De mercados y suspensiones
Hoy a las 3:30 PM, John McCain ha comparecido ante la prensa. Sus declaraciones se pueden leer de dos maneras distintas:
- “La crisis financiera es terrible. Es hora de solucionarla. Voy a suspender la campaña, e ir a Washington a trabajar para que el plan de rescate se apruebe, por encima de todo. Es hora de dejar la política de lado; tenemos que dejar el debate del viernes para otro día”.
- “Ostras, el Congreso va a pasar un plan de rescate. Es hora de ir cagando leches al lugar de los hechos, poniendo cara de líder y ponerme la medalla”.
- “Voy fatal en las encuestas. Voy a ver si digo una burrada tal que todo el mundo se olvide que el otro día decía que la economía estaba fuerte, y entrar como un elefante en una cacharrería en una negociación que parece que va bien, y clamar que he salvado a los contribuyentes”.
Sí, el tipo puede estar diciendo una de estas tres cosas; es cuestión de interpretaciones. Iré por partes.
En el primero caso, McCain tiene un ego más grande que que Brasil. Es perfectamente posible que el tipo realmente se cree que es hora de hacer de super líder y salvar a Washington de sí mismo. El hecho que no ha parado por la capital para votar desde hace meses es irrelevante; el tipo está en plan salvador.
El pequeño problema es que McCain no es sólo un senador; es candidato a la presidencia por el partido republicano. Por mucho que hable de soluciones y consenso, no habrá nadie en el Congreso que se fie de él lo más mínimo; todos sospecharán que el tipo estará más preocupado en ponerse medallas que arreglar nada. Eso hace su presencia más un problema que una solución: como candidato McCain puede que esté más que feliz votando en contra de un plan de rescate sólo para ponerse una medalla populista como el hombre que no quiso dar dinero a esos banqueros ricachones en Washington, por ejemplo. O insistiendo en tumbar cualquier cosa si no le dejan ser la reina del carnaval.
Cosa que me lleva a la segunda opción, algo que puede que sea cierto; hay no pocos rumores que el plan de rescate está básicamente cerrado, a falta de algunos detalles. McCain lleva dos semanas con un lenguaje más que errático, así que cualquier medalla de liderazgo económico le va bien. Su proclamación no sería más que un alegre brindis al sol egocéntrico para darse un poco de buena prensa.
El tercer modelo es una continuación de lo que decía antes: McCain puede ir a Washington, dejar que se apruebe un rescate y votar en contra, metiéndose en plan populista criticando a esos políticos corruptos que salvan banqueros. La verdad, no creo que el tipo sea tan cínico, pero uno ya no sabe qué pensar.
La verdad: me parece que es un auténtico, descarado, patético intento de salir en la televisión y ganar protagonismo. Es una maniobra puramente populista, a ver qué cae; si el plan es relativamente decente y duro con los bancos, el tipo dirá que ha salvado el mundo y ha creado consenso; si es básicamente práctico, votará en contra junto a la minoría republicana en el Congreso, diciendo que los demócratas andan salvando a los banqueros y sus colegas de Fannie Mae y Freddie Mac. El rescate es básicamente impopular, así que ¿por qué no aprovecharlo?.
Escuchando a los medios, sin embargo, parece que de momento nadie (aparte de los cuatro montañeses que nunca criticarían a un republicano) acaba de tragarse esto que McCain está ejerciendo de líder. Todos los comentarios -que he oido- discuten si es una cosa o la otra, dejando siempre la duda abierta. A fin de cuentas, esto de tener un candidato en una democracia pidiendo tiempo muerto porque hay problemas no deja de sonar un poco extraño. La idea de salvación es relativamente poco creíble.
A todo esto, es curioso como los medios conservadores han decidido, literalmente, que la fuente de todos los problemas era Fannie Mae y Freddie Mac. Son un enemigo estupendo: grandes, poderosas, con cierto respaldo federal, y McCain en el 2005 participó un poco en una ley -que no llegó a ninguna parte- para regularlas mejor. Como la mayoría de simplificaciones, esta idea es una estupidez; Fannie y Freddie eran monstruos disfuncionales, pero son más víctimas de la crisis que no su origen.
El problema de Estados Unidos no eran Fannie y Freddie: es la combinación de una burbuja inmobiliaria, mala regulación y contabilidad financiera demasiado creativa. Buscar la explicación por aquí; llevo siguiendo el problema desde hace una buena temporada, y no es precisamente sencillo.
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Septiembre 25th, 2008 at 6:55 am
Está claro que McCain quiere jugar al pactismo en un tema, como el de la economía, en el que no es fuerte.
Mediante un pacto quiere neutralizar a Obama en este tema y que los dos lleven el mismo discurso. Unas elecciones es la hora de decidir entre opciones y alternativas diferentes, no entre el mismo discurso de dos candidatos.
McCain no quiere hablar de economía y quiere amordarzar a Obama.
Septiembre 25th, 2008 at 7:50 am
¿McCain volando a Washington con urgencia? Mmmmmm… no sé si David Letterman opina igual:
The Caucus - Letterman: McCain’s Cancellation Not Funny
Septiembre 30th, 2008 at 5:28 am
[...] tanto, en la campaña presidencial, John McCain presumía esta mañana que su “trabajo incansable” la semana pasada y cómo había ayudado a solucionar la crisis y crear consenso, horas antes [...]