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El Coliseo

El gigante descalzo

Junio 23rd, 2010 by Rafael Rodrigo

He tenido que leer en profundidad el libro de Gabriel Cardona sobre el Ejército español durante el franquismo y me ha sorprendido una serie de cosas.

En primer lugar la no existencia de una sola referencia a fuentes primarias (archivos, documentación, etc) dando la impresión de ser un libro realizado exclusivamente sobre otra bibliografía existente con aterioridad y por otro lado el elevado número de agradecimientos, pero especialmente uno de ellos, al que reconocía su trabajo para organizar el texto. Como si la revisión y trabajo final fuese de esta persona y no del propio Cardona.

Finalmente tenemos el elevado número de errores, sobre todo en el aspecto del material de guerra, como si el redactor no supiese casi nada sobre la materia y fuese casi un lego en la materia, lo cual tal vez explicaría ese agradecimineto final.

A continuación la Fe de errores:

Fe de erratas:

Página 39: “Como muestra de sus múltiples carencias, aquel millón de hombres sólo contaba con 54 cañones antiaéreos.”
La confusión proviene de la fuente utilizada Junta Interministerial Conmemoradora de los XXV años de la Paz española, El Gobierno informa: El Ejército, Madrid, 1964. Pg. 23. Reproducidos en la página 408.
En realidad el Ejército contaba con 54 baterías divididas en 18 grupos. La publicación confunde cañones con baterías. Solamente en piezas antiaéreas de 20 mm se contaban con 212 unidades en 1939.
Manrique, Mortera,Molina. Historia de la Artilleria Antiaerea Española. Quiron Ediciones, 1998.

Página 40: “En cambio, existía una numerosa caballería [...] únicamente conservaban algunos ejércitos anticuados, como el polaco y el soviético.”
En primer lugar la observación no es correcta, la caballería del Ejército español no era numerosa, solamente eran 5 regimientos de un total de 25 divisiones. La única división de caballería estaba adscrita a la Reserva General. Y por otro lado, por sólo citar un ejemplo, Alemania mantuvo durante la guerra divisiones y brigadas de caballería, llegando a formar en 1944 un Cuerpo de Ejército
“La 1ª Kavallerie División fue constituida el 25 de octubre de 1939, mediante la formación de la 2ª Kavallerie Brigade, constituida el 7 de diciembre de ese mismo año con la misma plantilla que la 1ª, y en base a los Reiter Regimenter nº 21 y 22. [...] con 4 Escuadrones de sables [...] El general de caballería Harteneck fue designado como comandante del I Cuerpo de Caballería y se fijó como fecha de su constitución el 25 de mayo de 1944.”
RICHTER, Klaus Chr. Kavallerie der wehrmacht. Deutsch Dörfler, 2000.

Página 51: “La reforma redujo a 20 las 60 divisiones”
En primer lugar eran 57, dos de ellas de caballería, por otro lado se redujeron a 25 no a 20, siendo una de ellas de caballería.
RODRIGO FERNÁNDEZ, Rafael. El Ejército español en 1940. Presentada al IV Congreso Internacional de Estudios de la Defensa organizado por el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado. Octubre-noviembre 2009.

Página 56: “Aparatos republicanos capturados, entre ellos, 25 ratas y unos 200 Chatos”
Omite la existencia de los SB-2 Katiuska: “Tras la Guerra Civil se formó el 13º Regimiento de Bombardeo en Los Llanos (Albacete) con los 19 aviones que permanecían en estado de vuelo, algunos de los cuales estuvieron en servicio hasta 1948.”
SALAS LARRAZABAL, Jesús El Bimotor De Bombardeo Rapido Tupolev Sb-2. Su Actuación En España. Ministerio de Defensa, Madrid, 2007.
Además usar como referencia bibliográfica B. Pecker y C. Pérez Crónica de la Aviación española Ed. Silex, es cuanto menos cuestionable por su calidad.

Página 59: “El caza Messerchmitt BF 106”
Tal aparato no existe, se trata del Bf-109, uno de los más famosos de la Segunda Guerra mundial. No debe ser achacable a un error tipográfico, ya que el mismo error aparece en la página 415.
GONZÁLEZ ÁLVAREZ, Manuel. Aspectos militares de la guerra civil: la actuación en España de la legión Cóndor. Universidad de León, 2006

Página 60: “Unos 800.000 soldados polacos pudieron escapar al extranjero”
La cifra es totalmente disparatada. Al final de la guerra y tras recuperar Polonia en el frente oriental había unos 300.000 soldados polacos encuadrados en el Ejército soviético y cerca de 200.000 con los aliados occidentales.
MARINA, Alfonso. Militares polacos en los ejércitos occidentales. Revista SERGA nº 65
DAVIES, Norman. Varsovia 1944. Planeta, Barcelona 2005.

Página 415: “En julio de 1941 quedaban unos 800 panzer I, que fueron consumiéndose en las campañas de Noruega, los Balcanes y África”
En esa fecha Noruega ya estaba ocupada y la campaña de los Balcanes había concluido. Además el vehículo siguió construyéndose hasta 1943
KATO, Gary. Panzer Tracts 1-1: Panzerkampfwagen I. Panzer Tracts Vol. 1-1

Página 415: “Habían enviado a España un centenar de BF 106, bastantes He-111 y sólo tres Stuka”
El fundamental error está en el número de stukas presentes en España. Al principio se formo un Kette experimental con 3 aparatos pero en total pasaron por España 12 de estas unidades.
MOLINA, Lucas. Armas de la Guerra Civil española. Esfera de los libros, Madrid, 2006
GONZÁLEZ ÁLVAREZ, Manuel. Aspectos militares de la guerra civil: la actuación en España de la legión Cóndor. Universidad de León, 2006

Página 415: Para a campaña de Polonia “Los alemanes contaban con 158 divisiones”
Alemania no desplegó ese número de divisiones ni en la campaña de Francia de 1940. Realmente se emplearon: 44 Divisiones de infantería, 4 Divisiones motorizadas, 7 Divisiones panzer, 4 Divisiones motorizadas, y 3 Divisiones de montaña.
RODRIGO FERNANDEZ, Rafael. “Francia 1940: El apogeo de la Blitzkrieg” XXI LEGIO. Nº 27 (septiembre-octubre 2009). Madrid, septiembre 2009.
ZALOGA, Steve. La invasión de Polonia 1939. Osprey-RBA, 2009.

Página 423: “Y los carros Pz Kpfw IV Tigre”
Tampoco es un error suelto, se repite en el texto, confundiendo por tanto los carros de combate Pz IV/H adquiridos por España en 1943 con los potentísimos Pz VI Tiger.
CHAMBERLAIN, P. DOYLE, H. Encyclopedia Of German Tanks Of World War Two. 1999.

Conferencia: La lucha por la hegemonía en el Mediterráneo. Siglo XVI

Febrero 19th, 2010 by Rafael Rodrigo

El autor de este blog tiene el placer de invitar a todos sus lectores a la siguiente conferencia.

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Nuevo temario de historia de España de bachillerato

Enero 27th, 2010 by Rafael Rodrigo
Finalmente se ha confirmado la reforma caciquil tanto del temario como del modelo de prueba de acceso a la universidad en la Comunidad de Madrid (selectividad).

Como nos temíamos desde un principio los coordinadores de la prueba, el vicerrectorado y el resto de implicados en tan desdichada propuesta han hecho oídos sordos a la mayoritaria opinión de los profesores de 2º de bachillerato quienes así se lo han trasmitido en la última reunión celebradas en pleno mes de diciembre de 2009, ¡tres meses después de iniciado el curso! Donde asistimos a un bochornoso espectáculo protagonizado por el coordinador de la Universidad Complutense de Madrid, quien ni sabia que decirnos, ni nos daba fechas, ni respondía las preguntas de los presentes y cuyas frases más repetidas fueron “yo que quiere que le diga” o “si alguien tiene que marcharse no se preocupe”.

Y ahora cuando estamos acabando ya el segundo trimestre nos confirman la ampliación del temario de Historia de España en 9 temas y en la reforma del modelo de examen, pese al envío durante el mes de mayo del año pasado de una circular del mismo vicerrectorado informando que el modelo de examen no sería modificado.

Si desde cualquier medio, organismo o institución se quiere analizar el manifiesto desastre absoluto de la educación en España bastaría con analizar el comportamiento oligárquico y prepotente de estos señores, instalados en sus despachos universitarios y desconectados absolutamente de lo que sucede en la secundaria española. A quienes, por ejemplo, cuando el curso pasado se nos propuso el desglose del temario de historia respondimos los profesores de forma también unánime de forma negativa. Por si alguien no lo comprende bie,n les dijimos que NO. Bien, pues ellos ni cortos ni perezosos reunidos en comisión decidieron aprobar la reforma y el aumento del temario.

Personalmente y como profesional me siento ninguneado, pisoteado, ignorado y despreciado. Pero sobre todo preocupado por mis alumnos, verdadero elemento clave de todo este asunto, ya que si bien el año que viene volveré a dar la misma asignatura y el siguiente y el siguiente. Ellos sin embargo se examinan una sola vez de selectividad y además en un año en que se ha modificado la prueba, ahora separada en general y específica y donde la nota dependerá de si presentan asignaturas a subir nota o de la baremación de cada facultad.

Luego nos preocuparemos porque nuestros jòvenes no están bien formados, que viven la selectividad como un gran trauma, que la educación en España se encuentra bajo mínimos y como solución maravillosa plantearemos medidas sociopedagógicas de implantación en todas las etapas, recurriremos a mágicos ordenadores y medios digitales o buscaremos formas de baremación del rendimiento del profesorado. Y nuestros ilustres próceres de la patria recurrirán a un comité de expertos, cuando no de sabios, para que les asesoren en tan espinoso asunto y les presentes un documento de trabajo, y claro los mismos impulsores de tan sabio documento serán los mismos coordinadores, vicerrectores y especialistas que han aprobado la reforma del temario de Historia de España de 2º de bachillerato.

Supongo que tan insignes catedráticos sabrán que un chico de 17-18 años no es un estudiante de cuarto año de grado, ni un especialista en constitucionalismo decimonónico, ni mucho menos una copia con patas de la enciclopedia de Historia de España de Menéndez Pidal, ya que encima el modelo de examen vuvle a ser absolutamente memorístico. Nuestros jóvenes ya no estudian aquella espantosa lista de reyes godos, ahora tienen temas más áridos y espeluznantes como las instituciones de gobierno medievales, tanto castellanas como aragonesas, que deben de explicar, eso si, en no más de 10 líneas. Pero eso si, con la naturalidad de un estudiante de master de Historia Medieval, sin olvidar una, sus funciones, fecha de creación, organización, relación con otras instituciones anteriores y posteriores, usando los términos con propiedad, siendo claros, concisos y redactando con madurez. Si alguien duda de ellos que consulte este mismo blog el dichoso apartado y juzgue por si mismo.

5.1 La organización política. Las instituciones.

Así que, que tal si en vez de seguir aumentando un temario que desde Atapuerca nos lleva al gobierno Aznar del año 2000. Hacemos un temario equilibrado, abarcable y razonable, sobre todo razonable. Sobre todo porque en selectividad entra TODO el temario, no una parte, sino absolutamente todo y que yo recuerde en todos mis años de universisad pudieron ser uno o dos de los 25 profesores de otras tantas asignaturas los que acabaron el temario, quedándose más de la mitad en un 50% del mismo ¡por falta de tiempo! según sus mismas palabras.

Y en vez de un examen puramente memorístico, donde no veo gran diferencia con esa famosa lista de los reyes godos, bueno ahora es la minoría de edad de Isabel II, gobierno de Salustiano Olózaga incluido, tendemos a la explicación, comprensión e influencia que determinados acontecimientos históricos han tenido en la evolución de España. Qué tal si sobre, por ejemplo, una imagen de los fusilamientos del Príncipe Pío de Goya se formula una pregunta del estilo ¿Explique el levantamiento del 2 de mayo y qué influencia tuvo en la posterior historia de España?

Firmado por:
Un profesor “cabreado” de Historia de España

La Guerra de Sucesión española. 1702-1714

Diciembre 1st, 2009 by Rafael Rodrigo

A finales de siglo XVII dos potencias se disputaban la hegemonía continental: Francia y el Sacro Imperio. En este contexto internacional la más que clara muerte del rey de España Carlos II sin descendencia sería objeto de disputa internacional.

Dos eran los posibles pretendientes y sucesores del monarca español. Por una parte el archiduque Carlos de Austria, segundo hijo del emperador Leopoldo I, el cual aseguraría la continuidad de la casa de Habsburgo en el trono peninsular. El otro pretendiente era el príncipe Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV y de la infanta española María de Austria, hermana de Felipe IV. Esta opción suponía una total inversión de las política española desde tiempos de Fernando el Católico, además de la llegada de una nueva dinastía.

Tras numerosas intrigas de corte, donde destacan las figuras del conde de Oropesa o del cardenal Portocarrero, Carlos II finalmente declaró como su legítimo heredero, poco antes de su muerte el 1 de noviembre de 1700, al príncipe francés. Se creía que de esa manera sería posible mantener la integridad de la monarquía y acabar con el constante peligro de la poderosa Francia, Luis XIV ya había firmado anteriormente dos acuerdo de reparto de los territorios europeos con otras potencias y desde 1659 las sucesivas guerras con Francia habían terminado en paces desfavorables. De todas formas la designación de Felipe tenía dos limitaciones, por un lado que las coronas de España y Francia no debían unirse nunca en la misma persona y por otro la obligación de preservar la integridad territorial de las posesiones españolas.

Inicialmente nadie, ni a nivel nacional ni internacional, salvo Austria se opuso a la designación de Felipe V como rey de España. Pero pronto las potencias europeas recelaron del inmenso poder que suponía la unión de las que habían sido las dos mayores potencias continentales de los últimos siglos, si bien no en la misma persona si perteneciendo a la misma dinastía, la casa de Borbón. Así en 1701 se constituyó la Gran Alianza de La Haya, formada por Austria, Inglaterra, Países Bajos y Dinamarca. Posteriormente se unieron a ella Portugal, Prusia y Saboya, pese a que el duque de esta última era suegro del nuevo monarca español. En 1703 los miembros de la Gran Alianza declararon la guerra a Francia y España, iniciándose la Guerra de Sucesión española. En 1703 el archiduque Carlos de Austria fue proclamado solemnemente en Viena rey de España con el título de Carlos III.

En el plano internacional la Guerra de Sucesión fue un conflicto bélico que unió a casi toda Europa contra Francia y las posesiones españolas. Pero en España supuso un enfrentamiento entre los Estados de la Corona de Aragón, que pese a haber reconocido formalmente a Felipe V como su legítimo rey, tras jurar este frente a las correspondientes cortes, prefirieron cambiar de monarca y pasarse al bando austriaco, y la Corona de Castilla que permaneció fiel y leal a su rey, incluida Navarra.

Las primeras batallas se produjeron cuando las tropas austriacas atacaron las posesiones españolas en Italia, a donde se trasladó en persona el nuevo monarca. Por su parte Francia decidió atacar el corazón del imperio, pensando que las tropas de la Gran Coalición se encontraban ocupadas en el Norte de Italia y en el Flandes español. Sin embargo, los franceses fueron derrotados en 1704 en Blenheim por un ejército al mando del duque de Malborough. Además en 1706 tras la derrota de Ramillies se perdía el control sobre Flandes. No fueron mejor las cosas en Italia donde tras unos limitados éxitos hispano-franceses se perdía el ducado de Milán y hasta el reino de Nápoles.

A nivel interno las cosas comenzaron a cambiar en 1704, una flota anglo-holandesa al mando del almirante británico Rooke desembarcaba un ejército en Lisboa, además ese mismo año ocupaban la plaza de Gibraltar en nombre del rey de España, Carlos III. Al año siguiente, 1705, un ejército aliado desembarcaba en Valencia y Cataluña que se rebelaban contra Felipe V, el cual desembarcaba en Barcelona entre los vítores de sus nuevos súbditos. En 1706 también cambiaban de bando Aragón y Cataluña. Las razones para esta traición habría que buscarlas en el marcado carácter anti francés de toda la Corona de Aragón, enemigos tradicionales desde el siglo XII y en el hecho de que en 1706 la guerra parecía que tomaba un marcado rumbo a favor de las armas austriacas. Por su parte Castilla y Navarra permanecieron fieles al rey.

En 1706 dos ejércitos aliados, uno operando desde Portugal y el otro desde Aragón consiguieron hacerse con el control temporal de la capital, Madrid, a donde llegó el archiduque Carlos que tomo posesión oficial del Real Alcazar. Pero al año siguiente las tropas hispano-francesas al mando del duque de Berwick derrotaban decisivamente a los aliados en Almansa, lo que suponía la pérdida por parte de los austriacos del dominio de Valencia y Aragón, además ambos reinos vieron desaparecer sus fueros, privilegios, leyes e instituciones “por el rebelión que cometieron”, según reza textualmente en el Decreto de Nueva Planta firmado por el rey. A partir de entonces la guerra a nivel nacional se decantaba a favor de las armas españolas. Se producían las victorias de Brihuega y en 1710 la de Villaviciosa.

Sin embargo el final de la guerra se produciría como consecuencia de acontecimientos ocurridos fuera de España que nada tenían que ver con lo militar. En 1705 moría el emperador Leopoldo I, sucediéndole su hijo José I que moriría sin descendencia en 1711, su sucesor fue su hermano, el archiduque Carlos. Esta nueva situación hizo que Inglaterra en primer lugar, y el resto de aliados perdiesen el interés en defender los derechos de Carlos III. Ya no se trataba de evitar una hegemonía de la casa de Borbón, sino favorecer la aparición de ni más ni menos un nuevo siglo presidido por un poderosísimo emperador de Austria, la reedición de la época de Carlos V. Así los contendientes concluyeron en primer lugar la paz de Utrech en 1713 y posteriormente la paz de Rastatt en 1714.

Las consecuencias de esta guerra fueron tan importantes que marcarían el transcurso de todo el siglo XVIII al establecer un nuevo mapa europeo. Los grandes beneficiados fueron Austria e Inglaterra. La primera se quedó con la mayor parte de los territorios europeos de la monarquía hispánica el Milanesado, Flandes, Nápoles y Sicilia. Inglaterra obtuvo Gibraltar, Menorca y Terranova, pero sobre todo la exclusividad en el Asiento de Negros, es decir el monopolio del tráfico de esclavos con la América española, y la autorización para enviar un navío para comerciar con las Indias, el navío de permiso. Saboya recibió como premio una importante ampliación territorial, incluida la isla de Cerdeña y el título de rey para la casa reinante.

Sin duda la gran perjudicada fue la Monarquía hispánica. La pérdida de sus posesiones europeas y las concesiones económicas hicieron que España se convirtiese en el siglo XVII en una potencia que nunca más pudo recuperar su posición de antaño. A nivel interno los cambios fueron profundos e importantes. La rebelde Corona de Aragón vio desaparecer completamente todos sus privilegios políticos y económicos, para ser administradas exactamente igual que Castilla. En España además se implantó el modelo francés tendente al absolutismo monárquico.

“YO SOLO”

Septiembre 16th, 2009 by Rafael Rodrigo

Tras la victoria estadounidense en Yorktown (1781) se celebraba un desfile militar. En cabeza junto a George Washington cabalgaba un marino malagueño ¿Pero quién era este hombre y sobre todo qué méritos había hecho para ostentar tal privilegio?

Don Bernardo de Gálvez

Don Bernardo de Gálvez era hijo del general Matías de Gálvez, estudió la carrera militar en Ávila y tras graduarse participó en la guerra con Portugal, luego combatió a los apaches en Nueva España donde fue herido y tomó parte en la expedición a Argel donde tras ser herido ascendió a teniente coronel. Al estallar la guerra de la independencia de los Estados Unidos se encontraba al mando del regimiento fijo de Luisiana (1777). Al año siguiente fundó la actual Galveston, al Sur de Tajas, y en 1779, antes de iniciarse la guerra con el Reino Unido les arrebataba los fuertes de Manchac, sin lamentar ni una sola baja, y Baton Rouge. Ese mismo año tomaba por sorpresa los puertos británicos del Missisipi, por lo que fue ascendido a mariscal de campo, con tan sólo 33 años. Sin embargo, la hazaña que le hará más famoso será la toma de la ciudad de Pensacola en 1781, en Florida. Como recompensa a su audacia en 1783 tras regresar a España el rey Carlos III le nombró vizconde de Galveston y conde de Gálvez, además le concedió el derecho de llevar en su escudo nobiliario la leyenda “YO SOLO” y añadir al bergantín Galveztown en el mismo. Veamos como se ganó tales privilegios.

El Reino Unido y España entraban en guerra el 16 de junio de 1779, decidida esta última a ayudar a los rebeldes americanos y recuperar las posesiones perdidas en la paz de Paris de 1763. En 1780 don Bernardo tomaba Mobile, donde se rendían 300 soldados ingleses. Tras ello planeó la conquista de Pensacola, enclave estratégico para el control de la parte norte del Golfo de Méjico. Un primer intento fue desbaratado por una fuerte tempestad, apenas dos días después de salir del puerto de La Habana. Lejos de desanimarse decidió preparar una segunda expedición que zarparía con 1.300 soldados, el 13 de febrero de 1781, llegando a las inmediaciones de Pensacola nueve días después.

Los primeros combates se produjeron en la isla de Santa Rosa, que defendía la entrada a la bahía, donde pusieron en fuga a dos fragatas enemigas, pero cuando el navío San Ramón, buque insignia del jefe de la escuadra José Calvo de Irazábal, intenta forzar la entrada de la bahía embarranca parcialmente en un banco de arena. Después de trabajar toda la noche para recuperarlo don Bernardo aconseja un nuevo ataque prescindiendo de este buque, produciéndose una fuerte discusión entre ambos. Ante tal circunstancia y tras la negativa del resto de la flota de seguir sus órdenes don Bernardo de Gálvez decide dirigirse él sólo con el Galveztown a forzar el paso frente al fuerte de San Carlos que defiende Pensacola. Antes de zarpar le dirige una carta a Calvo de Irazábal junto a un curioso regalo: Una bala de treinta y dos recogida en el campamento, que conduzco y presento, es de las que reparte el fuerte de la entrada. El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy por delante con el Galveztown para quitarle el miedo.

Mapa de la bahía de Pensacola

Y así en solitario forzó el paso a la bahía, el resto de la flota, probablemente muertos de vergüenza decidieron seguirle, dejando completamente solo al San Román, con Calvo Irazábal abordo.El 9 de mayo 1781 tras dos meses de asedio se rendía el general John Campbell, junto a 1.113 soldados británicos, 123 cañones, 4 morteros y 6 obuses, además de varias banderas y abundante material. Por su parte las tropas españolas contabilizaron tan solo 74 muertos y 198 heridos.

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Pintura del U.S. Army Center for Military History, que representa el momento del combate final, con los granaderos españoles al frente junto con los milicianos de La Habana entrando en Fort George.

Terminada la guerra, en 1783, don Bernardo fue nombrado virrey de Nueva España en 1784, sin embargo moriría de fiebres el 30 de noviembre de 1786 con tan sólo 40 años. Hoy en día sus restos reposan el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando (Cádiz)

13 jinetes contra el imperio azteca

Junio 22nd, 2009 by Rafael Rodrigo

Pocas batallas han sido más decisivas como la que se produjo en Otumba en 1520. La victoria de las tropas del conquistador Hernán Cortés, alrededor de setecientos guerreros tlaxcaltecas, menos de quinientos castellanos y 13 caballos, frente a entre 70.000 y 80.000 guerreros mexicas significó el principio del fin del Imperio azteca.

Tras la derrota sufrida durante la La Noche Triste Cortés decidió retirarse en dirección a Tlaxcala. Tras varios días de escaramuzas, donde la retaguardia era continuamente hostigada, las tropas del conquistador llegaron a una planicie, donde se encontraron con miles de guerreros enemigos. Los arcabuces ya no tenían munición y apenas se contaba con un puñado de ballesteros. Los españoles formaron en círculo, picas en ristre, junto a sus aliados tlascaltecas, los cuales ni siquiera en una circunstancia tan desfavorable rompen su alianza. Los 13 jinetes, entre los que se cuenta a Cortés se separan del grupo, la orden que reciben de su capitán es la de no tomar prisioneros y causar el mayor número de bajas, entre ellos, además, se juran pelear hasta morir y dar muerte a sus propios compañeros antes que permitir que caigan prisioneros. Recordemos que la religión azteca realizaba sacrificios humanos, los prisioneros eran inmolados siguiendo un solemne ritual, donde cuatro sacerdotes sujetaban al prisionero en un altar de sacrificios y le arrancaba el corazón, estando vivo, para después cortarle la cabeza.

Pero el panorama para los españoles es desolador, apenas poco más de mil hombres frente a cientos de escuadrones mexicas, ricamente engalanados con penachos de plumas de colores, vivas pinturas y ricas divisas. Los mexicas se lanzan al ataque pero ninguna de sus acometidas consigue romper el círculo, aunque el número de bajas hace que éste cada vez sea más reducido, mientras, los jinetes luchan entre las filas enemigas causando estragos. Hasta varios mastines, perros de guerra traídos desde Cuba, pelean con furia. Pero el cansancio se apoderaba de tan exiguo ejército y las bajas hacían presagiar lo peor. En ese momento un golpe de suerte cambiaría, no sólo el destino de la batalla, sino la de todo un Imperio.

En pleno combate Cortés cruza su mirada con doña Marina, la princesa Malinche que le servía de intérprete y fue su pareja – le dio un hijo de nombre Martín, como el padre del conquistador -, esta le señaló a un dignatario, el cual portaba una bandera tendida, vistiendo galas con armas de oro y altos penachos plateados. Era Cihuacóatl Matlatzincátzin, el comandante en jefe mexica. Doña Marina no se anduvo por las ramas y señalando a tan alto dignatario gritó: “¡Mata!, ¡Mata!, ¡Mata!”.

Puede que haya sido la más modesta carga de caballería de toda la historia, pero Cortés y sus 13 jinetes pudieron atravesar las líneas enemigas y dar muerta al general azteca. Entre los jinetes se encontraban los mejores capitanes del extremeño, como Gonzalo de Sandoval o Pedro de Alvarado, a quienes los aztecas consideraban la reencarnación de su Dios de la guerra, la serpiente emplumada Quetzalcóatl, sin embargo, tras ser herido por Cortés, será Juan de Salamanca quien acabe con la vida del general – en recompensa por su gesta el emperador Carlos V le permitirá llevar en su escudo de armas el penacho del azteca -. Muerto el dignatario y capturada la bandera el ejército mexica comenzó a retirarse del campo hasta terminar en una desbandada general.

La victoria imposible se había consumado y comenzaba el principio del fin del poderoso Imperio azteca.

Un héroe de película: El cañonero Elcano

Junio 9th, 2009 by Rafael Rodrigo

De la guerra hispano-americana de 1898 en Filipinas, en general, los hechos más conocidos son, la derrota del almirante Montojo en Cavite, a manos del comodoro Dewey, y el sitio de Baler, donde las tropas españolas totalmente rodeadas resistieron durante casi un año. Éste hecho, popularmente conocido como Los últimos de Filipinas, ha sido ampliamente difundido hasta tal punto que fue llevada al cine por Antonio Román en 1945, interpretada entre otros por Tony Leblanc. Sin embargo, se da la circunstancia de que, además de estos valientes soldados rodeados en Baler y de la escuadra de Montojo, hundida en su totalidad en la batalla anteriormente mencionada, existía en el archipiélago otra unidad que opuso fiera resistencia, tanto a estadounidenses como a rebeldes filipinos. Se trataba de la “División del Sur”, una flotilla integrada por 18 barcos, entre cañoneras y pequeñas lanchas, cuyo buque insignia era el transporte armado General Álava. Esta pequeña fuerza estaba comandada por oficiales españoles y formada por tripulaciones filipinas.

Durante el periodo en que se mantuvo el conflicto con los Estados Unidos esta División fue capaz de capturar varios buques de los rebeldes filipinos, como el velero Iris y la lancha Nueva Esperanza, pero, fundamentalmente, destaca el apresamiento por parte del cañonero Elcano, un barco que había sido construido en Cádiz en 1885 y que desplazaba 620 toneladas, de la fragata norteamericana Saranac, de la escuadra de Dewey, un navío que transportaba 1.640 toneladas de carbón para los barcos norteamericanos. Se trata, por tanto, del único apresamiento de un barco estadounidense que realizó la totalidad de la armada española durante todo el conflicto.

La División siguió operando durante toda la guerra, evacuando puntos aislados y llevando ayuda sanitaria y víveres, además de cooperar en la defensa de los puestos españoles. Incluso una vez firmado el armisticio continuaron las operaciones y evacuaciones, llegando a navegar hasta las islas Marianas y Palaos, archipiélagos entonces de soberanía española y que posteriormente serían vendidos a Alemania en 1899. Terminada definitivamente la guerra los barcos españoles supervivientes fueron fondeados en Zamboanga, en Filipinas, donde se procedería a su venta a los EEUU y en cuya armada servirían durante largos años y casi siempre con el mismo nombre.

El cañonero Elcano, matriculado posteriormente con el número PG-38, pasó a ser integrado en la Marina de los Estados Unidos en 1899, formando parte de la patrulla naval del río Yangtsé - la cual tenían como base el puerto de Shangai - junto con los también antiguos buques españoles Villalobos o Isabel. Como integrante de dicha patrulla naval participó en numerosos incidentes en China, rescatando ciudadanos americanos, prestando apoyo a intereses y consulados estadounidenses, entre las que destaca la intervención en Nankig en 1927, durante la guerra civil china. Además, ¿quién no recuerda la famosa película de 1966 El Yangtsé en llamas, interpretada por Steve McQueen, donde un cañonero americano tiene que ayudar a unos misioneros? En la película el barco es el USS San Pablo, un nombre totalmente ficticio, pero bien podría haber sido de nuestro querido Elcano.

Su final, desgraciadamente, no fue tan romántico como el del protagonista de la película, tras ser dado de baja fue convertido en blanco para tiro de artillería naval, siendo hundido el 4 de octubre de 1928.


Las tropas de Nassau durante las Guerras napoleónicas

Abril 28th, 2009 by Rafael Rodrigo

Infantería:

Nassau había mantenido tradicionalmente estrechos lazos con Holanda y sus tropas habían servido en Holanda.
En 1803, los contingentes de los dos principados se reorganizaron en cuatro batallones de infantería:

Origen

Guarnición

coronel

I. (Leib-) Bat. I. (Leib) Bat.

Usingen

Wiesbaden

v.Todenwarth

II. (Jäger-) Bat. (Jäger-) Bat.

Weilburg

Weilburg

v.Kruse

III. (leichte Jäger-) Bat. (leichte Jäger-) Bat.

Weilburg

Castel

v.Schaeffer

IV. (Musketier-) Bat. (Musketier-) Bat.

Usingen

Deutz/Linz Deutz / Linz

v.Holbach


Siguiendo el sistema austriaco, cada batallón estaba compuesto por una compañía de granaderos y tres compañías de mosqueteros, cada uno de:

1

Hauptmann

1

Oberleutnant

2

Leutnants

1

Felwebel

4

Sergeants

8

Korporals

8

Gefreiten

2

Trommler

120

Soldaten

Estos batallones se organizaron en la brigada de infantería de Nassau que tomó parte en la campaña de Prusia de 1806.
En junio de 1808, se reorganizaron los batallones con el sistema francés de un compañía de granaderos, una de voltigeur y cuatro de fusileros y se reagruparon en dos regimientos de infantería, el 1er Regimiento de Infantería de Nassau recibió dos batallones y tenía su guarnición en Usingen el 2 º en Weilburg con uno de los batallones.

El 2 º Regimiento de Infantería de Nassau fue incorporado a finales de 1808 a la División alemana Leval y combatió en España hasta 1813 cuando se pasó a los británicos en julio. El 1er Regimiento de Infantería de Nassau participó en la campaña de Austria y fue enviado a Cataluña a principios de 1810. Fue desarmado e internado después de la deserción del 2 º regimiento.

El ducado de Nassau se suma a los aliados en 1813, el duque tenía que reclutar un nuevo regimiento de infantería para cumplir con sus obligaciones militares. Como el 1er Regimiento de Infantería estaba encarcelado en los campos franceses, la vacante número 1 fue asumida por el nuevo tercer regimiento.

Por otra parte, el duque - al igual que otros gobernantes alemanes - hizo un llamamiento a voluntarios para reclutar un Landwehr de infantería y un regimiento voluntario de Jaegers y un cuerpo de Landsturm.

El príncipe de Orange reclutó en sus territorios alemanes un regimiento de infantería y dos compañías de Jaegers. Como rey de los Países Bajos, trasladó estas unidades al ejército holandés y firmó con el duque de Nassau un convenio para tener a su servicio el 2 º Regimiento de Infantería de Nassau apenas regresase de España.

Los regimientos de Nassau de infantería se reorganizaron antes de la campaña de Bélgica y se estableció en dos regimientos de línea y un batallón de Landwehr. Considerados como batallones de infantería ligera, cada uno de ellos se componía de una compañía de granaderos, una de tiradores y cuatro de jaegers.

Cazadores a Caballo

El príncipe de Nassau-Weilburg reunió en 1804 todos los elementos montados pre-existentes en un escuadrón de cCazadores a Caballo. Este escuadrón fue dividido en 1807 para organizar dos escuadrones de Cazadores.

El 2 º escuadrón fue enviado a España en noviembre de 1808, donde cumplió funciones contra la guerrilla. Se le unió el 1er escuadrón en noviembre de 1813.
Ambos escuadrones fueron desarmados e internados en diciembre como todas las demás tropas alemanas y no se crearon de nuevo.

Participación en Waterloo:

Nassau Contingent - Major-General A.H.E. von Kruse - 2,880
1st (Duke of Nassau) Infantry Regiment - Colonel Ernst von Steuben
1st Battalion / 1st (Duke of Nassau) Infantry Regiment - Major Wilhelm von Weyhers
2nd Battalion / 1st (Duke of Nassau) Infantry Regiment - Major Adolph von Nauendorf
Landwehr Battalion / 1st (Duke of Nassau) Infantry Regiment - Major Friedrich von Preen

2nd Netherlands Division - Lieutenant-General Baron Hendrik George Graaf de Perponcher-Slednitzky - 7,533

2nd Brigade - Major-General H.S.H. Prince Bernhard of Saxe-Weimar

2nd Nassau Regiment - Major Friedrich Sattler - 2,709
1st Battalion / 2nd Nassau Regiment - Captain Büsgen
2nd Battalion / 2nd Nassau Regiment - Major Philipp von Normann
3rd Battalion / 2nd Nassau Regiment - Major Gottfried Hegmann

Regiment of Orange-Nassau - Colonel The Duke of Saxe-Weimar - 1,591
1st Battalion / Orange-Nassau Regiment - Lieutenant-Colonel W. Ferdinand von Dressel
2nd Battalion / Orange-Nassau Regiment - Lieutenant-Colonel Philipp Schleyer
1 Company Nassau Volunteer Jägers - Captain E. Bergmann

Fuentes:

http://www.waterloo1815.de/index.php?option=com_content&task=view&id=17&Itemid=26

http://www.histofig.com/empire/nassau_en.php

FUNCKEN, L.-F. L´uniforme et les armes des soldats du Premier Empire. Ed. Casterman. Tournai 1979.

NAFZIGER, G.F. Armies Of Germany And The Confederation Of The Rhine, VOL I, Nassau, 1993.

PIVKA, O.V et EMBLETON, G. Napoleon’s German Allies 2 : Nassau & Oldenburg, Ed. Osprey, 1995.

El Ejército Nacional en 1939

Marzo 30th, 2009 by Rafael Rodrigo

 

 El 1 de abril de 1939 […] Los efectivos globales, del equivalente de 61 Divisiones que lo componían, eran, por Armas y Cuerpos, incluyendo los cuadros de Mando, los órganos administrativos, las guarniciones extrapeninsulares y la Legión, los siguientes:

Infantería: 840.000

Caballería: 15.500

Artillería: 19.000

Ingenieros: 11.000

Servicios: 68.000

Tropas Marroquíes 35.000

CTV: 32.000

Total: 1.020.500

Con independencia de las existentes en Parques y Depósitos, y haciendo caso omiso del botín e guerra, verdaderamente cuantioso tanto por su número como su calidad, el armamento del Ejército de la Victoria, e cifras igualmente globales, era el siguiente:

Armas portátiles

Fusiles: 1.010.000

Mosquetones: 41.000

Carabinas: 3.000

Pistolas: 36.000

Total: 1.090.000

Armas automáticas

Fusiles ametralladores: 22.000

Ametralladoras: 13.000

Total: 35.000

Morteros: 7.600

Artillería (Piezas/Baterías)

Contracarros: 375/38

De Costa: 362/94

De Campaña: 2.453/621

Antiaérea: 54/14

Total 3.244/767

Carros de Combate: 651 (33 compañías)

GRANDES UNIDADES DEL EJÉRCITO NACIONAL, EL 1 DE ABRIL DE 1939

 

EJÉRCITO DEL CENTRO

(Saliquet)

CUERPOS DE EJÉRCITO

DIVISION

MANDO

MADRID

(Espinosa de los Monteros)

16

18

20

Losas

Ríos Capapé

Caso

MAESTRAZGO

(García Valiño)

1

82

84

Mizzian

Delgado Serrano

Galera

NAVARRA

(Solchaga)

4

5

63

Alonso-Vega

Sánchez González

Tella

CTV

(Gambara)

Littorio

F. Azules

F. Negras

F. Verdes

Bittosi

La Ferla

Babbini

Battisti

TOLEDO

(Ponte)

11

14

71

74

Bartomeu

Carroquino

Palenzuela

Arias

AGRUPACIÓN

Guadarrama-Somosierra

(Serrador)

72

1ª Agrupación.

Reserva.

Valverde

AGRUPACIÓN TAJO

(Múgica)

107

19

17

Santa Pau

Puente

Pimentel

RESERVA EJÉRCITO

1ª Caballería

Monasterio


EJERCITO DEL SUR

(Queipo de Llano)

CUERPOS DE EJÉRCITO

DIVISION

MANDO

EXTREMADURA

(Soláns)

21

24

60

Oliver

Ruiz de la Herrán

Jiménez

GRANADA

(González-Espinosa)

32

33

34

Tamayo

Rosaleny

Acosta

ANDALUCÍA

(Muñoz Castellanos)

40

102

112

122

2ª Col. Lig.

González Badía

Castejón

Baturone

Redondo

MARROQUÍ

(Yagüe)

12

13

105

1ª Col. Lig.

Asensio

Barrón

López-Bravo

RESERVA EJÉRCITO

2ª Caballería

Gete


EJÉRCITO DE LEVANTE

(Orgaz)

CUERPOS DE EJÉRCITO

DIVISION

MANDO

GALICIA

(Aranda)

55

58

83

108

Adrados

García Navarro

Martín Alonso

Amado

CASTILLA

(Varela)

3

15

57

81

85

152

Iruretagoyena

García-Escamez

Izquierdo

Ollo

Cuervo

Rada

ARAGÓN

(Moscardó)

51

53

54

Urrutia

Sueiro

Marzo

URGEL

(Muñoz Grandes)

61

62

150

Rodrigo

Sagardía

Alonso

ALBARRACIN

(Latorre)

52

56

Cremades

Latorre

AGRUPACIÓN GUADALAJARA

(Perales)

72

75

Abriat

Los Arcos

 

Dest. Ligero.

Esparza

 

Fuente: Junta Interministerial Conmemoradora de los XXV años de la Paz española, El Gobierno informa: El Ejército, Madrid, 1964.

 

El Ejército Español durante la Segunda Guerra Mundial

Marzo 11th, 2009 by Rafael Rodrigo

Antecedentes

Cuando concluyó la Guerra Civil española el Ejército nacional contaba con 61 divisiones y un total de casi un millón de soldados. Era un ejército salido de tres años de conflicto, con un nutrido cuerpo de oficiales con práctica de mando directo, unos soldados con experiencia de combate y un material aceptable para el año 1939, tanto en cantidad como en calidad, especialmente en lo que a la aviación hacía referencia. El armamento era en su mayoría de origen italiano y alemán, pero también se contaba con un importante número de armas de origen soviético, material capturado a los republicanos durante la guerra, donde destacaban por ejemplo los tanques T-26. De todas formas se sufría de graves carencias, en medios blindados, transportes de todo tipo, repuestos, suministros y fundamentalmente de una Marina que había quedado considerablemente mermada durante el conflicto bélico.

Durante 1939 se procedió a una reforma para adaptar a las Fuerzas Armadas a una situación de paz, siendo reducidas el número total de divisiones pasando a tan sólo 24, pero también se procedió a dar de baja a aquel material de difícil reparación por falta de recambios, como los carros soviéticos BT-5, o que se consideraba fuera de utilidad por obsoleto, como algún avión Breguet XIX que milagrosamente había sobrevivido a la guerra. Además se creaban tres ministerios distintos para los tres ejércitos Tierra, Mar y Aire, lo que suponía una decisión más de carácter político que fundada en razones de índole militar, que dificultaría la actuación coordinada en un hipotético conflicto armado.

Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial en Europa, en septiembre de 1939, las Fuerzas Armadas españolas deberían compararse con naciones de segundo orden como Polonia, Hungría o Rumanía, superando a estas dos últimas debido a la Fuerza Aérea fundamentalmente, muy alejadas por tanto de las grandes potencias como Alemania o la URSS, pero también de Francia o Italia. Sin embargo, se estaría claramente por encima de naciones como Finlandia, Grecia o Bélgica, especialmente por el tamaño del Ejército de Tierra.

El Ejército de Tierra

Al acabar la Guerra Civil se creaba el Ministerio del Ejército de Tierra, se restablecían las Capitanías Generales y se organizaba el territorio a base de ocho Cuerpos de Ejército en la Península y dos en Marruecos. En 1940 el Ejército de tierra contaba con 10 Cuerpos de Ejército integrados por 24 divisiones que incluían los siguientes efectivos:

87 Regimientos de Infantería, 12 Regimientos de Caballería, 47 Regimientos de Artillería, 14 Regimientos de Ingenieros, 12 Grupos de Intendencia, 11 Grupos de Sanidad, 10 Unidades Veterinarias, 12 Grupos de Automóviles, 12 Compañías de Defensa Química y 5 Regimientos de Carros.

Además existía una Reserva General que contaba con:

3 Regimientos de Infantería, 3 Batallones Ciclistas, 7 Tabores de Regulares, 5 Regimientos de Caballería, 10 Regimientos de Artillería, 3 Regimientos de Transmisiones, 5 Regimientos de Fortificación, 2 Batallones de Recuperación, 2 Compañías de Recuperación, 1 Compañía de Intendencia y 3 Tercios de la Legión.

Hay que recordar que los carros más modernos usados en la Guerra Civil fueron los rusos T-26, los alemanes Panzer I y diversas tanquetas italianas FIAT Ansaldo (CV 33/35), todos ellos anticuados para 1940. Además la falta de material anti tanque apropiado, el pak 36 se demostró como inadecuado para esa labor desde 1940, y la escasez de artillería de campaña, hubiesen hecho que en un hipotético conflicto armado contra las fuerzas blindadas aliadas hubiera resultado desastroso. Incluso la Infantería española, considerada por su valentía como una de las mejores del mundo, habría sido derrotada por el uso combinado de carros como el Sherman americano o el Churchill británico, junto a artillería de campaña como el 105 mm o el 25 libras inglés.

Se continuaba con la tradición táctica francesa de la Primera Guerra Mundial que tan buenos resultados había dado durante la Guerra Civil, especialmente en la batalla del Ebro. El Ejército de tierra estaba acostumbrado a una guerra de posiciones fijas, sin grandes cambios estratégicos, con una doctrina basada en asaltos frontales hasta desgastar a las tropas enemigas, que hasta los soviéticos habían abandonado desde 1940. Carente de la movilidad operacional de las unidades motorizadas de los grandes Ejércitos europeos, como se vio por ejemplo en el Norte de África (1941-1943), falto de experiencia en el uso de grandes masas de blindados (Kursk 1943) y de operaciones aerotransportadas, como Creta en 1941 o Market-Garden en 1944. Hacían cada vez más anticuada la concepción de la guerra que tenía el cuerpo de oficiales y por tanto más factible el éxito de un teórico desembarco aliado, como fue la Operación Torch de finales de 1942.

Con el inicio del conflicto mundial, y en base a la política internacional de España, comienzan los preparativos para responder a una posible agresión exterior. Se crea la IX Región Militar y, en 1943, la Primera División Acorazada, dentro de las Fuerzas de la Reserva General, la División acorazada Brunete, que contaba con nuevo material alemán como el Panzer IV y el Stug III, pero de modelos ya superados, y que comparada incluso con la recién creada Brigada acorazada búlgara era de inferior calidad. Las maniobras de 1944 en el Pirineo no hicieron más que servir para ahuyentar un más que discutible deseo alemán de intervenir en España.

Al final de la II Guerra Mundial en 1945, España contaba con los siguientes efectivos militares: 250.000 soldados de tropa, 25.000 suboficiales y 25.000 jefes y oficiales. Unas tropas que disponiendo de un material militar antiguo, no renovado desde 1939, cuando España contaba con el apoyo de los Gobiernos europeos desaparecidos tras el conflicto mundial, no podía sino considerarse como un Ejército incapaz de hacer frente a un conflicto internacional y que no podría oponerse de forma eficaz a una invasión de su territorio. Es por ello que el Ejército orientaba su principal actuación a asegurar el orden interno, como venía siendo una tradición en la historia contemporánea de España.

La Armada

El núcleo de Armada española estaba compuesto por seis cruceros, una veintena de destructores y cinco submarinos. Aunque suponía una fuerza naval significativa no era, ni de cerca, la que necesitaba España para proteger los intereses marítimos de una nación que salía de una guerra civil, que había destruido sus recursos y recibía por mar la casi totalidad de sus importaciones. Tampoco era mejor el estado de las bases situadas en tierra desde donde operaban estas naves. No se contaba por tanto ni con acorazados ni, por supuesto, con portaaviones, navío éste determinante durante la guerra, del cual solamente Estados Unidos llegó a fabricar más de 90 unidades.

De los 6 cruceros, sólo tres eran operativos: El buque insignia, el crucero pesado Canarias, el crucero ligero Navarra, y el crucero ligero Almirante Cervera. Los otros tres, el siempre desfasado Méndez Núñez, el crucero Galicia y el crucero Miguel de Cervantes, todos cruceros ligeros de la clase Cervera, se encontraban en astilleros, sin dotación, en una eterna operación de reacondicionamiento. Demasiado lentos, mal armados y peor blindados no eran rivales para otros navíos contemporáneos, como por ejemplo el Hood británico o la clase Dunkerke francesa, una respuesta a la clase Scharnhorst alemana.

En cuanto a los destructores, una cuarta parte tenían una edad que se aproximaba a los veinte años, carecían de valor militar y cumplían funciones de buque escuela. Los destructores eran de la Clase Churruca y Clase Alsedo. En cuanto a la Clase Ceuta y la Clase Teruel eran viejos destructores cedidos por Italia durante la Guerra Civil. Comparativamente hay que tener en cuenta que sólo Estados Unidos había cedido en septiembre de 1940 50 destructores al Reino Unido para hacer frente a la guerra submarina en el Atlántico.

Los submarinos eran muy anticuados, respecto a los de otros países, la mayoría pertenecía a las clases B y C. Como ocurría en el caso de los destructores, Italia también cedió submarinos, la llamada Clase General Mola. Sólo los soviéticos, que no era una de las grandes potencias navales de la época, contaba con hasta 40 unidades de este tipo en el mar Báltico en 1940.

La carencia de oficiales, fruto de la situación producida en España entre 1936 y 1939, la escasez de repuestos y de combustible y, como consecuencia, el bajo adiestramiento de las dotaciones, reducían aún más el valor práctico de la Armada.

La Aeronáutica Naval, que en 1936 tenía más de cien aviones, había desaparecido en aquel mismo año por la eliminación física de sus oficiales. Unos meses antes de la sublevación había quedado fuera de servicio el porta hidroaviones Dédalo, que fue definitivamente desguazado en 1940.

El 8 de septiembre de 1939, estando aún el Gobierno en Burgos, se promulgó una ley que establecía la construcción de cuatro acorazados, dos cruceros protegidos doce cruceros ligeros, cincuenta y cuatro destructores, treinta y seis torpederos, cincuenta submarinos, cien lanchas rápidas, buques auxiliares, pertrechos y repuestos. Por supuesto, este programa nunca se llegó a efectuar por el devenir de los acontecimientos posteriores.

A la vista de la situación política mundial, este programa naval se diseñó como directiva para la creación de una fuerza naval que pudiera jugar un papel decisivo como aliado menor de uno de los bandos en conflicto. El programa se basaba en la ayuda técnica que habría de recibir España, ya que nuestra industria no estaba en condiciones de construir por sí sola buques de guerra modernos de alguna importancia.

No habían hecho más que iniciarse las conversaciones con los italianos para la construcción en España de acorazados de la clase “Littorio”, cuando se inició la II Guerra Mundial. Quedó detenido el programa naval antes de nacer y el esfuerzo industrial, sin la cooperación extranjera, se centró en la modernización de las unidades existentes.

El Ejército del Aire

El 12 de mayo de 1939 se hizo una demostración aérea en el aeropuerto de Barajas en el que participaron más de 800 aviones. La ley de 9 de noviembre de 1939 creaba el Ejército del Aire, y posteriormente, el 17 de octubre del 40, también por ley, se organizó el funcionamiento de las diferentes regiones y zonas aéreas. En aquel momento España contaba con unos 500 aviones, al dar de baja a aquellas unidades desfasadas o de difícil mantenimiento. Sin embargo, la situación de bloqueo impidió la renovación del material existente, quedándose poco a poco unos inservibles y el resto anticuados.

Se contaba con unos 172 cazas, entre los que destacaban los italianos Fiat CR-32 y Fiat G.50 o loa alemanes Heinkel 112, Me-109 y Heinkel 51. Pero tanto los CR-32 como los He-51 eran aviones biplanos, obsoletos en 1940, y los otros modelos eran anteriores a 1939, lo que les hacía muy inferiores a aviones contemporáneos como los británicos Spitfire o Hurricane y claramente superados por el FW-190 alemán. Teniendo en cuenta que apenas se pudieron incorporar a las Fuerzas Aéreas española nuevas unidades de caza durante toda la guerra en 1945 estos aparatos no hubieran sido rivales para aviones como el alemán Me-262 a reacción, IL-2 soviético o el P-51 Mustang americano.

Las Fuerza Aéreas contaban con 164 bombarderos, entre los que destacan los italianos Savoia 79 , Savoia 81 y Fiat BR 20, y los alemanes Junkers 52 , Heinkel 111 y Dornier 17 . El que mejores prestaciones tenía de todos ellos era el alemán He-111, pero éste y el resto de unidades eran bombarderos pensados para un apoyo a tierra, no eran bombarderos estratégicos, como posteriormente desarrollaron británicos (Hallifax o Wellington) y americanos (B-17 o B-29). Estas unidades fueron las que arrasaron Alemania durante la guerra. Además la utilización de los bombarderos en España seguía la doctrina alemana y soviética, que indicaba que debían apoyar los avances de las tropas de tierra, no como los aliados occidentales, partidarios del bombardeo estratégico de instalaciones y objetivos enemigos.

En total, junto con los aviones capturados a los republicanos (principalmente Polikarpov I-15 e I-16) y los de cooperación, se contaba con unos 493 aviones, a los que se añadirían los que quedaron internados durante el conflicto y no estuvieran muy dañados. Como caso anecdótico un FW-200 Cóndor alemán.

Si bien durante la Guerra Civil muchos aviones dieron un magnífico resultado, como los alemanes Me-109, Ju-52 o Ju-88 “Stuka” y los soviéticos, como el SB-2, I-15 e I-16, el continuo desarrollo en materia aeronáutica propiciado entre 1939 y 1945 los relegó a todos a un segundo plano. Cuando se produjo el desembarco aliado en el Norte de África, en noviembre de 1942, las Fuerzas Aéreas no hubiesen representado un serio rival para los aviones aliados, como quedó demostrado en algún incidente aéreo sobre el Protectorado. En 1945 no representaban, ni por calidad ni por número, un rival para casi ninguna nación en guerra, baste señalar que solamente Alemania fue capaz de construir en apenas cuatro meses de 1945 casi 8.000 aparatos.

Bibliografía

AGULAR OLIVENZA, Mariano. El Ejército español durante el franquismo. Madrid, Akal, 1999.

BISHOP, Chris. The Encyclopedia of weapons of World War Two. Londres, Orbis, 1998.

CARDONA, Gabriel. El gigante descalzo. Madrid, Aguilar, 2003.

CHANT, Chris y CRAWFORD, Steve. Tanques, artillería pesada y ligera de la II Guerra Mundial. Madrid, Libsa, 2003.

MANRIQUE GARCÍA, José María y MOLINA FRANCO, Lucas. Las armas de la Guerra Civil española. Madrid, Esfera de los libros, 2006.

PAZ CRISTOBAL, Fernando. Europa bajo los escombros. Madrid, Altera, 2008.

ROS AGUDO, Manuel. La gran tentación. Barcelona, Styria, 2008.