Finales y cambios

Noviembre 26th, 2008

Amigos míos, este el último artículo que escribiré en Barras y Estrellas. Las elecciones se han acabado, así que mi trabajo se cierra. Tenemos una nueva administración, un nuevo proyecto, y nuevas expectativas. La política americana tiene mucho pendiente, pero no estamos hablando ya de elecciones.

Esto no significa que un servidor simplemente se desvanezca en el aire. La gente de Lorem Ipsum han sido tan amables de permitirme seguir dando la tabarra por estos lares. De hecho, son tan buena gente que me dejarán hablar de otras cosas aparte del manicomio político de Washington. Barras y Estrellas da paso a una nueva bitácora en Lorem Ipsum, Materias Grises, la gloriosa secuela a la legendaria bitácora del mismo nombre escrita por un servidor.

De acuerdo, no he cambiado ni el nombre. No soy demasiado original, qué le vamos a hacer.

¿Qué sucederá ahora? Bueno, Materias Grises emergerá de las cenizas de esta bitácora, así que los artículos escritos aquí pasarán a estar bajo la nueva cabecera. Con el tiempo (y si los Dioses de los tubos eléctricos nos son propicios) los archivos del viejo Materias Grises aparecerán por estos lares tarde o temprano de un modo u otro.

Sobre temas, de hecho acabaré hablando de lo mismo: Estados Unidos, España, economía y lo que se me ocurra. Seré el pariente americano de La Ley de la Gravedad, hablando mucho de política americana y lamentándome de lo malos que son los periodistas en todas partes. Cambiar todo para que nada cambie, que dijo aquel. Nos vemos al otro lado del espejo.

Nota al margen: Enlace a la nueva bitácora.

La madre de todos los estímulos

Noviembre 25th, 2008

Algunos comentaristas (servidor incluido) llevan una temporada quejándose que el larguísimo, eterno periodo de transición entre administraciones está haciendo un daño serio a la economía americana. Lo cierto es que la administración Bush, siguiendo con ocho años de orgullosa tradición en incompetencia, está cubriéndose de gloria no haciendo nada, escondiéndose por las esquinas, y pasando planes de rescate espantosamente malos a mega-bancos en problemas.

Si algo hemos aprendido estos últimos meses es que Obama será muchas cosas, pero no es tonto. Los mercados andan aterrados de lo mal  que pinta todo, así que el tipo está dándose prisa en poner sobre la mesa sus planes para enero. Sonará raro, pero anunciar tu equipo económico 20 días después de las elecciones es moverse a velocidad de vértigo en política americana, y esto es lo que ha hecho hoy oficialmente: dar nombres, y hablar de políticas concretas.

Primero empezaron esta semana hablando de sus proyectos de plan de estímulo. Durante la campaña, hablaron de 175.000 millones; estos días no dan cifras concretas, pero se especula que piensan en 500.000 en dos años.  Es básicamente un 3% del PIB, un empujón más que entusiasta a una economía que está metida en una espiral muy, muy peligrosa. La cifra es tan elevada para compensar el espantoso efecto pro-cíclico que tienen las limitaciones al gasto de estados y ciudades; si se tiene en cuenta la contracción de gasto en otros niveles, el estímulo estará alrededor del 1,5% del PIB.  Se lo han tomado en serio.

Segundo, parece que la gente de Obama se ha cansado de esperar, y estando abriéndose paso a codazos en la toma de decisiones. El plan de estímulo está siendo puesto sobre la mesa ahora con el objetivo que el Congreso lo vote el día de toma de posesión y Obama lo firme el mismo día que entra en la Casa Blanca; por añadido, el equipo económico de Obama va a empezar a tomar decisiones ahora mismo en no pocos aspectos. Parece que están enviando proyectos al ejecutivo actual ya ahora y empezando a trabajar para que se aprueben en cuanto tomen posesión. Los mercados odian el vacio; la nueva administración quiere ocuparlo rápido.

Hablando de equipo económico, Obama sigue añadiendo nombres, todos ellos siguiendo el perfil de cerebros brillantes, extremadamente competente y básicamente pragmáticos; moderados con ganas de cambio y los pies en el suelo. Larry Summers, el asesor económico principal, es un veterano de la era Clinton (otro), muy inteligente, hábil y pragmático. Christina Romer, la brillantísima esposa de David Romer, será la presidenta del consejo de asesores económicos, una posición clave.

¿Conclusión? en contra de su predecesor, parece que Obama se va a tomar esto de gobernar muy en serio, primero, y segundo, él y su equipo son perfectamente conscientes que la situación es crítica, quizás incluso irreparable. Los problemas son serios de verás.

La Administración Obama (I)

Noviembre 23rd, 2008

Quedan aún casi dos meses para la toma de posesión de Obama como presidente, pero eso no implica que no haya novedades y pistas sobre qué veremos el 20 de enero. Como es costumbre en Estados Unidos, la nueva administración se ha ido preparando y formando durante los meses entre el día de las elecciones y el discurso inagural. La gente de Obama, de hecho, empezó a preparar todo esto como mínimo allá por agosto (nada demasiado inusual; todos los candidatos decentes lo hacen); hay decisiones tomadas y miembros del gabinete decidido.

Repasemos los nombres sobre la mesa, y lo que podemos esperar de ello. Por partes:

  • Rahm Emmanuel, jefe de Gabinete en la Casa Blanca

Probablemente el cargo más importante en el ejecutivo americano por detrás del presidente, el jefe de gabinete es la persona que lleva el peso del trabajo diario en la Casa Blanca. En el mejor de los casos es un tipo leal, tozudo, capaz de matar a su madre si eso mueve la agenda del presidente y perfectamente consciente de cuándo eso es necesario para aprobar una ley. Si el presidente es el timonel, el jefe de gabinetes es el ingeniero en la sala de máquinas.

Emmanuel es, según lo que he leído, exactamente eso. Un tipo más listo que el hambre, muy avezado en las oscuras artes del capitolio, leal, pragmático y con ganas de hacer cosas. Es en teoría el pragmático que me gusta: quiere hacer cosas, pero ante todo, quiere que sus ideas se aprueben. Enfasis en la acción, no en las construcciones mentales.

  • Ron Klain, jefe de gabinete del vicepresidente

Olvidaros de Darth Chenney. En la constitución americana, el vicepresidente es poco más que un asesor del presidente, que a veces se encarga de trabajar en proyectos específicos. Su jefe de gabinete es relativamente poco importante, pero tengo que mencionar a Klain; el tipo está reviviendo su día de la marmota. Ocupó el mismo cargo con Al Gore, al fin y al cabo.

  • Hillary Clinton, Secretaria de Estado

No confirmada al 100%, pero casi seguro ocupará el cargo, no creo que tenga que presentarla. Es una decisión enigmática, pero no del todo extraña: Hillary es obviamente inteligente, trabajadora y enormemente respetada. En contra de lo que se repite a menudo, sus ideas en política exterior no son tan distintas a las de Obama; sus diferencias en las primarias se derivan más de la pifia que condenó a Hillary (votar a favor de Irak) y justificaciones a posteriori que diferencias de base.

Falta saber si Hillary trabaja bien en equipo, según algunos, pero no creo que eso sea problema. Clinton es ambiciosa, no estúpida; sabe que nada le asegurá un mejor futuro político que una administración Obama triunfante. En el mejor de los casos para ella, ocupa el cargo cuatro o cinco años de forma gloriosa, dimite, y se prepara para el 2016. Si todo va bien, eso es lo que veremos.

Posiblemente el segundo o tercer nombramiento más importante (el otro sería el asesor económico de presidente), Geithner es un nombramiento inusual que ha sido ampliamente alabado. Relativamente joven (47 años), Geithner es de hecho un burócrata que está siendo ascendido a la política, no el habitual asesor político o empresario transplantado al sector público que abunda en Estados Unidos. Su cargo actual, presidente de la Reserva Federal de Nueva York, le hace un magnífico conocedor del sistema financiero, y a la vez asegura que sufra los conflictos de interés que tendría un banquero transplantando como Paulson o Summers.

Según dice todo el mundo Geithner es extraordinariamente brillante, pragmático y flexible; sabe de lo que habla, conoce el sistema, y probablemente hará un buen trabajo arreglando el sistema financiero. El único problema con Geithner es que sabe relativamente poco sobre economía “real”; se espera que la Casa Blanca nombre a alguien más ducho en política económica no-financiera como asesor económico.

Os remitiré a Wikipedia; sé poco de él. Se dice que es un jurista excelente con un historial glorioso; primer afro americano en ocupar el cargo, así que otro momento histórico, etcétera.

  • Bill Richardson, Secretario de Comercio

Otro nombramiento sin confirmar pero casi seguro; es en cierto modo el “latino de cuota” en la administración. Ex-candidato a la presidencia (y mi candidato favorito en un primer momento) es de nuevo un tipo pragmático, con experiencia y con énfasis en cambios reales y no en grandes ideas. Comercio es una cartera relativamente menor para alguien como Richardson, que ya había sido Secretario de Energia y sonaba para Estado. El papel del departamento se ha incrementado, y seguramente crecerá más si la crisis se pone fea y hay que evitar que el mundo se meta en una espiral proteccionista, pero es un nombramiento un poco extraño.

Una nota sobre Richardson, de todos modos: su énfasis en grandes ideas es muy, muy pequeño. Muchísimo. Tiene una tendencia marcada a ser un poco demasiado pragmático a veces, digamos; mejor no pasar reformas que arriesgarse a un conflicto. Puede que sea vea poco nuevo viniendo de este departamento, lugar donde el Richardson esperará pacientemente a que Hillary le deje pasar a Estado.

  • Tom Daschle, Secretario de Salud

Hablé de él el otro día; cumple el patrón repetido una y otra vez. Político con experiencia y ganas de pasar reformas; no es la clase de político que te ofrecerá un plan radical, extenso e imposible de aprobar, sino algo ambicioso pero políticamente viable. Obama parece que quiere hacer cosas; no pedir la luna, pero si introducir cambios importantes en muchísimos sectores. Ya habéis leído sobre sanidad bastante; repasadlo.

  • Janet Napolitano, Secretaria de Seguridad Interior

La gobernadora de Arizona es una elección relativamente poco interesante para este departamento. Es una persona centrista, competente y que hace cosas interesantes, pero como Richardson no se le ha oído dar ninguna propuesta o tener una pasión demasiado exacerbada por ninguan reforma. Ha dicho algunas cosas razonables en inmigración (siguiendo una línea pragmática pero no permisiva), pero no sé si Obama querrá perder el tiempo en estas cosas. Sí, el sistema de inmigración americano es horroroso, pero es un problema relativamente menor.

  • Peter Orzag, Director de la Oficina de Presupuestos

Otro tipo del que no sé demasiado. Se supone que es muy bueno, pero no sé demasiado más. La oficina de presupuestos es un departamento poco visible pero crucial, ya que es el “policía de tráfico” del gasto en la Casa Blanca: son los principales redactores del presupuesto, guardianes de la eficiencia en el gasto, y analistas de la actividad del gobierno. En la administración Bush el departamento ha estado dirigido básicamente por políticos, no por tecnócratas; el hecho que Orzag se le conozca por su competencia y no por su carrera política es ya de por sí un paso adelante.

Por cierto, nota adicional: Ezra Klein dice que Orzag ha centrado su trabajo previo como director de la oficina de presupuestos del Congreso en temas de sanidad, de forma casi obsesiva. Más pistas que la administración Obama se tomará esto en serio.

Resumiendo, ¿qué podemos esperar? Básicamente dos cosas. Primero, Obama se tomará en serio la economía, sanidad y política exterior; queda por saber si los nombramientos para energía o transportes serán parecidos o más de gestión, pero las prioridades están sobre la mesa. Segundo, Obama no es un radical, pero quiere reformas en un montón de sitios. Lo llamaría Neoprog, si me dejáis; quieren realidades por encima de ideas, pero eso no los hace menos ambiciosos.

Aún así… recordad, todos estamos de luna de miel. Los nombramientos de Bush allá por el 2000 también parecían aceptables, y mirad cómo han acabado. Por mucho que trate de ser realista, nadie ha tenido la oportunidad de cometer errores; de aquí un año nada será tan bonito. Seguiremos informando.

La magnitud de la tragedia

Noviembre 21st, 2008

No es ningún secreto que el partido republicano tiene un problema. En Estados Unidos un partido no acostumbra a perder dos elecciones seguidas; de hecho, es muy raro que el resultado sea aún peor en las segundas que en las primeras. Esto debería bastar para encender todas las alarmas; mirando las encuestas, diría que es casi más que eso.

Fijaros en la segunda gráfica. El problema no es que los republicanos sean poco populares, el problema es que parece que el desprecio del electorado lleva prácticamente tres años anclado en el 36-39% de aprobación con el partido. Esta es la clase de cifras que colocan a un partido en la oposición durante décadas; el problema no parece ser de nombres o candidatos, sino la imagen misma, la identidad del partido. La marca “republicana” tiene un nivel de aceptación parecido al de los conservadores en 1996 en el Reino Unido o los laboristas en 1980; es la clase de números que debería llevar a los popes del partido a cambiar de canción tán rápido como puedan.

El problema: no pueden, en gran parte debido a los efectos del sistema electoral. Las elecciones americanas deciden representantes y senadores a base de votaciones first-past-the-post en distritos uninominales; un escaño por distrito, quien saca más votos gana. No todos los distritos son iguales; los hay de más conservadores, los hay de más progresistas, con distritos más “seguros” para el congresista según región. Un republicano no ganará nunca en San Francisco (el distrito de Nancy Pelosi), ciudad ultra-liberal comparada con el resto del país, igual que un demócrata no hará más que perder en distritos rurales de Carolina del Sur.

Cuando un partido se pega un revolcón en las urnas a nivel nacional, los congresistas en distritos más “centristas” son los que están en mayor peligro. Si tu partido tiene una imagen tan espantosa que el ser republicano es un lastre, la probabilidad que pierdas en elecciones ajustadas se dispara.

Esto es lo que ha sucedido en todo el país a políticos republicanos en zonas vulnerables; los únicos supervivientes son gente que viene de distritos y estados muy, muy conservadores. El resultado es que la mayoría de republicanos en el Capitolio viene de sitios muy lejos del centro político, y sus posiciones políticas así lo reflejan. Los republicanos no es que tengan un problema sólo de ideas; su liderazgo más visible no ayuda. Y esta gente, por descontado, no está por la labor de moderarse y pensar en el partido nacional; ellos quieren seguir ganando en sus distritos.

¿Qué les queda a los republicanos? En un principio es un buen vivero de líderes pragmáticos. Los republicanos salen elegidos en estados poco conservadores, a menudo presentando gente brillante y muy moderada (Romney pre-zombificación en Massachusets, por ejemplo); es un cargo que genera presidentes a menudo. A la práctica, será muy difícil ser gobernador estos días y sobrevivir siendo popular, debido a los absurdos límites que muchos estados sufren. Recordad, no pueden tener déficit. Pase lo que pase (y falta que se aclaren), los republicanos necesitarán o un genio inesperado o algún tipo que salga de la nada para tener opciones el 2012.

Y no, ni Sarah Palin ni Mike Huckabee tienen la más mínima opción de ganar unas generales. Necesitan algo mejor que eso.

La revolución será a puerta cerrada

Noviembre 21st, 2008

¿Recordáis a John Dingell? Sí, ese congresista que ponía a parir de mala manera hace un par de días. Resulta que tras un par de semanas de maniobras, Henry Waxman, el representante que quería defenestrarlo de su comité, se ha salido con la suya.

Suena poco glorioso, pero es bastante más importante de lo que parece. El cambio de Dingell por Waxman es prácticamente que tu plan para el cambio climático pase de ser escrito por General Motors a que sea escrito por un judio ecologista de California con muy, muy malas pulgas y tozudo a matar. Si Obama quiere ser ambicioso en estas cosas, tiene dos tercios de la aprobación del plan en la mesa. Le queda el Senado.

De momento, la gente de Obama parece tener bastante claro que esto del cambio no es sólo hablar bonito; para pasar leyes en Estados Unidos es necesario llevar un mayal a las reuniones. Otro ejemplo es Tom Dashle, ex-líder demócrata del senado, que será el próximo secretario de salud. Para aprobar legislación uno necesita conocer bien cómo funciona el legislativo o pedir un milagro; de momento están buscando gente que tiene las ideas correctas y la experiencia para aprobarlas.

Alaska no es (tan) rara, al fin y al cabo

Noviembre 19th, 2008

Ted Stevens, ese adorablemente corrupto senador condenado por aceptar regalos (reformas en su pequeña mansión) y no declarlos, ha perdido su escaño. El recuento ha durado dos semanas, en parte porque en Alaska todo el mundo vive en el quinto pino, en parte porque son así de inútiles, pero finalmente ha perdido por menos de un 1% de los votos.

Cosa que no deja de ser un margen patético y bastante embarazoso (¿casi la mitad de votantes prefieren un tipo condenado por corrupción de senador? ¿en serio?) pero es menos vergonzoso que el tipo saliendo reelegido, que es lo que parecía había sucedido la noche electoral.

Barricadas legislativas

Noviembre 18th, 2008

Cambiar las cosas es difícil en todas partes, pero en Estados Unidos es más complicado que en otros sitios. En una democracia parlamentaria (Reino Unido, Alemania, España) cuando un partido gana las elecciones, tiene mayoría. El jefe del partido es el presidente del gobierno; cuando quiere una ley, normalmente le basta con pegar cuatro gritos y tiene los votos en el parlamento.

En Estados Unidos, esto es cierto en teoría, pero nunca funciona así a la práctica. El presidente en teoría es líder de su partido, y en años como este en teoría el presidente tiene mayoría. Para aprobar legislación, sin embargo, las cosas son mucho más complicadas de lo que parecen. Tanto, que lo tengo que explicar con ejemplo.

Les presento a John Dingell, congresista por Michigan, bellísima persona, y mi personal cabeza de turco hoy. Dingell es uno de esos políticos que causan depresión a cualquier progresista que sigue la política americana. Sí, es progresista. Sí, es amigo de la clase trabajadora. Pero el tipo es un auténtico lastre.

Dingell tiene 82 años. Lleva ocupando su escaño desde 1955, cuando Dwight Eisenhower era presidente, Franco era joven y Elvis llevaba menos de dos años sacando discos. Desde ese tiempo inmemorial Dingell representa Detroit, una ciudad que en 1955 tenía literalmente el doble de la población que tiene ahora; su trabajo en todos estos años ha sido ser el lacayo y defensor de las tres grandes (General Motors, Ford y Chrysler) en el Congreso en la Comisión de Comercio y Energía de la Cámara de Representantes.

Cuando se habla de capitalismo de compadreo en política americana, la gente piensa en Dingell. Su trabajo es proteger a las fábricas de automóbiles de regulaciones que les son dañinas (impuestos sobre hidrocarburos razonables, regulaciones medioambientales, requisitos de eficiencia energética, cualquier cosa que fuerce cambios en la industria) a base de bloquear, lloriquear y torpedear cualquier cosa que no guste en Detroit. Es pro-gran industria, aceptablemente pro-sindicatos y tremendamente hábil en planteando legislación que suena bien y no cambia absolutamente nada.

Para un presidente nuevo que quiere aprobar legislación ambiciosa (programa duro contra el cambio climático, restructuración forzosa y profunda de la industria del motor, reforma de la sanidad -también competencia suya, indirectamente-), el hecho de tener a un tipo como Dingell presidiendo el Comité de Comercio y Energía es un dolor de cabeza importante. El tipo puede retrasar, torturar, atontar, machacar y bloquear legislación durante meses y meses a base de procedimientos, necesidad de más estudios y multitud de enmiendas estúpidas; si se aburre especialmente, puede presentar contrapropuestas estúpidas o poner cualquier buena idea en el fondo del cajón y decir que no tiene tiempo de nada. No sólo puede hacerlo, sino que lo hará encantado si le dejan.

Esa es la cuestión: si le dejan. Un presidente siempre puede dar concesiones, pequeños caramelos legislativos para apaciguar a legisladores tozudos (este es el motivo que las leyes americanas son tan horriblemente amorfas, por cierto). Esto funciona a veces, pero no siempre; si la ley va a dinamitar la industria en tu distrito, el legislador no tragará. El presidente, sin embargo, tiene otras opciones, que van desde malos modales políticos (”nadie te dará un duro para hacer campaña”) hasta repartir mamporros legislativos serios, como dejar al legislador en ridículo a nivel nacional, sobornar con favores al resto del comité o (directamente) echarlo del comité a patadas.

Ahora mismo, parece que el partido demócrata (el ala más “joven” y reformista, al menos, con el apoyo tácito del nuevo presidente) está procediendo a defenestrar a Dingell, echándole a patadas del comité y poniéndole en un lugar que no incordie. Al menos, esa es la idea; van a votar sobre ello mañana. Su substituto, si es realmente depuesto, sería Henry Waxman, un tipo que “sólo” lleva en el Congreso desde 1975, y es bastante menos malvado.

La vieja literatura (pre-teoría de juegos) sobre el Congreso americano habla de triángulos de hierro entre comités, las industrias que regulan y las agencias que vigilan esas industrias. No son oficiales, no son tan sólidos e inamovibles como decían ser, pero existen. Vaya si existen. Y en casos como el de Dingell, su “protección” de una industria han acabado por ahogar el paciente.

Cuando Obama ha llenado la Casa Blanca de ex-legisladores y asesores en el Congreso experimentados es señal que sabe lo que hace. Para romper estos bloqueos no basta con buenas palabras, es necesario tener un par de malnacidos con amplia experiencia legislativa que sean capaces de producir cambio a base de zanahorias y cañonazos. Rahm Emmanuel y Joe Biden están en el cargo por algo. Eso de las leyes y salchichas es totalmente cierto.

Estrategia sanitaria

Noviembre 15th, 2008

Las cosas no acaban aquí estos días, por cierto.

Supongo que recordaréis el relativamente chapucero plan de reforma de la sanidad de Obama. El plan tiene un problema relativamente grave, que es el hecho que no es universal, y un problema secundario bastante serio, que se deriva que a medio plazo enviaría la mayoría de aseguradoras a la bancarrota. Eso no es malo desde el punto de vista económico (si hay un sector empresarial que merece morir, son los seguros médicos americanos) pero es un problema desde el punto de vista político; las aseguradoras resistirían con uñas y dientes una reforma parecida.

Era un plan curioso que no tenía demasiado sentido; no daba cobertura universal y era políticamente difícil de aprobar. La verdad, no lo entendía.

Esta semana, sin embargo, se han aclarado las cosas. El plan Obama es horrorosamente peligroso para las aseguradoras privadas; el tipo, sin embargo, ha ganado las elecciones de calle y quiere reformar la sanidad. Las aseguradoras aceptarán un plan menos dañino, probablemente… y así hay que entender la aparación de Max Baucus, senador demócrata por Montana, en el debate sanitario.

Baucus es uno de los demócratas más conservadores en el Senado. Desde hace años es conocido por ser un tipo raro,  un entusiasta amigo (excelente artículo, por cierto; leedlo) de las aseguradoras privadas, y alguien más preocupado por sobrevivir que en pasar leyes. De golpe el hombre aparece y propone un plan sanitario muy ambicioso, universalista, con un papel para las aseguradoras privadas y cobertura obligatoria.

Y aquí está la clave. Las aseguradoras se arriesgaban entre tener que luchar contra un plan que las iba a arruinar en un entorno tremendamente hostil; con la economía en recesión, nadie mira a las aseguradoras con buenos ojos. Si tienen que escoger entre el riesgo de luchar una batalla que puede matarlas y que probablemente no pueden ganar, y abrazar un plan que las debilita pero les deja vivir, es más que probable que escojan lo segundo. El miedo de un plan les hace ir corriendo a cubrirse tras lo que es, esencialmente, el (más ambicioso) plan de Hillary Clinton en las primarias, que es más o menos lo que propone Baucus.

Como comenta Robert Walddman, no sé si es genio táctico o pura potra, pero parece que la reforma sanitaria en Estados Unidos tienen una puerta abierta.

Y el tipo parecía tonto

Noviembre 15th, 2008

Obama, ese tipejo que se decía era muy bueno leyendo discursos y poca cosa más, está resultando ser un político mucho más hábil de lo que muchos esperaban. Los que habéis estado leyendo por aquí (y en Materias Grises) saben de sobras que siempre he sido de la opinión Obama es el más peligroso de los oponentes políticos: es uno de esos extraños individuos que son capaces de pegarte una paliza un día, y premiarte por ser un oponente estupendo el día siguiente. No sólo te envía a casa hecho un cisco, sino que encima le tienes que dar las gracias. Si Obama fuera español, la Comisión y Parlamento Europeos estarían bien llenos.

Lo de hoy es una de esas peticiones: le ha “ofrecido” a Hillary Clinton ser Secretaria de Estado. Es -en teoría- el cargo más prestigioso por debajo del presidente; tradicionalmente era el trampolín favorito para pasar a presidencia. Es algo encantadoramente malvado: le ofrece un trabajo estupendo, sí, pero saca a Hillary del Senado (donde se pasaría la vida pensando qué puede hacer para presentarse a la presidencia de aquí a ocho años) y la coloca a merced del presidente, ya que Obama la podría despedir cuando quisiera. Es algo parecido a poner a José Bono como ministro de defensa hace unos años; sacas a tu rival del medio a base de hacerle la pelota en público.

Socialdemocracia a la americana

Noviembre 12th, 2008

El sistema político americano es una animal extraño, eso no lo duda nadie. Parte del problema estos días es que crea un fuerte incentivo en la clase política para hacerse “socialcapitalistas”, esa gloriosa (y equivocada) tradición de rescatar empresas que se meten en problemas. En algunos casos, estos rescates están justificados (el sistema financiero, aunque sea de forma chapucera), en otros, es sólo una buena idea si estás pensando en términos electorales, no económicos.

Hoy: Michigan y las tres grandes (Ford, Chrysler y General Motors). Chrysler es básicamente irrelevante (lo de “grande” es por cortesía), Ford y General Motors son empresas enormes con cientos de miles de empleados que llevan gestionadas por idiotas desde hace décadas. Si hay empresas que merecen una temporada en bancarrota son estas; Ford y GM son cortoplacistas, ineficientes y producen coches que en la inmensa mayoría de los casos son una auténtica mierda. Y cuando producen coches decentes (como los Opel de GM o Mazda de Ford) o los venden mal o directamente no están disponibles en Estados Unidos.

El problema es que Michigan es un estado disputado electolmente, así que los demócratas (Obama incluído) están preparando un plan de rescate en forma de subsidios directos a las empresas. Esto contradice lo que sería lógico, que es dejar a la empresa mal gestionada y a sus accionistas perder la camisa y proteger a los trabajadores que pierden su trabajo, dejando que el estado del bienestar haga lo que debe. En el caso de las tres grandes, sin embargo, el estado del bienestar son las empresas mismas.

Sucede a menudo: las empresas más antiguas tienen enormes cargas sociales. Los sindicatos en muchas compañías consiguieron durante los años cincuenta y sesenta muy buenos seguros médicos, excelentes planes de pensiones y muy buena cobertura social; estados de bienestar en una sóla empresa, en otras palabras. El problema para estas viejas compañías es cuando competidores más jóvenes, sin sindicatos y sin cargas sociales autoimpuestas aparecen en escena, y tienen que competir contra gente que no está pagando un estado de bienestar, o no están cubriendo ese coste ellos sólos. Para GM y Ford, empresas que gastan más en sanidad que en acero estos días, esas bestias negras son Honda, Volkswagen y Toyota; para las líneas aéreas son Jet Blue o Southwest, para muchos grandes almacenes fue Wall Mart, y así sucesivamente.

Lo dice el tópico: un empresario sueña en que todos tengan estado de bienestar menos él, y tiene como peor pesadilla ser el único que tiene uno mientras el resto no lo pagan. Ford y GM estarían encantados que EUA tuviera sanidad pública universal ahora mismo, pero parece que esa es una reforma demasiado ambiciosa para esas empresas al límite de la bancarrota.

¿He dicho antes que Obama tiene muchísimo trabajo pendiente? Pues eso.

Actualización: más sobre la quiebra aquí; este articulo es excelente.