Debate: la previa
Hoy es el debate más esperado: Biden vs Palin. No, no es que se espere alta retórica; si los americanos entendieran el concepto del “morbo”, sin embargo, lo estarían utilizando hoy. Tras la espectacular incompetencia de Palin en su larga, dolorosa, patética entrevista con Katie Couric, todo Estados Unidos está con los ojos puestos en la de Alaska, esperando el más horroroso suicidio político televisado de la historia.
¿Lo veremos? No lo creo. Si bien Palin ha dado señales sobradas que tiene ese nivel de incompetencia dentro, la política americana es demasiado profesional para esas cosas. Lo más probable es que la candidata republicana se pase el debate repitiendo mensajes memorizados mecánicamente y soltados con cierto talento profesional (al fin y al cabo, era presentadora de informativos), como mucho soltados un poco a destiempo.
De momento, los republicanos ya andan haciendo defensa preventiva. Para empezar, acusan a la moderadora (Gwen Ifill, periodista muy respetada) de ser pro-Obama, ya que han descubierto esta semana que está escribiendo un libro sobre la nueva generación de políticos afroamericanos. Libro que anunció en Mayo (si no recuerdo mal) y que no les preocupó lo más mínimo cuando aceptaron la lista de moderadores (ambas campañas tienen poder de veto) en verano, pero vamos; no nos vamos a sorprender del cinismo de McCain a estas alturas.
Más allá de esto, entre el cachondeo que le está cayendo al partido por la poco disimulada incompetencia de Palin estos días y las dudas cada vez más crecientes sobre su preparación, la de Alaska entra en el debate con cero expectativas. Como algunos cínicos comentan estos días, si Palin es capaz de no desmayarse, vomitar encima de la moderadora o llorar desconsoladamente víctima de una ataque de nervios, los periodistas le darán como ganadora, ya que lo ha hecho mejor de lo que se esperaba. Realmente no hay demasiado que pueda hacer que le haga parecer más atontada de lo que demostró en la entrevista en CBS, así que por poco que haga bien, eso mejorará un poco su imagen entre los comentaristas.
Lo cierto es que la campaña de McCain necesita buenas noticias, y las necesita rápido. Las encuestas estos días son una historia de terror constante, con los republicanos perdiendo terreno a nivel nacional (y aún más grave) en estados que no pueden perder ni de broma, como Ohio o Florida. La verdad es que McCain está cada vez más errático estos días, y -según parece- de un humor de perros. No es raro que los políticos sean un poco cínicos y a veces parezca que están de vuelta de todo, pero el candidato republicano anda un poco pasado de vueltas: no miró a Obama en el debate, perdió los nervios en una entrevista, y anda en general haciendo cosas raras (suspender campaña, escoger a Palin, etcétera) desde hacer una temporada.
Como comentaba hoy con César vía chat, parece que McCain está buscando el voto nihilista, tratando de encarnar el superhombre Nietszchiano ya de vuelta de todo. Nunca se sabe. De aquí un rato, más, cuando sepamos qué ha pasado.
Tags: Biden, debates, Palinología




