que 500 millones de árboles, lo cuál hace que muchos nos preguntemos donde los van a meter y a qué ritmo los van a plantar, suponiendo que la legislatura dure sus 4 años enteritos. Vamos, dudo que aunque el ejército entero se dedicase por completo a esa tarea se podría cumplir. Aparte de esta tomadura de pelo, el PSOE insiste con desaladoras (cabe suponer que seguirán sin preocuparse de si hacen falta en la zona o no), y el PP incluye eufemismos que evocan el difunto Plan Hidrológico Nacional. Erre que erre.
  • Reforma Constitucional: han tenido 4 años para ello, pero hasta las elecciones no se ha puesto de manifiesto, que, aparentemente, están de acuerdo en que hay que hacerla. Sigue pendiente la necesidad de reformar al menos lo referente a la sucesión al trono (si ahora el ciudadano Felipe tuviese un hijo varón su hija Leonor perdería su derecho actual en la línea de sucesión), pero mientras los partidos sigan sin ponerse de acuerdo, el necesario referendum constitucional podría convertirse en un referendum a favor o en contra de la monarquía, y el recuerdo de Alfonso XIII pesa. (Y luego dicen que es una locura dudar de la permanencia de nuestra monarquía, cuando resulta que ni los propios interesados lo tienen muy claro…) Ambos partidos siguen en sus trece, unos en “blindar el Estado”, y otros en seguir descentralizando, y así parece difícil un acuerdo.
  • Educación: el PP promete quitar Educación para la Ciudadanía (supongo que en parte será que no les gustará eso de que la gente se considere ciudadanos), y garantizar la enseñanza en castellano (vale, puede que casi un 100% de enseñanza en catalán sea excesivo, pero ¿por qué no 50% en cada idioma, como sucede en Galicia?). El PSOE tiene la ocurrencia de las becas-salario, y ambos prometen ampliar las becas. Y, ¿ya está? ¿Nada de dotar de más fondos a las escuelas para crear más grupos de atención especial a quienes lo necesitan, mejorar los medios y la capacidades docentes? Quizás no quieran evidenciar que aquí se invierte bastante por debajo de la media de la OCDE en educación. Pero, ¿por qué no tratar algo tan sencillo como mejorar el nivel de la ESO aumentando y ampliando los contenidos importantes y quitando otros que sobran? Hablo con conocimiento de causa, me tocó estudiar según la LOGSE, y no hay nada más aburrido que una asignatura que repite el 70% de los contenidos del año pasado, más aún si esa asignatura se centra en, por ejemplo, tener unos conocimientos morfológicos del idioma que casi no interesan ni a un filólogo. Espero que haya mejorado el sistema, aunque por lo que sé más bien no, incluso parece que han bajado el nivel (aún más). Pero de esto no les interesa hablar.

Mientras PP y PSOE se centran en estos temas, yo aún estoy esperando que alguien de esos partidos hable de temas que afecta mucho a la calidad democrática de España: la reforma de la ley electoral, por ejemplo, que es importante para el resultado de estos días. La ley actual les beneficia, a los “dinásticos” y a los nacionalistas, pues no es justa sino que favorece la creación de mayorías en provecho de los partidos mayoritarios de cada circunscripción, lo cuál indudablemente afecta a la calidad de la democracia, pues reduce el número de voces en los parlamentos. Así sucede que a IU cada uno de sus escaños les cuesta cinco veces más votos que los de, por ejemplo, Nafarroa Bai. Y este es sólo un ejemplo de los muchos temas que impiden nuestra evolución democrática.

A la vista de este panorama creo que cada vez está más claro que no vale la pena apoyar a ninguno de los dos grandes partidos, no se debe ser partícipe del atentado contra la soberanía popular, el buen gusto, y la auténtica democracia que cometen en cada elección. Próximamente ofreceré opciones alternativas de voto que me parece que es interesante considerar.

La Iglesia católica no es de este siglo

January 31st, 2008 by Pablo Pinés

No sé si sería esa la idea de Jesucristo, me da que no, pero desde los tiempos de Teodosio, el emperador que convirtió la religión católica en la oficial del Imperio Romano, la Iglesia Católica ha estado fuertemente ligada a, al menos, un Estado. Podríamos recordar también la fuerte unión con el Imperio Carolingio, y su sucesor Sacro Imperio Germano, entre otros muchos ejemplos, o ya en nuestro país, la fuerte defensa que España hizo de esa misma religión en su época imperial (y la decadencia que le siguió por el consecuente desgaste). Bueno, tenía su sentido, la religión servía para legitimar el poder (”¡soy Rey por la gracia de Dios!”), pero todo lo “bueno” se acaba. Con el tiempo, la sociedad progresa y cambia, y con ella las ideas también.

Así esa comunión fue duramente combatida en el S.XIX en toda Europa, incluyendo a España, pero aquí siempre volvía con fuerza con las restauraciones borbónicas. También intentó deshacerla la Segunda República (de una forma, a su vez, violenta por parte de ciertos sectores, lo cuál fue incorrecto, pues una cosa es la separación Iglesia-Estado y otra el anticlericalismo), y, bueno, ya sabemos como acabó la cosa, con una Guerra Civil disfrazada de Santa Cruzada y un iluminado que a partir de entonces se creería con derecho a regir los destinos de España hasta su muerte. Y bueno, el Papado estuvo tan frustrado con la unificación italiana, que le quitó su propio Estado, que estuvo de morros hasta que Mussolini le dió su Microestado teocrático actual.

Entiendo que, con estos datos en la mano, debe ser difícil para la jerarquía eclesiástica española contenerse y evitar esa inercia que lleva a entender que la Iglesia debe inmiscuirse en los asuntos del Estado (y no al revés, ¡por favor!). Pero la realidad es que eso, en una democracia laica, es sencillamente intolerable. Si el estado debe ser independiente y considerar a todas las religiones por igual lo mismo, algo externo a sí mismo, ¿a qué viene que ellos se crean superiores, con derecho a inmiscuirse en sus asuntos, y sentirse maltratados cuando no se les haga caso? Caray, los ateos nos podemos sentir discriminados también.

Sé que no son todos, que hay amplios sectores de la cúpula de la iglesia española que son más abiertos, pero parece que siguen mandando los de siempre, personajes tan reacionarios como Rouco Varela. Y ya no es que se opongan a perder privilegios, lo cuál puede ser hasta cierto punto comprensible, sino la forma en que intentan no perderlos. Esas macromanifestaciones, esa postura abiertamente enfrentada contra todo demuestran el poco respeto que parecen sentir por las instituciones democráticas y las leyes e ideas de las que emanan.

Cualquiera que esté al tanto de los acuerdos que los gobiernos democráticos han sostenido con la Iglesia católica sabrá que muchas veces los plazos para reducir las contribuciones directas del Estado no se cumplían, pues cuando los obispos veían que su querida base de católicos no aportaba lo suficiente por vía del IRPF llamaban a las puertas del gobierno para exigir que les pagase la diferencia, por no mencionar otras cosas. Ya tiene narices que se crean con derecho a obtener dinero del Estado sólo por el hecho de ser una religión, pero es mucho peor que se crean con derecho a exigirlo.

Y, ya dejando esos “detalles” al margen, ¿cómo demonios se atreven a decir que sus ideas deben ser enseñadas no sólo como religión, sino en todos los aspectos de la vida, y sin embargo no creen que se deba transmitir en las aulas las ideas democráticas que nos han permitido disfrutar de uno de los mejores momentos de nuestra historia, que es de lo que realmente se trata todo el asunto de la asignatura de Educación para la Ciudadanía? Es conocido que la Iglesia católica tiene un amplio historial de intolerancia y combatividad, en abierta contradicción (digo yo) con lo que sus “sagradas escrituras” dicen, así que no sorprende, pero ello no hace, ni de lejos, aceptable ese comportamiento.

Es curioso, ¿están diciendo que sus ideas de sociedad no encajan con un marco democrático como el de la Constitución del 78? Es más, ¿están reconociendo que no quieren adaptarse ese marco? La verdad es que sus argumentos son muy reveladores respecto a sus ideas.

A ver si los obispos lo entienden de una vez: salvo desgracia para España, no volverán a tener un protector omnipotente como lo fue Franco y antes la monarquía, para empezar porque el poder ya no se legitima así. Así que acepten la sociedad en la que viven y sus normas, dejen de comportarse como niños malcriados, que ya no tienen edad para esas cosas. La sociedad española ha cambiado mucho, afortunadamente, desde que contaban con el favor del poder, ustedes ya no dictan las normas, y eso no parece que vaya a cambiar, así que si no cambian su comportamiento pueden quedar completamente olvidados en no mucho tiempo. La crispación, como todo, llegará un momento en que no funcione, y si no cambian de estrategia se les acabará viendo el plumero.

Y eso de quedarse fuera de la época y la realidad del momento no se soluciona buscando la confrontación, sino desde la adaptación, aún sin perder cualquiera que sea su esencia o mensaje. Pregúntense, ¿qué diría su Jesús si les viera hacer lo que hacen? Dejen ya de manipular lo que sea que él dijese, por el amor de Dios. No vivan intentando construír el pasado en el presente, busquen mejor construír un futuro mejor para todos, seamos o no católicos. Y eso, hoy por hoy, pasa por una sociedad democrática y con separación Iglesia-Estado.

Los españoles queremos y merecemos una Iglesia católica del Siglo XXI, demonios.

Carta abierta al ciudadano Felipe

December 27th, 2007 by Pablo Pinés

Estimado ciudadano Felipe de Borbón y Grecia,

Sin duda se habrá dado cuenta de lo contestaria que se está volviendo buena parte de la población con respecto a la Corona, porque aunque ya viene de viejo no hay duda de que últimamente los ataques se están intensificando, y estoy seguro de que, aunque puede que usted lo niegue, siente cierto miedo, pues aunque su padre sí tiene el apoyo de muchos españoles, no parece que usted pueda decir lo mismo. Ya sabe, su padre hizo mucho por la democracia en nuestro país (aunque no tendría que haber hecho falta que hiciese nada de no ser por Franco, claro) y mucha gente lo aprecia por ello, por eso no me dirijo a él. Pero, ¿qué ha hecho usted, y qué puede hacer entonces? Bueno, pues de eso quiero hablarle.

No le quiero engañar, soy Republicano, es decir, no quiero que usted ni su padre (ni ninguna otra persona, no es manía a los borbones) ocupen la jefatura del Estado sin haber sido apoyados por la urnas. Ni siquiera su régimen me parece legítimo, puesto que jamás ha habido un referéndum entre Monarquía y República. Pero la idea principal que creo que debe haber detrás de una República es la máxima democratización posible, y parece que con los partidos políticos que tenemos es preferible que haya alguien detrás que los guíe.

Si, he dicho bien, que los guíe. A poca gente se le escapa que su padre tiene bastante influencia es las decisiones importantes de nuestra política, especialmente pero no sólo en la política internacional, así que bien podría usted, cuando ocupe su lugar, usar esa influencia para que se comience un proceso de mayor democratización de nuestro estado para profundizar en algo que parece que sólo hemos comenzado a escarbar, la verdadera democracia.

Porque votar cada cuatros año en el actual sistema no, no es verdadera democracia. No se puede votar a personas, sino a un partido (listas cerradas), quién controla el parlamento tiene en sus manos el control del país, los tres poderes, ni siquiera los referéndums tienen fuerza más que simbólica (son no vinculantes), la iniciativa legislativa popular es un chiste, los votos de una regiones parece que cuentan mucho más que otros, partidos de un millón de votos son mucho menos importantes que otros con pocos cientos de miles… y hay mil cosas más de las que me olvido que hacen que los principios en los que se tendría que sustentar un régimen auténticamente democrático no se cumplan.

Téngalo claro, su padre comenzó una obra que ahora debe continuar, o de lo contrario cuando los ciudadanos descontentos demos la espalda al sistema también se la daremos a la monarquía, y el destino de la misma irá ligado al de este, por lo que con cualquier cambio repentino puede quedar fuera de juego. Y usted quere reinar, y que también lo haga su hija, ¿no es cierto?

Atentamente

Pablo Pinés